No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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miércoles, 17 de junio de 2015

La puerta...

Todos sabemos lo que es una puerta. Algo que se abre y cierra. Que permite el paso de un espacio a otro. Sin modificar, sustancialmente, a lo que pasa. Antes estaba aquí, ahora está allí!. Pero el objeto, la persona, el ser que lo habitaba, ¡sigue siendo!. Principalmente porque es el mismo que, tiempo antes, ya realizó el paso de allí a aquí!. Y por la misma puerta que hoy, tal vez, ha cerrado a sus espaldas.

Cuando la puerta se abre en un sentido, de llegada podríamos decir, todo son parabienes, felicidad, risas y proyectos de futuro... Cuando, una vez finalizados los proyectos reales de quien así los escogió en el otro lado, el ser, la persona real, abre la puerta en el otro sentido, el de partida, la pena, la tristeza y el llanto, se apoderan de quienes todavía se quedan aquí.

Bastaría un sencillo saber para que ese momento, tan natural y simple como lo fue el nacer, supusiese, no digo ya alegría, que también si realmente comprendiésemos el proceso, tranquilidad, sosiego, serenidad... cogimiento de las manos, palabras sencillas y dulces. Acompañamiento responsable. Teniendo en cuenta las necesidades reales de la persona que decidió partir ya!.

San Agustín señalaba que "no es la muerte la que crea temor sino la pompa que la acompaña". Y por pompa hay que entender todo ese ceremonial de silencio, oscuridad, llantos y tristezas. ¡Tragedia!. Que acompañan a quien, en su fuero interno, aunque parezca que ya no está, simplemente parte.

¿Dónde están las necesidades básicas de quien realmente es sujeto del momento más fundamental de su vida?. ¿Dónde?. Que nadie parece tener en cuenta!.

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Cuando mi amigo Antonio me comentó que al día siguiente, domingo, iba a ir al cementerio a llevar flores a su madre,
le respondí: no sabía que hubiese muerto...

Bueno, hace ya ocho años..., pero voy todos los domingos, me respondió.

Antonio..., ¡ahí no hay nada!.

El lunes, estrechándome la mano, me daba las gracias. ¡No volvió nunca más!
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23 comentarios:

lunaroja dijo...

qué buen texto! Tan real...
Vivimos en una cultura en que la muerte es algo tabú,de lo que no se puede hablar, de lo que no se puede escribir, y así vivimos,llenos de temor a morir..

Ángeles dijo...

Ernesto, admiro tu maravillosa forma de vivir la vida, tienes todos los conocimientos para no tener miedo a nada y ser feliz... Ayyy Dios, la muerte, ese gran misterio, ese tabú que aún hoy eludimos hablar de él y miramos hacia otro lado.

Sí todo es tan fácil como tú lo expones, se abre una puesta... se sale... se cierra esa puesta...volvemos y detrás de cada entrada o salida de la puerta, continuamos viviendo... creo que me voy a hacer "Budista" no es broma, estas personas son felices, no hay intermediarios para hablar con Dios, no hay infierno, venimos aquí a este plano porque queremos... y en él nos guia la perfección del alma.

Con el terror que nos han impuesto los "católicos" representantes de un Dios-Amor... hacia la muerte...Los famosos "Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola" todo muerte, infierno, castigo, culpa, condenación eterna para niñas de 10 ó 12 años horrorrrrr

Me quedo con tu puerta, ójala la asimile bien y muchos de mis miedos se volatizarian en la nada. Gracias Ernesto por tus entradas, por descorrer velos vedados, por sacar a la luz verdades silenciadas... por estar en los senderos de esta nuestra vida.

Mi cariño con abrazos de luz.
Nines.

maria cristina dijo...

Ernesto, pienso lo mismo, nos despedimos de la persona que se va en el momento mismo de su partida, y la recordamos de muchas maneras, el cementerio no es el lugar, de toda maneras cada cual tiene que hacer su duelo a su manera, un abrazo!

