No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

martes, 15 de agosto de 2017

63 frente a 34...

 
Édouard Manet

La dejó embarazada, de unos cuatro meses, apenas se le notaba, cuando se fue de vacaciones. A la vuelta la encontró con tripa, con gafas, y algo más de peso… Aquella joven que, cual modelo sobre la pasarela, ésta tras la barra del bar donde servía, repartía alegría visual, algo de charla, Riojas, Ruedas y cerveza, estaba en medio del proceso de cambio que supone para muchas mujeres la maternidad. Y supo que éste no le afectaba solo al cuerpo… (Nos será difícil a los hombres comprender realmente qué sucede en el cuerpo y mente de una mujer embarazada)

La sonrisa no le había cambiado…

Cuando le vio entrar le miró con cierta intensidad... Un ligera sonrisa, no quiso demostrar más, marcó aquel encuentro. Siguió atendiendo a los clientes mientras éste se acercaba a la barra. Le tocó esperar unos instantes. Mirándola moverse entre copas y botellas percibió que su espera tenía un sentido… Ella quería que la observase en su nuevo estado, su nueva figura, su nueva vida! Notó que si bien sonreía a todos, y con mayor afabilidad, sin mirarle, las sonrisas eran para él. Quería demostrarle, en ese lenguaje que había ido instalándose entre ellos, que se alegraba de verle. De tenerle allí, cerca de ella…

Era patente la diferencia de edad entre ambos, unos 63 frente a 34. Pero jamás fue un problema. Casi al contrario. Al principio, cuando entró a trabajar en el bar de su tía, se le notaba cierta cortedad y reserva al sentirse observada por los clientes… Y fue precisamente esa clara diferencia, entre otras circunstancias, lo que fue propiciando la entrañable relación de amistad y respeto que surgió entre ambos.

¿Cabría otro tipo de relación? Esa imposibilidad facilitó la confianza inicial… Todo parecía afianzarse en ello.

Y el río de la vida que cruza el valle siguió su curso milenario subiendo o bajando su cauce en función de fuerzas de la naturaleza. En invierno rugía por el caudal de agua que la lluvia y la nieve provocaba. En primavera cantaba alegre dando la bienvenida a los nuevos brotes y yemas en las ramas de los árboles que acabarían cubriéndolo. En verano, y sobre todo en otoño, la serenidad se instalaba en sus aguas. Y desde la orilla podían verse los peces en los remansos y pozas.

Más de una vez pasearon por aquellas márgenes sombrías a resguardo de las tórridas tardes del verano. Más de una vez el declinar del día los encontró enfrascados en sus conversaciones.

Esa imagen de padre e hija que estando juntos rezumaban chocaba en parte con cierta realidad que, la vida en su naturaleza, había ido sembrando. Y si bien no se había dado un solo gesto, hasta entonces, que enturbiase su relación de amistad, algo había crecido entre ellos. Nunca hablaron sobre ello, nunca le pusieron nombre, nunca les hizo falta nada más que lo que había…

Por ello aquel encuentro en el bar, aquella primera vez desde hacía tiempo, pareció resaltar lo sabido, sentido y callado…

Hola, ─le dijo cuando al fin se acercó a él con la copa de vino en la mano, sonriéndole, esta vez sí, con toda su fuerza─. Hoy salgo a las nueve… ¿Puedes recogerme?

Sentados en el coche junto al puente de madera, observando como la luna en su cuarto creciente se elevaba sobre la silueta de los pinos, permanecieron algún tiempo en silencio… Al fin ella dijo:

Juan no está, ha tenido que ir a Redondela este fin de semana, volverá en unos días. Está encantado con la pequeña que nos llega… Antes de irse me preguntó por ti, que si sabía cuando venías… Ya sabes que cuenta contigo como padrino. ─Y ahí se echó a reír─. Ven, salgamos del coche... La noche está espléndida.

Uno frente al otro se miraron… Las palabras estaban de más… Aún así se la oyó decir:
Pon tu boca en mis labios, sé que lo deseas igual que yo. Pon tu mano en mi pecho crecido. Nuestra única vez... La vida podría haber tomado otro camino…, pero ambos aceptamos el trazado!

Sabes que te quiero... ¡Sé que me quieres!

sábado, 5 de agosto de 2017

...la semilla del diablo!


Creo que esto ya lo he comentado hace tiempo… Pero el texto de Mariarosa htmlhttps://mariarosag.blogspot.com.es/2017/08/la-planta.html me lo ha vuelto a recordar.

Hace ya muchos años mi hija trajo a casa una semilla de color negro, dura, seca, rugosa y parecida a una ciruela pasa. Llevaba tiempo en la estantería del bar donde trabajaba. Se la regalaron!

Me la dio. Rara y algo inquietante sí era. Dijo que se la conocía por “la semilla del diablo”. Vino de México!

