No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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domingo, 8 de febrero de 2015

Los autillos del laurel cantaron dos veces...


Le hubiese gustado regresar a casa después de cerrar el trato con la empresa a la que había ido a visitar. Pero la sugerencia del dueño invitándole a asistir al conocido baile de disfraces de la ciudad, le retuvo aquella noche. Declinó la invitación a cenar con ellos alegando que tenía que enviar los pedidos cuanto antes, y aseguró que se verían en el casino.

Después de cenar en el restaurante La Peseta, conocido por su excelente cocina, se dirigió despacio hacia el casino, frente a la Alameda. La animación era extraordinaria, tanto fuera como dentro. La orquesta tocaba una melodía lenta, algunas parejas bailaban. La mujeres llevaban la cara cubierta por llamativas máscaras venecianas. Cruzó la sala y se acercó a la barra.

Una mujer que venía del centro de la pista se acercó hasta donde él estaba y, dirigiéndose al camarero, pidió una bebida. Su voz le llamó la atención... Juraría que la había oído antes. Se volvió hacia ella mientras ésta lo hacía hacía él, le sonrió. Sus miradas se cruzaron. La mascara le daba un aire de misterio y belleza... Sus ojos negros le transmitieron algo... Recogió su bebida y, sonriéndole de nuevo, se alejó.

La encontró hablando en un grupo de gente en una esquina del salón. Se dirigió a ella, quien ya le había visto acercarse. Por un momento creyó percibir en sus ojos y sonrisa que le estaba esperando...

¿Bailas?... ¡Sí!...

No cruzaron palabra en ese primer baile. Hablaron las miradas, el contacto, el silencio y el alma. Se reconocieron. Volvieron a bailar, una, dos y tres. Les dieron las doce y la una, las dos y las tres... Para entonces ya se habían contado sus vidas, desnudado sus almas. Salieron afuera y cruzando la calle se adentraron en la Alameda. La noche era cálida, estrellada. La luna creciente creaba sombras a su paso. Los acogía en la penumbra, los incitaba... Sus manos se buscaron... Sus labios se sellaron... Los autillos del laurel cantaron dos veces.

28 comentarios:

Marinel dijo...

Caray,Ernesto, ¡que bonito!
Y distinto, al menos lo que yo te he leído hasta ahora.
Me ha gustado mucho este precipitado al relato íntimo, a las letras de una historia de amor.
Abrazos.

sabores compartidos dijo...

Que bien has relatado esa historia de amor hasta el canto de los autillos.
Me ha gustado.
Hola si no te importa me quedo por aqui y te invito a conocer Saborescompartidos.
un abrazo

Marina-Emer dijo...

Buenos dias Ernesto...me ha gustado mucho este pasaje de la novela de carnaval ...ellos se enamoraron como lo hacen tantas parejas al bailar...es muy peligroso bailar ya que unidos por la cintura y los brazos es tan facil ...el amor...
gracias por tu amistad y tu visita a mi blog...te recibo con alegria.
Un gran abrazo hasta siempre

Ardilla dijo...

Hola Ernesto. Precioso comienzo para una historia de amor en la que, a pesar del disfraz, hay complicidad en las miradas chispas y como se suele decir mariposas en el interior...
Abrazos

Salva dijo...

Preciosa historia de amor.
Me ha gustado, está muy bonita narrada.
Enhorabuena Ernesto.

maria cristina dijo...

Ernesto, nos queda en el aire el misterio sobre si la conocía y quién podría ser, muy romántico tu relato de hoy, un abrazo!

chusa dijo...

Sensualidad, misterio, deseo tras la màscara. Ernesto, casi coincidimos jajaja. Qué hermoso momento...

Un abrazo grande, amigo y
buen baile de disfraces

Lola dijo...

No hay disfraz capaz de ocultar el ritmo de dos corazones latiendo al unísono.

Que bonito Ernesto.

Te dejo un fuerte abrazo.

Milena dijo...

El disfraz quedó afuera... y los sentimientos salieron a flote...
Ernesto, un relato bien romántico, muy bonito en estos días de Carnaval...

lunaroja dijo...

Precioso! me ha gustado mucho!!!

Mari-Pi-R dijo...

Detrás de un rosto escondido estaba el que espera ser encontrado por otro rostro escondido pero los dos se reconocieron ya que eran llamados a un encuentro.
Un buen domingo.