Lola dijo...

He tenido la "suerte" de acompañar hasta la puerta a personas muy queridas. Y aunque es algo duro "por el que se queda", lo he vivido con la "serenidad"del que cree que tales puertas son simples puentes. Un trance para el que no se nos prepara e incluso se evita hablar de el.
Yo he tenido la "desfachatez" de preguntar cómo se sentían y lo que sentían y sorprende descubrir que es agradecido no andar escondiendo la evidencia y que quizá los miedos desaparecen en el que se sabe mas cerca del umbral que en el que le acompaña.
Pero como todo en esta vida, entrecomillo porque cada uno lo vive de diferente manera.

Un abrazo querido amigo

Ernesto. dijo...

Dices bien, Lola. La “suerte”.

Y es precisamente esa “desfachatez” en preguntar, inquirir, participar, crear lazos de unión que generen esa tranquilidad, normalidad, tan necesaria, tanto, en quienes en muchas ocasiones sienten más desconcierto que otra cosa.

La pena personal, que está presente sin duda, debería quedar para después. Para quien realmente la necesita, para el que se queda con la sensación de "pérdida". El que se va debe llevar sus alforjas emocionales lo más vacías posible. Le facilita el camino enormemente. Debería pensarse en esto!!.

Un abrazo, amiga mía.

AMALIA dijo...

Sí que lo has expresado de una bella manera.

Me ha gustado mucho este texto profundo.

Un fuerte abrazo.

Rosa B.G dijo...

Hola Ernesto, has tocado el tema que más miedo y respeto me da. Utilizar la puerta como símbolo en ese paso, es muy acertado, a mi entender.
Para mí ya sabes que las puertas significan muchas más cosas, sobre todos positivas relacionadas con el porvenir.
Comparto todo lo que escribes, pero en lo del cementerio hago un inciso: "cada persona debe vivir el duelo a su modo, o según le enseñaron, o como mejor le ayude a superar ese trance difícil, porque como tu bien dices, esas personas que ven la partida del ser querido son las que necesitan ese cariño, respeto, amabilidad, compañía, sosiego y palabras de apoyo para llevar ese duelo, que para unos es más largo y para otros más corto. No todos vivimos cada emoción con la misma intensidad, para nada, somos únicos en nuestro modo de pensar y reaccionar en cada momento. Precisamente eso nos distingue.

Me gusta como escribes, desde la serenidad, dejando una puerta abierta a la reflexión.

un abrazo
Rosa

Sneyder C. dijo...

Hay, cuando la puerta da paso a las personas queridas…Es como la letra de la canción, -algo se muere en el alma cuando un amigo / o familiar se va-
Y cada cual lo vive a su manera, quizás por un tiempo necesiten palabras de aliento, de cariño…es tan personal que nunca podemos criticar el que en apariencia no demuestra dolor , o el que se sumerge en el dolor intensamente.
Quizás estoy mas cerca de lo primero pero las emociones son tan personales…

Un cálido abrazo Ernesto

CRISTINA dijo...

Mientras estamos aquí pasamos por muchas etapas, y creo que cuando pasamos por esa puerta llegamos al verdadero hogar. No morimos ya que lo hacemos en más de una ocasión a lo largo de la vida, ni que no seamos consciente de ello. Simplemente cambiamos de nivel de conciencia, y nuestra alma y nuestro espíritu, será los que perduran por siempre. Pero cada persona es un mundo, y ni que le hagas ver que allí no hay nada, el dolor al que se agarran nos les deja ver nada más.
Ernesto, preciosa entrada. Un grande abrazo.

Carmela dijo...

Un texto profundo y para muchas divagaciones, como siempre Ernesto. Creo que hay muchas maneras de cerrarse esas puertas, las que se cierran de golpe, de forma imprevista, sin esperarse o las que están medio cerradas a punto de cerrarse. En estas últimas, si estoy totalmente de acuerdo contigo, creo que se debe facilitar al máximo el paso a la persona que está a punto de hacerlo, mostrarle nuestro estar a su lado hasta que llegue el momento pero en ningún momento crearle o hacer que lleven el peso de la tristeza que deja en nosotros. Una vez que partan podremos dejar paso a nuestras emociones de pena.
Un abrazo, Ernesto.

