miércoles, 14 de abril de 2021

...en pos de algo.

 


Si ya la búsqueda de uno mismo, el real, no era fácil de percibir antes de la pandemia, la vorágine que ésta representa en nuestras vidas la hace casi imposible… Y sin embargo nada fuera de esto sería relevante!

─¿Ya empieza con sus cosas?…

─¡Desde luego que no! Reconozco que no es fácil esa tarea… Y como digo, casi imposible! Por ello, ¡Ni una palabra más!

─¿Y entonces…, quiere decir que estamos perdidos? ¿Qué el ser humano esta condenado a vagar sin rumbo concreto?

─¡En absoluto! ¡No hay pérdida alguna! El ser humano solo se “pierde” cuando cree que tiene que ir en pos de algo… Metas que él mismo se crea. Cuando cree que, habiendo cometido el pecado original, ¡maldita herencia impuesta por la ignorancia… interesada!, debe ir en busca de la redención.

La eterna noria de la vida girando sobre sí misma, con esfuerzo y dedicación, ¡valle de lágrimas!, para no ver la inutilidad de girar y avanzar… sin llegar a ninguna parte.

De hecho, sin moverse del sitio. Cuando se haga consciente de ello, cuando despierte a la realidad, ¡sabrá que ha llegado!

domingo, 11 de abril de 2021

"Cara" y "cruz"...

 


Pido un Rueda (vino blanco frío) en la barra de la cafetería habitual en los últimos 2 o 3 años… Suelo preferir la calle al interior para tomarlo. Cogí la copa y salí afuera. Había dos mesas altas con taburetes en el borde de la acera. No había nadie sentado. Tampoco yo lo hice. Dejé la copa en una de ellas y acercándome a la cristalera miré hacia el interior observando la tv al fondo.

Al rato me vuelvo para dar un sorbo al vino y… ¿dónde carajo está mi copa? Observo que las vacías de la otra mesa también han desaparecido.

Entro en la cafetería y veo que el dueño con los dedos metidos en varias copas, una la mía por estar casi llena, las eleva del mostrador en dirección a la fregadera…

¡Mi copa mi copa! Exclamo sonriendo…

Vuelven las copas al mostrador, vía dedos, y, apartando la más llena, la empuja con el dedo en la base hacia mí… diciendo: “tal vez es ésta...”

Mientras el que las recogió en las mesas de fuera, también con los dedos dentro, un cliente bien intencionado, se disculpaba por haberla cogido…

Ante el impresentable gesto del dueño, simple camarero de tercera a pesar de llevar toda la vida en hostelería, merecía dos opciones. Opté por la única que no me ponía a su altura, y definitiva! ¡Jamás he vuelto a poner un pie ahí!

Di media vuelta y salí del establecimiento. Y comenté los hechos con unos conocidos que ya estaban sentados en las mesas de fuera. Desde el interior se observaba toda la escena…

A los pocos minutos sale un amigo mío, y cliente habitual como yo del establecimiento… Con dos copas de vino en las manos. Una para mí y la otra para la otra persona con la que hablaba. “Deduzco” que el dueño ha reconocido su falta de profesionalidad e impresentable actuación, y, en principio, acepto el hecho… ¡Cuestión de segundos!

Luis, ¿quién ha pagado esto?…

¡He sido yo!

Este buen amigo, tratando de quitar hierro al asunto, le preguntó al impresentable: ¿qué toma Ernesto? Y el impresentable debió responderle. A lo que Luis le pidió que pusiese una copa para mí y otra para su amigo. ¡¡Y se las cobró!!

¡Impresentable por partida triple!

Bien, ya hemos conocido la cara de este asunto, o más bien al “cara” en cuestión. ¿Pero dígame, y la cruz a la que se refiere?

Bueno, la “cruz” es la que siente cada vez que se cruza conmigo en la calle… Y revive una y otra vez, lo que no olvidará en su vida, su impresentable actuación y falta de profesionalidad.

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He calculado que ha dejado de ingresar en caja por mi ausencia unos 1.352€ anuales. (Que multiplicados por 10 años, suman 13.520€). Si a esto le añadimos que por las restricciones de la pandemia, cambios de costumbres en la gente, etc., ha visto reducida su clientela a un tercio... Más que "cruz", le parecerá un calvario!

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viernes, 9 de abril de 2021

Los de 1960...

 



¿De qué escribir, qué compartir? En estos momentos cruciales en la vida de tantos… ¡Que puede que no seas ni tú ni yo! Que tenga un cierto sentido de algo, sea éste de interés, curiosidad, entretenimiento, etc.

(…)

Este era el principio de una reflexión que surgió y escribí hace unos días. Y que gracias a… que desde entonces y en plenas fiestas me quedé sin conexión a Internet, no pude publicar. ¡Una suerte! Pues tanta “trascendencia” (expresión irónica) en un momento como el actual, pandemia, elecciones en Madrid pero que están generando más revuelo y expectativas que unas generales, hoy me hacen suprimirla. Y pasar a un tema más intrascendente: Los carteros de 1960.

Tras hacer sonar el silbato desde el portal del bloque de viviendas, para que todos en los pisos estuviésemos atentos, decía en voz alta los nombres de quienes recibían correspondencia. Y que bajaban con cierta expectativa a ver quiénes les habían escrito. ¿Y el que no estaba en casa en ese momento? ¡Mañana será otro día!

