No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

jueves, 22 de junio de 2017

...siempre nos quedará París.

Valle de Atxondo.
Una mañana gris, fresca, algo húmeda y con niebla. ¡Un respiro en esta etapa de calor desmedido! Casi todo el mundo en sus quehaceres cotidianos… Algunos, ver llover, cuando llueve, y escribir en el blog :)))) 
(Para más cosas está uno preparado, y quiere, pero el sistema no le deja “trabajar”)
Tengo la impresión, certeza más bien, de que esto de los blogs si bien sigue “funcionando” está perdiendo “cuota de mercado”. Cada vez la gente parece escribir menos, y eso que solo me refiero a los “fieles” de siempre. Y por otro lado me consta que no es que se escriba menos, sino que se expresan en otros medios de comunicación social: Facebook, Whatsapp, Instagram, Twitter, etc. Y así hasta las 30 redes más importantes que da el ranquing mundial.
Personalmente celebro que la gente se exprese como quiera. Evidentemente yo no estaré en la mayoría de ellas. Mail, blog, whatsapp y móvil es todo el espectro en el que me muevo.
¿Limitado? Bueno, siempre “me quedará París”. Y tocar el caramillo a la orilla del río al declinar la tarde…
Cierto que entre estar “muerto” para el mundo de la comunicación y estar metido hasta las cejas en lo que a veces se percibe como “gallinero”, que no es que lo sea, claro, todo mi respeto para quienes se mueven con soltura en esos medios, pero hay que reconocer que quienes somos/venimos de épocas tan distintas, ayer el mundo era otra cosa…, esto de la “modernidad comunicativa” nos/me queda ancho…
Ayer comimos unos amigos en la costa y pasamos la tarde de paseo. Charlas, risas, encuentro, comunicación… ¡Ni una llamada, ni un whatsapp, ni un twitter ni una línea en el blog! Pareciera que estuviésemos en los años 70/80. ¡Y estuvo muy bien! Y al resto de la gente que por allí estaba, exceptuando a alguno trasteando con el teclado del móvil, les vimos igual de bien.
Tengo todo esto de la tecnología moderna al alcance de la mano, si fuese el caso, y mis nietas lo vivirán de otra forma, sin duda. Si bien les vamos marcando ya las líneas y advertencias necesarias para que sean ellas quienes hagan el uso adecuado de las redes y no al revés! También ayuda, y mucho, el haber nacido y vivir en el valle. Montes, campas, río, ganado, aves y perros en el caserío, son una excelente escuela para la vida. También ¡cómo no! la familia escogida o que les ha tocado en suerte.
No se trata de preferir época. Sino de ser consecuente con la que te toca vivir.

miércoles, 21 de junio de 2017

Las disculpas.


Las disculpas son esa función que, entre humanos, permite corregir una actitud/acción previa que ha podido generar confusión, enfrentamiento o simple disgusto en alguien. El desagrado suele partir de un punto de vista distinto entre las partes. Relaciones de más o menos tiempo suelen enredarse por pequeñas o grandes confrontaciones que, posteriormente, no son tratadas de manera adecuada!
Es cierto que no suelen ser, las situaciones incómodas que generan distanciamiento, el fruto de una acción puntual, en ocasiones sí, pero creo que las menos. Son más bien la suma en el tiempo, variedad e intensidad, de ciertos comportamientos mantenidos por unos y otros.
¡Nadie es responsable de ellos porqué sí y tampoco destinatario de los mismos! Cabría decir aquí aquello de: “Dios los cría y ellos se juntan”.
Hay que tener en cuenta un detalle fundamental… Quien ofende y ofendido no nacieron así, ni se irán de este mundo así. Son tramos de sus vidas que comparten con otros, puntual o de largo tiempo, por un fin determinado: Ser, ambos, lección y maestro para el otro, y sí mismos.

domingo, 18 de junio de 2017

...le saludó con las suyas.


Agradeció aquella brisa fresca proveniente de la ría cercana en su paseo por la Alameda… Recordaba cada banco, rincón, palmera, setos, olores, de aquellos años en que, junto a su abuelo, jugaba en aquel espacio. Que si bien era el mismo..., algo sustancial había cambiado. Era temprano, aquella mañana había decidido salir de casa cuanto antes. Un café en el viejo bar de la esquina entonó su cuerpo. Mirando por las amplias cristaleras observaba las primeras gentes que ya se desplazaban hacia sus trabajos y ocupaciones.

Valoró el silencio del establecimiento a esas horas… Y creó una analogía con el suyo propio desde hacía unos días. ¿Qué había cambiado? ¡Algo, seguro! Y sabe que solo le atañe a él.

Personas, situaciones, gestiones, entidades, relaciones…, pensamientos, sentimientos…, y las consiguientes acciones, o inacciones, le indicaban que algo, sino finalizaba, sí que tomaba un nuevo derrotero. ¿Nuevo? ¿No era acaso el viejo y sabido camino a tomar pero que no encontraba el momento de ponerse a ello?

