No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

viernes, 15 de diciembre de 2017

Espías involuntarios...

 

Escribes un texto en el ordenador, lo pasas al pendrive, lo llevas a una copistería a imprimir, pagas los 10 ctmos que te piden y te vas… Y tu texto ha quedado “copiado” en el ordenador de la tienda. No se borra a menos que lo borren expresamente. Cosa que no se hace nunca.

Cierto que nadie va a estar mirando qué ha quedado en su memoria… (dando por sentado la ética, respeto y la profesionalidad del empleado). Sobre todo si es una copistería que trabaja mucho y todo se diluye en el montón pero…

¡¡Ojo!! Si lo que has llevado a imprimir es muy personal, relevante, son documentos sensibles, herencias, judiciales, relaciones, etc., y si se da la circunstancia de que el personal de la tienda pudiese llegar a tener, él o terceras personas relacionadas con él, intereses en algo relacionado con ello. O simple curiosidad, o el vicio de cotillear lo ajeno. ¡¡Cuidado!!

¡Y hay otro detalle! Escribes una carta, privada, ¡privadísima!, la llevas a imprimir. Posteriormente la suprimes del pendrive familiar que usa todo el mundo… Queda vacío. Otro miembro lo coge para meter algún documento a imprimir, lo lleva a la “misma copistería”… Y, le pregunta la dependienta:
¿Qué documento te imprimo?
Y el familiar extrañado responde: el único que hay.
No, aquí hay cuatro…
¡Pero si estaba vacío y solo he pasado uno!…
¡Pues hay cuatro!
Bueno, pues imprímelos todos a ver qué es!!!

¡Y ya tienes el “pollo” montado! Tu carta, documento, información privadísima al descubierto…

¿La causa? Pues que aunque tú lo eliminaste del pendrive, quedó en la memoria del ordenador de la tienda. Y al volver a introducir el mismo pendrive… se activa dicha memoria al reconocerlo y hace público lo que no debiera.

Sí, piensas bien. ¡Buscar la copistería adecuada o utilizar un pendrive personal fuera del alcance de los demás.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Apenas amanecía...


Un frío polar recorría el valle. Los coches tenían la escarcha helada de la noche sobre cristales y carrocería. Con la bolsa de basura en la mano me dirigía a los contenedores cuando me fijé en el pequeño petirrojo que, en el suelo ante mí, me miraba con tranquilidad. Un corto vuelo y se posó en la rama desnuda del sauce. ¡Y empezó a cantar de manera continuada y, si así puede decirse, con cierta alegría y determinación!

Los tres bloques de viviendas, unos frente a otros, formaban una especie de plazuela bordeando el jardín. Y todo ello un espacio semicerrado en el que el canto del pájaro se amplificaba.

La mañana, desierta y silenciosa a esas horas, la helada, que blanqueaba tejados y setos, el día, que se adivinaba soleado, la tranquilidad, el sosiego que emanaba de todo ello me hizo pensar en qué lección nos estaba dando el pequeño pájaro.

¿No estaba acaso cantándole a la vida con total despreocupación de todo lo que no fuese el momento preciso aquel?

Y por un instante vi, en contraposición a esa realidad, la “charca de ranas cantoras” en que en demasiadas ocasiones se convierte la humanidad.

Y comprendí que todo, en el fondo, está bien. Que hay sueños y pesadillas… ¡y realidades!, pero que no todos soñamos/vivimos igual.

Y que no es cuestión de buena o menos buena suerte, cuna, cultura o contexto.

¿Y entonces?

Debe ser cosa del Misterio...
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La frase/enseñanza bíblica de: ¡Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte!”, señala la certeza/realidad de que suceda lo que suceda a tu alrededor, y por “alrededor” entiende la empresa donde trabajas, tu ciudad, familia, contexto, país…, el mundo entero, a ti no han de tocarte… las múltiples condiciones o circunstancias que sucedan, o veas suceder, a tu alrededor.

Parece, así es entendida y aceptada generalmente, incluso por los entendidos religiosos, una frase hecha. Con mejor voluntad que eficacia práctica. ¡Pero no es cierto! (Y que conste que la cita nada tiene que ver con religión alguna).

Cierto es, sí, que algo ha de haber cambiado en ti para que ello sea una realidad en tu vida.

¿Tal vez salirte de la charca?… A pesar de lo a gusto que te encuentras en ella.
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jueves, 30 de noviembre de 2017

...las otras puertas.

¿Pensabas que las puertas del cielo eran otra cosa?...
Ahí puede estar parte del fallo, de que teniéndolas delante, ¡no acabes de verlas!

Puede decirse que la humanidad tiene infinidad de protocolos que rigen la vida de las personas. Desde el del rellano de escalera que rige la comunidad de vecinos hasta el/los que rigen los designios de Europa, el mundo/cultura occidental, el civilizado, el sin civilizar y, a este paso el interestelar llegado el caso...

