No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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lunes, 17 de octubre de 2016

...mi querida amiga!



Ziara y Naia. 

Ibiza. 2011.

¡Amaaaama, (abuela) mi querida amiga!...

Así se expresaba Ziara, 5 años, hace unos días abrazándose a su amama. Suele dormir con nosotros uno o dos días a la semana. También su hermana Naia, 12 años. Se acuesta con ella antes de que yo vaya a la cama. Tiene la costumbre de tocar, dormida, a quien está a su lado. Cabeza, cuello, cara, el caso es “saberse” acompañada.

Cuando me meto yo tiende a poner una de sus piernas sobre mí, y creo que así pasa la noche. Cuando no la tengo pegada a mi espalda. Observo últimamente que duerme más hacia mí que hacia mi esposa. Tiene una relación muy especial con ésta. Con toda la familia pero especialmente con ella.

A los pocos meses de nacer, tal vez de antes de la primera fotografía, ya podía estar en brazos de quien fuese, su madre incluida, que era aparecer yo y tirarme sus brazos para que la cogiese. Y no porque hubiese sido una práctica anterior mía… Fue algo sorprendente! Después amainó la cosa y se generalizó con otros.

Anteayer al despertarse se abrazó a mi cuello y dijo dulcemente: aitiiite… (abuelo)
Naia, Ziara. 2016.

El río de la vida que fluye en el valle sigue su curso… ¡Natural! Y así de natural es el fluir de nuestras vidas.

En cierta consonancia con mi texto de hoy me hago eco de las palabras de Ángela en una entrada anterior, pues reflejan fielmente la esencia de la vida que trato aquí. ¡Sencillez!

Las cosas en la vida, simplemente pasan, pero la resistencia lleva a un estado de sufrimiento mucho peor que el dolor en sí.
Porque el dolor es puntual, viene y se va, sin embargo el sufrimiento es como cargar con una mochila a cuestas, impregnando la vida toda con ese matiz, con una desgracia que fabricamos de una realidad que no existe.
Y dejar de resistirse no es resignación ni pasividad, es aceptar y comprender.
No resistirse es respetar la realidad tal cual, y en este otoño que ahora nos toca vivir, observar detenidamente cada textura, cada color, cada imagen sin pretender cambiar nada.
Y de este vivir sin resistencia se desprende la paz, el vivir sereno.”

28 comentarios:

virgi dijo...

Precioso lo que cuentas, dulce, tierno, epidérmico, generoso, vital...
Y esa parejita es lindísima.
Un abrazo grande.

maria cristina dijo...

Qué felicidad disfrutar de los nietos, Ernesto, tener esa comunicación especial, natural, liberados de la obligación de educar, permitidos para malcriar un poco, un abrazo!

María Socorro Luis dijo...


Emotiva escena familiar, con encantadoras protagonistas.

Cariños para todos

CRISTINA dijo...

Siempre se ha dicho que la labor de los padres es educar y la de los abuelos disfrutar de los nietos, es muy hermoso el vinculo que tienes con tus nietos.
Ernesto, un grande abrazo!

Marina-Emer dijo...

Gracias Ernesto por tu comentario de ayer...yo estuve casi dos días en el pueblo ...estaba algo mal y algo nerviosa...
hoy estoy muy bien la vida es cruda y a veces cruel....
Me alegro mucho verte con tu familia tan contento ...las niñas son preciosas...te robaba una para mi .
un gran abrazo

Hola, me llamo Julio David dijo...

Algo pasa con los abuelos, que saben comprender a los nietos mejor a como intentaron comprender a los propios hijos. Al parecer los abuelos con los hijos pueden estudiar y con los nietos se pueden graduar. Esto quiere decir, quizás, que se requieren de dos generaciones para comprender mejor la esencia de los seres humanos. Conozco casos de abuelos que se mostraron severos y austeros con los hijos, pero que, con los nietos, se mostraron amables y flexibles. Al parecer el otoño de la vida vuelve más reflexiva a las personas.

Más saludos!

Maria Rosa dijo...


¡¡Hermosos nietos Ernesto!!

Ellos son la nueva vida que nos alimenta, fluye y nos revitaliza. También tengo nietos y te comprendo.

mariarosa

Macondo dijo...

Es normal que se te caiga la baba con tanta ternura.
Un abrazo.

Maripaz dijo...

Una entrañable entrada la de hoy, querido Ernesto.
Fluye la vida llena de belleza, efectivamente.
Las niñas son preciosas. No me extraña que con tu enorme sensibilidad las estés disfrutando tanto.
Me ha encantado tu reflexión.
Un abrazo.

Ángela dijo...

Ernesto, compartes hoy estás deliciosas fotografías de Naia y Ziara, dos soles, encantadoras, naturales y espontáneas como agua de manantial.
Me cautiva de ellas y de los niños que tengo cerca, su permanente asombro, su total cariño, donde las heridas curan rápido, las palabras vuelan, basta cuidarlos con amor...

Compartes también tu vivir con ellas, natural, sencillo...con palabras que traen el matiz y el calor de tu corazón y de tu mente abierta.

Compartir, bálsamo para el que da y bálsamo para el que recibe.
Un fuerte abrazo.

Isabel dijo...

¡Qué lindas y qué ternura!

Maru dijo...

Qué dulzura, me has recordado a mi nietito que también me toca la cara, pelo, cuello cuando duerme conmigo y luego me dice -Te quiero, Yaya- ¿Puede haber algo más hermoso? Cuando uno va terminando el camino ellos te recuerdan que estás viva, que le gustas y que te quieren. Preciosa aventura la de ser abuela que también la vida me ha regalado y con ello esa paz de ver a un niño durmiendo...un abrazo.