La planté en un tiesto dentro de casa. Cuando salieron los primeros brotes era como una planta cualquiera… A los pocos días empezó a salirle una especie de zarcillo o apéndice de unos 15cm y muy delgado (un zarcillo es un tallo, hoja o pecíolo especializado del que se sirven ciertas plantas trepadoras, viñas entre otras, para sujetarse a una superficie o a otras plantas).

Empecé a notar al levantarme por las mañanas o al regresar a casa que aquella cosa larga y tiesa no siempre apuntaba en la misma dirección… ¿Es que se movía? Había cerca de ese tiesto otro con una exuberante begonia, y esa parecía ser el destino de aquel apéndice, si bien cada día buscaba en distintas direcciones. Al cabo de dos semanas y tras confirmar que aquello se movía, y algo más que curiosidad empezó a instalarse en casa, cogí un lápiz y lo acerqué. Fue tocarlo y “aquello” inició un movimiento envolvente alrededor del lápiz… Creo que hasta se me erizó el vello de los brazos jajjajajaaja…

Trasladé la planta a un rincón del salón y con alfileres e hilo hice un pequeño entramado en la pared. Cuando el zarcillo tocó el hilo lo vi enredarse en él. Inició un movimiento envolvente hacia arriba, de centímetro y medio. Cuando volvimos a casa, la parte que no se había enrollado en un principio había vuelto hacia atrás enrollándose sobre sí misma y acabando enrollada en el propio zarcillo. Ni los marineros hubieran hecho semejante nudo.

Con el paso de los días la planta fue creciendo proporcionalmente a nuestra “inquietud”. Una mañana observé que otro zarcillo había alcanzado uno de los alfileres… Se había enrollado igual que antes. Envolvente hacia adelante, vuelta atrás y finalizando en si misma. Y todo ello muy apretado. Hasta parecía que hubiese hecho nudo! No puede decirse que perdiese el sueño por aquello…, pero tampoco podría negarse cierta preocupación por dónde acabaría aquella experiencia. La planta parecía tener “objetivos” muy concretos y determinados.

¿Cuáles serían? ¡A saber!

Además, todo su crecimiento iba solo en una dirección. No le salieron más tallos. Solo el primero y sus interminables zarcillos engarzados en hilo y alfileres. De haberla dejado seguir hubiese enmarañado todo el salón, las habitaciones, cocina, baños, etc. Y, tal vez, hubiésemos acabado como el don Carlos de la historia de Mariarosa: ¡de color verde!

Pero no fue así, ¡acabó en la basura! Y se acabó la historia. (en este caso real)

viernes, 4 de agosto de 2017

¡¡Cuidado!!



Como veis los primeros comentarios dejados en mi blog por personas amigas, Sophie, Ángeles, Raquel y Smareis, son de fechas distintas en diferentes entradas. ¡Son auténticos!

Hoy han aparecido en las mismas entradas pero con fecha de 4 de Agosto los mismos textos, Algunos estaban intercalados en conversaciones más amplias de los auténticos.

Firmados por un tal: ¡phann son! https://review-chelsea-news.blogspot.com.es/ Blog nuevo, con tres seguidores, y que trata, en un idioma desconocido, temas de fútbol.

Y además veo que hoy ha publicado otros comentarios masivos en otros blogs. ¿Fallo de Google, Blogger, algo más serio?

¡¡Cuidado con esto!! Sería mejor que lo marquemos como Span y hagamos un filtro para que no aparezcan en nuestras bandejas de entrada.

También se puede “Informar de uso inadecuado” pinchando en su: “Sobre mí” al acceder a su Google +.


31-07-17.- Sophie dice:
Me ha interesado tu blog, tu cita de Nisargadatta, y estoy leyendo tus entradas así te conozco un poco más. Te sigo.”

04-08-17.- phann son dice: (repetido idéntico)
Me ha interesado tu blog, tu cita de Nisargadatta, y estoy leyendo tus entradas así te conozco un poco más. Te sigo.”


23-07-17.- Ángeles Impíos dice:
Sugerente relato. Se presta a diversas interpretaciones. Un abrazo.”

04.08-17.- phann son dice: (repetido idéntico)
Sugerente relato. Se presta a diversas interpretaciones. Un abrazo.”


20-07-17.- Raquel dice: 
"Aquí me quedo yo, empujando, que es lo mío a favor de la vida y, muchas veces, del viento...”

04-08-17.- phann son dice: (repetido idéntico)
“Aquí me quedo yo, empujando, que es lo mío a favor de la vida y, muchas veces, del viento...”


06-07-17.- Smareis dice:
“Essa conversa privada é bem curiosa. Me fez pensar.”

04-08-17.- phann son dice: (repetido idéntico)
“Essa conversa privada é bem curiosa. Me fez pensar.”

martes, 1 de agosto de 2017

...sonido natural. ¡La vida sin más!