Por protocolos hay que entender normas, leyes, costumbres sociales, culturales, prejuicios, creencias, “lógicas”, muy peligrosas éstas, etc.

Y es que mucha gente, la mayoría, no se siente cómoda fuera de la brida que otros les ponen y manejan/dirigen...

La frase: “es lógico que pase, que suceda, que surja, que “yo” sufra, que me caiga, que me toque (la desgracia), que me den (el palo), etc., esto...”, es muy corriente. Y muchas veces nefasta.

Hay tantas cosas “lógicas” que «permitimos que sucedan», que «hacemos suceder», que si se fuese consciente de ello el asombro sería generalizado…

Y, sin duda, corregido.

Resuelta la ignorancia, el no saber, inherente hoy, todavía, a la mayor parte de la gente, repuesto el conocimiento, la sabiduría que, parece ser que tuvimos pero que por el «pecado original aquel» perdimos, cada uno de nosotros enderezará su camino…, o más bien volverá al único Camino, lo Único que hay, a sí Mismo, y, reencontrado, la búsqueda cesará!

Se abrirán las puertas del cielo y descubriremos que nunca nos movimos de allí. Que todo fue un sueño, necesario, en la mente del TODO para… (será necesario entrar por ellas para comprenderlo…)

¡Cuan largo me lo fiais, pardiez! 
Quiero entender por donde van sus palabras… Reconozco que un cierto eco de “esto lo he vivido antes” resuena en mí… Pero a su vez mi parte racional, mi “lógica” como usted dice, se rebela contra ello, no lo entiende, no lo encaja, le desconcierta…, desestabiliza. ¡No se siente cómoda! Y, lo noto, vuelve a aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Sí, comprendo lo que dice. ¿Y no le parece prueba suficiente de la noria interminable que la humanidad se ha montado para estar ocupada (“¡estamos haciendo cosas, estamos avanzando!”), cual mula dando vueltas a la misma sin moverse del sitio?

¡Hombre visto así…! Sí que parece que algo absurdo nos motiva, nos empuja, nos obliga… y, como usted dice, hacia ninguna parte. 
Y dígame… ¿cómo entiende usted esto, cómo resolverlo, cómo encauzarse? ¿Cómo finalizar esta travesía del desierto y alcanzar la tierra prometida, la tierra de Canaán? 

Pues verá, puede que no sea fácil, pero por otro lado es sencillo…, que no es lo mismo. Usted tal vez piense, crea, que la salvación, el despertar, sea algo que bajará de arriba y tocará a todos por igual. ¡Pues no! La cosa no sucederá en conjunto. No habrá un autobús al que subirse todos a la vez con un destino común…

¿Entonces?…

La cosa es más bien individual. De uno en uno. De usted, ¡sin tener en cuenta al de al lado!

sábado, 18 de noviembre de 2017

...pero hubo/hay un tiempo en el que creyó...


Que esta mañana a las 5:20, de noche, con un frío intenso estén cantando los petirrojos desde el nogal y la magnolia viene a confirmar que la Tierra sigue girando de manera natural…

Y el mundo, la humanidad, y dentro de ésta la sociedad que nos abarca, sigue girando, también, en la rueda sin fin…

¿Sin fin?… ¿Qué quiere decir sin fin…, qué esto que conocemos no se acaba nunca?
¡Si y no!
¿Puede ser más explícito?
Que esto que conocemos, como usted dice, no se ha acabado nunca… hasta ahora, ¡es un hecho! Por lo menos en la inmensa mayoría de la gente…
¿Qué entiende usted por “esto que conocemos”?
¿Usted sueña cuando duerme?
Sí, creo que la mayoría de las veces sí.
¿Y cuando sueña es consciente de que lo hace?
No, no creo… Más bien es al despertar que me doy cuenta de haber soñado.
¿Es lo soñado una realidad? ¿Le afecta lo soñado? ¿Le deja secuelas, físicas principalmente?
Pues no!… ¿Cómo va a dejarme secuelas algo que no es real, que no ha sucedido? En el aspecto emocional, mental, sí puede que me afecten… Un sueño trágico, una pesadilla, sí que en ocasiones me ha turbado. Lo mismo que sueños gratos, felices, dejan en ocasiones, pues no siempre se recuerdan, satisfacción.
En ambos casos ¿qué es lo que descubre cuando despierta?
Bueno…, es evidente que cuando despierto me encuentro en la cama… Y ese sueño vivido en el que me quemaba en la hoguera la Inquisición por «hereje» o ese otro que me hacía volar sobre los tejados de las casas, no era real. ¡No sucedió nunca!
Algo sí sucedió, algo sí fue real: el acto de soñar. ¡Usted soñó! Lo que sucede es que lo soñado no lo fue.
Creo que le voy cogiendo el punto a esto de “lo soñado”… Pero ¿dígame, qué tienen que ver los sueños con la rueda sin fin de la vida?
¡Obsérvese! Mucha de la irrealidad que se vive, y sobre todo la aflicción, el bíblico valle de lágrimas, está basado precisamente en esto: la falta de atención que se presta a sí mismo. Cuando sueña usted es el sujeto, el protagonista de una vivencia que, teniendo un poso de realidad: el soñar, no es real en si misma. La vive y la sufre como tal, pero no es real. No sucede. No ha sucedido nunca. ¡¡No sucederá, en realidad, jamás!!
¿Y entonces?…
Todo estaría en estas dos frases:
-”¿Y cuando sueña es consciente de que lo hace?
-No, no creo… Más bien es al despertar que me doy cuenta de haber soñado.”