Ángela dijo...

Qué bonito escribes, Ernesto!
Qué historia tan íntima, sencilla y llena de vida.
Creo que cuando en el universo de los ojos se descubre en el otro la puerta del corazón, ni máscaras, ni apariencias, ni disfraces, impiden ir hacia donde jamás se ha viajado.
Y cómo saben celebrarlo los búhos, los autillos...
Un abrazo y feliz semana.

AMALIA dijo...

Un relato muy dulce y muy bonito.

Me ha gustado mucho.

Un beso.

Raquel P.R. dijo...

Preciosa historia Ernesto. El carnaval siempre encierra ese toque místico y mágico que puede hacernos disfrutar de todos los sentidos al mismo tiempo.
El final es el sello perfecto para un baile de disfraces.
¡¡¡Un abrazo enorme!!!

Carmela dijo...

Dan ganas de seguir leyendo la historia que has comenzado.
Hermoso

Un abrazo, Ernesto.

Sneyder C. dijo...

Me ha encantado Alberto, se vislumbra la magia del amor, tu relato es romántico y bello...

Un cálido abrazo

YoSueño dijo...

Precioso el relato, el carnaval es mágico siempre resiste a duda e quien hay detrás de esa mascara. Un Fuerte ABRAZO

CRISTINA dijo...

Ernesto, hermoso relato muy romántico. El amor te puede llegar en cualquier lugar, y atraparte con su magia.
Un abrazo.

estrella en el ocaso dijo...

Aquí estoy, pura risa… me encantan estas historias e ir creando las imágenes en mi mente.
También me gustan las máscaras venecianas.

Me encantó eso de “Hablaron las miradas, el contacto, el silencio y el alma”.

Magdeli Valdés dijo...

Bailar...una manera de comunicar ...algo que todos quisiéramos vivir a profundidad...

lindos sentimientos enmascarados para dar paso a algo auténtico tal vez...

Marina-Emer dijo...

Hola Ernesto...gracias por tu visita ha sido muy importante para mi gracias de verdad...nos vamos al pueblo ,tengo ganas de estar al calor del fuego .
Abrazos
Marina

http://azulgenia.blogspot.mx/ dijo...

Me encanto la historia, fui visualizando cada momento siguiendo tu relato.
Era la cita que tenia con el destino ya que son almas gemelas que tenia que encontrarse y al cruzar sus miradas sabían que habían llegado a tiempo.

Tenían tanto que contarse, ponerse al día respecto a sus vidas que aprovecharon el momento bailando y hablando.

Así sentir yo esta historia.

Abrazos, un placer leerte.

18 susurros del viento dijo...

Felicidades, por un momento has logrado que bailase, mirase y sonriese a alguien que ni yo misma conocía.
Da gusto leerte y vivir de este modo cada una de tus palabras.
Me tendrás por aquí sin dudarlo, un besito ^^

mªcarmen suárez dijo...

Bueno,amigo...Acabo de "pasear" por varias entradas de tu blog y estoy encantada de haberlo hecho.Me parece que el lenguaje que utilizas es ágil y directo.Claro y sencillo.La lectura se me hace fácil y agradable.
Puede que me haga seguidora...Voy a continuar por la lectura de los gorriones(cuando descanse del baile de disfraces, las encrucijadas de la vida,religiones,conciencias,cosa que estoy haciendo mientras contemplo ese pueblecito de Astorga,aunque tampoco conozca León).
Un abrazo.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Y es que realmente suceden milagros...
paz y vida
Isaac

Josefa dijo...

En primer lugar gracias por tu visita.
Me ha encantado tu relato escrito con sencillez y ameno haciendo que su lectura sea agradable.
Me encantó.
Ya soy tu seguidora.
Un abrazo.

Aldonza Laugh dijo...

Hola, Ernesto, me ha encantado tu historia tanto en forma como en su contenido, sobre todo, la oración de los autillos. Me ha recordado a tus paseos por naturaleza. Un abrazo.

http://lecturaalahoradelte.blogspot.com.es/

Aldonza Laugh dijo...

Gracias por tu visita. En mi entrada
http://www.lecturaalahoradelte.blogspot.com.es/2015/01/la-llamada-de-la-muerte-la-lucha-por.html

podrás encontrar el porqué de mi ausencia. Un abrazo.