No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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viernes, 31 de enero de 2014

1956...

Corría el año de 1956..., ayer, cuando el tren arribó a la estación de Santiago de Compostela. Dos noches y un día en la vida del niño que fui, soy, marcaron el trayecto. Antes 8 horas de barco desde Mallorca a Barcelona.

Me esperaban mis queridos abuelos y la que resultó ser mi queridísima tía Lolita. Contaría ésta unos 30 años de edad. Guapa, muy guapa. Y sumamente cariñosa. Aunque casada y con casa propia, residía en la casa paterna, pues su marido, mi tío Manolo, emigró al Brasil a hacer fortuna...

Seis meses residí en aquella Noia de aquel ayer que no es hoy. Entrañables vivencias resultaron de cada día. La casa, la escuela, Don Venancio el maestro, los vecinos, mis amigos, la bodega La Rosa, la iglesia, la plaza de La Lagrima. Paquita Ouviña, conocida por la Xouba, su perra Chula. Los cocidos gallegos cuyo sabor todavía guardo en la memoria junto al de las ocasionales filloas de mi abuela. ¡Nunca más las he vuelto a comer igual! Los paseos de cada tarde de mis abuelos. Luis el carpintero, Luis do bracos, y su carpintería. Con un cariño y respeto hacia mi abuelo que le hizo poner a su hija mayor el nombre de éste: Ernestina. Y a la segunda el de mi hermana Pilar...

Mi novia de entonces Gena, siempre creí que su nombre era Genoveba. Cuando nos volvimos a ver, 47 años después, supe que era Xena, de Xenerosa. Cuando en plenas fiestas patronales de la ciudad pregunté por ella a su madre, quien se encontraba haciendo empanadas en la calle, y al llamarla por teléfono para decirle que uno que jugaba con ella de niños preguntaba por Gena, inquirió a su vez desde el otro lado: “...pregúntale si se llama Ernesto”.

La casona grande es la casa de la Xouba, tres casas más atrás en la misma acera la casa de mis abuelos, y el crucero que se ve en primer plano pertenece a la plazuela de La Lágrima donde tanto jugué... (Coches en aquel tiempo no había)

Ayer...

16 comentarios:

Marina-Emer dijo...

Ernesto que precioso relato de tu vida...es apasionante ,yo recuerdo aun cosas que me contabas en los correos que me escribias y esas fotos familiares...
que Dios te de mucha salud ,eres mi gran amigo ,gracias por tu visita a mi blog con muy escuetas palabras pero para mi bellas y queridas amigo .
un abrazo
Marina

maria del carmen nazer dijo...

Me encantó Ernesto ! ¡Cuánta vida, cuántas experiencias .Son recuerdos que siempre estarán en tu corazón...
Besos del alma.
FELIZ VIERNES.! :)

Piruja dijo...

Hola Ernesto, que bonitos recuerdos nos traes de cuando eras niño, no se a ti pero yo cuando voy a mi pueblo me encanta recobrar esos momentos y lugares por donde jugué con loa amigos de entonces, lo bonito también es encontrarte con alguno de ellos como te paso a ti con tu "novia":), muy bonito de verdad.

Besos.

chusa dijo...

Ayer en tu presente, en lugares cercanos a los de mi infancia, los mismos aromas y sabores...
...y la importancia de llamarse Ernesto.
Te veo màs humano en esta estampa tuya y me gusta.
Te mando un gran abrazo desde Venecia hasta tus estrellas

trimbolera dijo...

Ahora el pasado se nos presenta vivo y lleno de fuerza, como las grandes olas que llegan arrastrando todo lo que encuentran.

Universo dijo...

Gracias Ernesto, por compartir un poquito de ti. Es un relato muy interesante donde los recuerdo esta ahí muy presentes.
Un abrazo.

Misterio dijo...

Es bonito revivir los recuerdos... Rememorar...

Trocitos de cielo que nos forjaron y atesoramos en nosotros.

Muchos besos

Mercedes Ares dijo...

Hola Ernesto: Un relato muy sentido, es bueno recordar los lugares de nuestra infancia, traen buenos sabores. Saludos!!!

Sara O. Durán dijo...

Me encanta tu entrada, con esa nostalgia alegre de donde se pasaron preciosos momentos. Y la imagen, te la agradezco... muy lindo sitio.
Un beso, Ernesto!

AMALIA dijo...

Maravillosos y entrañables recuerdos.

Me ha encantado leer esta bonita entrada porque a mí también me gusta mucho recordar los momentos felices de hace muchos años.

Te mando un abrazo grande, querido amigo.

Marinel dijo...

El tiempo pasa, qué duda cabe...
Sin embargo, permanece intacto en nuestra memoria, que suele ser a veces pícara y selectiva, pero a poco que nos esforcemos, salen a la luz todos aquellos recuerdos vívidos, paseantes, lisonjeros, vestiditos de nostalgia.
Me ha encantado pasear contigo por entre esas gentes.
Besos.

ana dijo...

Bonita entrada Ernesto, invocando esas historias que permanecen en nuestra memoria a pesar del paso de los años, los recuerdos se dulcifican y la nostalgia hace acto de presencia. Saludos y buen fin de semana.

Lola dijo...

Verdad es amigo que los recuerdos se acrecientan o disminuyen hasta olvidarlos dependiendo del sabor que ellos dejaron. Y el tiempo pasado se convierte en magia pura, y se recuerdan olores y colores, y los sabores ¡¡¡ufff que maravilla!!!
Es una bonita entrada llena de serenidad y tiempo bien pasado, es un devenir en esta vida de ahora, que nos hace detener el ayer y convertirlo en un cuento que jamás olvidaremos. Un abrazo Ernesto.

Luján Fraix dijo...

Qué bellos recuerdos Ernesto, me gusta porque eres como yo... te encanta hacer un repaso de tu vida, para mí es tan importante. A ese pasado le debemos lo que somos, es parte de nuestra identidad.
Un beso grande.

JULIA dijo...

Ernesto veo que volviste a tu niñez por unos momentos, es bueno atesorar recuerdos agradables y traerlos a tu mente para al menos durante unos segundos saborear el cocido gallego, las calles y las gentes, y sentir que aun palpita un poco el corazón por el primer amor...
Me ha gustado mucho el relato.
Y ya se porque te llamas Ernesto...
un abrazo

Soñadora dijo...

Que ayer tan entrañable Ernesto, es hermoso recordar y volver a vivir!

Un abrazo,