Uno de los problemas que tiene hoy la humanidad sería la falta de comunicación entre las personas…

¿Falta de comunicación dice, pero no era usted quien hace poco clamaba por los excesos en las redes sociales, informaciones desmedidas, comentarios sin sentido, intimidades sin cuento, etc.?
Y puede que lo siga sosteniendo. Una jaula de «grillos» o un «gallinero» también son espacios ensordecedores y no por ello es comunicación.

La carencia de comunicación a la que señalo no es la falta de «ruido». De éste hay en exceso. Y no me refiero solo al ruido auditivo. Hay cabezas cuyo ruido mental es tan ensordecedor como una batería de tambores en fiestas.

Leía hace poco un apunte sobre las excelencias de la musicoterapia. No dudo de la eficacia del tratamiento, al contrario, creo que es beneficioso en gran medida. Principalmente porque al margen del sonido en sí y sus efectos, se da cierta «comunicación», diálogo, interacción, entre paciente y terapeuta.

Esto me recuerda las vacaciones de antes, de hace 40 o 50 años. Espacios de asueto, inactividad laboral, divertimento, cambio de aires, viajar a la playa, campo o montaña… ¿Os acordáis del «600» por esas carreteras de Dios? Serían mis años mozos o circunstancias personales pero no recuerdo que nadie volviese de ellas con el síndrome posvacacional.

Siempre he creído que eso del «desarreglo» posvacacional, al margen de casos puntuales, estaba motivado más por la forma de encarar las vacaciones, inadecuadas, tensas, cuando no caóticas, física y emocionalmente, que en el hecho de las vacaciones en sí.

Creo que la definición que da Wikipedia es más acertada en la segunda aseveración que en la primera:

El síndrome posvacacional, se puede definir como el estado que se produce en el trabajador al fracasar el proceso de adaptación entre un periodo de vacaciones y de ocio con la vuelta a la vida activa, produciendo molestias que nos hacen responder a nuestras actividades rutinarias con un menor rendimiento.”

Este síndrome hace referencia a un estado de malestar genérico, con síntomas tanto psíquicos como físicos, afectando principalmente a personas jóvenes, menores de 45 años. También estos síntomas pueden aparecer en niños ocasionados por la vuelta al colegio, después de las largas vacaciones de verano, aunque... en ellos... es menos frecuente sobre todo si ...el niño... se encuentra a gusto en el colegio.”

Si cambias colegio por trabajo creo que queda todo mucho más claro. Si te encontrases a gusto en tu trabajo no habría cabida, tal vez, para esa «disfunción».

Claro que quien así se expresa, cuando trabajaba por cuenta ajena, consideraba su trabajo gratificante, entretenido, remunerado y… los lunes, el mejor día de la semana! ¡Tal cual como los viernes!

¿Las vacaciones? ¡Estupendas! ¿La vuelta al trabajo? ¡El mismo merecimiento!

Y puesto que los “años mozos” siguen presentes y la creatividad activa, tengo en mente crear un espacio vacacional, con sonidos terapéuticos incluidos, que no solo no dará pie al dichoso síndrome, sino que será un remanso de paz para el cuerpo, la mente y hasta el alma… Y la vuelta al trabajo, con la misma serenidad con que se iniciaron las vacaciones.

¿El lugar? Dondequiera que haya un pequeño pueblo rodeado de campiña y eras para trillar y lo cruce o bordee un remansado río, en verano, que permitan que, en los prados, por las tardes, el sonido de los grillos acompañe la siesta. Y al atardecer el croar de las ranas temple el espíritu.

¡Musicoterapia natural! La que conocían las gentes de antaño… ¿A qué tanta «modernidad»?

lunes, 31 de julio de 2017

La buena sombra...


Hola a todos.

No sé que es lo que pasa hoy pero no puedo dejar comentarios en la mayoría de los blogs.

Me pide que "escoja perfil", cosa no habitual. Y cuando pincho a enviar me devuelve a la página principal del blog con el anuncio ese incluido sobre las cooquies.

No sé si indirectamente la Vida me está dando vacaciones en la red...

Aunque es verdad que estoy algo enfrascado en temas, documentos, papeles, etc., y no me vendría mal. ¡Será por eso!

Un fuerte abrazo a todos. Espero que se solucione pronto.

Ernesto.

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PD: ¡¡Parece que va!! He cambiado de navegador y, aunque más lento, he podido publicar el primer comentario.

domingo, 23 de julio de 2017

...el té era verde!


Había un deje de tristeza en la mirada de aquella mujer joven. Tal vez unos 45 años… Un poso de resignación, aparente, en su alma. No había sonrisas en aquellos labios… No las había bajo la influencia de aquel con quien compartía su vida. ¿Compartía? Creo que se asemejaba más al compartir que efectuamos cuando cogemos el autobús y, compartimos trayecto a ninguna parte en compañía de esos otros viajeros ocasionales… Pues tal parecía él en su vida. ¡Viajero ocasional desde que, y sin recordar el por qué, se subió a su vida!