No cabría negar ese cierto encanto que todo ello representaba… Y que concluía con la tarjeta de felicitación de Navidad que los carteros repartían en señalada fecha y en busca del merecido aguinaldo.

¿Volveremos a oírles gritar nuestros nombres cartas en mano? No parece probable, el invento de los buzones en los portales acabó definitivamente con ello.

─Sí sí, pero yo me he quedado varios días sin poder comunicarme por la red… Ni blog, ni comentarios, ni lectura, cartas, mails, etc. Y… ¡oh! sorpresa. ¡Esta mañana mientras levantaba las persianas de las ventanas, surgió el pensamiento de que nada relevante había sucedido! Y pensé que si este fallo individual de comunicación mundial llegase un día a fallar, atisbos ya se producen de vez en cuando, siempre nos quedaría de nuevo, aunque ya sin voz, las cartas de antaño.

─¡Hombre, no compare!

─No, no comparo. Señalo una posibilidad, que no niego que impensable, y que supondría para muchos de nosotros, ¡hecatombe mundial al margen!, la provisión de sobres y sellos con los que mantener viva estas relaciones y amistades de hoy.

No me atrevería a decir que ello supusiese, después de todo, un gran problema… Cierto que el cambio sería trascendental, pero creo que ganaríamos en profundidad en nuestras relaciones y comunicaciones personales!

domingo, 28 de marzo de 2021

...la "hucha" de tu pensión!



Como imagino que “estaréis la mayoría de vacaciones”, no tengo muy claro de qué escribir, pues al dar por sentado que será leído por pocos, la inspiración se retrae…

¡Brindis al sol, los menos!

El día es espléndido, y en vez de estar aquí, en casa, tranquilo y en silencio, debiera estar paseando por la playa con los pies metidos en el agua. (Tengo la playa a 45 minutos de casa.) Sol, brisa, naturaleza, salud, etc. ¡Debiera! Veremos si la realidad conjuga adecuadamente el verbo.

Dudo en tirar una moneda al aire para escoger entre tema trascendente o intrascendente sobre el que escribir. Sabiendo de antemano de la intrascendencia “real” de lo que suele, solemos, considerarse “trascendente”.

El momento en el que nos encontramos, social, política y económicamente, dando por sentado el sanitario, no parece el caldo de cultivo adecuado para “opinar” sobre nada.

¿Sigo, lo dejo, doy fin a la reflexión?…

Mientras fregaba los cuatro platos de anoche pensé en escribir sobre el hecho de las compras que muchos efectúan por Internet, Amazon, etc. Práctica multiplicada por mucho debido a las restricciones que la pandemia ha supuesto… Y, una vez más últimamente y sin darle mayor relevancia a la coincidencia, al abrir el ordenador aparece un mensaje de Google “sugiriendo”:

Apoya el comercio local y descubre tiendas cerca de ti”. Eslogan muy parecido al de algunas entidades financieras, bancos, etc. Campañas publicitarias “huecas” de apoyo al poco pequeño comercio abierto todavía… que trabajan con ellos.

Creo que comprar a través de Amazon, y otras plataformas de Internet, por las razones que cada uno tenga, modernidad, comodidad, precios… hoy, etc., está mermando la caja del Estado de las pensiones… tuyas de mañana!!

Pretender alimentar a gigantes como Amazon, compras on line, etc., cuyos beneficios e impuestos no quedan en este país, no parece la acción más adecuada  para llegar a recibir esa pensión justa y necesaria que, el día de mañana, hoy lejos pero que acaba llegando, reclamarás!!

¿Con qué derecho?

¡Recuerda la fábula de la hormiga y la cigarra! ¡La primera trabajaba para sí inteligentemente! ¡La segunda se pasaba los veranos cantando/comprando en Amazon sin beneficio propio!

¿De verdad crees que cual “maná” bíblico del siglo XXI te caerá del cielo la pensión necesaria sin haber dado un palo al agua en la previsión de la misma?

sábado, 20 de marzo de 2021

En el segundo...

 

Su mar de siempre. 

Hace poco, un buen amigo y miembro de la tertulia que aquí nos traemos publicaba un poema con temática y talante algo... melancólico? (Le encanta el mar). En mi comentario, no hice referencia a tristeza alguna, independientemente de que él la estuviese expresando.

¡Hay que comprender, y aceptar, que cuando una persona expresa un sentimiento, de la índole que sea, no hay que "coartarle" con palabras de "ánimo"...!! ¡Hay que permitirle, hay que hacerse receptivo a ese momento puntual suyo! ¡Hay que demostrarle, oyéndole, apoyándole, que entendemos su situación! ¡Qué estamos ahí, a su lado, de manera real. Y no meramente con palabras que, no niego que sinceras en muchas ocasiones, pero en otras "huecas", pura formalidad, cuando no... compromiso forzado!

¿Sabemos realmente compartir, apoyar..., sin cargar en el otro nuestras propias "percepciones" de su situación?

Hoy al abrir el blog leo el poema de alguien que, si bien poetas ambos, que no circunstancias personales parecidas, se expresa en términos diametralmente opuestos. No es que sea mejor o más positivo un poema que el otro. No. Es solo que cada uno de ellos se expresa en lo que siente, vive y comparte, en ambos casos con amigos.