Recordaba cómo hacía ya mucho tiempo que observaba que cosas que tuvieron su relevancia, dejaban de tenerla. Y no era solo una cuestión de edad. Era otra cosa. Y lo sabía!

Por ello aquella mañana le resultaba todo tan natural… De alguna manera comprendía que lo natural del día, del parque, de la ría, de las campanas llamando a misa o del canto de los mirlos, de la mujer aquella que llevaba a sus hijas a la escuela, de la furgoneta de reparto de pan que lo descargaba en el comercio… de todo lo que iba percibiendo, todo natural, sabía que guardaba relación con él… ¿Y era?

Era precisamente esa falta de «relevancia» de las cosas a su alrededor y en su vida lo que marcaba la diferencia. Algo así como si estuviese despertando de un sueño, sus «relevancias» de antaño, y descubriese la «realidad»

Y se vio a sí mismo, dormido, en los sueños que veía en los demás. Y comprendió que no había diferencia entre ellos y él. Pues en el papel de dormido o despertado no había ninguna diferencia. ¡Todo era ESO!

Y silbando una melodía de su juventud se fue acercando al palco de la música… Y allí, sobre las gastadas tablas, se vio a sí mismo con ocho años. Un niño natural… Sonriéndole le saludó con la mano y éste le saludó con las suyas.

miércoles, 14 de junio de 2017

...lo sabe.


Cuando alguien me pregunta quién es él o qué es Dios, sonrío por dentro y susurro a la Luz:

«Ya estás otra vez fingiendo».

(Adyashanti)

sábado, 10 de junio de 2017

manzanas rojas...

Keiko Tanabe.

Las campanas de la pequeña iglesia daban la media tarde cuando el caminante apareció por una de las callejuelas que desembocaban en la plaza. Las copas de los tilos se tintaban de rojo…, el aroma de sus flores embargaba el ambiente… La tarde declinaba. Las golondrinas volaban raudo unas tras otras en bulliciosa algarabía. La fuente, en el centro del parque, cantaba su melancolía… Los niños jugaban al corro. Varios bancos de piedra antigua ─si hablasen… ¡qué dirían!─ estaban ocupados por parejas jóvenes, grupos de gente mayor y algunas mujeres contando historias que solo a ellas concernían.

Una mochila al hombro, ancho sombrero, cayado en su mano izquierda y una barba de varios días cruzó la plaza en dirección a los soportales de madera.

Buenas tardes ─le dijo la tendera al entrar─, ¿qué desea?
Póngame esa barra de pan ─dijo señalando una tras ella ─, y algo de jamón. Dos yogures de frutas, una botella de agua, y si tiene manzanas rojas póngame dos o tres…

De nuevo el tintineo de la puerta señaló que alguien entraba… Una mujer rubia, pelo ensortijado, mediana estatura, delgada, no llegaría a los cincuenta, tal vez cuarenta y seis o cuarenta y siete... Vestida con falda azul y blusa blanca bordada se acercó al mostrador… Elena, la tendera, la saludó con simpatía.

Hola María, enseguida te atiendo…
Puede atenderla ahora si quiere, voy a mirar algo más ─dijo el caminante sonriéndolas─.

Mientras la mujer de pelo rubio le indicaba a Elena su pedido, éste no dejaba de mirarla a través de las estanterías en las que fingía buscar algo… Había un halo de algo profundo en aquella mujer… Como si el hilo de la vida se mantuviese a la expectativa a su alrededor..., sin saber que hacer!

Tras pagar y recoger su bolsa de la compra María abandonó la tienda. No le buscó con su mirada ni se despidió de él… Pero él supo que se volverían a ver… Algo dentro de ambos había quedado en ello…

Mientras abonaba sus compras preguntó a Elena si sabía de algún sitio para dormir aquella noche. Ésta le indicó la dirección de una fonda. Y añadió:
Si no hubiese habitación por la afluencia de gente por las fiestas, vuelve y ya buscaremos algo…

Dándole las gracias, Fran abandonó la tienda.

Sentado cerca del palco de la música preparaba sus viandas… Una pelota llegó rodando hasta él, al levantar la vista vio que una pequeña rubia y sonriente niña corría tras ella. La paró con su pie y espero a que la pequeña se acercase… Y entonces la vio, a ella…, la mujer de la tienda. Sonreía mientras se acerba como disculpándose por el pequeño incidente. Se levantó cogiendo la pelota y entregándosela a la niña… Ésta salió corriendo con ella en las manos en dirección a un grupo que parecía esperarla… Y quedaron frente a frente!