¿Enamorada?… Puede que al principio! Pero no debió de durar mucho… El silencio se fue instalando en ellos. Aunque más que silencio era que cada uno empezó a girar hacia el otro lado. Y cuando se hablaban, poco, las palabras apenas se oían mientras se alejaban…

La casa limpia y ordenada. La ropa planchada y guardada. La comida al punto y sobre la mesa. Los geranios de la terraza, floridos! Como florido era el jardín de su alma. Si no fuese por el canto del canario que alguien les regaló el año pasado, no habría sonido en aquella casa…

Bueno…, algo sí se movía…, de vez en cuando…, pero no tenía certeza de ese cuando. Y sabía que tampoco él, deseándolo, la tenía. Era como si fuese necesaria la conjunción de ciertos astros para que el acaecimiento de “ello” se produjese. Cuando sucedía, cada vez menos, coincidía indefectiblemente con el fin de semana… Las semanas habían empezado a tener 15 días, y los meses 6 semanas. Y así transcurría el tiempo. Y con el su vida.

¡Pero no su mundo interior! Si bien los geranios se marchitaban a final de verano, no sucedía lo mismo con ella. Cada día estaba más guapa, más radiante, más viva. Y lo sabía, lo notaba en su fuero interno. Era consciente del “deje” y del “aparente poso”. Y lo comparaba con ese letargo que el invierno produce en la naturaleza… para acabar explotando en la primavera. ¿Cuando sucedería la suya?

Sin buscar nada que supusiese un cambio en su vida, su día a día, se sabía abierta a lo que la Vida dispusiese. Notaba que si bien no había búsqueda, ansia, tampoco habría límite… ¡Y sucedió!

Al salir del supermercado con las compras en dos bolsas y dirigirse hacia la parada del autobús, pasó por delante de una cafetería con varias mesas del exterior ocupadas. Jóvenes estudiantes del cercano instituto ocupaban algunas, un matrimonio mayor con una niña pequeña otra. Tres mujeres reían entre sí… ¡Y entonces le vio! Apenas una mirada fugaz… Aquellos ojos negros quedaron prendidos en los suyos. Y si bien siguió andando volvió su mirada hacia los cristales del establecimiento que le permitían observarle…

Cuando se alejó lo suficiente, una sonrisa afloró en su cara recordando como a su paso él la iba siguiendo con la mirada… No se planteó el cómo y el por qué de nada. Nada juzgaba, nada reprimía. Tuvo la sensación de un “déjà vu”… Como si ya le conociese. Como si se reconociesen… Y algo de ello debía haber pues su alma vibró como hacía tiempo que no lo hacía.

Al día siguiente y tras salir de nuevo con algunas bolsas en la mano, se sentó en una de las mesas y pidió un café.

Meses después, avatares de la vida, desayunaban siempre juntos, en pijama, tostadas calientes, mermelada, zumo de frutas, té verde… Las risas, los abrazos en cualquier momento, los “te quiero, te quiero mucho”, y las interminables charlas que mantenían hicieron innecesario canario alguno en sus vidas.

Y lo que antaño fueron “semanas de 15 días… y más, meses...” pasaron a ser diarias o en diferentes momentos… ¡Y comprendieron, viviéndolo, que el tiempo en realidad no existe!

miércoles, 19 de julio de 2017

¡No empujes!...


Para toda acción hay una reacción igual y opuesta. Para toda fuerza aplicada hay una fuerza contraria de igual magnitud. El «mundo», el universo, maya solo existe en virtud de la resistencia que se le pone: si empujas contra ello, ello empuja de vuelta.

La única vía a la libertad es la rendición. Dejas de empujar, de autoafirmarte, y la ilusión deja de empujar de vuelta, deja de autoafirmarse. Deja tú de empujar, de poner energía en el sistema, y no habrá energía en el sistema para empujar de vuelta. 

¡¡Deja de contar la historia, y sin la constante aportación de energía la historia se desvanece!!

David Carse.


Esta enseñanza pretende señalar el comportamiento humano en tantos y tantos conflictos como creamos. ¡Nos creamos!

Viene a decir, a mi entender, que si empujas cualquier asunto (lo creas, lo promueves, lo alimentas, etc.) ese mismo “asunto” te viene de vuelta con la misma intensidad.

¿Te suena esto?

¿Somos conscientes de que muchos de los problemas que sufrimos, de mayor o menor intensidad, están creados por nosotros mismos?

Alguien dirá, y con razón, que el problema lo creó el otro, el mundo, el sistema o que la vida es así. Y no cabría negárselo.

¡Pero el siguiente paso ya te corresponde enteramente a ti!

Si no empujas, ¡nada viene de vuelta!

Si no riegas la cosa, ¡ésta se seca!

Si no cuentas la historia (la recreas, la alimentas, la vives, disfrutas con ello), ¡la historia se desvanece!