Son las dos caras de una misma moneda. ¡Sentimientos! Que a su vez definen momentos, necesidades. En el primer caso, ansia de compartir, de recibir una palabra, o gesto, que denote comprensión...

En el segundo, pura expresividad!

Poemas de siempre. Sonríe.

Lo sabías?

La tristeza nos pone feísimas.

Nubladas.

Amargadas.

Y acelera el envejecimiento

sobre el horario previsto.

(...)

O sea, que pasarlo mal,

acelera a tope el calendario

y nos deja pero que muy feas.


Ya lo sabes.

Si te levantas triste y abatida,

si una lágrima te recorre,

si te acecha un enfado,

o si alguien

quiere darte un disgusto...

Recházalo, -no, gracias-

Y sonríe…


Del blog de Soco. http://olerki.blogspot.com/

domingo, 14 de marzo de 2021

...no fue suficiente llevar pan a la mesa.






 Ayer entré en el blog de Eugenia y aparte de leer su último poema, me encontré con este otro que dejó huella en mí. Por su realismo y actualidad.

Eugenia relata en su poema lo que yo aprendí este día. ¡Nunca más coartar el contacto físico, la comunicación con nuestros niños y jóvenes, el sabernos pendientes de ellos, aunque estén enfrascados en sus propios juegos o asuntos!

https://azulgenia.blogspot.com/2016/08/cuantas-lunascuantos-anos.html

(Dedicado a mi amada hija Liliana por sus forty years.)

Estabas insegura

para probar la fuerza de tus alas

como una jovencita,

te guardaste tus miedos y saliste al mundo,

solo aquellas libretas sabían de tus secretos.


Cuando estabas en casa, era algo cotidiano

ver que te refugiabas en tu cuarto

alejando el silencio con notas musicales,

tocando la guitarra.


Muy tarde me di cuenta la falta que te hizo

tener quien te escuchara,

que no fue suficiente llevar pan a la mesa

ni pagar el colegio o unos zapatos nuevos.

Te hizo falta la madre, la amiga y confidente,

pero tú tan madura, nunca me lo dijiste.

Con un largo silencio fuiste guardando guerras

que perdías y ganabas.


El tiempo es implacable,

he pagado muy alto la factura al perderme

momentos importantes en tu vida.


J.Eugenia Diaz M.

Agosto/30/2016

Feliz cumpleaños mi niña grande, te amo.



miércoles, 10 de marzo de 2021

As meigas, habelas, hainas…

 



Había escrito una sencilla y bonita historia para hacer unas risas… Pero la protagonista, que es, aparte de amiga, un poco “meiga” gallega se lo había olido en la distancia… Y no, no se desplazó desde la tierras celtas hasta Euskal Herria montada en su escoba de palo de castaño, que son los más resistentes, para parar la obra, no. Se limitó a enviar la escoba sola, volando. Con un papelito pegado con celo que dice: ¡si publicas te atizo!

Y aquí estoy en la disyuntiva de si debe prevalecer la libertad de expresión o mi cabeza. Y conociéndola, sé que puede optar por cualquiera de las dos decisiones.

Pero bueno, ¿no dice usted que es amiga suya? ¡Cómo va a atizarle hombre de Dios!

─¡Qué sí qué sí, que es muy capaz. Es muy suya. Y aunque ya le he dicho que con esas ínfulas no vamos a llegar muy lejos, no puede desistir ¡Nada, lo dejo aquí! Y mira que era simpática la historia…

martes, 2 de marzo de 2021

NO te llegan los comentarios...

 



Si es tu caso, que no te llegan a la bandeja del correo los comentarios que te hacen en tu blog, prueba lo siguiente:

.- Cuando publiques cada entrada, asegúrate de tener activada la opción: Comentarios> Permitir.

.- Y al instante, antes de que nadie te comente, Vas a Comentarios, en tu entrada abajo, y te envías un punto (.) a ti mismo. Recuerda activar la opción:  

.- Verás que te ha llegado. Puedes suprimirlo ya.

.- A partir de ese momento todo comentario que te hagan llegará a tu correo.

.- Y puedes hacer esto mismo aunque no lo hayas hecho al principio… Y no te hayan llegado los comentarios hasta ese momento.

sábado, 27 de febrero de 2021

...un camino, una canción. Una copa de vino!

 



Había un texto... Pero se ha quedado entre las dunas del desierto!

Hay una canción que hoy vuelve a oírse. ¡Alzo mi copa y brindo por ella!

Pero aquella forma de comunicación, aquella comunión de almas, aquella intimidad profunda. Aquello que veo vibrar a mi alrededor, en tantos... al alcance de sus manos. Aquel decir sin palabras, eso, ya no volverá!

Y hoy a vuelto a mi recuerdo... 

martes, 23 de febrero de 2021

...la futilidad de lo "hueco".

 

¿Tema para comentar?… Varios, demasiados surgidos de la actualidad. ¿Interés en hacerlo? ¡Pues va a ser que no! Y menos a estas horas de la madrugada: 5:42.

De lo actual, nada qué decir. Quien más quien menos va servido. Y hasta harto. Del “pasado” o del “futuro”, no se me ocurre. Y sin embargo, levanto la vista de las teclas y miro la cacharrería que acabo de fregar antes de sentarme, la cocina americana que junto al salón y la mesa desde la que escribo, en medio, conforma la pieza principal de nuestra casa. 

