sábado, 12 de junio de 2021

...las hojas que cayeron...

 


En mi desplazamiento esta tarde entre el País Vasco y Castilla La Vieja, y recorriendo carreteras llamadas secundarias, cuando mucha de la esencia de los viajes del ayer se hacían por ellas. Pueblos, grandes y pequeños, aldeas entrañables. Campos de Castilla. Soledades. Soria… A. Machado.

Caminos verdes. Ermita en lo alto de la colina, la fuente se ha secado, las azucenas están marchitas… desde que tú te fuiste.

Al pasar por un viejo puente de piedra, de piedras milenarias, a la entrada de una conocida ciudad, detuve el coche y sentándome en el murete de piedra observe como la corriente del río fluía serena bajo mis pies.

En los campos de siempre la siembra de trigo empezaba a dorar las espigas… Entre medias algunas amapolas teñían de rojo lo natural.

Volviendo la vista al río vi como de un cercano nogal se desprendían algunas hojas que cayeron sobre el agua… Y las vi alejarse en entretenida conversación con la corriente.

Y me vino el pensamiento de si será así el proceso que como humanos iniciamos cuando nos ausentamos de este mundo, cuando también la vida se desprende de nosotros… Así de sencillo. Así de natural. Sobre la corriente del momento en dirección al Océano.

25 comentarios:

Tracy dijo...

El viajar por carreteras secundarias hace que disfrutes de lo que te rodea y te dé tiempo a filosofar. Me encanta.

J.P. Alexander dijo...

Uy que lindo relato tan poético y filosófico. Te mando un beso

Alfred dijo...

La carreteras secundarias son la esencia del placer del viaje, disfrutar del recorrido.
Me gusta la imagen de la hoja partiendo sobre un río, como punto de nuestra partida final.

Un abrazo.

Joaquín Galán dijo...

El hecho de parar el coche para mirar y abrazar el paisaje ya dice mucho de alguien que viaja,del auténtico viajero,diría yo. No es lo mismo viajar a toda leche para llegar pronto al destino que viajar disfrutando el camino.Lo primero,desde mi punto de vista,no es viajar,es solo trasladarse,cambiar un lugar por otro. Mientras que lo segundo es disfrutar del viaje plenamente,enriquecerse con lo no se ha visto antes y aprender que existen otros pueblos,otras montañas,otras formas de ver y entender la vida. Solo en este caso se puede decir que viajar es cultura.
En cuanto a la reflexión final sobre el último viaje,totalmente de acuerdo contigo Ernesto. Si miráramos más a la naturaleza veríamos como algo natural la muerte y no nos asustaría en absoluto.

Abrazo,amigo.

Amapola Azzul dijo...

Sí, la corriente de la vida, y su tránsito, ...

a veces apacible y otras más tumultuoso.

Besos.

Juan L. Trujillo dijo...

Decía Seneca que el cabalgar, el viajar y el mudar de lugar recrean el ánimo.
En lo que a ti respecta, también te hace recordar a los poetas.
Un abrazo.

Ángela dijo...

"Así de sencillo. Así de natural", así de poético.

En ese proceso, creo.

Fuerte abrazo, Ernesto.

P.D. Preciosa la canción.

AMALIA dijo...

Una buena reflexión.
Bella imagen.
Un abrazo.

lunaroja dijo...

Creo también que el desprendernos como esas hojas,es tal como lo dices.
Y cuanta más consciencia tengamos en ese momento, más fácil será el irnos.
Precioso relato Ernesto.
Un abrazo.

Elda dijo...

Muy bonito tu relato hoy, Ernesto, me ha gustado con ese puntito poético en una mirada curiosa para ver y disfrutar de momentos cuando la velocidad más sosegada permite contemplar el paisaje, e incluso alguna parada como la que citas con esa reflexión del recorrido de las hojas, que encontraran escollos en el cauce como las personas hasta llegar a destino.
Un placer la lectura con esa mención al poeta, y a la canción de Camino Verde.

Es mejor ir por carreteras secundarias que volando raso por la autopista... 😜.
Un abrazo y buen domingo.

soco luis fernandez dijo...


Qué sencillo y poético tu texto-pensamiento. Así, la vida: como hojas rumbo a la mar...

Abrazofuerte, vecino.

Matías dijo...