Un problema familiar, la vecina del cuarto, ese que no te cae bien, la empresa, el sistema, el gobierno, etc., todo ello tendrá la vida que tú estés dispuesto a darle… Y a sufrirla!

domingo, 2 de julio de 2017

La "vía"...


"Hola amigo, tienes razón, me quedo con los enunciados de tu blog (se refiere a las dos citas que presiden este blog), lo que me lleva a que avanzar en sabiduría y paz interior sería algo así como permanecer en silencio la mayor parte del tiempo y eso incluiría no escribir, porque si vamos a ser sinceros con nuestro ser ¿Qué voy a decir que ya no esté dicho?. He pasado un tiempo "Callada" precisamente por eso, salvo que me entre el apasionamiento que más que acertado la mayor parte de las veces es espontáneo, nada me queda para contar, pero me gusta el contacto con alguna gente de los diferentes blogs que sigo, se han convertido en parte del tiempo que recorro, con sus ocurrencias, sus dulzuras y asperezas, su humanidad en una palabra."

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Buen día, amiga. 

Hay un cuento de sabiduría donde el Maestro trata de explicar a sus discípulos, cuando estos le preguntan, que qué es la espiritualidad. Éste les dice que la espiritualidad es cuando se empieza a ver que los árboles y las montañas tienen un cierto sentido especial, como más profundo, casi sagrado... A esto los discípulos responden preguntando que qué es entonces la Iluminación. El Maestro, soltando la carcajada, responde que la Iluminación es cuando los árboles vuelven a ser árboles y las montañas montañas!

Los enunciados del blog, en sí mismos son eso: ¡enunciados! No son la "cosa" en sí. No te apegues a los enunciados, y menos permitas que condicionen tu vida en base a lo que crees que pueden significar. Son, sin duda, y están ahí como indicadores de algo. Pero no son ese algo! 

El dedo que señala la luna no es la luna. Si me preguntas que cómo se va a Soria podría indicártelo. Incluso darte alguna pauta personal sobre el camino... Aquí se come bien, aquí se duerme mejor. Pero ello no dejaría de ser "mi camino". Mis experiencias, mis logros o fracasos, caídas y levantamientos, risas y lagrimas. En pocas palabras, no dejaría de ser algo que me atañe solo a mí. 

El "error", el "gran error" de las religiones, liturgias, proselitismos, maestros de cursillos de fin de semana y ese largo etcétera que pulula hoy por el mundo es creer que vía no hay más que una! Salvación, la suya. Y meta, su cielo. O lo que es lo mismo: sus creencias. Moneda con la que ruedan por la vida, y que como tal tiene dos caras: ¡lo que creen y lo que ignoran!

¿A dónde quiero llegar con esta parrafada? jajjajajaajjaa... Pues muy sencillo, amiga mía. Deduces, en base a unos enunciados que puede parecer que te sugiero, cosa que no hago, que para avanzar en sabiduría y paz deberías permanecer en silencio. 

¿Ves?, ya están las creencias, basadas en palabras ajenas, condicionando, limitando y, hasta sacrificando, tu vida. ¡Y no es eso! Si bien comprendo el sentido de tus palabras. ¿No he transitado durante años ese camino? ¿No lo conozco como la palma de mi mano? ¿No me ha servido para llegar a donde hoy estoy. Signifique este "estoy" lo que quiera que signifique? ¡Claro!

El silencio por sí solo no te llevará a parte alguna, si acaso al aburrimiento y a la frustración. 

"..porque si vamos a ser sinceros con nuestro ser... Qué voy a decir, hacer, pensar, sentir, vivir...

¡¡Todo!!

Con tu "ser", como tú le llamas, que por otro lado es todo lo que eres, ¡nada más hay!, puedes hacer todo! 

Puede que te falte descubrir qué eres realmente... Pero te aseguro que nada que puedas hacer, y menos sacrificarte por creencias, sagradas o de cualquier tipo, te llevará ahí. 

¡Ya estás y ya Eres! No hay necesidad de ir a parte alguna o ser otra cosa. Pero entiendo que descubrirte, lo que se conoce por "despertar" o "iluminación" :)))), puede suceder ahora o llevarte vidas enteras. 

La mejor vía, si puede llamarse así, es dejar de hacer, de buscar, de preocuparse, etc. Y permitir, no haciendo nada, que lo que ya eres y siempre has sido, ¡florezca!

La humanidad está, en su conjunto, dónde y cómo está por no dejar de meter "palitos en la rueda" de su propia evolución. ¡Dificultándola! Y aún esto tampoco es cierto, si bien permite indicar algo...

Lo que eres, lo único que hay, Todo Lo Que Es, aquí, ahora y siempre, es todo lo que hay. ¡Todo! Incluidas "...las religiones, liturgias, proselitismos, maestros de cursillos de fin de semana y ese largo etcétera que pulula hoy por el mundo...". 

Porque ¿cabe pensar que siendo todo lo que hay ESO, Ello, Dios, TÚ, la unidad, Todo Lo Que Es, es decir, Todo, habría espacio para algo diferente? ¿Los malos, lo inadecuado, lo trágico, lo "inaceptable"? 