Sus miradas decían lo que sus labios no pronunciaban… Se reconocían! Sus almas habían jugado en tiempos pasados… Los hechos se perdían en la memoria del tiempo. Ellos sabían que sus manos se habían entrelazado, fundido en sus cuerpos…, acariciándolos. Conocían cada centímetro de los mismos… La voz de la pequeña les sacó del ensueño… ¿Estaban soñando… Cómo era posible aquello?

Hoy es el cumpleaños de Carla, mi hija, cumple ocho años… Hemos invitado a un grupo de sus amigas a cenar en una cafetería… ¿Puedo invitarte a ti también?

Al día siguiente, sábado, y tras afeitarse y vestirse con un vaquero y camisa nuevos que tuvo que comprar, pasó a recogerla por la farmacia donde trabajaba. Si bien caminante, no era un vagabundo… Cuando la empresa donde trabajó desde joven cerró le dieron la oportunidad de jubilarse a temprana edad. ¡No se lo pensó!

Sucedía en Saldaña, año 1.994. María ya no está… Carla tiene hoy 31 años. Fran 75. Sigue viviendo con ella y su familia.

miércoles, 7 de junio de 2017

¡Cómicos!


Si la familia Ulises, Don Pío, Gordito Relleno, entre otros personajes del cómic antiguo, levantasen la cabeza se quedarían asombrados al ver que el paso de los años, si bien nos han “modernizado” a casi todos, seguimos alimentando los mismos absurdos ante la vida…

Ejemplos no voy a citar, cada quien sabe de algunos en sus vidas y las ajenas. Suelen ser de rellano de escalera, patio de vecindad, ciudad, nación… Y es que la capacidad del ser humano para seguir dando vueltas y vueltas a esa noria llamada “mi vida” o “¡yo soy as!í”, de la que poco saca, pero le entretiene las tardes de estío… mental, suele ser casi inagotable!

El “casi” es cierto… pero evitable!

Para (de parar) cuando la vida de cada uno permite que la Vida se haga cargo de todo. En realidad siempre lo hace, lo hizo y lo hará, pero la ilusión del personaje, el ego, el pequeño “yo”, lo que crees que eres, cree que es él quien hace y deshace.

El pequeño “yo” del sacerdote que ayer tarde oficiaba el funeral por Puri, madre de una amiga mía, se mostraba inasequible a la posibilidad de estar equivocado respecto al evangelio que pretendía inculcar a los oyentes. Hablaba de Jesús con un conocimiento adquirido…, que éste le hubiese corregido si realmente ¡hubiese estado presente!…

Se permitió, el cura, hablar de quienes se hacen preguntas sobre la vida y sus circunstancias, a diferencia de Jesús, que era, dijo, sencillo y humilde y creía y confiaba en Dios. Y tildó a estos, muchos de los que estábamos allí, de “sabios”, “prepotentes” y “filósofos”…

Cabría decir que quienes nos reunimos ayer en la iglesia, tal vez la mayoría, nos limitamos a acompañar a la familia. Que esto sea “obligado” hacer en esos recintos no supone aceptación o aprobación de la “realidad” que la iglesia, como institución humana, pretende sostener.

Lo único real allí, a mi entender, eran las viejas piedras con que se construyó en su día el edificio.

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En el “Evangelio de los hebreos”, «apócrifo», se relata que a la primera persona a la que Jesús se aparece tras su muerte es a su hermano Santiago. La iglesia católica y sus evangelios canónicos afirman que fue Pedro. El de: “… y sobre esta piedra (Pedro) edificaré mi iglesia”. Mateo 16, 13-20
Estos textos, los apócrifos, también permiten dibujar una imagen de la Iglesia primitiva diferente a la que terminó imponiéndose.
Así, tanto el Evangelio de María  (redactado a mediados del siglo II, y que convierte a María Magdalena en la primera apóstol, enfrentada a Pedro, a la que Jesús encomienda difundir las enseñanzas secretas) como el Evangelio de Felipe  (del siglo III) defienden la imagen de una comunidad de seguidores de Jesús en la que tenían mucha importancia las mujeres, que luego fueron perdiendo terreno por la evolución masculinista de la Iglesia.
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El Evangelio de María Magdalena. (Daniel Merois Givaudan) Luciérgana.

domingo, 28 de mayo de 2017

...no, no era prostituta!

Alessandro Botticelli (ca 1445-1510), Lamentación sobre el Cristo muerto, ca 1490.
(No es su madre... es Miriam de Magdala)
Hablando por teléfono con su hermana bajo el inmenso pórtico de la iglesia de Andra Mari (Santa María), estaba lloviendo con fuerza, y mientras paseaba de un lado a otro la vio…

Estaba a cierta distancia y nada se veía, pero por la postura dedujo que estaba amamantando al pequeño que sostenía en sus brazos. Una escena natural y no poco habitual entre las jóvenes madres de estos tiempos… Antaño también se hacía.