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¡Lo que se vive como real, la vida que se conoce, pasada, presente, y la que se espera que pase, pudiese ser el sueño vivido por muchos de una realidad a la que todavía no se ha despertado!

!Y solo entonces, despierto ya, no antes, si bien puede atisbar que algo más que lo conocido, soñado, hay, sabrá!

Aunque llegado a ese punto, despertado, consciente, el saber o no saber carece de relevancia. ¡Usted ES!

Siempre fue, ES, será… pero hubo/hay un tiempo en el que creyó .«no ser»

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lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Quién, yo?...


La pequeña aldea de montaña le acogió con agrado aquella soleada mañana en que se bajó del tren con su mochila al hombro... El silbato del jefe de estación dando la salida fue respondido por el largo pitido del maquinista, quien asomado por la ventanilla sonreía agitando la mano.

La vida no se detiene, cual tren hacia su destino…, ─pensó mientras dirigía sus pasos hacia el viejo edificio.

Poco después, sentado en un banco de piedra en el parque, saboreaba unas cerezas que, le habían asegurado, habían sido cogidas del árbol esa misma tarde. Desde luego el sabor no era el de la ciudad. Y supo que de ahí en adelante, mientras permaneciese en la comarca, todo sería natural…

Dos niños y una niña jugaban descalzos sobre la yerba imaginando viajes interestelares. Dos mujeres jóvenes, sus madres posiblemente, charlaban sentadas enfrente. La vieja fuente de verdinosa piedra cantaba monótona la canción del otoño. Un mirlo negro con su pico amarillo le observaba desde un arbusto a su derecha… Le lanzó una cereza al suelo y el pájaro bajó como una centella. Con ella en el pico se perdió entre la umbría.

La falda de una de las dos mujeres dejaba ver parte de sus piernas… No queriendo mirar, por no parecer un “mirón”, su vista volvía, fugaz, una y otra vez hacia aquella imagen que, desprovista de toda connotación sexual, era como una invitación a la comunión de sus almas… A una proximidad, a una conversación íntima, a algo ya vivido que volvía hoy al presente con el sabor de un ayer compartido… ¡Y la reconoció!

Al sentirse observada se dio cuenta de la situación, le miró sin dejar de hablar con su amiga y, dibujando una imperceptible sonrisa, cambió de posición. El mirlo volvió a aparecer… Dos de los pequeños se acercaron a las mujeres en busca de la merienda. Un grupo de gente hablando cruzó entre ellos y cuando hubo pasado, el hombre de la mochila había desaparecido… Le buscó con la mirada a derecha e izquierda... ¡Nada! Se había esfumado. Poco después se despedía de su amiga, y cogiendo a sus dos pequeños se alejó hacia la salida del parque.

Antes de regresar a casa pasaron a ver a la abuela de los niños. Ésta regentaba, junto a su marido, la fonda del pueblo. Justo hablando con ella alguien bajaba las escaleras… Al volverse vio que era el hombre del parque… No pudo evitar ruborizarse. Ahora era él quien sonreía… Saludó a las dos mujeres y salió a la calle.

¿Le conoces? ─preguntó la dueña de la fonda.
¿Quién, yo?… ─respondió la joven mirándola sorprendida y temiendo que la sonrojez volviese a su cara.

Dos días después, domingo, la gente fue llenando poco a poco las bancos de la iglesia… Elena también estaba, acompañada por sus hijos y su madre se sentaron a la izquierda, hacia el centro… Cuando apareció el sacerdote seguido por el hombre de la mochila, a Elena casi le da un vahído… ¡¡Ángela María!! ¿Pero es que este hombre estaba metido en todo?

El hombre de la mochila hizo las veces del monaguillo. Y se veía que había soltura en su hacer… Ese día Dios tuvo que practicar toda su paciencia y comprensión al constatar que el protagonista de la misa era el forastero y no el ritual… Ya a la hora de los vinos, al mediodía, se conocía que éste se había presentado al párroco pidiéndole poder ayudarle.

