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| La única Brujas que conozco es esta ciudad belga. |
El texto de hoy es mi comentario al extenso y pormenorizado texto publicado en su blog, Cisne en llamas, por Joselu. "La generación ansiosa."
Iba para comentario en su blog, pero dada la relevancia de su texto, que respeto, y de algunos de los comentarios que le hacen, ha derivado en una entrada mía.
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Debe haber otras «metas» para el ser humano, más profundas y reales, que este desgranar de circunstancias “adversas” que, no voy a negar, vuelan por las redes… Y algo de realidad tangible!
Personalmente, en lo que a “menores” se refiere, dos nietas, 22 y 15 años, con esos móviles que mencionas, con excelentes notas en sus estudios. Equilibradas en sus realidades diarias… En lo que los adultos las podemos percibir, cierto que viven, vivimos, en un contexto bastante natural.
Un valle entre montañas. Un entorno rústico. Caseríos por doquier. Ganado, naturaleza. La gente en la calle, las cuadrillas de amigos en todas las edades. El txikiteo en los mediodías. El conocernos, interactuar natural, etc., todo ello conforma, no sólo un vivir diario, sino también una perspectiva de vida futura… más “relativa” que los miedos expandidos por noticias interesadas.
Puedo comprender las inquietudes que hoy el mundo parece vivir, cuando no encaminarse a ellas… ¡Parece!
Debe haber otras «metas». ¡Las hay!
¡¡Ya somos ellas!!
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El “mundo” te esboza una realidad de “brujas”.
¡Tú te lo crees!
Y las acabas teniendo expresadas en tu mundo diario.
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Tendré que ir a leer el post que te ha hecho reaccionar así, en el tuyo. ;)
ResponderEliminarUn abrazo.
Al gusto, amigo Alfred!
EliminarAbrazo.
Vivir en un entorno natural rodeado de bosques, montes y naturaleza, con caseríos, tiene que ser una ayuda importante para no acabar con la socialización, pero en entornos urbanos, agresivos y duros, es otra la realidad. Cada uno ve el mundo desde su prisma particular, y cree que es la totalidad del panorama. Yo he dado clases en entornos muy intensos de ladrillo, aglomeración, inmigración en circunstancias difíciles, hambre, desarreglos psicológicos, violencia, apatía... Sin duda, allí también tenéis de esto, pero es cierto que en el País Vasco hay un factor, para bien y para mal, de intensa socialización por medio de las cuadrillas, el txikiteo...
ResponderEliminarJoselu, sin duda que has visto y vivido lo que relatas. Y para ti una realidad que puede que única!
Eliminar¿Es eso que describes la única realidad que crees que abarca al ser humano? ¿Ayer, hoy, mañana? ¿Es eso todo?
¡Está claro que no me refiero sólo al contorno redondeado del planeta Tierra!
En cuanto a tu apreciación, comprensible, de: "Cada uno ve el mundo desde su prisma particular, y cree que es la totalidad del panorama."
No requiere comentario.
Saludos.
Parece que hay diferentes entornos para observar y opinar, cada uno desde su perspectiva, y esa es la realidad también, un abrazo Ernesto!
ResponderEliminarHola Cristina.
EliminarDesde lo alto de una montaña o la orilla de un río, cierto que son diferentes entornos, y por ello perspectivas particulares y reales de cada uno.
Pero, sabes, que ello no es lo único real que abarca al ser humano. ¡Que el propio ser humano es! Y es a esa «realidad» a la que me refiero.
¡Es! Pero a la vez, ¡tiene que «despertar» a ella! Descubrirla, por llamarlo de alguna manera.
Abrazos, amiga de Argentina!
A algunos, la última patria que nos queda es la niñez.
ResponderEliminarA pesar del hambre, seguíamos jugando.
Un abrazo.
Hola Juan.
EliminarMe consta esa segunda parte de tu comentario. A pesar de..., seguíamos jugando! Inercia natural en cualquier niño.
Creo recordar que naciste poco antes de la guerra civil, ¿1934? Y, como dices, puede que ello conllevase en ocasiones, hambre!
