El que más o el que menos suele salir de casa en lo que a imagen se refiere, conjuntado. La prenda de arriba con la de abajo, y si además se tiene oportunidad, con el calzado. Y si hay asuntos que enfrentar, resolver o disfrutar, conjuntados también con el tema! Mental y emocionalmente.
De hecho puede decirse que, socialmente, tenemos un amplio abanico de reglas, costumbres, gustos, deseos, etc., del cual solemos hacer gala. Y por ello, salimos a la calle, al mundo, o hechos unos “pimpollos” de pasarela, o unos “guerreros” con escudo y lanza.
─¿Sólo dos rasgos distintivos? Limitada idiosincrasia parece atribuir a las personas.
─Bueno, eso sería el denominador común imperante. Luego está, cómo no, el «detalle» de cada uno. O como aseguran muchos, cada persona es un mundo.
Sin llegar a ese último aspecto, sí que hay infinidad de caracteres, apariencias, formas de entender la vida, el mundo, etc. ¡E incluso a sí mismo!
Si bien ese «sí mismo», tú al fin y al cabo, es, suele ser, el gran desconocido. ¡Y a la vez, el gran relegado! Pues en la lista de prioridades de la persona, no ocupa principalmente primeros puestos...
Hasta aquí lo que ha dado el tiempo de tomar la primera taza de té… Ya con el inicio de la segunda, voy a guardar silencio. Pues si bien no alcanzo, ¡ni quiero!, la categoría de “pimpollo”, sí reconozco tener que trabajar aspectos míos de lo más mundano.
─¿En pos de «sí mismo»?

He viajado en el tiempo, Ernesto! "Adiós Pimpollo" era un piropo muy común cuando yo era jovencita, ayer nomás! Un abrazo!
ResponderEliminarHola Cristina.
EliminarSi te hace ilusión te lo dedico yo ahora... jajajajjajaja.
Que méritos seguro que hay para ello.
Abrazos, amiga.
Ernesto, tu reflexión sobre los “pimpollos” me ha hecho pensar en cómo, a menudo, nos vestimos no sólo de ropa sino de actitudes, de gestos y de máscaras que nos permiten transitar por lo social. Como bien señalas, la idiosincrasia parece reducirse a dos grandes papeles: el del que se engalana para la pasarela y el del que se arma para la batalla. Pero entre esos extremos late una infinita gama de matices, de detalles que nos hacen únicos y que, sin embargo, solemos relegar.
ResponderEliminarMe parece valioso que recuerdes que el “sí mismo” es, paradójicamente, el gran desconocido y el gran olvidado. Quizá porque exige un trabajo silencioso, menos vistoso que el de la apariencia, pero más profundo y duradero.
En cuanto a tu pregunta final, ¿en pos de «sí mismo»? diría que sí: todo esfuerzo mundano, incluso el más sencillo, puede convertirse en un peldaño hacia ese descubrimiento. No porque nos acerque a una meta definitiva, sino porque nos recuerda que el verdadero viaje no es hacia fuera, sino hacia dentro.
Un fuerte abrazo, amigo pensador y gran amante de esas madrugadoras tazas de té.
"Únicos", y que "solemos relegar", cierto amigo Enrique!
EliminarE igual de acertado, "que ese peldaño nos recuerda que el verdadero viaje no es hacia fuera, sino hacia dentro."
¿Y tú me llamas a mí pensador? :)))))
Gran abrazo, Enrique. Té en mano.
The second cup of tea is definitely hotter. :)
ResponderEliminarȘi al treilea e și mai bun!
EliminarMănânc trei în fiecare dimineață. Apoi un smoothie cu fructe. Trei felii de pâine artizanală la grătar cu roșii, ulei de măsline, șuncă... Un vin alb rece și... Trăiască Zapata!!
Ești aici?
Long live the snow - zapada in romanian, leaving for Zapata. :D
EliminarCon tal de salir limpio y presentable, ya se cumple, si además sabes conjuntar prendas y colores, pues mejor.
ResponderEliminarUn abrazo, Ernesto.
Dando por sentado lo primero, amigo Alfred, te sé hábil en el arte de lo segundo. :)))))
EliminarThe first cup of tea... There's something grounding about your quiet ritual. Sometimes it's these small, steady moments that help us step into a new day with a bit more clarity.
ResponderEliminarA hug.
Traducción de Kaya:
Eliminar"La primera taza de té... Hay algo reconfortante en tu ritual de tranquilidad. A veces son estos pequeños momentos de calma los que nos ayudan a empezar el día con mayor claridad.
Un abrazo.
Finalizando la primera de las tres que suelo tomar a estas horas.
EliminarLos pequeños rituales, como señalas, si son naturales, sencillos, pueden facilitar el inicio de cualquier actividad,
Y de estos, amiga Kaya, te sé conocedora.
Abrazos.
Mientras no se convierta en una tiranía personal, ponerse como un pimpollo, puede ser hasta creativo!
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Imaginación al poder! :)))))
EliminarAbrazos, Ale.
Pienso que hay dos maneras en general de ir por el mundo: con caretas o sin ellas.
ResponderEliminarMe gustan las personas con la cara limpia y la mirada transparente, creo que es un gran paso para ser uno mismo... Y sí, tienes razón en que hay que revisar-SE cada día, por si nos desviamos del camino... ;-)))
Buena noches, Ernest.
Aferradetes.
Hay una tercera, querida amiga de Inca. ¡Y es ir «despierto»! :)))))
EliminarPero es cierto que alcanzar esa realidad, que no está alejada de nosotros pero de la cual no se suele tener consciencia, es el final de nuestro, nuestros innumerables cursillos de vida.
En uno de ellos coincidimos en la misma isla, y también en el norte, veremos en la siguiente!
Abrazos, Paula.
Ernesto:
ResponderEliminarno me veo yo muy elegante, pero intento ir correcto.
Salu2.
La elegancia, amigo Diego, es discutible... Cada quien la vive a su gusto.
EliminarYa lo de ir correcto, parece lo más razonable.
Salud
¡Cuánto tiempo hacía que no escuchaba eso de "pimpollo"!, yo consideraba esa palabra como calificativo de "joven", fundamentalmente, luego se le puede añadir lo del estilismo. Me imagino que será cuestión del lugar dónde se use la expresión.
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