Estando la fonda llena de comensales, era la comidilla de muchos al observarle en compañía del cura comiendo juntos. El padre de Elena les servía la comida personalmente. La madre le miraba con curiosidad no exenta de cierta… Ni ella sabía muy bien de qué!

¿Quién era este desconocido? ¿Qué hacía ahí? ¿Era cura también?… ¿Se quedaría en el pueblo?

Solo una mujer sentía, sabía, toda la verdad…

Hoy siguen regentado la antigua fonda familiar… El tren pasó miles de veces por aquella estación pero…, él nunca se fue!

domingo, 29 de octubre de 2017

...¡has perdido ya!


¡Mientras no tengas miedo, el peligro te elude!

Si sales a la calle con escudo (protector), acabará apareciendo la lanza que hace juego con él.

Si desenvainas la espada… ¡has perdido ya!

Seré el sol de tu sonrisa y las lágrimas de tu tristeza…

Cuatro frases con un sentido concreto. Las tres primeras, de sabiduría!

La cuarta, si bien pertenece a un contexto determinado, de sabiduría también (*), suena bella, dulce, romántica. Como tantas, que ignorando su sentido real, su esencia, nos quedamos con la cáscara hueca…

(*) «El Maestro». Autora: Chao – Hsiu – Chen. Edic: Obelisco.
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En ocasiones, y ante ciertos textos publicados, se echa de menos poder contactar en privado con la persona que escribe. La no publicación en su perfil de su correo electrónico lo impide.
¡Respetable la decisión! ¡No es mi caso. En mi perfil está! 
Quien quisiera comunicarse conmigo en privado puede acceder a él cuando guste. 
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sábado, 21 de octubre de 2017

Soledad...


Soledad, aparte de un nombre dulce… Iba a decir que otra cosa será si quien lo ostenta hace juego o no con su nombre…, pero no lo puedo sostener, pues ello implicaría que la persona conocida, Soledad, tanto en su aspecto «dulce» como en el «contrario» no ha cambiado nada en su vida. ¡Y ello no es posible! ¡Ni real!

A veces nos lo parecerá, a veces no. En ocasiones lo será, en otras no.

¡Todos cambiamos a lo largo de nuestras vidas! ¡Todo cambia constantemente! ¡No hay nada estático!

Mi nieta de 6 años no es aquello que tuve el privilegio de ver nacer. No es la de 2 años ni la de 4. ¡Es! ¡Siempre es! ¡Siempre ello!

Es la época de las bellotas, otoño, Ardillas haciendo acopio de frutos en sus nidos para pasar el invierno… ¡Bellotas!

Si coges una bellota y la contemplas en profundidad, superficialmente todos sabemos como son, tienes que ver, necesariamente, todo un campo lleno de miles de encinas. Y ello es posible porque, en potencia, ya están contenidas en ese único y minúsculo fruto que tienes en las manos.

¿Una bellota conteniendo miles y miles de árboles que a su vez producen cientos de millones de bellotas?… ¡No, no lo había visto nunca así! ¡Y tiene usted razón! Si la planto, surge el árbol, los frutos, los vuelvo a plantar, cientos de encinas… repito el proceso con todas las bellotas, etc., etc., etc.… Sí, razones no le faltan para asegurar su apreciación.

Este razonamiento, como ejemplo de cambio e impermanencia de lo que vemos o creemos ver, debería bastarnos, a los humanos, para ser más comedidos en nuestros juicios de valor por lo primero que aparece por nuestra vista… (Lo que percibimos.., no lo que realmente es)

Vuela un pájaro y ya hemos definido a dónde va, con quién, de qué hablarán, qué harán, si es bueno, cuáles serán sus intenciones, etc. Y el problema no es tanto esa definición subjetiva…, sino que se suele reaccionar a ello como si fuese un hecho ya. Y ello solo por el simple aleteo de un ave.
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Sigo el pronunciamiento de La Real Academia de la Lengua en 2010 reconociendo que no había que diferenciar con tilde la palabra "sólo" (adverbio) de "solo" (adjetivo).

A partir de ese momento, "solo" nunca llevaría tilde (independientemente de que fuera un adjetivo o un adverbio). Debe ser el contexto el que determine qué tipo de palabra estamos utilizando.
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viernes, 13 de octubre de 2017

La "divina" lavadora...


Una preciosa y natural mañana de viernes…

La lavadora da vueltas y vueltas en la cocina, cumpliendo la función para la cual ha sido creada, y el mundo, la tierra, también las da!

