No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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miércoles, 21 de junio de 2017

Las disculpas.


Las disculpas son esa función que, entre humanos, permite corregir una actitud/acción previa que ha podido generar confusión, enfrentamiento o simple disgusto en alguien. El desagrado suele partir de un punto de vista distinto entre las partes. Relaciones de más o menos tiempo suelen enredarse por pequeñas o grandes confrontaciones que, posteriormente, no son tratadas de manera adecuada!
Es cierto que no suelen ser, las situaciones incómodas que generan distanciamiento, el fruto de una acción puntual, en ocasiones sí, pero creo que las menos. Son más bien la suma en el tiempo, variedad e intensidad, de ciertos comportamientos mantenidos por unos y otros.
¡Nadie es responsable de ellos porqué sí y tampoco destinatario de los mismos! Cabría decir aquí aquello de: “Dios los cría y ellos se juntan”.
Hay que tener en cuenta un detalle fundamental… Quien ofende y ofendido no nacieron así, ni se irán de este mundo así. Son tramos de sus vidas que comparten con otros, puntual o de largo tiempo, por un fin determinado: Ser, ambos, lección y maestro para el otro, y sí mismos.

12 comentarios:

AMBAR dijo...

Profunda reflexión. Gracias Ernesto.
Pensar antes de hablar o actuar es lo que deberíamos hecer, pero en el acaloramiento de ese doloroso o molesto momento de ofuscacion, es lo último que se hace.
Un abrazo.
Ambar

maria cristina dijo...

Las relaciones entre determinadas personas a veces funcionan y otras no, hay que aceptar eso, por eso se hieren al menor comentario, es de esperar que se ofrezcan disculpas y se acepten también, un abrazo Ernesto!

lunaroja dijo...

Volvemos un poco a lo que solemos comentar no? La manera en que cada uno percibe al mundo y que hace que nos manejemos de tal o cual manera.
Estoy totalmente de acuerdo con el refrán"Dios los cría y ellos se juntan" porque en realidad, siempre en el juego de las relaciones humanas,somos como mínimo dos los que jugamos.
El tema de las disculpas,también merece otro discurso aparte,porque claro,una vez lanzada la "afrenta" el pedir disculpas en qué punto nos coloca? Cuando la palabra ya no tiene vuelta atrás.

Un abrazo! :)

Franziska dijo...

El tema que planteas es complejo como todo aquello que se relaciona con nuestra conducta humana. El valor de las palabras y el de las acciones es algo que establece quien lo recibe, ahí, precisamente, en esa interpretación pueden surgir los malos rollos o, por el contrario, que se asuman como "modales" sin malicia porque pensamos que la otra persona nos valora y respeta. Es decir, que por la misma acción o la misma palabra, podemos montar una guerra incivil o firmar un armisticio de paz duradera.

Lo que yo diga, té ruego que lo tomes solo como lo que es en realidad, una simple opinión que ni viene ni va a ningún lugar importante.

Por cierto, ahora que me he fijado en la anchura de tu blog, entiendo que no entendí que era lo que se salía de tu pantalla. ¿Era la cabecera o eran las fotos de tamaño extra grande?

Afectuosamente. Franziska

AMALIA dijo...

Un tema importante.
Una buena reflexión.

Un abrazo.

Margarita HP dijo...

Una reflexión importante Ernesto. Personalmente siempre las he agradecido y he estado dispuesta a darlas cuando meto la pata. Sí es cierto que opino que tras una disculpa, además de un daño anterior, hay valor y educación, fuerza y una segunda oportunidad.
Un abrazo :D

Demian dijo...

Una gran reflexion Ernesto. Aunque no tan facil a veces de aplicar. Seguimos dependiendo de ese otro muchas veces. Ojala fueramos un poc mas humildes y no tan egolatras en las ideas. Ojala. Mi abrazo

Conxita Casamitjana dijo...

Una buena reflexión Ernesto.
Hay una frase que me gusta que me parece ideal para esta ocasión y es que cuando suben las emociones, bajan las inteligencias. Siempre es bueno dejar pasar la ofuscación pero si no se han controlado, una disculpa de corazón y a tiempo ayuda.
Un abrazo

Hola, me llamo Julio David dijo...

"Ser, ambos, lección y maestro para el otro". Bonito consejo, aunque difícil de poner en práctica cuando se interpone el ego entre ambos.

Hay tantas razones para matar al ego, sin embargo uno se identifica tanto con él que al final terminamos creyendo que somos ese ego y nada más.

Saludos y saludes!

Maru dijo...

Pues sí,hay quie dice que la gente con la cual escogemos rodearnos son fieles reflejos de nosotros mismos, esto a mi me ha dado que pensar, así que ahora, cuando observo una reacción que no me agrada en el otro, otra, me lo pienso dos veces antes y me pregunto si no estaré viendo algo de mi en esa persona. Vaya rollo que me ha quedado eh? Jajajajaja es el calor, un beso Ernesto.

Rosa B.G dijo...

Totalmente de acuerdo, ni más ni menos.
Hay plazas en las que es difícil torear, pero no siempre el "torero" es el vencedor por el simple hecho de tener el dominio casi total de la situación. Y digo casi, porque hay estrategias que pueden torcer su iniciativa.

Carmela dijo...

Cuanto cuesta a veces decir un disculpa, y cuanto se arreglaría con esas simples palabras.
Un placer leerte, amigo
Un abrazo