Lola dijo...

Quizá esa perspectiva que dan los años, que nos permite saborear todos y cada uno de los gestos y que nos hace elevar la mirada al cielo con una sonrisa de gratitud. Yo no tengo nietos (aún) pero con lo que me gustan los niños estoy segura de que veré en ellos, como veo ahora también en mis hijos, que la rueda de la vida continua su camino y eso querido amigo, no tiene precio.
La conciencia de todo lo que es...y nosotros ahí participando del milagro.

Te dejo un fuerte abrazo Ernesto

Yayone Guereta. dijo...

Ayyy Aitite!!!
Estoy por pasarte el zapia y recoger toda esa "babita", se ve y se nota como te llenan tus nietitas, esas dos personitas tan maravillosas.

Dicho esto para la primera parte (que es la que más me gustó, pues vi ese rinconcito tuyo del corazón), la segunda parte es pura reflexión, qué, se intenta en esta vida llevar a cabo dentro de lo que se pueda, porque hay veces que es difícil deshacernos de esas "mochilas".

Por último, querido, agradecer siempre tu huella y tu paso por mi espacio que tanto valoro.

Muxu haundi bat, Ernesto.

AMALIA dijo...

Hermosos momentos.

Que disfrutes de esa gran felicidad.

Preciosos nietos.
Un abrazo

Mari-Pi-R dijo...

Con estas dulces criaturas la vida es todo un sueño, que las disfrutes ahora que son pequeñas y están en sus buenos momentos.
Un abrazo.

MAR dijo...

LINDO LINDO!!!
Me encanto esté post, los niños lo mejor del mundo.
Yo aún no tengo nietos pero tengo un sobrino nieto que me tiene robado el corazón si que te entiendo perfectamente. Cuando duerme conmigo es como un koala y yo soy tan felizzzzzzzzzzzzz con él mi amor de 4 años el mejor.
Un abrazo grande para toda la familia de corazón a corazón.
mar

mªcarmen suárez dijo...

¡Amigo mío!¿Ves? Esas dos preciosidades son otras de las cosas que añoro, que llegarán,pero que me desespera a veces el paso del tiempo y que no pueda llegar a tener esas sensaciones que narras de forma tan natural por lo vividas.Tan llenas de amor,por lo sentidas.
Disfruta tú y tu esposa de esos momentos y haznoslos llegar a tus amig@s.
¡Un abrazo!

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Gracias amigo por compartir esta linda parte de tu vida, muy dulce tu relación con tu nieta. Y sobre el fluir y el aceptar tienes toda la razón, es exactamente lo que debemos aprender...

paz y Hermandad

Isaac

Conxita Casamitjana dijo...

Hola Ernesto,
Venia a devolverte la visita que has hecho a mi blog para explicarme cómo solucionas lo de la famosa "raya", muchas gracias y me he encontrado con esta bonita entrada, que me ha emocionado. Precioso, cómo lo cuentas, me ha encantado porque creo que las cosas sencillas nos aportan mucha felicidad.
Un saludo

Mara dijo...


¡Qué bonitas! No te envidio porque vivo lo que cuentas, los nietos dan mucha felicidad.
En cuanto al dolor y el sufrimiento siempre el dolor que pasa.

Mara dijo...


Nisargadatta está muy presente en mí pero me gusta escribir y opinar. Un abrazo.

Cosina dijo...

Hola Ernesto!
ABUELAZO!!! Las niñas son dos confites. La ternura que desprende tu relato conmueve. Disfrútalas!!!
Tus reflexiones finales...GRACIAS!!!
Un abrazo a toda la familia!

Magdeli Valdés dijo...

Los niños son una maravillosa cajita
de amor y de sueños...

ojalá nunca esa cajita se agotara y lleguemos
a la riqueza de la madurez plenos
de todo el amor dado y recibido...

hermoso, ellos siempre nos traen dulzores al corazón
y hay que almacenar esa maravilla.

Raquel P.R. dijo...

Qué hermosura de relato, más aún cuando la cabeza lo hace gráfico y puedo ver y sentir a los abuelos disfrutar de esas maravillosas nietecillas y a las pequeñas dejándose sentir, crecer y amar con la libertad y el amparo dos seres que las protegen y cuidan con esa calidez y amor especiales que solo tienen los abuelos.

La realidad es lo más hermoso que tenemos, para qué pretender cambiar nada si podemos disfrutarlo...

Eres un ser maravilloso Ernesto.
Besos!!!

http://azulgenia.blogspot.mx/ dijo...

Es linda la vivenvia familiar con tus preciosas nietecitas que nos compartes,debe ser maravilloso amanecer iluminados con las sonrisas se los nietos, ojalá algun día goce la bendición de tener nietos.

Saludos con un gran abrazo.

Marina-Emer dijo...

Yo ayer te dejé comentario ...le vi después de escrito y dejarlo...
un abrazo Ernesto.
feliz fin de semana.

Tesa Medina dijo...

Que bellezas de nietas tienes, Ernesto. Para comérselas a besitos.

Se cómo te sientes, porque por suerte lo estoy viviendo y con mucha intensidad.

Dejo que la vida fluya, no voy contra corriente, disfruto de cada momento.

Y acepto que el dolor llega y hay que fajarse, pero el sufrimiento depende más de mi actitud. Ojalá lo hubiera sabido mucho antes.

Se te cae la baba con tus nenas, y a mí también. Qué bueno esto de ser abuelos.

Un beso,