La taza del té que acabo de tomar, vacía, hace juego con esa otra que, llena, descansa sobre la encimera. Es/era, la de mi esposa, que duerme plácidamente en la habitación de al lado. Digo era pues tengo la intención de tomármela yo, y hacerle otra, acompañada de algunas madalenas que hizo ayer tarde.

¿Cabe mayor “futilidad” en mis palabras?

Fútiles o no, queda claro que han servido para jugar con ellas y compartir estos momentos, míos desde luego, pero no intrascendentes…

No intrascendentes aunque parezca que nada dicen. Pues de lo trascendente que se oye, se dice y se vive por por ahí, en la sociedad, la política, país y mundo, suele brillar, por su ausencia, la realidad de las cosas y la vida.

Quedando simplemente en el ambiente social, la oquedad del instante, del tweet efímero, la imagen de 20 segundos en la pantalla de la tv, o las promesas “prometidas”, en campaña, o en cualquier ámbito de la sociedad, sabiendo quien lo hace que jamás tendrá que cumplirlas!

sábado, 13 de febrero de 2021

amapolas...


Hoy luce el sol y aunque algo nublado, acompaña mis paseos de sábado por estas calles viejas de Euskal Herria, que me recuerdan aquella Noia del 56, su alameda, su ría, sus gentes, aquel tiempo...

Ayer llovía aquí. Un fino sirimiri, llamado “calabobos” en otras partes del país. Mi abuelo, allá en su Galicia, me explicó que ese nombre era debido al hecho de que cuando llovía de esa manera tan fina, casi imperceptible, los “bobos” salían a la calle sin paraguas y acababan calados hasta los huesos. ¡Razón llevaba el hombre!

¡Luce el sol! Y puede que lo haga también en esos campos de Soria que, aún hoy, y siempre, rezuman la esencia de Antonio Machado.

No recuerdo si la palabra amapola aparece en alguno de sus poemas… Si no fuese así, debería. A lo entrañable del primero, acompaña la natural belleza de la segunda.

¿Usted cree que volveremos a ver los campos floridos de nuestras Castillas?

¡No le quepa duda! ¡Los campos de cereal y los cerezos y almendros en flor!

miércoles, 3 de febrero de 2021

bla bla bla...

 


Ya he suprimido, por séptima vez en estos días, el texto que, con más o menos acierto, intentaba hilar… Y hoy vuelvo a planteármelo. Y ello se debe, en parte, a la insustancialidad de lo escrito.

¿Qué decir en estos tiempos? ¿Qué que no parezca una banalidad de las que solemos emplear apoyados en la barra de un bar?

De algo sustancial, que no niego el intento, al "cooo corococo coo cocooo…" (para los que sois de ciudad, el canto de la gallina cuando ha puesto un huevo… jajjajajjaja...)

¡Y aquí lo dejo!

Parece escueto, pero señala una tendencia actual… ¿De qué hablar que no sean situaciones huecas la mayoría?

Ello no evita que el río de la Vida que cruza el valle siga fluyendo a su ritmo. El sonido de la campana rota de Arrazola cuando marca el paso del tiempo… El canto del petirrojo. La incipiente primavera en las yemas de los árboles, las primeras margaritas en la campiña vasca. El lento desarrollo bajo tierra de quienes tintarán de rojo, las amapolas, los campos de trigo de Castilla la Vieja. Todo ello indica la razón de nuestro caminar... 

Y todo un mundo de sucederes naturales que conforman la realidad que nos envuelve a cada instante. Al margen de la “nada” en la que tendemos a instalarnos cuando con el pensamiento o las emociones añoramos el pasado o ansiamos el futuro. ¡El caso es no estar presentes en el aquí y ahora de nosotros mismos! ¡Lo único real!

Apreciar el cacareo de un grupo de gallinas picoteando en el campo, la brisa a través de las ramas y hojas de los sauces, el murmullo de un río recorriendo la campiña o el romper de las olas en la playa, puede acabar descubriéndonos el sentido real de la vida. 

lunes, 18 de enero de 2021

in-apropiada...


...actitud!

Sobre la situación que nos embarga a nivel mundial debida a la pandemia, se ha dicho y se sigue diciendo lo necesario. No entro a dirimir un punto u otro. Quien más quien menos todos tenemos claro quiénes hablan/trabajan por el bien común y quiénes lo hacen por motivos espurios.

A nivel nacional vamos servidos, y a nivel mundial, qué decir!

El “descerebrado” se va a casa tras más de treinta mil mentiras contabilizadas. Llamadas al des-orden institucional, incluso con armas ocultas, y dejando un poso de crispación social de alto nivel.

Pero este no es el tema que deseo resaltar sobre la pandemia. Lo es el hecho del uso inadecuado de ciertas mascarillas que muchos utilizan… inapropiadamente. Incluso personas de alta responsabilidad en el Gobierno e instituciones.

Me refiero a esas mascarillas, no la denominada “higiénica”, la azul, la más usada por la mayoría, sino a esas otras que muchos llevan, generalmente negras o de otros colores, y que se adivinan de otro precio y puede que de más “eficacia” Pero…

Que requieren que de cada diez a veinte segundos, mientras hablan, se la tengan que subir para taparse la nariz pues se les baja.

He visto a responsables gubernamentales, entre miles de personas, realizando este gesto. Es decir, utilizan mascarillas más caras, más eficaces, con esa intención las usan, pero la realidad es que por la nariz al descubierto exhalan e inhalan contaminación vírica!!