Mari-Pi-R dijo...

Yo en cambio me gusta ir al cementerio aunque allí no haya nada, me parece que los visito y les hago compañía, pero comprendo que es muy personal con lo cual cada uno tiene que actuar según sus sentimientos, creo que aparte de los rezos es lo único que se puede hacer por los que nos han dejando.
Un abrazo.

RECOMENZAR dijo...

He dejado detrás mio lo mas importante de mi vida
Mis padres..
hermano ...y al el amor de mi vida.
Los vivi intensamente
fui
lo mejor que pude
y ahora he retomado mi camino
viviendo las aventuras que pinto con mis dias.
La puerta siempre esta abierta en mi alma, besos

Maria Rosa dijo...



Muy buena entrada Ernesto. La muerte se ve como algo trágico y los cristianos sabemos que es un paso a otro estado. Algunos creen que después de la muerte no hay nada. Creo que sí hay, es la vida en Cristo.

mariarosa

Marina-Emer dijo...

Mi amigo del alma ...yo que algo sé por años en amistad ,creo hoy que esta puerta que otras veces ya la vi se ha cerrado para dejar no espacio de la muerte ...ha dejado cerrado un vacio a la vida ...esa vida que no muera que abra la puerta de par en par y entre amor nuevo ...alegria ...musica y sobre todo vida ,vida nueva y renovada ...
un nuevo suspiro y llenar la vida de alegria y besos ...
Un gran abrazo para ti y perdona si voy mal con mi comentario pero lo veo muy claro .

Soñadora dijo...

Ernesto, me gusta tu publicación , es un tema que causa tantos sentimientos! Ha de ser un paso difícil de dar, y probablemente el llanto y tristeza de los que quedan lo haga más difícil aún. Hace algún tiempo leí un libro llamado "la muerte íntima", y habla del acompañar con paz y amor a quien cruza la puerta. Pienso que la pena que sentimos es mas por nosotros mismos que por quien parte.
Gracias por hacerme reflexionar.
Un abrazo!

Lola dijo...

No son las puertas malas o buenas, son simplemente puertas que nos hacen cambiar de un lugar bueno a otro mejor, y solo cada uno de nosotros pone lo peor al dar el paso hacia la puerta cerrada.
Razón tenía San Agustín, y es que el miedo viene de lo desconocido, de que nadie ha venido a decirnos lo que hay al otro lado ¿o sí?
Yo sé que no me gustaría ver como lloran por mí, o quizás rían recordado las cosas que digo y que pocos comprenden en mi familia, pero da igual porque yo los entiendo a todos, y se de sus lugares tristes y alguna vez creyéndose sin salida, pero las puertas siempre se abren para el lado conveniente, hay que estar atentos, y Dios nos guiara a través del camino más seguro, aunque a veces cueste encontrarlo.
Un relato que dice muchas cosas, pero no es igual para todos nosotros, somos diferentes y la interpretación para mí ha sido buena en un día tranquilo y positivo. Siempre gracias. Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...


...nada de tragedia. Tal vez, solo un vuelo...

Un hecho tan natural y cotidiano, inevitable y propio del ser vivo, debería ser tratado con naturalidad, sin miedo. Ayudar a entender la muerte, ayudaría a superar ese miedo ancestral a lo desconocido y sin duda ayudaría a saber vivir mejor.

Buuenas noches, Ernesto.

chusa dijo...

