Ayer oí una frase que alguien le decía a quien acababa de ver “partir” a su querida amiga, tras una breve y grave enfermedad de última hora…
¡Déjala marchar. Déjala marchar!
Quien así se expresaba, ¡sabía! Y a su vez, estaba libre de creencias… limitadas. Generalmente religiosas... ¡De una religión mal entendida! ¡Respetable, sin duda! Siempre y cuando no trate de imponerse a los demás por la fuerza de lo que sus integrantes consideran ¡prácticas inmorales!
La ignorancia sobre la vida «real» de estas personas, el título de “cristianos” que creen que les asiste, les hace opinar desde ese espacio personal suyo sobre prácticas y derechos legales que las sociedades se han dado.
¡Jesús enseñó sobre la Vida con palabras vivas! Hoy muchos sólo sostienen sus palabras petrificadas en libros! Su conciencia acomodada. Y su ignorancia por bandera.
Un hecho real, de hace muchos años.
Una madre, mayor, habiendo vivido su vida hasta entonces, pero cansada ya… En cama desde hacia varios días. Sus tres hijas alrededor. Sintiendo, cómo no, sufriendo incluso. ¡Pidiendo por ella!
Su madre les dijo:
─ Estoy cansada, he vivido mi vida bien, pero ahora ya quiero irme. Descansar. Pero no puedo hacerlo porque estáis pidiendo por mí. Y ello me impide marchar. Quiero pediros que dejéis de hacerlo. ¡Que me dejéis ir!
Al día siguiente y tras dejar las hijas de rezar por ella, la mujer partió.
Esto mismo pide la persona que, en un sufrimiento constante y de enfermedad incurable desea dejar de sentirlo. Un equipo médico valida esa decisión. Todo está preparado para la eutanasia…
Y de pronto, quienes ni están enfermos ni sufren por nada, se oponen a ella.
¿La razón, su única razón? ¡Sus simples creencias sin más base que su intransigencia!

Each person wants something else in a certain context.
ResponderEliminarCatalin expone:
Eliminar"Cada persona desea algo diferente en un contexto determinado."
Si los "deseos" de una persona chocan con los derechos de otra, deberán prevalecer estos últimos.
EliminarSi a ellos le añadimos la relevancia del dolor constante e inevitable, ¡con mayor razón!
¡Es simple!
Si una persona no está en la situación de dolor y enfermedad incurable, ¡a qué oponerse por creencias personales a decisiones y derechos de otras!
No se trata de creencias. Lo que distingue a los hombres de los animales es que cuidan a sus enfermos hasta el final
ResponderEliminarSin duda, la mayor humildad es soltar, dejar partir...
ResponderEliminarTan difícil es entender, que ante el dolor y el sufrimiento, se desee lo mejor para la persona que sufre. Y precisamente, por que no somos animales, tratamos de evitar el doloroso trance del que sabemos que no tienen solución.
ResponderEliminarDejar ir, siempre tienen el premio de haber actuado contra lo irreparable.
Un saludo.
Hay una película con Emma Thompson, muy interesante, ella es jueza y tiene a un muchacho enfermo terminal que desea irse y a sus padres que se oponen, un abrazo Ernesto!
ResponderEliminarEl veredicto, la ley del menor (The childen act)
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ResponderEliminarEstimado Ernesto,
Creo que desplazamos el tema yéndonos a razonamientos religiosos, que no niego que los haya, por que sí, haylos, pero cada vez en menor medida, quizás, lo que deberíamos de razonar es sobre el amor, el amor que se tiene a los seres cercanos, un amor, que en esas circunstancias, pueda ser muy cuestionable, pero es amor, y el amor, está muy ligado (aunque no debiera), al egoísmo, (No dejar ir)
Cada vez más, creo que lo que se oye en las salas tanto de paliativos, como de terminales, es preguntar si se puede hacer algo para poder acabar con el sufrimiento, y aquí, sí que tocamos en hueso, y duro, pues pedimos a un profesional que tome el brete de trasegar con su conciencia. Rara vez oigo, casos en que llegado a un instante de final se ruegue a todos los santos de cualquier santoral, confesional y religioso que alarguen una vida que se arrastra en las miserias de un final.