Se discuten horarios de toque de queda, periodos de nuevos confinamientos, que a su vez generan crispaciones políticas y sociales. Pero un gesto tan simple como usar las mascarillas adecuadas y de manera eficaz, de esto nadie se hace responsable.

¡¡Pues que sepáis que tan irresponsable es comportarse como los medios de comunicación suelen denunciar de grupos de personas juntos, sin protección, fuera de horarios, etc., que el uso in-eficaz de la mascarilla… in-apropiada.

¿Vas a seguir practicando el sube/baja? ¡Sabe que corres un gran riesgo! Los que te rodean también.

sábado, 9 de enero de 2021

El encanto del pon-pon...

 


Una prenda que mis abuelas no usaban, por desconocimiento en aquellos años… Una prenda que, no siendo fundamental, no abriga más por llevarla en lo alto del gorro, da un toque de belleza a la mujer. U hombre que se precie de llevarlo...

O sea, algo no fundamental, se hace necesario en ciertos ámbitos de la escala de valores de la persona.

Esto escribía ayer por dar una pincelada de realismo al año que empieza.

Quien más quien menos sabemos lo que es natural, real. Margaritas y amapolas en el campo, la lluvia, el canto de los pájaros, la siega en verano y la nieve en invierno, entre otras miles de realidades con las que convivimos.

Y a su vez sabemos también de los cientos de añadidos que, bien impuestos desde fuera, sociedad, moda, publicidad, etc., bien autoimpuestos. ¿Quién se priva de poner un pon-pon en su vida?

El pon-pon real, el que indica lo más alto de la persona, es intrascendente. Hoy se lleva mañana se quita. Es estético, simpático y realza el atractivo… El otro pon-pon, el que nos autoimponemos mental y emocionalmente, el que creemos necesario para no perder onda social, o minutos de gloria, ya conlleva costes.

Y por “costes” hay que entender la pérdida de lo natural en nosotros, en todos los ámbitos, y el embarque en el navío de la modernidad cuyo destino suele ser efímero…

Tenía previsto viajar hoy unos 80 km, pero las previsiones del tiempo dan nieve, frío y hielo. Así que toca quedarse en casa, a resguardo y calentito, y salir lo menos posible. Y si estuviésemos en las casas de antaño, de cuando no había pompones y otros aderezos, la chimenea encendida y una taza de caldo rico y caliente templaría gaitas.

¡Cuidaros! Empieza 2021. Lo que seamos capaces de sembrar, individual, familiar o socialmente, será la cosecha a recoger al final de año… ¡Y cada día de nuestra vida!

Y si bien los tiempos cambian y el mundo no deja de girar, tengamos presentes  las consecuencias que en EEUU un descerebrado, utilizando la mentira más burda y peligrosa, cual flautista de Hamelín ha conseguido arrastrar a los más “débiles e influenciables” de la sociedad.

miércoles, 6 de enero de 2021

¡Viva el Rey!... ¡¡¡VIVA!!!



Día de Reyes… Magos de Oriente montados en camellos.

No sea sino para diferenciarlos de los otros “reyes” que, con juegos malabares, “magias” diversas, discursos de “ética en Navidad” y “firmas” ante notario, se autorregalan prebendas mil, de millones, y no solo en este día. ¡Y esto durante los años que ni se sabe!

¡¡Y esto a costa de los ciudadanos, subditos piensan ellos, que pagamos nuestros impuestos a la Hacienda de… “Hacienda somos todos”!!

Bien, dejando aclarado lo anterior, ya resolverá el Karma de cada uno… ¡Alguno ya va “renqueando” cuentas! Paso a reflexionar sobre este significativo día en la vida de tantos…

¿Niños?

Podría decirse que este día, como tantos otros, representa un “nada” que genera ilusiones… Otros, con igual contenido de “nada”, generan devociones! Otros exaltaciones patrias, de igual contenido de “nada”. Y ya para rizar el rizo, y no creo que haya día en el calendario que quede libre de “celebración”, nos “regalan” el día de El Corte Inglés.

¡El caso es celebrar “ilusiones”!

Y digo yo, ¿no sería más natural, y por ello mejor, celebrar realidades tangibles y naturales a diferencia de “nadas” envueltas en celofán de colores?

Hoy, por ejemplo, día soleado y festivo, ideal para salir a la calle con los más pequeños, y sus juguetes, comprados entre ellos escogiendo y sus padres pagando, en vez del “juego” de los reyes, irreal, pero que genera “ilusión”…

Llamando a cada cosa por su nombre, creo que se percibiría, y viviría, un mundo más real. Y por ello, las posibles dificultades a enfrentar, propias y ajenas, de aquí o en las antípodas, las alegrías ya vienen solas, las sociedades en su conjunto las resolverían de manera natural.

Pero si se fomenta la creencia/existencia de “reyes”, magos, hadas, santos milagrosos, adivinos de futuro, etc., se está creando el caldo de cultivo para que surjan “listos/aprovechados”, que prometan “fantasías e ilusiones”.

Bancos y sus productos tóxicos. Políticos corruptos prometiendo absurdos en beneficio de unos cuantos. Realezas de cuento… chino. Dirigentes mundiales tontos, a juego con la simpleza de quienes les siguen y jalean, etc. La lista es amplia.