Pensamientos profundos sobre la vida que nos rodea y el final que a todos nos espera, es un ciclo imparable que siempre es igual a lo largo de los siglos.
Un abrazo.

maría cristina dijo...

Una hermosa imagen para vernos partir, Ernesto, nos vamos yendo lentamente junto a otros navegando hacia el espacio infinito, un abrazo!

RECOMENZAR dijo...

Que bonita entrada
No tengo nada que agregar
Lo has dicho todo

eli mendez dijo...

Hola Ernesto!
Me encanta ese viajar, pero sin el apuro que caracteriza hoy a todo el que lo hace, el tomarse el tiempo de detenerse, no solo para la contemplación de ese instante en donde hay “toda una vida” y seguramente recuerdos que en ese momento nos abrazan.
El final del relato fue lo que mas me gustó ¡ Observar la naturalidad de las hojas desplazándose, dejándose llevar ..y pensar en nuestro final de la misma forma, serenamente, en mucha paz. Hermoso!!!! Te dejo un abrazo muy grande y feliz inicio de semana!

Sandra Figueroa dijo...

Muy bonito relato, reflexivo. Saludos amigo.

Conchi dijo...

Por carreteras secundarias es por donde se descubren los mejores lugares Ernesto. No se si marcharnos de este mundo será como las hojas que caen suaves de un nogal.

Un abrazo.

Maru dijo...

Hola Ernesto, qué belleza y qué paz destilan tus palabras. Pienso que sí, que así como esas hojas secas se van yendo con el transcurrir de las aguas hacia un espacio mucho más abierto, así nos iremos nosotros, volveremos al sitio del que procedemos y que un día nos dió la opción de conocer este espacio pequeño que hoy habitamos y del que nos llevaremos solo lo que hayamos aprehendido. Besos.

Juan Carlos dijo...

Un texto bien logrado en descripción y contenido, dejando una propuesta abierta que invita al pensamiento y a la reflexión (quizás también a la imaginación o hasta el delirio).
Somos pasajeros de un universo donde morir es natural. La muerte marca el final de una existencia, pero no implica la desaparición absoluta (va contra las reglas propias de la naturaleza), no puede ser el final de todo, pues si hasta la hoja muerta que cae del árbol fertiliza la tierra donde se posa, perfuma el viento que la lleva o tiñe el agua que la transporta… ¿por qué no seguir viviendo en otra forma?
Quizás alguna vez lo comprobemos y como a las hojas muertas, se nos abrirá un mar distinto que nos recibirá para seguir existiendo de una manera diferente.
Amigo Ernesto, gracias por este momento de lectura.

Siby dijo...



Hola Ernesto, me pareció bellisimo
la forma en que lo relataste, como
si no retornaría nuevamente por ahí,
me agrado muchísimo mi amigo.

Besitos dulces

Siby

RECOMENZAR dijo...

será así el proceso que como humanos iniciamos cuando nos ausentamos de este mundo ?


Si te vas estando enfermo ni te darás cuenta, el sufrimiento lo impide...
si tienes un accidente, lo pasas del estado en que estás, a mirar luz con estrellas
Abrazos siempre











RECOMENZAR dijo...

ya ves ya te había comentado
La vejez viene con esto jajajajja

Maripaz dijo...

Has descrito con una bella prosa poética esa mirada tuya en ese paisaje amado para terminar con ese pensamiento profundo sobre ese proceso de ausentarnos de la vida.
¡Precioso!
Gracias por compartir tanta belleza.
Abrazos.

mariarosa dijo...

Muy bonita reflexión Ernesto, y si fuera así, seria muy lindo un paseo entre la naturaleza y en paz. Dios lo quiera.

mariarosa.

Mari Carmen Polo dijo...

Pueblitos de Castilla la Vieja, cómo me gustan... Tanto que hubo un tiempo en que esta andaluza nacida en Almería, de familia cordobesa y granadina, se sintió más castellana que nadie. Segoviana, para más señas. Coca, mi amada Coca, con su castillo y sus pinares, su Eresma y su Voltoya, y sus noches cuajadas de estrellas, aún está ahí, al alcance de mi mano. Y la visito cuando puedo. Apenas hora y poco me separan de mis tierras adolescentes. Qué nostalgia...
La vida nos lleva y nos trae, y no sé si ella se desprende de nosotros, o nosotros nos vamos alejando, poco a poco de ella. No sé...