Me
he levantado temprano, a eso de las siete. He visto por la ventana
que estaba nublado, el suelo húmedo y la calle desierta. He abierto
el ordenador y he empezado a leer algunos blogs de amigos que no
había tenido tiempo de hacerlo. Y por ello, no comentar sus
trabajos. En ello estoy. Son las 8:57, y al ir a levantar las
persianas, descubro que una densa niebla lo ha cubierto todo.
Caliento el té, que se había quedado algo frío en el cazo, e
inicio esta entrada. No quería perder este instante sin dejarlo
reflejado… El silencio de la casa, la calle, el pueblo todo, es
total.
Sigo
con la lectura de los blogs…
Terminados
mis “deberes” retomo este texto para descubrir hasta donde
llegará… Son las once y luce un sol y un cielo azul espléndido.
Quienes
escribimos, nos leemos y comentamos por estos espacios, la mayoría
lo hacemos en sintonía con el “otro”. Quien nos lee, nos
comenta, o no, y mantenemos el juego y la buena cordialidad. Y
sobre todo el respeto por lo leído y quien lo comparte, publica.
Es
cierto que no siempre estamos en el mejor momento, inspirados,
sensibles a lo que el “otro” expresa o necesita de
nosotros… En lo que conozco, en el tiempo que llevo en esto, en la
mayoría de los casos sí que se da esa concordancia entre ambas
partes. ¡Pero no siempre!
Y
no es lo mismo que alguien publique una receta de cocina o lo bien
que le salió el postre al horno, que puede que no encuentre
correspondencia a su entusiasmo, y esto otro que señalo a
continuación.
Una
amiga mía, y de muchos de vosotros, nombre no voy a dar, si bien no
será difícil saber de quien se trata, vive una situación anímica
de gran calado. ¡De intenso dolor en su mayor parte! Aún así
encuentra la fuerza, no siempre, de leernos, comentar y publicar sus
propios trabajos. Y lo hace, todo, con gran sensibilidad y belleza. Y
sobre todo con una gran franqueza.
Y
necesidad de ser comprendida! Y por ello, no debiera de encontrarse
en su espacio de “Comentarios” palabras como las que le hacen
decir:
“A
veces escucho que no me esfuerzo
o que yo soy la que quiero estar así
y éso aún me hunde más...”
o que yo soy la que quiero estar así
y éso aún me hunde más...”
Es que cuando uno está así, buscando sin encontrar, intentando ver sin conseguirlo... Dice más de la ignorancia, de la falta de sensibilidad del que comenta que del valor de quien se atreve a compartir su momento. Sea quien sea tu amiga, un abrazo para ella y unas gafas de aumento (por no decir un capón) para el comentarista. Otro abrazo para tí.
ResponderEliminarEs muy duro ser incomprendido. Un beso
ResponderEliminarUfffffffff... juro que trato, que hago mi mejor esfuerzo por ser una mujer educada y, por ende, reaccionar de manera civilizada ante quienes sin título de nada y mucho menos empatía pueden "escribir" o decir algo así, a tu amiga o quien sea...a esta altura de mi vida, con las experiencias pasadas que me hacen pensar tener para dos o tres vidas, me broto... como dicen ustedes, flipo 🙄...
ResponderEliminarSi no se es capaz de comprender al otro, de "escucharlo", de sentirlo... deja, no digas nada...y si no sabes e igual deseas ayudar, pues abraza al otro, los latidos dicen mucho y mejor.
Un beso a ti, y de nuevo gracias, ya tú sabes.
Sé a quién te refieres porque he tenido el placer de comunicarme con ella en varias ocasiones hace tiempo.
ResponderEliminarSigo de vez en cuando su trayectoria y se puede percibir por sus palabras la situación que atraviesa.
Para poder decir algo con sentido en estas situaciones críticas, es preciso mantener contacto con la persona o conocerla muy bien - tarea harto difícil-, porque así y todo, uno es consciente de los límites para ponerse en el lugar del otro, que algunos lo ven tan fácil y para mí es imposible.
He optado por callar, no me van los consejos vanos, pero sí el silencio que puede acompañar.
Un abrazo Ernesto.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarNo sé de quién hablas pero me resulta difícil creer que si ella se muestra vulnerable, haya gente tan cruel como para comentarle algo así. ¿No será que quienes quieren animarla le digan que se tiene que esforzar más, que si quiere ella puede salir de su estado de ánimo... pero que lo expresen de tal manera que ella lo entiende al contrario como una ofensa y no como una nota de ánimo? Es decir, que quieran ayudarla pero sean torpes en las maneras. No sé, pero puede ser que haya alguna explicación.
ResponderEliminarEn casos así, sí no puedes decir algo en positivo, o mejor es callar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Tanta tristeza a mi me da miedo. No sé qué hacer ni que decir con todo esto.
ResponderEliminarY es difícil decir algo que llegue y sea un revulsivo por aquí, se puede malinterpretar. No hay nada, como un cara a cara, una charla, unas ganas que alguien te ofrezca en persona y no por palabras escritas.
Me gustaría ser capaz de poder animarla.
Bonita entrada la tuya, un lindo mensaje de apoyo.