Y todo ello parte, tal vez, de la desviación que supone la enseñanza que te dieron en un principio. La que tus padres recibieron, sin duda. ¡Como tú! ¡¡Sin ella, ellos no tendrían espacio para el engaño o el robo!!

No niego la importancia de los cuentos, historias o fábulas que contamos a los más pequeños... hasta una edad. Sí el sostenimiento de una sociedad basada más en ilusiones/irreales que en realidades naturales!

sábado, 2 de enero de 2021

...algo que no es!

 


Bonito e invernal sábado día dos del año de gracia 2021. A esta hora de la mañana, amanece, me asomo a la ventana y veo que sí, que el anuncio de que nevaría en Elorrio se ha cumplido. No es que estén las calles nevadas, pero sí las campas que bordean este pueblo. E imagino que Vitoria, la alta meseta, estará toda cubierta de nieve.

¿Cabe mayor realismo en época de frío invierno?

Sobre el nevado invierno, quien más quien menos tenemos imágenes de postal navideñas. Bucólicas y pastoriles. Románticas. Hogareñas alrededor de la chimenea encendida en rústicas y acogedoras casas de pueblos viejos. Con un café con leche humeante en las manos mientras nuestras madres o abuelas acaban de preparar los desayunos.

A través de las ventanas observaríamos todo blanco, y si nos aproximásemos a ellas, veríamos la nieve inmaculada aún sin mancillar por pisada alguna.

Las campanas de la iglesia darían las nueve…

Algunos gorriones revolotean en las ramas desnudas del viejo cerezo frente a la casa. No hay nada que comer ahí fuera. Alguien sugiere que se les eche migas de pan y madalenas desmigadas. Los más pequeños corren hacia la mesa con ese objetivo… Poco después un revuelo de alas y piar alborota el silencio del valle.

Este dos de Enero la vida se despereza a estas horas… Luego viviremos un lapso de tiempo. Cada quien a su medida. ¡Vivir la de otro no es posible! Y menos aconsejable. Y este día, único, decaerá de manera natural dando paso a la noche.  

Comienza un nuevo ciclo, de día a día. Lo que se haga con cada uno, será la cosecha a experimentar. Y no olvidemos que cuando soñamos, al dormir, también experimentamos… sobre algo que no es, que no "te" está sucediendo.

jueves, 31 de diciembre de 2020

¿Has intentado pedírsela?

 


Hoy, último día del año, víspera del primero, en realidad si te fijas bien, no son más que uno y el siguiente…, se suele “tirar la casa por la ventana” en esto de las celebraciones, felicitaciones y deseos de un tiempo mejor. Que no voy a negar necesario.

Pero hay en ello, creo, algo… ¡cómo decir!… ¿irreal?

¿Irreal?... ¡Pero qué dice hombre de Dios! Cómo va a ser irreal está explosión de alegría, vivacidad, buenos deseos…, olvido del ayer y, ¿ansias de un mañana mejor?

Bueno, la frase le ha quedado bordada… Pero ¿dígame, qué realidad puede haber en la simple exposición, exclamación, de buenos deseos dos o tres veces al año? ¿No diluyen los talantes de cada uno, la forma de entender la vida, las realidades vividas por la mayoría, el resto de los días… hasta la siguiente “celebración”?

¡Quite quite!… ¿A qué viene aguar la fiesta de estos días especiales? ¿No ve la necesidad que tenemos todos de olvidar, siquiera por unos días, este “annus horribilis”?

No niego la realidad vivida por tantos y en tantas facetas de la vida de la gente, solo pienso que encender luces de neón, hoy, mañana se apagarán, bambalinas y cartón piedra, no resuelve nada sustancial… Y cabría compararlo, tal vez, con los cuentos que de niños nos contaban.

¿Tampoco valora los cuentos?…

¡Claro que los valoro! Trato de hacerlo en su justo término. Se los he contado a mis nietas muchas veces… en sus edades correspondientes. Lo que no tendría sentido es que hoy, a sus 9 y 16 años, siguiese haciéndolo.

En eso estoy de acuerdo con usted… Cada edad sus circunstancias. Pero no me negará la ilusión que les hacía aquellos cuentos.

No, no se la niego. Y hasta la considero relevante en aquellas edades… Pero que a día de hoy los adultos intenten revivir aquellos momentos felices, aquellas ilusiones, ficticias, en vez de ser conscientes, de una vez, de sus propias realidades, cuales quiera que sean, creo que no ayuda en nada a nadie.

Esconder la cabeza debajo del ala o subirse a la noria de la vida que gira y gira sin ir a ninguna parte, solo sirve para perpetuar la situación… de confusión. De falta de realidad.

Y si no vislumbramos la Realidad, aunque sea en nuestra imaginación, si ni tan siquiera pensamos que pueda existir, más allá del valle de lágrimas que muchos juzgan como normal, ¿cómo vamos a ir en pos de ella? ¿Cómo lograr obtenerla?

Bueno, ¿ha intentado pedírsela a los Reyes Magos?

Disfrutad de la noche y de la cena. Y si recordáis algún villancico, cantemos!

jueves, 17 de diciembre de 2020

Una magnífica noche.

 


Ya que me desvelé a esos de las dos y aquí sigo.

Entretenido haciendo unos anuncios de pisos que vendo y alquilo. Y sin sueño. Y puede también que sin creatividad para publicar nada de interés. Parte por la noche, parte por las próximas fiestas, peculiares, y parte porque vaya usted a saber qué, el caso es que no tengo mucho qué decir. Y para felicitar la Navidad, es algo pronto.