¡Hombre, no pretenderá comparar una cosa con la otra!
Bueno… el giro es muy similar… vueltas y vueltas...
¡Ya… pero la trascendencia de una y otra no tiene parangón! ¡Hombre de Dios, comparar el mundo con una lavadora! ¿A quién se le ocurre?
Tal vez es que usted le da mayor relevancia a una que a otra cosa…
¿Y no la tiene?
No voy a negarle que los efectos de unas vueltas y otras sí son diferentes, ¡cómo no!, pero pudiera ser que en esencia no hubiese tanta diferencia entre unas y otras.
¡Explíquese!
Verá, cuando se hizo el mundo se hizo por unas razones concretas. Y dentro de éstas había unas funciones que llevar a cabo. Y en base a todo ello se alcanzarían unos resultados determinados… ¡Y definitivos! ¡¡Y en un nada de tiempo/espacio todos de vuelta a la casa del Padre!! ¡¡¡Y realizados, que es de lo que se trataba desde el principio!!!
Bueno, como teoría le ha quedado más menos aceptable… Pero si fuese así parece que la humanidad ha errado el camino…
Más que errar el ser humano podría decirse que la responsable primera de este desaguisado fue esa culebrilla que sedujo a Eva, (siempre la mujer cargando con las culpas) y le hizo comer del fruto prohibido del Bien y del Mal…, en un intento de ser como Dios. Y por ello expulsados del Paraíso Terrenal… Y condenados a vagar por la tierra y ganarse el sustento con el sudor de su frente. ¡Hoja de parra incluida!
¿Quiere decir que el hombre y la mujer están libres de responsabilidad en todo esto?
En cierta manera sí. Si bien desde la óptica humana pudiera parecer que no. ¡Ambas opciones son válidas!
Pues no le entiendo… ¿Cómo puede ser una cosa lo mismo y la contraria?
Usted quiere ver dos cosas, cree ver dos cosas donde tal vez no hay más que una… ESO, TODO, o como se suele entender, Dios. (La palabra Dios por sí sola no es más que una idea, un concepto. Desprovista de su esencia real no es nada. Que suele ser el sentido más general que se le da. A la palabra, y por añadidura a Dios. Por ello muchos la/lo utilizan lo mismo para un roto que para un descosido.)
¡Uf… si bien le cojo la idea… creo que le ha quedado un discurso algo espeso… ¿Quiere decir que siendo ESO, Dios, todo lo que hay, ¡una sola cosa! nosotros la vemos múltiple?
¡Sí, por ahí pudiera ir la idea… Una sola cosa que se individualiza a sí misma en infinidad de formas. ¡¡¡Con una sola esencia en todas ellas!!!
Lo dicho… ¡un misterio!… ¿Y para qué tanto, tan complicado, tan confuso?… No me extraña que el mundo vaya como va… ¡Una jaula de grillos!
Sí, en eso le doy cierta razón. ¡La aparente jaula de grillos!
¿Y entonces?…
Usted no es un grillo ¿verdad? No se considera así…
¡No, ciertamente no!
Debería preguntarse, pues, que si no es un grillo, y sin embargo cree ver grillos por todas partes, con su estridente cacofonía (usted mismo en ocasiones se suma al coro), ¡¡algo más de lo que se percibe debe haber!!

¡La única razón de que esté aquí cubriéndose del polvo del camino los zapatos, es encontrar ese «algo más de lo que se percibe debe haber»! O sea: ¡usted mismo! TODO, ESO, Dios.
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¿Habéis observado que las lavadoras están programadas para cumplir «su» función? La diferencia con el ser humano es que ellas la cumplen... Y nosotros, renuentes, ejercitamos el ¿libre albedrío?
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domingo, 1 de octubre de 2017

Fina lluvia...


Bonita mañana ésta de primero de Octubre. Una fina lluvia parece querer recogernos a todos en su abrazo… Bienvenido éste dada la escasez de la que muchos, casi todos, hacemos gala… Y no creo que el “tener las manos ocupadas en el móvil y las redes sociales” sea la causa.

Cierto es que si bien esta muestra de la naturaleza es hoy “fina” y por ello aceptable, no lo es menos que necesitamos aguaceros que devuelvan los pantanos y con ellos el suministro de agua a cotas de normalidad.

¡Y es que la Naturaleza es una siempre! Y es solo nuestra capacidad de andar escogiendo lo que es bueno o no la que determina, ¡para cada uno!, (se tiende a pensar que es general para todos, ¡y no es así!) esa realidad que define cómo enfrentaremos el día, la situación tal, el encuentro con alguien, el trabajo, etc., de una manera determinada… y no, casi nunca, de la más natural.

Atento a la conversación que dos mujeres, sentadas frente a mí en el autobús, llevaban sobre cierto tema, no pude menos que preguntarme qué para cuándo el sentido común y el “bienestar del niño”. Palabra ésta de la que se les suele llenar la boca a quienes menos lo practican.