Esta pregunta, querida amiga, que no requiere respuesta, solo sirve para indicar-te el camino o vía que tienes por delante.

Sé que no hay tal vía..., pero no puedo obviar, igual que tú hoy, que he pasado la mayor parte de mi vida recorriéndola...

Un fuerte abrazo.
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Ambos textos pertenecen a una conversación privada. Su publicación, con el visto bueno de ambos, no pretende servir de enseñanza de nada ni a nadie. Vendría a demostrar por nuestra parte, si acaso, que "avanzar en sabiduría y paz interior no supone permanecer en silencio la mayor parte del tiempo y mucho menos dejar de escribir."

Hemos disfrutado con la experiencia mutua y ahora la compartimos. ¡Puro juego y divertimento!

La vida en sí va por esta vía. 
Lo del valle de lágrimas bíblico no fue nunca bien entendido.
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jueves, 22 de junio de 2017

...siempre nos quedará París.

Valle de Atxondo.
Una mañana gris, fresca, algo húmeda y con niebla. ¡Un respiro en esta etapa de calor desmedido! Casi todo el mundo en sus quehaceres cotidianos… Algunos, ver llover, cuando llueve, y escribir en el blog :)))) 
(Para más cosas está uno preparado, y quiere, pero el sistema no le deja “trabajar”)
Tengo la impresión, certeza más bien, de que esto de los blogs si bien sigue “funcionando” está perdiendo “cuota de mercado”. Cada vez la gente parece escribir menos, y eso que solo me refiero a los “fieles” de siempre. Y por otro lado me consta que no es que se escriba menos, sino que se expresan en otros medios de comunicación social: Facebook, Whatsapp, Instagram, Twitter, etc. Y así hasta las 30 redes más importantes que da el ranquing mundial.
Personalmente celebro que la gente se exprese como quiera. Evidentemente yo no estaré en la mayoría de ellas. Mail, blog, whatsapp y móvil es todo el espectro en el que me muevo.
¿Limitado? Bueno, siempre “me quedará París”. Y tocar el caramillo a la orilla del río al declinar la tarde…
Cierto que entre estar “muerto” para el mundo de la comunicación y estar metido hasta las cejas en lo que a veces se percibe como “gallinero”, que no es que lo sea, claro, todo mi respeto para quienes se mueven con soltura en esos medios, pero hay que reconocer que quienes somos/venimos de épocas tan distintas, ayer el mundo era otra cosa…, esto de la “modernidad comunicativa” nos/me queda ancho…
Ayer comimos unos amigos en la costa y pasamos la tarde de paseo. Charlas, risas, encuentro, comunicación… ¡Ni una llamada, ni un whatsapp, ni un twitter ni una línea en el blog! Pareciera que estuviésemos en los años 70/80. ¡Y estuvo muy bien! Y al resto de la gente que por allí estaba, exceptuando a alguno trasteando con el teclado del móvil, les vimos igual de bien.
Tengo todo esto de la tecnología moderna al alcance de la mano, si fuese el caso, y mis nietas lo vivirán de otra forma, sin duda. Si bien les vamos marcando ya las líneas y advertencias necesarias para que sean ellas quienes hagan el uso adecuado de las redes y no al revés! También ayuda, y mucho, el haber nacido y vivir en el valle. Montes, campas, río, ganado, aves y perros en el caserío, son una excelente escuela para la vida. También ¡cómo no! la familia escogida o que les ha tocado en suerte.
No se trata de preferir época. Sino de ser consecuente con la que te toca vivir.

miércoles, 21 de junio de 2017

Las disculpas.


Las disculpas son esa función que, entre humanos, permite corregir una actitud/acción previa que ha podido generar confusión, enfrentamiento o simple disgusto en alguien. El desagrado suele partir de un punto de vista distinto entre las partes. Relaciones de más o menos tiempo suelen enredarse por pequeñas o grandes confrontaciones que, posteriormente, no son tratadas de manera adecuada!
Es cierto que no suelen ser, las situaciones incómodas que generan distanciamiento, el fruto de una acción puntual, en ocasiones sí, pero creo que las menos. Son más bien la suma en el tiempo, variedad e intensidad, de ciertos comportamientos mantenidos por unos y otros.
¡Nadie es responsable de ellos porqué sí y tampoco destinatario de los mismos! Cabría decir aquí aquello de: “Dios los cría y ellos se juntan”.
Hay que tener en cuenta un detalle fundamental… Quien ofende y ofendido no nacieron así, ni se irán de este mundo así. Son tramos de sus vidas que comparten con otros, puntual o de largo tiempo, por un fin determinado: Ser, ambos, lección y maestro para el otro, y sí mismos.

domingo, 18 de junio de 2017

...le saludó con las suyas.