Tengo la impresión de que cada año la lista de felicitaciones en estas fechas se va mermando… ¿La causa?… Posiblemente variada. Y más probablemente, una parte achacable a mí mismo. No es que le cierre la puerta a nadie… Pero puede que no haga lo suficiente para que los demás la cierren!

Y así va girando el mundo. Y los recuerdos de una niñez lejana, en la que puede que los adultos de entonces lidiaran con las mismas o parecidas “gaitas” entre personas que ahora, vuelven al presente… Tal vez la orfandad de aquellas alegrías de reencuentros, peladillas y zambombas, los haga necesarios.

Un pensamiento llega… Los mismos gorriones que revolotean por las mismas calles de los pueblos, ciudades hoy, son los mismos de antaño. El río Ebro a su paso por Miranda de Ebro, es el mismo. La catedral de León no ha variado gran cosa. En Noia, Galicia, su inmensa alameda, en esencia, es la misma. Le faltan algunos detalles que acompañaron mi estancia en casa de mis abuelos a los ocho años, y le sobra modernidad… algo hueca.

Claro que esto de la oquedad, en valores y sustancia social, parece estar a la orden del día en las sociedades modernas. Transito por ellas con soltura. ¡Cómo no! En ellas vivo y me desenvuelvo. Y sobre todo en ellas están nuestros hijos y nietos… ¡El futuro!, dicen.

Pero soy, quiero ser, como ese Ebro de cauce permanente que, si bien siempre fluye, sus aguas nunca son las mismas. Y lo más importante, no se apega a nada por donde pasa. Transcurre inalterable. ¡Vive escrupulosamente su razón de ser!

¡¡Quién crea vivir así, que levante la mano!!

domingo, 29 de noviembre de 2020

"zapatos" y "paraguas"...

  




¿Eres el paraguas bajo el que te cobijas cuando llueve. Los zapatos que calzas? ¿El traje de los domingos, a diferencia del pijama que usas por las noches? ¿Eres la máscara con la que cubres tu rostro en carnaval?

¿Eres la máscara tras la que te identificas y ocultas día a día en tu vida?

¡Es claro que dirás que no! Pero no todos afirmarán lo mismo… Hay muchos que ya saben que si bien hollan desde siempre los caminos de Palestina (sinónimo del mundo tal cual lo percibimos), ¡no son!

Lo que tú creas de ti mismo, respetable, no es la razón de este escrito hoy. Sino el hecho de cómo se percibe a los demás… Cómo se reacciona ante ellos. A sus acciones, palabras, sentimientos, etc.

Cuando alguien hace algo que no gusta, se tiende a considerarlo como negativo, desfavorable, no apto para la convivencia y por ello repudiable. Cuando no reo de castigo. Otros pensarán de ti lo mismo. ¡Y así va el mundo!

En el eterno juego del pin pon. Pelota va pelota viene. Apariencia va apariencia viene de vuelta. Nacimiento, tránsito y partida. Y vuelta a empezar… Y así desde la noche de los tiempos.

En medio… Las interminables justificaciones, por llamarlo de alguna manera, que, individualmente o en conjunto, nos damos unos a otros para explicar qué hacemos aquí!

No es mi intención, líbreme Dios, desmontar el entramado que cada quien habrá construido de sí mismo y circunstancias para sobrevivir en este caminar… hacia sí mismo. Un sí mismo oculto tras capas y capas de creencias, algunas ignorancias, ideas, filosofías, religiones, etc.

¡Cuál cebollas! Y como ellas, cuando se va quitando capa tras capa, al final no hay nada especial. Solo TÚ. El gran desconocido durante esta travesía.

¡Cuando la gota que crees ser desaparece, aparece el Océano que ya eres!

No se trata de que no reacciones, humanamente hablando, con desagrado y señalamiento a quienes destacan por sus acciones no adecuadas. Claro que no. Sigue con tu rol, con tu papel en esta sociedad, mundo, etc. Hoy no podrías hacer otra cosa.

¡La clave hacia el despertar, el encuentro con uno mismo, es ser consciente de que hagas lo que hagas, lo que te afecte de los otros (en cierta manera tú mismo), sus máscaras, sus acciones, puede ¡¡no ser real!!

La sencillez de este detalle, consciencia más allá de las apariencias que te provoca el mundo, que no siempre es fácil de aplicar, es la semilla que, no pareciendo hoy casi nada, irá fructificando instante a instante.

¿Mis capas de cebolla? ¡Ayer interminables! ¡Hoy ya no llevo la cuenta! ¡La vida fluye a su ritmo!  



sábado, 14 de noviembre de 2020

Uno vuelve siempre a los viejos sitios...



...donde amó la vida.

Y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas.

(...)

En la luz mayor de este mediodía.

Donde encontrarás con el pan al sol las cosas queridas.

_______________._______________

"Canción de las simples cosas".

Canción extraída del blog de nuestro común amigo Joaquín. http://paisajesquerretornan.blogspot.com/


¡Feliz fin de semana! ¿La vida?... ¡Para vivirla!

domingo, 8 de noviembre de 2020

Son tú mismo...

 


Si quieres que los geranios que florecen en primavera en tu jardín, macetas en el balcón, etc., sigan haciéndolo, tendrás que cuidarlos.