Yo nací en el 48, alejado ya de esa desgracia que asoló el país. Y si bien mi madre recorría diferentes zonas y tiendas buscando ese mejor precio de los alimentos, hambre no la conocí nunca!
Ya sobre "patrias"... :))))) ¡Qué decir! De las de "aquí", sueños y distracciones.
De la única «real», amigo, hacia ella en el ritmo natural de la vida!
Que ya te aseguro que no es la cacofonía que impera por doquier en este mundo!
Abrazos, Juan.
Depende del entorno en el que vives y que sea sano. Un beso
ResponderEliminarHola Susana.
EliminarEl entorno hace, sin duda. El contexto, la familia, etc. Pero lo que realmente prima en la vida de cada uno, es cada uno! Eso que no siempre setiene claro. Y cuyas vicisitudes se acahacan a "es que la vida es así!"
Abrazos.
Un ambiente saludable y familiar ayuda mucho porque, quizás, la tecnología no es la única distracción y todo es mucho más natural.
ResponderEliminarPor ejemplo, el entorno que tu detallas.
Un abrazo.
Desde luego, Amalia, que el contexto adecuado es mucho. Y aunque la "tecnología" esté presente, faltaría más hoy en día, la medida, la educación consciente desde siempre, la libertad bien delimitada, etc., marcan camino.
EliminarAyer fue el cumpleaños de la nieta pequeña, 15 años. Comiendo le expuse algunas palabras que pueden encuadrarse en la "vida profunda, la real", la sorpresa fue cómo reaccionó a ello... Sin dar mayor relevancia al momento, tiempo habrá, pareció "enterlo" todo...
Abrazos, amiga.
Todo sirve para alimentar el miedo y la separación.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Ale.
EliminarPermíteme que comparta contigo una enseñanza muy presente en el día a día. Y que decreto cada vez que surge la ocasión... de no "cargar" con todas las historias que, muchos personajes, desaforados hasta la locura, vierten.
¡Inquietando al mundo!
El decreto. ¡La orden! "No me ocupo de las personalidades". (No me ocupo de éste, aquél, el otro, y lo de más allá)
¡Libre ando por la vida! Lo que no quiere decir que no tenga los pies en el suelo, y esté integrado en el mundo. :)))))
Abrazos, Luna.
Dependence on the internet on the mobile phone or tablet kills the desire to move outdoors. Even if they go out into the open air, they are prisoners of the phone. They walk with their eyes on the phone, or sit on a bench, being totally absent from what is happening around them.
ResponderEliminarTraducción de Catalin:
Eliminar"La dependencia de internet en el móvil o la tableta les quita las ganas de salir al exterior. Incluso si salen al aire libre, son prisioneros del teléfono. Caminan con la vista puesta en él o se sientan en un banco, totalmente ausentes de lo que sucede a su alrededor."
Querida amiga del Norte...
EliminarLo que detallas, que no niego que se dé en muchos contextos, en éste en el que vivo, vivimos, no tiene ese grado de dependencia. Y menos de obstrucción al estudio, trabajo, vida natural, etc.
Abrazos, Catalin.
PD: V-o voi prezenta pe cea mai mică nepoată a mea într-o zi — a împlinit 15 ani ieri — și veți vedea profunzimea „viziunii” ei cu privire la aspectele mai profunde ale vieții. În rest, este o tânără femeie naturală, bine integrată în studii, în prietenii ei, în viața așa cum este ea etc.
Fui al blog de Joselu para leer la entrada que ha motivado la tuya, la he leído por encima, y sé que requiere un esfuerzo por mi parte para leerla con calma porque resulta interesante, también los comentarios, pero el factor tiempo me apremia y este fin de semana no dispondré de acceso a internet para coemntar.
