No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

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domingo, 22 de enero de 2017

¡Caín!

¿Dónde está tu hermano?

No cabría negar que evolucionar evolucionar evolucionamos. Como dice mi amiga Yayone: “Lo bueno es qué, se evoluciona y se va creciendo como individuo, (algun@s).” Y por otro lado si nos paramos a recordar aquellos cuentos que de niños nos contaban, Caperucita Roja, Blancanieves, La Cenicienta, Los cinco cabritillos, El pastor y el lobo, etc., etc., descubriremos que evolucionar puede, pero que seguimos escuchando, y creyéndonos, los mismos o similares cuentos.

No voy a delimitar a qué cuento de antaño corresponde el actual, el que nos cuentan día sí y otro también. 

¡¡Allá cuidaos cada quién con su debe y haber!!

¿Debe y haber? ¿A qué se refiere con ello, estamos en clase de contabilidad?
¡Deberíamos!… Deberíamos contabilizar el haber del que disponemos tras escuchar, y cargar, con los sempiternos cuentos que, como decía un amigo mío andaluz entre carcajadas: “debe haber pero no hay”. Y constatar como se adelgaza ese debe y engorda el haber.

No hace falta ser muy evolucionado para comprobar que los que “evolucionan” realmente, por lo menos en valores de mercado, son, sino los mismos, muy parecidos a los que ya “evolucionaban” en aquellos años antiguos de los cuentos aquellos.

Habla Pedro Ojeda del poema de Antonio Machado, “Por tierras de España”, en el que éste construye con solidez una idea que le acompañará durante mucho tiempo: el cainismo español, la visión de la historia de España como un conflicto permanente. Primero, con el paisaje -contra el paisaje- puesto que el habitante de estas tierras ha roto definitivamente con él y lo destruye.

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Segundo el currículum…

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.

Y tercero, con su vecino, con su igual: la historia de España como guerra civil permanente para la que trae a su poesía el pasaje bíblico entre Caín y Abel. Machado supo hallar la imagen para una certeza.
:
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.”

16 comentarios:

maria cristina dijo...

Ernesto, hermosa la música que acompaña tus palabras hoy, así estamos y así somos un poco de Caín otro poco de Abel, y actuamos a veces como uno y otras como el otro, un abrazo!

Marijose Pérez dijo...

y como consecuencia "en términos malditos trabaja, sufre y yerra"
Un abrazo , Ernesto

Prozac dijo...

Hola Ernesto.

Seguimos creyéndonos los cuentos antiguos pero en la versión modernizada y seguimos ttagando con ellos.

Y como dice Maria Cristina...a veces un poco Caín, a veces un poco Abel.

De todas formas: " dame pan y llámame tonto"

Un abrazo.

Elda dijo...

La sombra de Caín la llevamos todos en un rincón aunque nos mostremos como Abel.
En la evolución de cada cual, crece más uno, que el otro de estos dos personajes, solo hay que ver el mundo para opinar, y es que las metáforas de los cuentos, llevan mucha verdad, hasta el más simple, y casi todos llegan a una conclusión: no te fíes ni de tu sombra, jeje.
Buen poema de Machado para una buenas ganas de analizar... :)
Un abrazo.

lunaroja dijo...

Como siempre,tus entradas nos permiten un punto de inflexión en lo cotidiano.
Gracias!

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Hermano,

esa confrontación de Caín y Abel, nos la trajo Colón a estas tierras de América y no lo has podido decir de mejor forma...

Pero eso debemos dejarlo atrás, no será fácil, ni será mañana, pero con gente como tu, seguro será algún día

Paz

Isaac

Yayone Guereta. dijo...

Hola, Ernesto.

Todos tenemos esas sombras que escondiéndose hacen que seamos más "Abel", las experiencias nos hacen creer, no todas, obviamente, y los cuentos nos los siguen contando, sólo que ya, no se traga con ciertas fábulas, como siempre traes tus reflexiones para meditar, y hoy, con poemas exquisitos, justos a la medida del texto, maravilloso.

Muxu haundia, Ernesto, bihotza.

AMALIA dijo...

Ya nada es como aquellos cuentos.

Bueno recordar las letras del gran Antonio Machado.

Y, siempre reflexionando después de leerte.
Un abrazo. Feliz semana.

Moni Revuelta dijo...

Ya en los tiempos del Edén se daban de tortas los hermanos...
Y cuando éramos monos (éramos?), también. Evolucionar, evolucionamos; pero las tortas siguen siendo parecidas XD
Muy buen apunte y relato, Ernesto,
Un abrazo

Ángela dijo...

Siempre estarán ahí los cuentos de antes, los cuentos de ahora -tal vez más técnicos y sofisticados- y...los cuentistas.

Razón tiene y sigue siendo actual el sentir de Antonio Machado, un ser clarividente en sus escritos, su trayectoria y su vida. Y en estos poemas, como en todo lo suyo, late su honda palpitación de espíritu y sensibilidad de alma.

Un abrazo Ernesto.

Tesa Medina dijo...

Machado lo clava, se sigue quemando el bosque, se sigue ahorcando a los galgos al final de su utilidad como perros de caza, se defienden tradiciones que consisten en torturar a inocentes animales, se crea odio irracional entre pueblos sin haber salido nunca del terruño y hablar de oídas...

A veces pienso como Voltaire, y cito de oído "la barbarie no se elimina con la civilización, se sofistica"

Hermosa música de fondo, Ernesto.

No me siento Cain, para nada, no creo en la culpa colectiva. Eso es una trampa para que pensemos que el ser humano no tiene remedio.

Creo que la cultura, la empatía, la flexibilidad y tolerancia, el desprendernos de los miedos, y el pensar que cada uno de nosotros es sólo una minúcula parte de un TODO podría ser un buen principio para evolucionar.

Un beso,

María Perlada dijo...

No se por que pero creó que hasta los cuentos han cambiado o tal vez sea yo la que no sea la misma , da igual, me hiciste llegar hasta mi niñez con esta entrada, gracias por ello.

Un beso.

Marina-Emer dijo...

Vengo con prisa pero con cariño ...me gusta mucho todo lo que escribes aquí siempre ...y hoy lo de Caín y Abel, es lo que nos metían por la cabeza las monjas ...
un gran abrazo

AMALIA dijo...

Un abrazo, Ernesto.
Felices días.

Raquel P.R. dijo...

Me gusta mucho tu texto, es para leer despacito y atento.
Sin duda la historia del hombre está condenada a repetirse y empiezo a pensar que los buenos actos regresan aún con más fuerza también.
¡¡¡Abracitoooooooooooo!!!

Maru dijo...

Nihil novum sub sole o "Nada nuevo bajo el sol" Eclesiastés, parece que la pronunció el rey Salomón. Desgraciadamente o afortunadamente, no lo sé, repetimos y volvemos a errar una y mil veces, por eso los versos de Machado y de tantos otros siguen siendo de rabiosa actualidad. Pero es bueno pensar en ello y tú lo haces y transmites constantemente. Abrazos Ernesto.