Un vestido largo de punto azul hasta los tobillos con una abertura a cada lado a la altura de sus rodillas, le daba una imagen de cierta sensualidad al quedar al descubierto parte de sus piernas… Postura natural, cómo no, al mantener éstas cruzadas, lo que le facilitaba el amamantamiento.

Ella le miró brevemente mientras seguía charlando con otras personas.

Cada vez que recorría el pórtico y mientras seguía con su conversación telefónica la estuvo mirando… Delgada, de mediana estatura, morena, de pelo ondulado que le caía sobre los hombros. Destacaba cierta determinación en sus gestos, su cara. Naturales por otra parte en un fluir natural de la vida…

El río del valle seguía su curso, Tal vez algo más bullicioso debido al aumento del caudal por las lluvias. Cuando algo irrumpe de nuevo en un fluir, éste se modifica, se altera, sigue…, pero la intensidad ya es otra.

Y no pudo negarse a sí mismo que algo se había alterado esa tarde lluviosa de primavera…

¿La conocía? No, no la había vista nunca. Pero supo que la huella dejada perduraría siempre…

¿No era acaso un romántico empedernido? ¿No tenía grabada en su memoria la mirada de aquella joven mujer, embarazada, que le miraba con curiosidad a través de la pequeña ventana que comunicaba la cocina del restaurante con el mostrador aquel día que esperaban mesa para comer? Sucedió en las vacaciones de Semana Santa, en Ribadesella, 2005... “El Labrador”. Una comida excelente, casera.

No había nada raro, sucio o negativo en aquella actitud de ambos. Un simple mirar, compartir el momento, la vida, su embarazo, con alguien que, después de todo, seguro que ya habrían cruzado sus vidas en el hollar de los caminos de este mundo… allá en los tiempos de la Cruz.

¿Miriam de Magdala, Marta de Betania, Lázaro, Isabel, Herodes? ¡Quién sabe quienes fueron, quién sabe quienes son! ¿Importa?


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El título del texto se refiere a la condición que la Biblia "da" a quien fue la discípula Bienamada
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jueves, 18 de mayo de 2017

Venid venid...


En mi viaje en autobús este fin de semana a Pola de Laviana, Asturias, compartí asiento con una mujer que, más allá de la simpatía y afabilidad desplegada, compartió su afición a la lectura y a escribir, entre otros temas de conversación. Corto se hizo el tiempo y largos los temas. Fue un placer su compañía. Nuria. Ignoro su edad real pero puedo afirmar que, rondando tal vez la mía, esa llamada tercera edad, su aspecto era juvenil y diáfano. Terminó su viaje antes que yo. En Pola de Tena la esperaban su hija y sus dos nietas. Pasaría dos semanas con ellas.

¿3ª edad, qué quiere decir con ello?
Bueno, muy claro no lo tengo. No acabo de identificarme con esas clasificaciones… Sé que no estoy en la 1ª y tampoco en la 2ª, más allá de eso nada sé!

Cuando ya el autobús había recorrido unos cuantos kilómetros vi que unas cuartillas escritas asomaban en el suelo debajo de su asiento. Al cogerlas y al primer vistazo observé que parecía el relato de algo… Leerlas fue la constatación de que realmente le gustaba escribir y sabía como hacerlo.

¡He aquí su creatividad!

Ayer fue un día muy especial para mí. El reencuentro con parte de mi familia fue una vivencia entrañable… Había quedado con ellos en la plaza, junto al palco de la música. A la sombra del centenario plátano donde tanto jugué en aquellos años de mi niñez… Toqué su corteza, lisa al tacto, algo rugosa en algunas partes que ya se desprendían. Sentí que los años no habían pasado… ¿Acaso no sabía ya que el tiempo, tal como lo entendemos, vivimos, no es más que una ilusión, colectiva, eso sí, que nos tiene a todos hipnotizados?… Con las palmas de las manos toque la tierra vieja, aquella que me llenaba de polvo, en verano, mis pies con sandalias. Sentí su calidez, su presencia, su estar viva… Y hasta un cierto estremecimiento creí percibir al notar ella, y, tal vez, recordar el tacto de mis manos...

Unas risas de niños a mi espalda me hicieron volver la cabeza y… allí estaba de nuevo. Junto a Samuel, vivía con su hermana y su madre al lado de mis abuelos. Recuerdo aquel vestido blanco con pequeñas margaritas azules y amarillas, mis trenzas, mis ojos negros, poco habían cambiado con el paso del tiempo, si acaso más serenos. El reloj de la iglesia de los Franciscanos marcó las doce del mediodía… Un aroma de pan recién hecho me llegó desde el obrador adosado a sus paredes, el mismo donde también yo lo compraba de pequeña, comiéndome en el trayecto esa especie de moño que culminaba su redondez. Esa miga blanca, espesa, con sabor a pan, a sol, a trilla, a aquella eras donde dormían los labradores al raso de las noches estrelladas guardando sus cosechas hasta que eran recogidas. ¡Aquellas tierras castellanas! Las vivo en el recuerdo de mi infancia.