Agradeció aquella brisa fresca proveniente de la ría cercana en su paseo por la Alameda… Recordaba cada banco, rincón, palmera, setos, olores, de aquellos años en que, junto a su abuelo, jugaba en aquel espacio. Que si bien era el mismo..., algo sustancial había cambiado. Era temprano, aquella mañana había decidido salir de casa cuanto antes. Un café en el viejo bar de la esquina entonó su cuerpo. Mirando por las amplias cristaleras observaba las primeras gentes que ya se desplazaban hacia sus trabajos y ocupaciones.

Valoró el silencio del establecimiento a esas horas… Y creó una analogía con el suyo propio desde hacía unos días. ¿Qué había cambiado? ¡Algo, seguro! Y sabe que solo le atañe a él.

Personas, situaciones, gestiones, entidades, relaciones…, pensamientos, sentimientos…, y las consiguientes acciones, o inacciones, le indicaban que algo, sino finalizaba, sí que tomaba un nuevo derrotero. ¿Nuevo? ¿No era acaso el viejo y sabido camino a tomar pero que no encontraba el momento de ponerse a ello?

Recordaba cómo hacía ya mucho tiempo que observaba que cosas que tuvieron su relevancia, dejaban de tenerla. Y no era solo una cuestión de edad. Era otra cosa. Y lo sabía!

Por ello aquella mañana le resultaba todo tan natural… De alguna manera comprendía que lo natural del día, del parque, de la ría, de las campanas llamando a misa o del canto de los mirlos, de la mujer aquella que llevaba a sus hijas a la escuela, de la furgoneta de reparto de pan que lo descargaba en el comercio… de todo lo que iba percibiendo, todo natural, sabía que guardaba relación con él… ¿Y era?

Era precisamente esa falta de «relevancia» de las cosas a su alrededor y en su vida lo que marcaba la diferencia. Algo así como si estuviese despertando de un sueño, sus «relevancias» de antaño, y descubriese la «realidad»

Y se vio a sí mismo, dormido, en los sueños que veía en los demás. Y comprendió que no había diferencia entre ellos y él. Pues en el papel de dormido o despertado no había ninguna diferencia. ¡Todo era ESO!

Y silbando una melodía de su juventud se fue acercando al palco de la música… Y allí, sobre las gastadas tablas, se vio a sí mismo con ocho años. Un niño natural… Sonriéndole le saludó con la mano y éste le saludó con las suyas.

miércoles, 14 de junio de 2017

...lo sabe.


Cuando alguien me pregunta quién es él o qué es Dios, sonrío por dentro y susurro a la Luz:

«Ya estás otra vez fingiendo».

(Adyashanti)

sábado, 10 de junio de 2017

manzanas rojas...

Keiko Tanabe.

Las campanas de la pequeña iglesia daban la media tarde cuando el caminante apareció por una de las callejuelas que desembocaban en la plaza. Las copas de los tilos se tintaban de rojo…, el aroma de sus flores embargaba el ambiente… La tarde declinaba. Las golondrinas volaban raudo unas tras otras en bulliciosa algarabía. La fuente, en el centro del parque, cantaba su melancolía… Los niños jugaban al corro. Varios bancos de piedra antigua ─si hablasen… ¡qué dirían!─ estaban ocupados por parejas jóvenes, grupos de gente mayor y algunas mujeres contando historias que solo a ellas concernían.

Una mochila al hombro, ancho sombrero, cayado en su mano izquierda y una barba de varios días cruzó la plaza en dirección a los soportales de madera.

Buenas tardes ─le dijo la tendera al entrar─, ¿qué desea?
Póngame esa barra de pan ─dijo señalando una tras ella ─, y algo de jamón. Dos yogures de frutas, una botella de agua, y si tiene manzanas rojas póngame dos o tres…

De nuevo el tintineo de la puerta señaló que alguien entraba… Una mujer rubia, pelo ensortijado, mediana estatura, delgada, no llegaría a los cincuenta, tal vez cuarenta y seis o cuarenta y siete... Vestida con falda azul y blusa blanca bordada se acercó al mostrador… Elena, la tendera, la saludó con simpatía.

Hola María, enseguida te atiendo…
Puede atenderla ahora si quiere, voy a mirar algo más ─dijo el caminante sonriéndolas─.

Mientras la mujer de pelo rubio le indicaba a Elena su pedido, éste no dejaba de mirarla a través de las estanterías en las que fingía buscar algo… Había un halo de algo profundo en aquella mujer… Como si el hilo de la vida se mantuviese a la expectativa a su alrededor..., sin saber que hacer!

Tras pagar y recoger su bolsa de la compra María abandonó la tienda. No le buscó con su mirada ni se despidió de él… Pero él supo que se volverían a ver… Algo dentro de ambos había quedado en ello…

Mientras abonaba sus compras preguntó a Elena si sabía de algún sitio para dormir aquella noche. Ésta le indicó la dirección de una fonda. Y añadió:
Si no hubiese habitación por la afluencia de gente por las fiestas, vuelve y ya buscaremos algo…

Dándole las gracias, Fran abandonó la tienda.