Y si alguno se seca, se va, cosa natural con las plantas, deberás sustituirlo si, realmente, quieres que sigan floreciendo en tu vida.

Y que cada vez van quedando menos… amigos.”

Estas palabras pronunciadas recientemente por un amigo, ciertas en parte, son parecidas a las que sostenía mi padre no hace mucho. Cumplidos los cien años en Febrero, se fue en Marzo.

Decía que puesto que él seguía cumpliendo años, y otros amigos no, se iba quedando sin ellos. Y era cierto. Aquellas personas que compartieron años con él, desde la niñez en adelante, quienes se dejaron huella mutuamente, muchos de ellos partían antes… ¡Ley de vida!

Y sin embargo si quieres realmente “conservar” amigos, tendrás que jugar a sustituirlos.

La vida no es un kleenex con el que enjugar lágrimas por el propio proceso natural de ella misma…

(Desde que le oí la frase, y hace años ya, voy dejando semillas de mí en la mayoría de los/las amigas de mi hija y nietas. Y cuando le comenté, riendo, esto a una de ellas, dijo que nunca había caído en cuenta, pero que desde ese día tomaba nota. Y me consta que no lo olvidará.)

A diferencia de quienes van cuidando que el número de amigos no crezca…, los cuentan con los dedos de una mano, pues consideran que amigos amigos hay pocos, los demás solo conocidos, reconozco que amigos hago/tengo a miles de miles… Pues donde quiera que vaya, comparta una sonrisa, estreche una mano o cruce una mirada amable, ¡amigos!

Amigos por doquier. ¡Ábrete a ellos! Ni van a pedirte dinero ni que les cedas habitación en tu casa.

¡¡Son tú mismo… un poco más allá!!

domingo, 1 de noviembre de 2020

¿Soledad?... ¡No gracias!

 


Quienes escribís poesía, poetas o no, sabéis que en ocasiones se emplean las estaciones del año como símbolos de etapas o tramos de vida… vivida.

Primavera como juventud… Verano como plenitud o época central… Otoño como época encantadora en sus muchas variantes… Colores en la naturaleza, siega, almacenamiento de la cosecha, descanso… Creatividad. ¡Actividad!, etc.

Ya la cuarta estación, siendo real también y representando sus propias características, tramos y circunstancias, no la voy a definir. ¡No estoy ahí! Y sí, nací en el 48!

Viene esta reflexión a cuento a que también en las relaciones sociales puede suceder algo parecido a las estaciones. Primera, segunda, tercera etapa y… ¡adiós! (Adiós a las personas, en ciertas situaciones, no otra cosa).

Cierto que todas ellas, las etapas, no tienen que tener el mismo tiempo que las cronológicas. Ya que algunas se alargan o acortan por variados motivos. Pero sí que eso del “otoño” y ¡adiós! suele darse…

Y no cabría llorar por ello. Y menos con las edades nuestras…, en las que esos “otoños” suelen coincidir con los nuestros propios. Encantadores sin duda. Pero ya faltos de metas huecas, de ayeres trascendidos y, ¡con nuevas metas en el devenir inmediato!

No caben pues, no deberían caber, remilgos si un amigo/amiga, e incluso familiares, gente conocida, te plantea cuestiones, propuestas, deseos, de cambiar, probar más bien, aspectos tal vez limitados de/en tu vida.

¿Cuáles?… Poner cada uno nombre a lo que os han podido sugerir, con el mayor respeto y aprecio, y también con atrevimiento y valentía. ¡Naturalidad! Y por supuesto lo que vosotros mismos querríais/necesitáis de otros.

Pero que no ha sido expuesto con la soltura y claridad que, tal vez, la cosa requiriese. Le pongo nombre porque mi explicación anterior pudiese quedar algo poco clara.

La soledad! La soledad de esas personas, no todas desde luego, que ven/viven sus vidas sin compartirlas con nadie… Más allá de ese habitual parecer… Pero que les gustaría, necesitan, hacerlo con alguien.

¡Quién esté libre… tire la primera piedra!

Y no me refiero a quienes en su soledad actual, mantenida, se encuentran cómodos. Sino a esa otra impuesta por la vida, y sobre todo por las limitaciones emocionales, cuando no simplemente sociales, de “el qué dirán”, “qué pareceré”, etc., que la sociedad impone!

No se trata de prender fuego a las naves o puentes para forzar un “avance”, sin retroceso, que muchos no sabrían conjugar, es más bien, y dentro de las necesidades emocionales, afectivas, de cada quien, saber compartir espacios, tiempos, lugares, preferencias o deseos que, ayer estaban presentes en sus vidas de manera natural.

¡Invita a alguien a tomar café un sábado por la tarde en tu casa! Y queda con él/ella para el paseo del domingo. Otro día quedar ambos para comer en la casa de uno de vosotros. E ir al cine más tarde. Poco después, el cenar juntos en casa surgirá de manera natural… A partir de ahí, creo, ya no sería necesario ir llevándoos de la mano…

Respetad vuestros propios espacios, libertad, independencia, pero compartid lo que ambos deseéis.

No forcéis nada. Y si entre esas etapas tiene que trascurrir tiempo, ¡ni preocupar! Disfrutad de los logros conseguidos.

¡Son bendiciones al alcance de la mano!… De quienes tienen la capacidad de abrirlas para recibir.