¡Tanto tiempo sin saber de vosotros! Mamá, tía Lolita, mi querido abuelo…, mi abuela Catalina, nacida en las islas que no conocían los zapatos y los burros. Mi abuela doña Pepita, de Muros. Mi bisabuelo Juan Calvo Chicote, natural de un pequeño pueblo, hoy casi abandonado, de la comarca de Castilla la Vieja. Emigrante a las tierras del norte donde, junto a mi otro bisabuelo, hoy éste no está aquí, conocieron a quienes parieron la estirpe de quien hoy se reencuentra con ellos.

¡Hola, hola a todos. Bienvenidos! A mis brazos familia, a mis brazos querida familia mía… ¡Venid venid…, cojámonos de las manos y recorramos esta alameda querida que tanto tiempo atrás todos vivimos. ¡Venid!

¿No oís los sones de la orquesta que en el 48 amenizaban las tardes de domingo y las fiestas de guardar? Me alegro mucho de este reencuentro… Vivos seguís en mí, queridos míos… Y así seguiréis mientras yo lo esté! Me llega el olor del ganado en la feria de cada semana en aquella arboleda, ¿la veis, os acordáis?, donde me perdía entre vacas, bueyes, mugidos, mulas, asnos, cerdos, aldeanos y todo ese mundo que fue… y sigue siendo. Si bien la película ya no se proyecta en cines de pantallas inmensas rodeadas de luces de colores que iban menguando al oscurecer la sala… No, ya no se vive el mundo igual, pero poco importa, aquel guión era personal, nuestro… Hoy se escriben otras historias. Como historia es este momento vivido.

¡Hasta siempre! ¡Hasta las estrellas!"

domingo, 30 de abril de 2017

Jaula de grillos...

¿Hace el móvil "perder" los papeles de la vida?...

Jaula de grillos... es lo que muchos tienen por cabeza!… Y otros les ayudan a sostener!!

No cabría decir que es la cordura la que impera en este mundo, humanidad, sociedad, pueblo, calle, rellano de escalera o familia.

Ésta no la encontrarás, en abundancia, en la economía, la enseñanza, los sistemas de salud, las iglesias, la política, el gobierno de turno o el G-20, por señalar algunos de los estamentos que deberían ostentarla.

¿Qué sucede pues?

Una de las claves de esto, y no precisamente la más rebuscada, pero sí muy elocuente, me la daba un matrimonio amigo que regresaban de visitar una gran superficie comercial. No habían comprado nada en esa ocasión. Pareciera que la cosa iba de andar…

Cuando nos cruzamos en la calle y nos saludamos él sacó un móvil (celular) de avanzada generación. En vez de propiciar el diálogo, cosa habitual en otras ocasiones, se puso a trastear en el aparato. Que según parecía le iba dando datos:

-cuántos kilómetros habían recorrido.
-en qué tiempo.
-cuántos pasos había dado.
-cuántas pulsaciones había tenido…
-si se habría cansado o no...
-si había sudado o no en función del día y la hora…, la marca de las zapatillas...
Y otras características que ni recuerdo ni quise memorizar entonces.

¿Es esto natural?

He de señalar que estos amigos siempre se comportaron, y esto no significa que no vayan a seguir haciéndolo, con cordura y sencillez en su quehacer diario. La cosa no estaba tanto en lo curioso del aparato y sus multifunciones como en el interés que despertaba en ellos.

¿Es esto lo “interesante” de la vida?

Parece pueril el tema, e incluso que yo me haga eco del mismo… Y sin embargo pienso que esa misma puerilidad, simpleza, es la que refleja mejor que cualquier disertación profunda el sentido que va cogiendo la vida para muchos.

Y por terminar este artículo, diré que no descarto que tenga la misma puerilidad que trato de señalar en esta gris, fría, lluviosa mañana de domingo, que al estar bajo techo no me afecta en absoluto. Diría más, vivo una entrañable imagen de hogar familiar de antes al tener junto a mí a mi esposa, en silencio y entretenida, cosiendo algo de la casa de nuestra hija. 

Y es que la vida es tan simple... como dar de comer a los gorriones que llegan a nuestra terraza hoy, unas galletas troceadas.

La lluvia y el viento parecen amainar... ¡El canto de los grillos no!

sábado, 22 de abril de 2017

...ayer pronuncié tu nombre!