ResponderEliminarVivo en la ciudad, ruido, prisas, contaminación y con todo lo negativo que pueda haber en una gran urbe, también me ofrece la posibibilidad de encuentrar un pequeño atisbo de naturaleza donde poder sentirme en calma... mis hijos de 21 y 18 se han criado aquí. En su adolescencia nos hemos pelado muchísimo con el tema de los móviles y las RR SS, incluso ahora, sigo con la batalla, en menos medida... También nos hemos peleado con el tema de las tablets en el colegio, porque considero que los libros en papel y la escritura son esenciales en la formación escolar de los chicos. Ahora, ya son universitarios, me satisface ver libros de Dostoievski abiertos en la mesita de noche de uno de mis hijos, y las Meditaciones de Marco Aurelio en la de la otra, aunque estudian ciencias, pequeños detalles que me hacen sonreir.
Debe haber otras «metas». ¡Las hay! (me quedo con tu frase) Feliz fin de semana. Abrazos
Muy buenos días, querida Maite.
EliminarLa entrada de Joselu es densa, y requiere dedicación, para quien desee leerla del todo. No fue mi caso. Sí por encima y ver la extensión de los comentarios.
Nietas de 22 y 15 años. Dos encantadoras jóvenes de su tiempo. Si bien en el contexto natural que describo. Pero a su vez integradas en el mundo. La mayor ya universitaria, estudia para andereño, (maestra de 0 a 5). Y ya practica algunos días en diferentes colegios de la zona.
Problema con móviles y redes no ha habido. Su uso, normal, dentro de lo natural.
Libros específicos no hay... De momento. Ciertas reflexiones sobre la profundidad de la vida, ya se perciben en lontananza!
Feliz finde. Abrazos.
Pues no se que decirte... Nosotros vivimos a caballo de una pequeña ciudad y de un entorno más acercado al campo, y en los dos me siento feliz. Supongo que es cuestión de adaptarse. Para mí, lo importante es la familia y algunos amigos. Lo demás, donde sea eso, creo que es algo accesorio.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo
Hola Ildefonso. También yo toco ambos mundos. Rural y ciudad. Y en ambos me muevo como pez en el agua... :))))) Pero sí es cierto que prima la tranquilidad y ritmo de vida de pueblo.
EliminarAbrazos, amigo.
Ernesto, mi nieta también es Maestra, trabaja dos turnos uno como maestra por la mañana y otro por la tarde de recreación, ella esta estudiando Ingles, quiere dar clases de idioma en un turno, no hay tiempo para celular ni para redes, la familia esta para apoyarlos en lo que pueda y cuando ellos lo quieran, pero a mi siempre se me escapa un consejito, cada uno tiene su realidad diaria y se respeta.
ResponderEliminarLa tecnología es buena pero hay que enseñarle a nuestros hijos que la vida real los espera afuera, con amigos, trabajo y estudio.
Que tengas un precioso y feliz fin de semana.
Besitos Ernesto a ti y a tu querida familia.
Ernesto, llego tarde a esta entrada, pero no quería dejarla pasar porque en ella vuelves a hacer algo que admiro: desmontar el ruido del mundo para volver a lo esencial.
ResponderEliminarTu reflexión parte de un texto ajeno, sí, pero lo que construyes después es profundamente tuyo: esa defensa de una mirada que no se deja arrastrar por los miedos prefabricados, esa reivindicación de las otras metas que no dependen del entorno, sino de la lucidez interior.
Me ha gustado especialmente cómo contrapones la “realidad” que se nos vende, llena de brujas, amenazas y diagnósticos apocalípticos, con la realidad que se vive cuando uno está presente, atento, enraizado en lo humano y en lo natural. Tus nietas, tu valle, la vida cotidiana sin estridencias… todo ello habla más alto que cualquier discurso alarmista.
Y, sobre todo, me quedo con esa afirmación tan tuya, tan rotunda y tan serena: “Ya somos ellas”. Es una invitación a dejar de buscar fuera lo que solo se sostiene desde dentro.
Un abrazo grande, amigo, y gracias por seguir recordándonos que la claridad también es una forma de resistencia.
Ernesto, es una advertencia muy lúcida sobre cómo el miedo y la sugestión terminan moldeando nuestra propia experiencia si no mantenemos los pies en la tierra. Me gusta cómo invita a cuestionar ese relato externo para no acabar construyendo una realidad llena de fantasmas innecesarios. Va un abrazo. Y un té de paso.
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