No le entiendo…
¿Qué es lo que no entiende?
Eso del bienestar del niño que, según da a entender, no es así…
Bueno… no quiero parecer drástico pero, ¿tiene usted hijos, nietos, se ha separado/divorciado alguna vez? ¿No?
Pues no…
Entonces podría decirse que, tal vez, ignora usted que los hijos y nietos, cuando son pequeños se/los convierten en la más “eficiente estaca” con la que atizar a la otra parte del conflicto.
¡Hombre, no irá a decirme que esto es así siempre! Conozco casos en los que las relaciones entre los adultos son de lo más natural. Y prima ante todo el respeto mutuo y el bienestar de los más pequeños… Ahora bien, no voy a negar que puede que haya casos como el que describe…

El pequeño Andrés vino al mundo, creí entender, en 2010. Sus padres poco tiempo después se separaron. Vive con su madre y abuela. Tiene tías, tíos, primos, etc. Y… un abuelo!

Abuelo al que no ha visto nunca y, no me quedó claro en lo que oía, no sé si ha oído hablar de él alguna vez.

El caso es que éste ha iniciado los trámites para poder verle y contactar con el pequeño. Según comentaban las dos mujeres intentó hablar con madre y abuela. ¡Infructuoso!

¡Aquí no tienes nada que hacer! ¡No te has preocupado nunca del niño y ahora vienes a molestar pretendiendo verle!
¿Tan pobre es tu vida que tienes que venir a molestar ahora con lo del niño?

Esta es, tal vez, la frase que pronunciaron y que más me impactó. Se adivina en ella, no el interés del pequeño, sino una reacción visceral de quien pretende dañar, y ello por motivos personales.

Tan pobre es tu vida”, es el intento de atizar con el niño/estaca a otra persona. En este caso su abuelo. Y por lo que he podido averiguar, todas las sentencias judiciales habidas en estos últimos años, desde que se impuso el derecho de los abuelos y nietos a relacionarse, el 98%, dan la razón y el amparo a estos.

¡Me consta que ambos acabarán encontrándose y disfrutando juntos de sus experiencias! ¿No han venido a este mundo para esto, acaso? Y servir de lección a ellos mismos y a otros…

¡La vida es, cuando nos detenemos a contemplarla, o sencillamente la vivimos, bella!

sábado, 16 de septiembre de 2017

¡Lata de conservas!


Si bien el calendario “indica” que faltan días para la llegada del otoño, ¡éste ya está aquí! Lo saben la Naturaleza, las tiendas de moda, las que venden paraguas, el caudal de los ríos, el mirlo y el petirrojo con su canto de época… y los gnomos que laboran en el interior de los árboles quienes han iniciado la tarea de ir desprendiendo las hojas secas. Con la última cerrarán las puertas y ventanas y se prepararán para pasar el periodo de frío. ¿No habéis vista qué imagen entrañable, de hogar acogedor, supone ver un árbol sin hojas en invierno? Suelo ver en ello todo un ejército de elementales de la Naturaleza laborando ya en la primavera que viene.

¡Y es que la vida es así!

Y no esa “lata de conservas” en la que solemos movernos, social, política, cultural y económicamente, los humanos. Y que llamamos sociedad. ¡Mundo civilizado!

¿Lata de conservas?
¡Lata de conservas! ¿Ve usted acaso algún atisbo de creatividad, modernidad, avance, invento, decisión o impulso general que vaya en beneficio de la persona en sí. Y que no surja ya tintado de beneficios de unos pocos. Sean estos intereses económicos, de poder, de gobierno, de alienación de las masas, etc.?
¡Hombre, visto así!… Parece un poco drástico, la verdad…
Lo que realmente parece, ¡es!, es que hubiese surgido no uno sino cientos de flautistas de Hamelín con su correspondiente música, de múltiples intereses, tras la cual caminan los niños/hombre (personajes infantiles, inmaduros) hacia ese calvario en el que se ha ido convirtiendo, con el concurso de la mayoría, ¿la vida?

La «vida» no es eso que llamamos vida… Se vive en esa situación, mental, emocional, física, etc., porque es lo único que muchos son capaces de construir… ¡Siembran, y recogen en consonancia!

¡Cambia de semillas. Y verás florecer «tu vida» de otra manera!

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Esta estrofa parece haber llegado hasta nuestros días por una inscripción de 1602 o 1603, que se encuentra en Hamelín:
Anno 1284 am dage Johannis et Pauli
war der 26. junii
Dorch einen piper mit allerlei farve bekledet
gewesen CXXX kinder verledet binnen Hamelen gebo[re]n
to calvarie bi den koppen verloren
lo que puede traducirse al castellano como:
En el año de 1284 en el día de Juan y Pablo
siendo el 26 de junio
por un flautista vestido con muchos colores,
fueron seducidos 130 niños nacidos en Hamelin
y se perdieron en el lugar del calvario, cerca de las colinas.
Y parece ser la mención más antigua del hecho.