Por primera vez en tantos años…

Paseando por la Avenida de los Olmos, el murmullo del viento en las hojas trajo a mi memoria las tardes aquellas, que ya no me permito recordar, en las eras castellanas, las orillas del río Tormes y la trasera de la pequeña iglesia al anochecer, donde nos abrazábamos y con los dulces besos de tu boca y tu mano en mi mejilla nos dejábamos marchar el uno al otro…

¿Recuerdas amor?… ¿La umbría junto al pequeño riachuelo bordeado de meruéndanos donde pasábamos las horas al arrullo de la canción del verano que el agua cantaba en su devenir?…

¿Recuerdas amor?… ¿Las tardes de domingo en la plaza del pueblo girando y girando al son de la orquesta… separados, cada uno con su pareja?...

¿Recuerdas amor?… ¿Las miradas furtivas que nos dedicábamos al pasar uno junto al otro entre los puestos de la plaza del mercado… Cada uno con su cesta, su compra, su vida?…

¿Recuerdas amor?… La mañana en que partió aquel tren… que te alejó de mí...

Nunca nunca olvidaré aquel beso aquel adiós,
nunca nunca olvidaré... tu amor.
Siempre siempre llevaré junto a mi corazón,
siempre siempre llevaré... tu calor.
Nunca nunca olvidaré aquel beso aquella flor,
nunca nunca olvidaré... tu sabor.
En mi alma llevaré la huella del dolor…
en mi alma lloraré por tu adiós.
Nunca nunca olvidaré el pitido de aquel tren…
que alejó 500 millas a mi amor...

(La canción no es la original... evidentemente)

jueves, 13 de abril de 2017

¡In-madurez!


Entré en el bar a dejar el vaso de la consumición que había tomado fuera, en la calle, al sol. Mientras esperaba que me cobrasen volví la cabeza a mi derecha y vi como una niña a mi lado sentada en el alto taburete me miraba con curiosidad. Puede que tuviese unos 6 años. Sus grandes ojos reflejaban la serenidad que la albergaba… Sus padres, a su lado y de espaldas, mantenían una conversación con otros adultos. Ella estaba sola.

Al mirarla inició una imperceptible sonrisa… Le guiñe un ojo sonriéndola, cómplice con el momento, y estalló en una carcajada mientras iniciaba un giro de su cabeza hacia el otro lado… Yo también me volví hacia el mío. Y ahí quedó sellado el encuentro para el resto de nuestras vidas.

Y es que ¡es tan simple la vida! ¡Tan sencilla! ¡Tan natural!

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─Entonces ¿a qué viene eso de la inmadurez?
─¡Es sencillo! Es/fueron tan naturales y espontáneos los gestos de ambos en aquel momento que no pude menos que pensar en la "inmadurez" de los adultos y nuestras "terribles" limitaciones...
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sábado, 8 de abril de 2017

...más allá del recuerdo.

...más allá del recuerdo... ¿son?

No podría negarse que algo se mueve en el mundo… Un sonido sostenido que emerge en el valle, principalmente en las primeras horas del día cuando la aurora no ha hecho acto de presencia todavía, advierte de los cambios que se avecinan… ¿Qué es ello? ¡Un misterio!

Cientos de sonidos entre cantos de pájaros, el fluir del río de la vida, el murmullo de la brisa entre ramas y hojas de los árboles anuncian algo… ¿Qué será?

No hace tanto era el silencio, roto por el canto otoñal del mirlo y el colirrojo, el que se extendía por páramos y praderas, senderos, cauces y montañas. Más tarde el ulular del «cierzo», «la tramontana» y los «alisios», barrieron campos y aldeas, ciudades enteras... Antes de que el manto blanco de Diciembre cubriese y silenciase la tierra.

Las doce campanadas de final de año anunciaban… ¿anunciaban algo?… ¡El final de «nada» seguro! Pues a un cierto nivel de realidad, conciencia, despertar, nada finaliza pues nada comenzó!

Bueno… no sé si le entiendo algo… ¿qué quiere decir con eso de que nada termina o empieza, es una adivinanza, un juego?… Además, ¿no habla de algo misterioso que parece llegar?
No no, nada de juegos o adivinanzas. Ya hay bastantes de ambas cosas!
¿Entonces?…
Lo que usted percibe como empiece o final de algo no es real. Es sólo apariencia.
¡Hombre!, ¿sólo apariencia?… Yo veo terminar el día al atardecer y empezar de nuevo por la mañana, los meses, el año, las estaciones. La pleamar, la bajamar…, las rebajas de Enero… ¡La vida! He visto llegar y marchar, nacer y morir, estar y ya no estar… ¡Todo esto no son apariencias!
¡Qué sino! Todo lo que señala es sólo lo que usted percibe, no lo que realmente «sucede». La tarde que «muere» o el día que «nace» eran, entre otras, expresiones del poeta Machado. Bellas y sentidas palabras que trataban de reflejar lo que éste veía y sentía en «su» Soria de Leonor… Pero ello no impedía que la Soria de aquellos tiempos no fuese la tierra maldita de los «Alvargonzález». O la bendita de los «pequeños huertecillos» y «humildes abejares».