La puerta cerrada me turba un poco, pero la curiosidad innata me incita a mirar por el ojo de la cerradura de la que sale luz. Me encanta esa foto Ernesto, pero el tema de tu post es muy fuerte. No he tenido mucha experiencia en la vida con los adioses definitivos de alguien muy cercano. Solo de mi padre hace algunos años y lo vivì convenciéndome de que su rostro sereno me indicaba que "todo estaba bien", inevitable el dolor de la separaciòn...
Un abrazo, amigo, en esta tarde morada de tormenta

Vivian dijo...

Hola Ernesto.
Me ha gustado el conjunto; el análisis de la puerta, en todos los sentidos, y esa visión sobre la muerte (y la pompa que la acompaña)
Pienso que lo trágico de la muerte es pensar que ya no volveremos a ver al ser querido, y no la muerte en sí porque el difunto ni se entera. Lo llevan para allá y va pasando a la historia, hasta que mueran dos o tres generaciones. Por eso hay que escribir un libro, plantar un árbol, y tomar un vino.
La imagen me encanta, el color, todo.
Tengo que contestarte un mail, anduve buscando la entrada que me decías y ayer revisando los borradores le di (sin querer) a publicar. Luego aparecía una entrada que no existía. Un desastre. Creo que el texto completo no lo tengo, igual…¡No era nada del otro mundo! Ja.
Espero estés bien. Feliz! (Dentro de lo que podamos llamar “felicidad”)
Un abrazo grande.

Ángela dijo...

Repasando mi experiencia personal de pérdida de personas queridas, y en la reflexión sobre este excelente post, sí que puedo decir que la muerte tiene el poder de enseñarnos a vivir, de transmitirnos una lección que nos humaniza y de tocar con dolor el corazón. Y es aquí, en el duelo indicador del amor, donde creo que la reflexión y el modo de acompañamiento a quien vive ese dolor, es en muchas ocasiones escasa.
Como lo es también la determinada "ayuda" que se puede ofrecer al paciente en esos decisivos momentos y que tú planteas muy bien en las últimas preguntas. Me han hecho pensar...
Tan bonita fotografía, dan ganas de abrir la puerta y contemplar esa luz cegadora.
Un abrazo, Ernesto

Milena dijo...

La muerte ahí está para todos.
Empezamos a enfrentarnos a ella cuando las personas de nuestro entorno se van.
También se pasa cerca de ella cuando uno está en la cuerda floja...
Creo que es normal sentir miedo a algo tan emocional y que se desconoce, por eso diferentes culturas tienen ritos que ayudan a afrontar esos momentos.
Se que hay personas a las que les alivia ir al cementerio a "ver" o "hablar" con el fallecido, creo que son opciones personales y respetables.

Ernesto, un abrazo

estrella en el ocaso dijo...

Hoy no digo mucho… Sencillamente hermosa forma de reflexionar, actuar, vivir, ¡Así lo creo, también!

Marina-Emer dijo...

Hola amigo mio...que carta mas hermosa nos dejas...la niña es una preciosidad ...yo ya me la llevaba para mi casa...tengo dos niños que me hacen mucha compañia pero yo deseaba una niña y me quede sin ella ,mi hijo el pequeño era mellizo de niña y antes de nacer la perdi...mi padre era mellizo y mi abuela de Astorga madre de mi padre tambien ...yo conozco a su hermana gemela y son identicas...
La vida es tan sabia ,quizas no me convenia o para perderl de mayor mejor no haberla ni conocido ...se aman tanto a los hijos .
Gracias por tu visita,sabes que no tengo a gusto mi blog ya te lo dije pero las amistades sin publicar nada entran y me escriben por correo que no lo deje pero yo estoy muy baja de moral y ya ves esta ya descuidado,no se amigo no se .
Por otra parte ,tu sabes que incluso contigo que tengo buena amistad y confianza jamas te cuento mis cosas... ni te hablo de nadie,me lo muerdo para mi pues en la vida no todo es rosado ni lleno de rosas y para sufrir estoy bien en mi trabajo y casa ...estoy provando sin escribir ,veremos.
Gracias amigo ,tienes una muñeca de carne ...te felicito es divina.
un abrazo