Por otro lado, existe una ley-costumbre largamente establecida en Hamelín, que prohíbe cantar o tocar música en una calle particular de la ciudad, por respeto a las víctimas del legendario acontecimiento: la llamada Bungelosenstrasse, adyacente a la “Casa del Flautista”. Durante desfiles públicos con música, incluidas las procesiones matrimoniales, la banda musical deja de tocar al llegar a esta calle y continúa con la música una vez que la ha atravesado.
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martes, 5 de septiembre de 2017

...pregúntate por qué tú sí!

Ruinas del Monasterio Esenio el Krmel. Monte Carmelo. (Israel)


Miriam, nos había dicho un día Zerah en la montaña no muy lejos de nuestro pueblo, si das oro a tu mula, ¿qué crees que podrá hacer con él? Aunque un rey se lo sirviese en un comedero de plata, aun preferiría los restos del forraje del último invierno… Lo mismo ocurre con los hombres; a cada cual lo suyo. El camino de la evolución [espiritual] es largo y la percepción de lo auténtico se adquiere difícilmente. Al que no sepa ver la divinidad más que entre árboles, háblale de un dios que se ha hecho árbol. Aprende a admitir la diferencias, porque el oro espiritual no se impone…


(Miriam y Simón, dos jóvenes «esenios», como lo era Jesús, que fueron sus discípulos hasta el final. Relatado en el libro: Memoria de Esenio. La otra cara de Jesús)

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Hace ya un tiempo que florecieron con gran cantidad de flores los dos magnolios frente a la casa, en la huerta vecina, cuando esta mañana al asomarme a la terraza he visto una nueva en el más pequeño.


¿Misterio, milagro, deformación, floración tardía, capricho de la naturaleza, regalo personal de la vida? :))))… ¡A saber!


Además ¿para qué querer saber tanto? Es, simplemente, una magnolia blanca que ha aparecido entre las hojas verdes! ¡Punto! ¿A qué cargar con tantas definiciones, explicaciones, asombros, algo tontos por lo demás pues no sirven para nada, si acaso para asombrar en alguna conversación insustancial…


La Vida está llena de «magnolias blancas» que brotan aquí y allá. Su aroma, blancura, naturalidad, belleza, tiene una única razón de ser (para eso florecen las cosas en la vida de cada quien). Hacer que las vivamos, las utilicemos, las disfrutemos, nos unamos a ellas en su fluir con la vida y… vivamos la nuestra con mayor plenitud.


Deja ya de clasificar las cosas, estudiarlas, intentar comprenderlas, comprimirlas y guardarlas en la estantería mental que, por otro lado, menudo barullo arrastra!


Quítate la mochila de los conceptos, las ideas preconcebidas, la mayoría impuestas por intereses ajenos a ti, inducidas subliminalmente por mil y un canales de toda índole: políticos, económicos, religiosos, culturales, familiares, etc.


¿Qué cómo se hace? ¡Simple! Observa una oveja, un burro, un pájaro, una hoja de árbol, las piedras del fondo de un río, el polvo del camino, etc., y mira a ver si se impresionan por las cosas que suceden en el mundo. Si ellas no lo hacen, pregúntate por qué tú sí!


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jueves, 24 de agosto de 2017

...¡Sevilla!

 
La Giralda (Sevilla)
Ayer le oí decir a un ciudadano de Rumanía lo siguiente: Si perdonas, te perdonan diez veces.

Y fue en la conversación que mantuvimos horas después de que se hubiese ofrecido a ”alquilar” una habitación en su casa a un matrimonio andaluz que, despistado y agotado por el viaje que realizaban, desde Santander a Donostia (San Sebastián), apareció por el valle…

Les vi preguntar a un vecino algo y como éste les indicaba con las manos por donde tenían que ir. Cuando se despidieron noté que me miraban… Me acerqué.

¿Buscáis algo?
Buscamos una pensión para dormir… Estamos agotados… Tras el viaje en avión venimos desde Santander en coche… He tenido que parar en Castro Urdiales en una gasolinera a descansar un rato.
Pues aquí no hay nada. Tendréis que ir a Elorrio, 5 minutos, o a Durango, 10 minutos… ─pero antes de entrar en mi portal me llegó una idea─.
Bueno, tengo un amigo que acaba de coger piso aquí y vive solo… Si queréis le puedo llamar…
Te lo agradeceríamos mucho.
(…)
Dice que sí!

Según les acompañaba les comenté que si les cedía la habitación era por hacerles un favor, no por la cuestión económica que ello pudiese suponer.

Con esa sonrisa franca y abierta que le caracteriza ya nos esperaba con la puerta abierta. Me despedí de los tres y me fui.

