No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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jueves, 13 de abril de 2017

¡In-madurez!


Entré en el bar a dejar el vaso de la consumición que había tomado fuera, en la calle, al sol. Mientras esperaba que me cobrasen volví la cabeza a mi derecha y vi como una niña a mi lado sentada en el alto taburete me miraba con curiosidad. Puede que tuviese unos 6 años. Sus grandes ojos reflejaban la serenidad que la albergaba… Sus padres, a su lado y de espaldas, mantenían una conversación con otros adultos. Ella estaba sola.

Al mirarla inició una imperceptible sonrisa… Le guiñe un ojo sonriéndola, cómplice con el momento, y estalló en una carcajada mientras iniciaba un giro de su cabeza hacia el otro lado… Yo también me volví hacia el mío. Y ahí quedó sellado el encuentro para el resto de nuestras vidas.

Y es que ¡es tan simple la vida! ¡Tan sencilla! ¡Tan natural!

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─Entonces ¿a qué viene eso de la inmadurez?
─¡Es sencillo! Es/fueron tan naturales y espontáneos los gestos de ambos en aquel momento que no pude menos que pensar en la "inmadurez" de los adultos y nuestras "terribles" limitaciones...
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22 comentarios:

Carmela dijo...

Siempre he pensado que la inmadurez no depende de la edad sino de la mente de la persona.
Hermosa manera de contarlo, Ernesto.
Un abrazo

lunaroja dijo...

Sabes? me pasó lo mismo ayer, mientras esperaba en la consulta del médico. Una niña de dos o tres añitos,inició conmigo un mudo juego de guiños y risas. Así de luminosa y feliz me hizo la espera.

Maria Rosa dijo...


Los gestos espontáneos, a veces se nos frenan por temor, tal vez no es inmadurez, es miedo al rechazo. No sé, es una idea. Pero que lindo gesto de los dos y tu forma de contarlo.

mariarosa

Maru dijo...

Siempre sensible a la vida Ernesto. Y es que los niños, si los observamos, tienen tantísimo que enseñarnos...una de las cosas más importantes: a ser de nuevo niños, ¡Qué maravilla!! Feliz vida Ernesto.

maria cristina dijo...

Siempre nos sorprenden los gestos y palabras maduras de los chicos, es que traen bagajes pasados en su historia, un abrazo Ernesto y Muy Buena Semana Santa!

Boris Estebitan dijo...

Los niños y su felicidad.

CÉU dijo...

Hola, Ernesto!

Es como bién escreves. Nós, adultos, solament complicamos cositas tão simples y la sonrisa, tudo vence.

FELIZ E REDENTORA PÁSCOA!

Besos para todos.

AMALIA dijo...

Así debería de ser la vida. Tan natural.

Un abrazo.

Hola, me llamo Julio David dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hola, me llamo Julio David dijo...

También a veces me he sorprendido a mí mismo sacándole la lengua a los niños o a los bebés solo para que no piensen de que todos los adultos somos igual de serios, aburridos y dramáticos (todo el tiempo).

Saludos y saludes.

AMBAR dijo...

Hola Ernesto.
Voy a dar un repaso ya que no visito muy seguido.
Y sí, de la inocencia de los niños, espontanea y honesta, podemos aprender a comunicarnos sin miedos ni prejuicios.
Lo que pasa que el adulto complicamos la vida demasiado.
Te deseo una buena tarde de domingo y una mejor semana.
Un abrazo.
Ambar

MAR dijo...

Me encanta siempre que veo un niño me sale instantáneo el hacerle alguna carita o cerrarle el ojo esperando que me sonrían, es un regalo de la vida.
Un abrazo grande, muy lindo post.
mar

Conxita Casamitjana dijo...

Hola Ernesto, a veces parece que la inocencia de los niños se contagia y se te pinta una sonrisa que te apetece compartir con ellos.
¿Qué es la madurez o la inmadurez?
Hay niñitos que son más maduros de lo que nunca lo serán un montón de adultos cuando les tocaría ser niños, hay adultos que son "tan maduros" que han olvidado que la vida con frecuencia es mucho más fácil y que se debe dejar fluir, como siempre el sentido común (ese que parece ser el menos común de todos los sentidos) es el que nos debería guiar para encontrar el equilibrio.
Un saludo

Mari-Pi-R dijo...

Y decimos que los niños no son maduros pues si que lo son y ellos nos sorprenden la mayoría de las veces.
Un abrazo.

Moni Revuelta dijo...

Que agradable post, Ernesto, jeje, el increíble universo de la infancia...Las limitaciones nos las ponemos nosotros, claro, tienes toda la razón...y por lo que se ve, cada vez más represión..una pena.
Un guiño de niña;)

María Socorro Luis dijo...

Los niños nos roban la mirada, es inevitable. Es la atracción de lo sencillo, lo natural, lo limpio.

Es un precioso momento, el detalle... Para que mas?...

Besosniños, Ernesto.

Ernesto. dijo...

Hola a todos.

Unos días de viaje y la falta de conexión me ha mantenido alejado de la red. Os voy leyendo.

Abrazos.

Marina-Emer dijo...

gracias Ernesto por tu hermoso relato ...la niña y el adulto se enamoraron , mira eso le pasó a mi marido me conoció sin buscarlo y se enamoró de mi y me doblaba la edad yo poco mas de 16 ...y el 32,fuimos muy felices y la vida no creo que podrá darme otro amor así...y yo creo en el amor pero como aquel ahora no es ...buscan mucho fuera .
así es Ernesto no como el amor de tu relato.
un abrazo

Maria Rosa dijo...

En la década del setenta en nuestro país, existió la triple A. Muchos personajes con pensamientos de izquierda debieron hace desaparecer sus libros por miedo a perder su vida en el intento de conservarlos, otros alejase del país.

Y si vamos más lejos hubo en China un Emperador llamado Shih Huang Ti, que hizo destruir los libros anteriores a el porque hablaban bien de personajes a los que el pueblo admiraba. Al destruir esos pensamientos, el suyo seria el único y el mejor.A partir de él que se hizo llamar Emperador primero, los demás serían segundo, tercero....
Si encontraba a algún sabio con libros los castigaba y los mandaba a trabajar en la gran muralla hasta su muerte.

Los años pasan y el ser humano no cambia tanto.

mariarosa

virgi dijo...

¡Cuanta ternura!
Me ha encantado. a mí también me pasan esas cosas.
Un fuerte abrazo, parece que he podido comentar!!!

AMALIA dijo...

Un abrazo, Ernesto.

Tesa Medina dijo...

Un momento tierno y especial, Ernesto.

Cuando conectamos con un niño siempre nos sentimos alegres y juveniles, deshinibidos y nos olvidamos que algún adulto nos mire y piensen que estamos chalados.

Me chiflan los niños, sobre todos los más pequeños.

La niña que me habita en este cuerpo de adulta es más temeraria, más imaginativa, menos tímida y muy fantasiosa y me gusta que me invada, los niños que son muy sabios lo notan y nos provocan, y siempre entramos al trapo.

Un placer pasar por aquí.

Besos,