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

domingo, 2 de abril de 2017

La cosecha...


RECOGERÁS LO QUE SIEMBRES.
Una espléndida mañana entre sol, nubes y lluvia me esperaba esta mañana al levantarme. Los magnolios, la palmera, los mirlos y los petirrojos me han dado sus buenos días compartiéndola conmigo. El río del valle fluye con algo más de intensidad por la lluvias caídas. Y los gusanos de seda han empezado a salir de sus diminutos huevos. En una simple cabeza de alfiler pequeño caben tres. Saldré esta tarde a buscar hojas de morera para alimentarles.

De regreso del viaje emprendido hace una semana veo que casi nada ha cambiado… ¡Buen síntoma!

En este momento la lluvia arrecia con fuerza. ¡Primavera!, dicen.

No cabría lamentarse de este tiempo. Primero porque ¡no hay otro! Y segundo porque es un excelente riego para los campos sembrados. ¿Cómo podría recogerse la cosecha de algo no sembrado o si sí, no regado?

Bueno, difícil no parece…
¿Quiere decir que se puede recoger cosecha de semillas que no han sido plantadas previamente?
No, tampoco es eso… Los «milagros» hace ya tiempo que perdieron su «relevancia». Me refiero a que hay quienes esperan que algunas cosas les caigan del cielo.
¿Y usted ve que alguna baje?…
Pues la verdad es que no pero, como les veo insistir sin “dar un palo al agua”…
No se preocupe por ellos, muchos hemos pasado por esa «aula» de la vida…, y aprendido. O en ello estamos. Dicen que Dios aprieta pero no ahoga…
Sí, tal vez tenga razón. Y luego está lo otro, ¡la cizaña!
¡Ah!, esa es ya otra historia mire… Ahí sí que les verá sembrarla sin esfuerzo y con profusión. Si por cizaña entendemos toda esa “basurilla” superflua, insustancial, sin sentido, hueca, con que algunos, muchos, conforman sus vidas. ¡Pero no cabría echárselo en cara ¡La vida se encarga de todo! ¡Usted ocúpese, exclusivamente, de la suya!

miércoles, 22 de marzo de 2017

¿A mí?... ¡me encanta!


Se alegraba hace poco nuestra amiga Mar de que hubiese publicado algo personal mío, en referencia a la entada “Anécdotas de la vida”. ¡Aquí va una pincelada más, amiga!

Escribir en un blog no nos garantiza la entrada en el cielo. A San Pedro no le convenceremos con cuatro palabras hilvanadas en una pantalla… No, no será suficiente. Pero para crear lazos de comunicación, contacto y amistad entre nosotros sí que sirven los blogs, entre otros medios tecnológicos… Que sino sustituyen, aunque camino llevan, las relaciones tradicionales entre las personas las complementan.

¿Camino llevan…?
¡Observe a la gente! En la calle, en el autobús, el trabajo, la consulta médica, etc. Y no le digo ya a la familia de cuatro miembros, padres e hijos, sentados en una terraza de bar cada uno tecleando su propio móvil…

Una cosa que me llamó poderosamente la atención, años ha cuando abrí mi primer blog, fue comprobar como la gente se expresaba en ellos. La confianza, las confesiones, la apertura de alma que se manifestaba en estos no se conseguiría en un têt a têt cualquiera. Pareciera que hablar a través de algo que nos ocultaba del otro facilitaba el diálogo. ¡Y es natural que ello sucediese! Hay una gran carencia de comunicación, contacto, tacto e interacción entre las personas.

¿Nos ocultaba?…
Bueno, no es exactamente así… Creo que más bien nos desinhibe de convencionalismos y nos permite ser más nosotros mismos.

Viene a cuento esta disertación porque tres personas amigas desde hace tiempo, años incluso, o por lo menos seguidoras en el blog, se “han descolgado” del mismo. ¡Nada que objetar! Entrecomillo las palabras porque también pudiese suceder que hubiese sido yo, con alguna palabra mía, el que provocase su despedida…

Es cierto que en estos espacios las personas van y vienen. Consustancial con ellos. Todos hemos tenido visitantes ocasionales que dos entradas más tarde ya habían desaparecido. ¡Gracias a Dios! Por no hablar de otras dinámicas en las que algunos “salen de caza” en busca de seguidores de cualquier tipo. Generalmente parecido al suyo. Recuerdo ahora el caso de una joven que se presentaba en los comentarios que iba dejando, más o menos así: “Hola, te dejo mi dirección por si quieres criticarme...”. Ni una sola palabra sobre el texto visitado, ni el más mínimo interés en conocer nada de la persona a la que se dirigía, ¡nada! Sólo ella. ¡Insustancial!