Un abrazo.
Bella entrada al igual que la Amapola con la que abres este bello post. Por desgracia, en este agradable o incomprendido mundo de internet y de todos cuantos escribimos y expresamos sobre aquello que nos guste o simplemente por la necesidad de escribir y que de alguna manera nuestro trabajo desinteresado sea cual sea nuestra afición o gusto pueda servir o actuar de puente en muchos aspectos de nuestras vidas. Por desgracia, en algunos casos tropezamos con gente sin convicciones, sentimientos… y pocos respetuosos por aquel que escribe y que al leerle se da cuenta que está de alguna manera expresando o dando a entender que atraviesa por un mal momento. Al igual que el escritor, el lector debe tener la sensibilidad de apreciar lo que está leyendo y ponerse en lugar del otro. Siempre digo que ciertos seguidores merecen ignorase o incluso bloquear si no son dignos en sus comentarios y mucho más en ciertos casos.
ResponderEliminarUn abrazo y deseo una pronta recuperación de esa amiga.
Escribí eso en un momento en que estaba realmente muy abatida, espero poder recuperarme.
ResponderEliminarTodo requiere su tiempo y sé que tendré que poner de mi parte.
Pero ya estoy un poquito mejor.
Gracias.
Un abrazo para ti.
Mientras no sepamos ponernos en la piel del otro,seguiremos "opinando" sin estar en su lugar. Porque desde la barrera todo se ve diferente.
ResponderEliminarQué buena reflexión Ernesto.
Cuántas veces juzgamos,aconsejamos e incluso imponemos lo que "nosotros" creemos que es lo mejor,sin tener en cuenta el punto en el que el otro se encuentra.
Un enorme abrazo!
Yo no sé de quien se trata, pero si puedo decir lo que escribimos en nuestros blogs ( unas veces más acertado, y mejor hecho y otras veces menos), merece siempre un respeto y no comprendo como puede haber personas que hacen ese tipo de comentarios. Si se va a decir algo desagradable es mejor el silencio. Un abrazo, Ernesto
ResponderEliminarGran reflexión, mi querido Ernesto. La falta de empatía a veces hace estragos y añade más dolor a la persona que expresa sus emociones. Hermosa la Amapola de tu entrada, hermosa nuestra Amapola.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Cada vez más me quedo sorprendida ante la poca capacidad de empatía con el dolor ajeno y me pregunto en qué nos están convirtiendo las redes sociales, capaces de sacar (a veces) lo peor de nosotros en comentarios hirientes y poco amables. Afortunadamente no todos son así y también te encuentras con personas cariñosas y amables que te tienden una mano aunque sea virtual y te hacen sentir un poquito mejor.
ResponderEliminarOjalá se extendiera mucho más la parte más comprensiva y se eliminara a aquellos a los que no les importa dañar.
Un beso enorme y muchos ánimos para tu amiga, a palabras necias oídos sordos dice la sabiduría popular y en estos tiempos que corren es bueno recordarlo.
ResponderEliminarA veces con un comentario podemos hacer daño. La diferencia, creo yo, está en la intención con que está escrito, que en ocasiones es fácil percibir y otras no tanto. Siempre comento con buena intención, creo sinceramente que la mayoría lo hacemos, y eso es lo que podemos controlar. No tanto cómo lo recibe quien lo lee. La respuesta de tu amiga lo refleja. Ella dice: "A veces escucho que...", y esa escucha es de ella y no necesariamente de lo que le dicen. Ojalá pueda ser consciente de ello para que cuando algo le dañe pruebe otras formas de escuchar lo que le dicen, para cuidarse, para no dañarse. Lo que comentamos también habla más de nosotros que de la persona a la que comentamos y eso ayuda a tomárnoslo con más distancia.
No es tan fácil entendernos...
Un abrazo fuerte
PD. Te honra la entrada de hoy
Ya ves amiguco,siempre hay palabras que dañan.Tal vez unas sin ser conscientes de ello,otras por falta de empatía.Y prefiero pensar que no es por otro motivo.
ResponderEliminarEsto no quita que mejor el silencio si no sabes,no puedes,o incluso si no quieres ver que la vida también tiene espinas.
Tu protagonista es una persona encantadora,pero las fuerzas le flaquean ,como a casi todos alguna o varias veces.
Yo deseo animarla ,que se cuide,que comparta,que no se abandone en ese peligroso camino,pero ...acaso hago yo lo mismo?
Me alegra saberte cómplice de la solidaridad(sé que lo eres )y es casi un deber escribirlo como has hecho
Eso te hace más grande y la grandeza no es precisamente material
Besucos
Gó
Un abrazoooo grande para ti por hacerla este bonito guiño a nuestra amiga y otro bien grande para ella, aunque estemos lejos a veces estamos más cerca de lo que pensamos.
ResponderEliminarHay gente cruel tanto con sus hechos como con sus palabras a esa gente mejor dicho gentuza es mejor ignorarla, aunque hagan mucho daño pero hay que quedarse con lo bonito de las historias y de la vida.
Me encanta ver el campo lleno de amapolas.
Besines utópicos a los dos.