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Están por todas partes... pero usted no los ve! |
─¿Puedo
contar cuentos?
─¡Claro,
puede contar lo que guste, crea o sepa!
─Pero
el cuento en sí no refleja realidad…
─Bueno,
o sí! Puede usted contar cuentos, fábulas, leyendas, certezas,
creencias, “me han dicho...”, “he leído...”, etc.
¡Puede
usted contar de todo!
Las
leyendas, por ejemplo, suelen tener un poso de realidad… Es
decir, señalaron en su día realidades, incluso
realidades con las que el ser humano interactuó, pero, el paso del
tiempo hizo que éstas se fuesen olvidando… Y solo quedó el
“cuento”, la leyenda, la fábula.
─¿Puede
darme un ejemplo?
─Usted
reconoce los llamados elementos de la naturaleza. La tierra, el agua,
el viento, el fuego, etc. Los
ve influenciar cada día a través de los medios de comunicación…
Y a la vez cree usted, dadas las consecuencias últimas habidas, que
es usted rehén de ellos. ¡Pero no es cierto… del todo!
En
la antigüedad, esa a la que la memoria actual (la ignorancia) hace
inaccesible, el ser humano, elemento de la naturaleza así mismo,
interactuaba con ellos.
─¿Con
los elementos?
─Con
los elementos y con los ¡elementales!
─¿Elementales?…
─¡Elementales!
Realidades que fueron, ¡son! Pero que hoy solo se las ve, se las
acepta, como cuentos para niños, leyendas, etc. Y
que están representadas por esas figuras denominadas gnomos, elfos,
hadas, ninfas, ondinas, etc.
─¿Me
está tomando el pelo?
─¡En
absoluto! Me limito a denominar en su lenguaje, limitado y
distorsionante, realidades
con las que usted interactúa constantemente… y sin saberlo. Y lo
que es peor… Sin utilizarlas a su servicio.
¡Son
extremadamente serviciales y obedientes!
¡No
sabe usted lo que se pierde!
Los cuentos sientan mejor de niños que de adultos : )
ResponderEliminarUn abrazo Ernesto.
La realidad y la ficción no tienen diferencias a veces, a simple vista, un abrazo Ernesto!
ResponderEliminarNecesitamos de la ficción para poder contrarrestar las muchas veces dolosas realidades.
ResponderEliminarUn abrazo.
Los cuentos siempre me han gustado mucho. La magia, la fantasía, lo imposible. Son necesarios para evadirse un poco de la realidad que nos encorseta. Un abrazo, Ernesto.
ResponderEliminarLa naturaleza, el Universo, nos habla, nos pone señales, nos avisa, pero estamos tan inmiscuidos en banalidades que no las percibimos. Los elfos, las hadas, la conciencia... nada nuevo bajo el sol.
ResponderEliminar¡Vaya que fuimos felices, Ernesto, en tiempos en que las hadas y los duendes eran indiscutibles!
ResponderEliminarVivimos en un cuento permanente, para hacernos creer que estamos en una realidad, que en verdad no existe.
ResponderEliminarAbrazos.
Eres todo un cuentista !!! Jajaja un abrazo!
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ResponderEliminarBueno, de peque me contaban cuentos, por lo general, con moralejas, los informativos y los políticos también cuentan cuentos con moralejas, PERO NEFASTAS!
Pues sí.
ResponderEliminarPrefiero aquellos cuentos que los cuentos que tenemos que "tragarnos " ahora, en esta actualidad.
Y sí, son serviciales y obdientes!
Abrazo Ernesto!
Prefiero los cuentos de hadas, rujas etc. que los cuentos cinos que nos centan ahora.
ResponderEliminarLa conciencia de lo inconsciente..tal vez .
ResponderEliminarMe gustan mucho los cuentos ,los que nos contaban de niños,con o sin moraleja
Pero soy muy desobediente y huyo del servilismo,no de servir
Besucos
Gó
Ya sabes lo que opino de la realidad, que es y será siempre la que en esta vida vivimos, la que nos afecta en cualquiera de los sentidos... la realidad de dentro, la de fuera, esta última aunque no la tengamos in situ, desgraciadamente existe.
ResponderEliminarUn abrazo Ernesto.
Ay amigo mío, esta reflexión tuya me ha puesto en bandeja de plata lo que siempre he pensado... y en más de una ocasión dicho. Hay "elementales" escondidos e invisibles, ocultos tras los "elementos". Y hay cuentos en cada circunstancia y momento...
ResponderEliminarBesos :D
Un buen cuento es como vivir la realidad ya que te sumerges en él y lo vives en tu imaginación.
ResponderEliminarUn abrazo.
Los cuentos contienen muchas verdades y a su vez nos ilusionan.
ResponderEliminarAbrazo.
As bruxos e bruxas?
ResponderEliminarHabelas haylas
Elementais?
Haylos. Non hai mais que fixarse no Congreso dos Deputados. Aínda que si che digo a verdade, non son moi obedientes.
:))
A veces es bonita la fantasía de un cuento.
ResponderEliminarMejor que alguna realidad.
Un abrazo.
ResponderEliminarHemos dejado de ser parte del Universo para ser sus observadores y usuarios... y así nos va.
Un abrazo grande, Ernesto
Es verdad que contar, se puede contar de todo, pero no todo el mundo lo cuenta tan bien. Ojalá volviésemos a conectar con nuestra naturaleza elemental.
ResponderEliminarUn abrazo.
Soy un poco cuentista, me encanta contar cuentos a mis alumnos. A veces los convierto en personajes. Les ayuda a empatizar con situaciones ajenas. A veces me sirven para hablarles de cosas a las que me ha costado poner palabras, por intangibles, pero tan útiles de conocer y de aceptar, las emociones.
ResponderEliminarMe encantan los de ingenio, donde los personajes nos dan pistas para resolver los problemas con gracia. Me encantan los tiernos, donde los personajes se atreven a ser cercanos sin gazmoñeria.
Un placer leer lo que has escrito. Un abrazo Ernesto.
Los cuentos que conocemos, los que pueden llegar, dicen tanto del creador como de la imaginación de quien lee, escucha o escenifica.
ResponderEliminarTodo escritor creativo trata de comunicar "algo a alguien", mientras encuentre a alguien con quien actuar, estará vivo y si cuento comunicará sentimientos.
Ahí estás tú, Ernesto, diciendo algo siempre.
Gracias.
Un fuerte abrazo
Los cuentos reflejan realidades sutiles.
ResponderEliminarNo obstante yo a veces también prefiero ésos cuentos, leyendas lejendarias que los insulsos cuentos de ahora.
Besos.
Claro que existen, en las ciudades se esconden en los árboles frondosos que quedan. En mi barrio se les ve, si quieres verlos, son diminutos y traviesos.
ResponderEliminarPuedes investigar por los centenarios árboles del Paseo del Prado y en los más viejos del Parque del Retiro.
A veces abrazo a esos árboles con la idea de que esos seres me trnsmitan algo de su sabiduría antigua, noto sus vibraciones a través de la savia, que es un buen conductor de vida.
Un día un tipo me dijo que era un rara hippie ecologista, que no creía en Dios, que era el verdadero, y creía en la energía de los árboles y en esos otros mundos que están en éste. Me río con estos tipos tan serios y formales.
Me ha encantado e inspirado tu cuento, Ernesto. Gracias por este buen rato.
Un beso,
Ernesto,
ResponderEliminarHe estado leyendo algunas de sus publicaciones y realmente me gustó esa.
Empecé a seguir tu blog
¡Un abrazo!