Los blogs pueden asemejarse a una tertulia en el café con amigos, conocidos o, sencillamente, gente de la calle. Tal cual nosotros mismos. Charlas, interacción, risas, respeto, van cimentando, o pueden hacerlo, amistades, contactos, relaciones, etc. Algo agradable y sencillo. Natural. Y como tal variado.

De ahí los «bienvenidos» del principio y los «adiós adiós» de algunos momentos más tarde que, más o menos, todos hemos experimentado. No hay nada personal en ello. Son las reglas del juego.

¡A mí me encanta todo ello!

sábado, 11 de marzo de 2017

¡Carmena!

Si bien el tiempo parece retroceder en la memoria, no hay un solo atisbo de nostalgia en el relato. Son, sencillamente, palabras engarzadas.
Cansado de andar, entró en el bar de la plaza que bajo los soportales de madera daban un respiro al sol del mediodía. Saldaña, 1981.

El frescor que le acarició la cara al cruzar la puerta más un cierto aroma que percibió a cosas antiguas, entrañables, le trasladó a un pasado que, 60 años después, todavía le embargaba: la bodega «La Rosa», Noia, su abuelo tomando un pequeño porrón de vino tinto sentado en un banco de madera en la penumbra del lugar…

Dejó la mochila en un rincón y se dirigió al mostrador. Una mujer que no tendría 45 años le esperaba mirándole a la cara… Recogiéndo la jarra de cerveza fría y espumosa se sentó en una mesa de mármol cerca de la ventana. Había poca gente en el establecimiento. Tal vez era la hora de comer.

El sonido de la puerta al abrirse le hizo volver la cabeza. Un hombre joven y risueño cruzó el dintel saludando con la mano a la mujer y perdiéndose por una puerta de batientes del fondo. Le pareció que podría ser la cocina al percibir algunos sonidos de platos y cazuelas… Y una vez más el recuerdo retrocedió en el tiempo hasta la pequeña cocina de su abuela donde ésta preparaba, no con la frecuencia que a él le hubiese gustado entonces, las deliciosas filloas gallegas. Nunca más las comió iguales.

Notó que alguien se acercaba por su espalda y se volvió. Una joven de pelo corto y algo rizado y que vestía vaqueros y blusa blanca le preguntó sonriéndole:

¿Te apetece comer?
Sorprendido por la pregunta, pues no veía a nadie más comiendo ni pensaba que diesen de comer, respondió que no le importaría…
Ven, le dijo la joven dirigiéndose a la puerta de batientes.

Recogió la mochila y la siguió no sin cierta extrañeza… Al cruzar la puerta, un aroma de buena comida aderezada con especias salió a su encuentro. Una larga mesa cubierta con un mantel de hule de pequeñas flores amarillas, al fondo de la estancia, albergaba a varias personas. Reconoció al joven que vio entrar, quien le sonreía invitándole a acercarse, una mujer mayor sentada en la cabecera le hizo señas también, completaban el grupo un hombre de mediana edad y dos niños. Le hicieron sitio en uno de los bancos corridos y se sentó cerca de la mujer que parecía ser la abuela.

Un plato de pasta y unos filetes de carne templaron su cuerpo. Un postre recién hecho parecido a las natillas cerró el menú.

El joven risueño resultó ser el cura del pueblo, quien tenía sitio reservado en aquella mesa. La mujer mayor era la abuela de la joven y de los dos pequeños, y madre de la mujer del mostrador. Ella y su marido, fallecido hacía años, habían abierto aquel establecimiento al poco de casarse. La razón de que estuviese compartiendo mesa con aquellas gentes era porque la abuela le había visto al entrar… Y no era la primera vez que invitaba a comer a los caminantes de mochila.

Una larga sobremesa le permitió conocer a aquellas personas y darse él también. A media tarde abandonaban él y el cura el establecimiento dirigiéndose a la casa parroquial. Allí pasaría la noche. Al día siguiente ambos fueron a desayunar donde ya les habían cogido la palabra el día anterior.

¿No vais a venir a cenar esta noche? ─les preguntaron antes de salir─.
Cenaremos fuera, ─respondió el cura─, quiero enseñarle el pueblo y que conozca algunas personas…

Desayunaron en la cocina. Las humeantes rebanadas de pan blanco y redondo se acababan de tostar sobre la plancha cuando entraron. Dos grandes tazas decoradas con unos finos juncos verdes acogieron el café con leche. Una bandeja de bollos caseros y recién hechos esperaban en la mesa. Unas flores rojas junto a otras amarillas completaba el cuadro… Bueno, la sonrisa de la joven que ayer lo invitara a comer, esta mañana lucía especial.

¡Caramba María!… ¿Qué celebramos hoy? ─preguntó el cura sin darse cuenta de la sonrojez que estas palabras produjeron en ella…

Año y medio después, Carmena, que así se llamaba la abuela, celebraba la llegada de su primera bisnieta. Carmena le pusieron!

(En Julio cumplirá sus 34 años)