Dos horas después me llama por teléfono y me comenta que está preocupado por el matrimonio… Que bajaron a buscar la maleta y no han vuelto…

¿No les gustó «el rumano», que no tiene pinta de «rumano»? ¿No les gustó la casa, la habitación, el ambiente? ¿Qué no les gustó que les hizo bajar a buscar la maleta y salieron pitando, cansancio y agotamiento incluido, hacia vaya usted a saber donde? Me decía mi amigo que cuando hablaron del precio éste les dijo que no les cobraba nada por ser amigos míos… (Así debió entenderlo al hablar por teléfono)

Ah!…, una cosa que le pidió la mujer a mi amigo era si tenía almohadas… Tenía dos. La suya y otra. Cuando les preparó las camas les puso amabas almohadas… Y él se puso en la suya tres jerseys para apoyar la cabeza.

Esa noche cenamos los tres, mi esposa, él y yo, un excelente pescado con un vino blanco frío.

martes, 15 de agosto de 2017

63 frente a 34...

 
Édouard Manet

La dejó embarazada, de unos cuatro meses, apenas se le notaba, cuando se fue de vacaciones. A la vuelta la encontró con tripa, con gafas, y algo más de peso… Aquella joven que, cual modelo sobre la pasarela, ésta tras la barra del bar donde servía, repartía alegría visual, algo de charla, Riojas, Ruedas y cerveza, estaba en medio del proceso de cambio que supone para muchas mujeres la maternidad. Y supo que éste no le afectaba solo al cuerpo… (Nos será difícil a los hombres comprender realmente qué sucede en el cuerpo y mente de una mujer embarazada)

La sonrisa no le había cambiado…

Cuando le vio entrar le miró con cierta intensidad... Un ligera sonrisa, no quiso demostrar más, marcó aquel encuentro. Siguió atendiendo a los clientes mientras éste se acercaba a la barra. Le tocó esperar unos instantes. Mirándola moverse entre copas y botellas percibió que su espera tenía un sentido… Ella quería que la observase en su nuevo estado, su nueva figura, su nueva vida! Notó que si bien sonreía a todos, y con mayor afabilidad, sin mirarle, las sonrisas eran para él. Quería demostrarle, en ese lenguaje que había ido instalándose entre ellos, que se alegraba de verle. De tenerle allí, cerca de ella…

Era patente la diferencia de edad entre ambos, unos 63 frente a 34. Pero jamás fue un problema. Casi al contrario. Al principio, cuando entró a trabajar en el bar de su tía, se le notaba cierta cortedad y reserva al sentirse observada por los clientes… Y fue precisamente esa clara diferencia, entre otras circunstancias, lo que fue propiciando la entrañable relación de amistad y respeto que surgió entre ambos.

¿Cabría otro tipo de relación? Esa imposibilidad facilitó la confianza inicial… Todo parecía afianzarse en ello.

Y el río de la vida que cruza el valle siguió su curso milenario subiendo o bajando su cauce en función de fuerzas de la naturaleza. En invierno rugía por el caudal de agua que la lluvia y la nieve provocaba. En primavera cantaba alegre dando la bienvenida a los nuevos brotes y yemas en las ramas de los árboles que acabarían cubriéndolo. En verano, y sobre todo en otoño, la serenidad se instalaba en sus aguas. Y desde la orilla podían verse los peces en los remansos y pozas.

Más de una vez pasearon por aquellas márgenes sombrías a resguardo de las tórridas tardes del verano. Más de una vez el declinar del día los encontró enfrascados en sus conversaciones.

Esa imagen de padre e hija que estando juntos rezumaban chocaba en parte con cierta realidad que, la vida en su naturaleza, había ido sembrando. Y si bien no se había dado un solo gesto, hasta entonces, que enturbiase su relación de amistad, algo había crecido entre ellos. Nunca hablaron sobre ello, nunca le pusieron nombre, nunca les hizo falta nada más que lo que había…

Por ello aquel encuentro en el bar, aquella primera vez desde hacía tiempo, pareció resaltar lo sabido, sentido y callado…

Hola, ─le dijo cuando al fin se acercó a él con la copa de vino en la mano, sonriéndole, esta vez sí, con toda su fuerza─. Hoy salgo a las nueve… ¿Puedes recogerme?

Sentados en el coche junto al puente de madera, observando como la luna en su cuarto creciente se elevaba sobre la silueta de los pinos, permanecieron algún tiempo en silencio… Al fin ella dijo:

Juan no está, ha tenido que ir a Redondela este fin de semana, volverá en unos días. Está encantado con la pequeña que nos llega… Antes de irse me preguntó por ti, que si sabía cuando venías… Ya sabes que cuenta contigo como padrino. ─Y ahí se echó a reír─. Ven, salgamos del coche... La noche está espléndida.

Uno frente al otro se miraron… Las palabras estaban de más… Aún así se la oyó decir:
Pon tu boca en mis labios, sé que lo deseas igual que yo. Pon tu mano en mi pecho crecido. Nuestra única vez... La vida podría haber tomado otro camino…, pero ambos aceptamos el trazado!

Sabes que te quiero... ¡Sé que me quieres!