Sentado cerca del palco de la música preparaba sus viandas… Una pelota llegó rodando hasta él, al levantar la vista vio que una pequeña rubia y sonriente niña corría tras ella. La paró con su pie y espero a que la pequeña se acercase… Y entonces la vio, a ella…, la mujer de la tienda. Sonreía mientras se acerba como disculpándose por el pequeño incidente. Se levantó cogiendo la pelota y entregándosela a la niña… Ésta salió corriendo con ella en las manos en dirección a un grupo que parecía esperarla… Y quedaron frente a frente!

Sus miradas decían lo que sus labios no pronunciaban… Se reconocían! Sus almas habían jugado en tiempos pasados… Los hechos se perdían en la memoria del tiempo. Ellos sabían que sus manos se habían entrelazado, fundido en sus cuerpos…, acariciándolos. Conocían cada centímetro de los mismos… La voz de la pequeña les sacó del ensueño… ¿Estaban soñando… Cómo era posible aquello?

Hoy es el cumpleaños de Carla, mi hija, cumple ocho años… Hemos invitado a un grupo de sus amigas a cenar en una cafetería… ¿Puedo invitarte a ti también?

Al día siguiente, sábado, y tras afeitarse y vestirse con un vaquero y camisa nuevos que tuvo que comprar, pasó a recogerla por la farmacia donde trabajaba. Si bien caminante, no era un vagabundo… Cuando la empresa donde trabajó desde joven cerró le dieron la oportunidad de jubilarse a temprana edad. ¡No se lo pensó!

Sucedía en Saldaña, año 1.994. María ya no está… Carla tiene hoy 31 años. Fran 75. Sigue viviendo con ella y su familia.

miércoles, 7 de junio de 2017

¡Cómicos!


Si la familia Ulises, Don Pío, Gordito Relleno, entre otros personajes del cómic antiguo, levantasen la cabeza se quedarían asombrados al ver que el paso de los años, si bien nos han “modernizado” a casi todos, seguimos alimentando los mismos absurdos ante la vida…

Ejemplos no voy a citar, cada quien sabe de algunos en sus vidas y las ajenas. Suelen ser de rellano de escalera, patio de vecindad, ciudad, nación… Y es que la capacidad del ser humano para seguir dando vueltas y vueltas a esa noria llamada “mi vida” o “¡yo soy as!í”, de la que poco saca, pero le entretiene las tardes de estío… mental, suele ser casi inagotable!

El “casi” es cierto… pero evitable!

Para (de parar) cuando la vida de cada uno permite que la Vida se haga cargo de todo. En realidad siempre lo hace, lo hizo y lo hará, pero la ilusión del personaje, el ego, el pequeño “yo”, lo que crees que eres, cree que es él quien hace y deshace.

El pequeño “yo” del sacerdote que ayer tarde oficiaba el funeral por Puri, madre de una amiga mía, se mostraba inasequible a la posibilidad de estar equivocado respecto al evangelio que pretendía inculcar a los oyentes. Hablaba de Jesús con un conocimiento adquirido…, que éste le hubiese corregido si realmente ¡hubiese estado presente!…

Se permitió, el cura, hablar de quienes se hacen preguntas sobre la vida y sus circunstancias, a diferencia de Jesús, que era, dijo, sencillo y humilde y creía y confiaba en Dios. Y tildó a estos, muchos de los que estábamos allí, de “sabios”, “prepotentes” y “filósofos”…

Cabría decir que quienes nos reunimos ayer en la iglesia, tal vez la mayoría, nos limitamos a acompañar a la familia. Que esto sea “obligado” hacer en esos recintos no supone aceptación o aprobación de la “realidad” que la iglesia, como institución humana, pretende sostener.

Lo único real allí, a mi entender, eran las viejas piedras con que se construyó en su día el edificio.

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En el “Evangelio de los hebreos”, «apócrifo», se relata que a la primera persona a la que Jesús se aparece tras su muerte es a su hermano Santiago. La iglesia católica y sus evangelios canónicos afirman que fue Pedro. El de: “… y sobre esta piedra (Pedro) edificaré mi iglesia”. Mateo 16, 13-20
Estos textos, los apócrifos, también permiten dibujar una imagen de la Iglesia primitiva diferente a la que terminó imponiéndose.
Así, tanto el Evangelio de María  (redactado a mediados del siglo II, y que convierte a María Magdalena en la primera apóstol, enfrentada a Pedro, a la que Jesús encomienda difundir las enseñanzas secretas) como el Evangelio de Felipe  (del siglo III) defienden la imagen de una comunidad de seguidores de Jesús en la que tenían mucha importancia las mujeres, que luego fueron perdiendo terreno por la evolución masculinista de la Iglesia.
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El Evangelio de María Magdalena. (Daniel Merois Givaudan) Luciérgana.