Y la Eutanasia, es legal, pero siempre, siempre… Debería de ser voluntad de la persona que se encuentra en dicho trance, y a ser posible, hecha con anterioridad, y ante quien deba certificarse como válida,en este caso existe un Registro de documento de voluntades anticipadas (testamento vital),y encontrar a profesionales, que no tengan/hagan objeción de conciencia.
Dejar esta decisión, a las personas que permanecen, es también doloroso.
Como podemos ver, no es ni tan sencillo, ni tan engorroso, eso sí, es todo un trance.
Al leer tu post, me has recordado y he vuelto a leer Jorge Manrique: Coplas por la muerte de su padre.
Estimado Ernesto, decir más, está de más (valga la redundancia), estaremos o no de acuerdo, pèro son opiniones, tal cual es la vida misma.
Salud y felicidad
La persona que desea partir porque no soporta el dolor debe ser respetada, cumplir su voluntad y si se equivoco, ella dara cuenta de su error. Los demás no pueden desde la salud controlar al que sufre.
ResponderEliminarMariarosa
Parece ser que el juez autoriza el acto y niega a esa asociación que tanto quiere al prójimo, el derecho a oponerse a la voluntad de la paciente.
ResponderEliminarAbrazos.
Hola, Ernesto. Un tema complicado de consensuar, a cualquier nivel, al igual que el tema sobre la "eutanasia" del que habla Joselu (El pino de la sima) y que supongo que esta entrada viene a colación de aquella.
ResponderEliminarComo siempre me decía mi padre: "el respeto ha de ser mutuo, siempre las dos direcciones (de mí a otros y viceversa)." No olvidemos aquello de "mi libertad comienza donde acaba la tuya", que nos decían en clase...
Bien, pues con la "intransigencia" ocurre lo mismo. ¿Cómo saber si yo soy más o menos intransigente que el otro? Volvemos al punto de partida: la intransigencia se rige por el respeto. Si éste falta o no es lo suficiente adecuado, habrá intransigencia, por supuesto. Y es que somos humanos con un grado de aprendizaje y sólo eso. Carecemos la mayoría de "razón" suficiente para poder pronunciar verdades absolutas. Creo que todos estamos llenos de algo de las connotaciones de esa palabra: intolerancia, inflexibilidad, obstinación, terquedad, testarudez, empecinamiento, cabezonería, fanatismo, sectarismo.
En el caso que comentas y argumentas, visto así y si así es como fuera, yo estaría de acuerdo con la voluntad del ser sufriente que ya quiere irse. (¿Quién sería yo para obviar la voluntad del otro, sea de mi familia o no? Porque el respeto por la voluntad del otro es lo primero. Luego llega la aceptación, siendo transigentes, porque somos seres individuales y eso prima, nadie es dueño de las decisiones del otro, cuando el otro tiene, edad, capacidad y voluntad para decidir. Eso está por encima de nuestros sentimientos o emociones.)
Por lo tanto lo que nos parezcan las cosas, en estas situaciones, han de quedar en el lado privado y para cuando nos toquen a nuestra propia vida y nos digamos : quiero que hagan y sean conmigo igual que yo hago y soy con los demás.
La intransigencia se acaba cuando actuamos como verdaderos seres humanos. Sólo que esa humanidad no está consolidada en casi ninguno de nosotros (yo la primera). Por eso soy prudente que no quiere decir cobarde o mirar para otro lado...
Por una de mis profesiones, el sufrimiento lo veo a diario... Y he visto cosas muy crueles a la vez, de las causas que han provocado algunos sufrimientos, cosas bárbaras, aberrantes y sin embargo, la vida hay que valorarla con todos sus significados...
También te digo que he asistido y vivido a varias eutanasias, que en realidad es otro eufemismo para no decir "suicido asistido"... Y ahí se dan en los países del mundo la paradoja, que por ejemplo en África está prohibido en casi todo el continente, sólo Etiopía contempla algo...y sin embargo, SÍ dejan morir de hambre a sus poblaciones...
Nuestra intransigencia siempre tiene que ver con nuestras creencias y culturas, más que con los razonamientos ...
Gracias por el debate tan interesante. Siempre se aprende en tu espacio.
Hasta pronto.