...no
está contenida en un libro de instrucciones concreto, soso y
limitado.
¡La
vida es otra historia!
Hace
unos 50 años, 18 tendría, y habiendo salido a dar una vuelta con el
coche por las afueras de Madrid presencié un pequeño accidente
entre dos coches. De hecho ya se había producido cuando llegué. El
conductor embestido, marroquí, con su familia a bordo, le insistía
al agente de tráfico que intervenía que el conductor del otro coche
no era la mujer que pretendía pasar por ello. Con su limitado
castellano quería hacerle ver que el conductor, un hombre, se había
dado a la fuga por los campos que bordeaban la carretera.
La
mujer, joven según la recuerdo, insistía con vehemencia que era
ella la que conducía pues nadie más iba en el coche.
El
tema estaba bastante claro. A la firmeza del marroquí se sumaba la
dudosa declaración de la mujer. Ésta insistía pero no convencía.
A mi desde luego no lo hizo.
¿La
realidad? ¡Sencilla! La pareja que viajaba en el coche que chocó
con el otro no se encontraba en situación… cómoda. Ella,
posiblemente casada, habría cogido el coche del marido para vivir
una experiencia con su acompañante. No se conocían de ayer. Tampoco
su relación era algo baladí… Ciertos sentimientos anidaban en
ellos. O por lo menos el fuerte deseo de estar juntos.
Quiso
la suerte que las
cosas sucediesen así. Que una relación de amistad o amor, secreta,
quedase al descubierto al tener que ponerse en evidencia tras la
intervención de terceros…
¿Cómo
acabó esta historia? Lo desconozco. Una vez que intervino la
autoridad de trafico nos obligaron a despejar y continuar el viaje.
Quiero creer que la historia de esta pareja quedó al descubierto y…,
lo que ello supusiese significaría todo un cambio en sus vidas.
Si
siguieron juntos, ya de forma abierta, o las cosas con su marido se
arreglaron de alguna manera, sólo ellos lo conocen. Cierto es que
por la época en que esto sucedió, 1966, la mentalidad imperante era
bastante estrecha, retrógrada y machista.
No
cabe duda que la historia dejó huella en mí. Serían apenas unos
minutos los que presencié la actuación de aquella mujer, no niego
que con cierta desesperación, que pretendía mitigar las
consecuencias de algo tan natural como vivir su vida de otra manera a
la establecida.
A alguien que conozco le paso, que la llamaron para decirle que su marido había sufrido un accidente, cuando llego al auto descubrió a su marido con otra mujer y en el asiento de atrás rosas rojas y chocolates, horrrrorrrrr.
ResponderEliminarCariños para ti y lo mejor.
mar
Ernesto, dejaste volar tu imaginación o fue información confirmada? De todos modos estas historias pueden suceder, el mundo no funciona como debiera, encuentros y desencuentros se suceden en relaciones, enfrentamientos, guerras, etc. etc.,un abrazo!
ResponderEliminarSituaciones que mejor no presenciar, pues no saber la verdad del accidente y quedarse con la duda es mejor no estar por los parajes.
ResponderEliminarEspero que la otra familia saliesen bien librados.
Un abrazo.
Son situaciones inesperadas que solo reflejan que la vida es solo un instante,y que nuestros actos tienen repercusión. Muy interesante el planteo,porque realmente abre muchas vías de posibilidades,y evidentemente te marcó,porque lo recuerdas aún hoy!
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ResponderEliminarTRemendo momento de el pobre hombre marroqui y su familia. La otra señora, tal vez viajaba con alguien que no tenia documentos para manejar y lo estaba haciendo. Quién sabe, la verdad se perdió en el tiempo. Dramas de la vida cotidiana.
Buen fin de semana.
mariarosa
Siempre quedará la duda.
ResponderEliminarDifícil saber dónde está la verdad.
Un abrazo. Feliz semana
A veces un tropiezo, deja a la vista un gran boquete :-)
ResponderEliminarUn abrazo, Ernesto
Buen relato Ernesto, una situación un tanto molesta sin duda, para como tu muy bien dices, en el trascurrir de esa época tan machista... que un hombre tuviera un amante no tenía tanta importancia, pero que fuera una mujer eso era ya el súmmum. Así que me parece muy bien que tratara de defenderse como pudiera si esa era la historia.
ResponderEliminarMe gusta más centrarme en como me parecen los escritos que en la definición, así que te diré que siempre encuentro extraordinaria tu forma de relatar historias.
Un abrazo y que pases un buen día.
mi querido amigo...
ResponderEliminarhoy el silencio me grita a voces y me tapo los oídos ...no quiero el silencio ...espero gritos de jubilo y carcajadas...hoy estoy muy mal...mal...mal...triste.
besos
Marina
Ahí situaciones en la vida que siempre nos quedaran la duda de lo que paso, la verdad solo la saben ellos..., y para bien o para mal eso quedara en su conciencia. A veces las cosas no son lo que parecen!
ResponderEliminarErnesto, un grande abrazo.
Pues sí, querido Ernesto, sucede que nos han educado en lo que está bien y está mal, en valores morales, y normas de comportamiento; cuando tal vez deberían habernos enseñado la belleza de vivir en el respeto y el amor, sobre todo de uno mismo, y entender que a veces la vida puede sorprendernos al descolocar nos por completo esa vida tan preestablecida que no siempre encaja con lo que el corazón y los sentimientos piden a gritos.
ResponderEliminarUn abrazo enorme mi querido amigo.
vaya historia!
ResponderEliminaraún se escriben a lo largo de las carreteras...de calles
de eso no hay dudas...
el descaro se ha tomado el camino también
y para ambos lados ya no es novedad en estos tiempos...
supongo en esa época la que llevaba de perder siempre era la mujer...amarrada por lo económico y social
hasta que el vaso rebalsara y luego sostenerse allí con todas las consecuencias , en las condiciones otorgadas por el que tiene el poder...
sin dudas esto no ha cambiado en muchas culturas...
Es así, la vida es como dices en un principio. Quizá mucho más intensa de lo que aparenta...
ResponderEliminarUn beso.
ResponderEliminarPues sí, Ernesto. La vida puede ser mucho mas complicada de lo que parece. Se finge, se oculta, se miente...
Me gusta mucho la imagen. Edoro lo sencillo, lo simple. Con tu permiso, me la llevo?
Un abrazo en la cercanía.
ResponderEliminarPerdón: Adoro, no Edoro
Entro solo a saludarte y disfrutar de tu hermosa música que hace soñar....
ResponderEliminarFeliz fin de semana...
abrazos
Son, hermano, la pequeñas historias que hacen la historia... o al menos nuestra particular historia...
ResponderEliminarLuz y Grandeza
Isaac
La vida ofrece opciones. Vivirla o soportarla, en todas las épocas, depende de cada uno, acorde a lo que se siente y de verdad se quiere, que por supuesto, en muchas ocasiones no coincide con los cánones establecidos por la sociedad.
ResponderEliminarDonde el corazón te lleve...esa intuición que muy bien expresa David.
Qué bonita esa simplicidad de imagen en dos trazos elocuentes....
Un abrazo Ernesto.
La vida tiene tantas esquinas que nos puede sorprender a cualquiera de nosotros. Y ciertamente, en esa época afrontar esos recodos no era fácil.
ResponderEliminarUn abrazo