De nuevo ante la pantalla… Algo “liado” entre unas cosas y otras, pero sin agobios, vuelvo al ruedo de la tertulia entre amigos.
¿Todo bien por aquí? Seguro que razones para lo contrario no tenéis.
Y es que la vida no siempre es lo que parece… Pero puede acabar siéndolo para quien se deja guiar por creencias, propias, a día de hoy. Por “me lo enseñaron de niño”. “Me lo dijo Pérez…”. O las simples apariencias que intereses de unos y otros promueven para que tú y tu vida ruede al son del flautista de Hamelín.
No voy a mencionar ni a la iglesia y sus cosas, por no herir sensibilidades, y menos la política, por no aburrir. Pero un cierto conocimiento de ambas, podría explicarte algunas creencias.
Si voy a decir algo que nada tiene que ver con ninguna de las dos. Permitidme, cinco palabras. De un Maestro de hace más de dos mil años. Y cuyas enseñanzas hoy, aprendidas, aceptadas y puestas en práctica cambiaría las vidas de muchos como de la noche al día.
¡Pedid y se os dará! (Jesús)
¿Alguien las necesita? ¿Quién las necesite, en cualquier aspecto de su vida, se las cree? ¿Las pone en práctica? ¿Las «siembra» en su vida?
Creer que cinco semillas de trigo puestas sobre la estantería del salón van a fructificar, ¡ya os digo yo que no!
Estas mismas cinco semillas plantadas en tierra fértil y cuidada, ¿van a dar fruto al día siguiente? ¡Claro que no!
Todo conlleva su proceso natural. En este caso la enseñanza de Jesús, cierta y con resultados, lo primero que debe transformar es tu conciencia.
Si no crees que algo bueno sucederá, no sucederá. Si no hay cambios en ti, no esperes que las cosas caigan del cielo.

Por aquí todo bien, haciendo algunas cosas y esperando con paciencia que otras den su fruto, un abrazo Ernesto!
ResponderEliminarDeterminar lo que se necesita o quiere, dentro de un orden natural, y saber esperar a que ello se realice, suele ser la clave.
EliminarPuede que no sea automático en un principio... Va en consonancia con tu conciencia. Si crees que ello es posible, puede fructificar.
La vida no tiene porque ser ese valle de lágrimas o carencias señalado en la biblia. Dios, el Padre o como quiera que lo llames o identifiques no promueve eso. De hecho Él no promueve nada.
Jesús repetía: ¡El Padre y "YO" somos uno! ¡Tú también, Cristina!
Creerse "siervo" o pedir de forma "mendicante", no funciona!
Abrazos.
Y se le digo que me fructifique las cinco semillas, con mucha fe!!!
ResponderEliminarUn abrazo.
Con fe, conocimiento y determinación, amigo.
EliminarAbrazos, Alfred.
Cuanta razón.
ResponderEliminarEs un salto de Fe.
Un abrazo
No lo dejes solo en la Fe... teórica.
EliminarDetermina y pide. Y confía en las enseñanzas verdaderas.
Abrazos, Ale.
Ernesto, qué cierto es que esas cinco palabras encierran mucho más que una simple petición. A menudo esperamos resultados inmediatos, olvidando que toda semilla necesita tierra fértil, cuidado y tiempo para dar fruto. La fe, la confianza y la perseverancia forman parte indispensable del proceso.
ResponderEliminarMe ha gustado especialmente la comparación con las semillas de trigo sobre la estantería. No basta con desear o pedir; también es necesario preparar el terreno interior para que aquello que anhelamos pueda crecer y manifestarse. Como bien dices, los cambios empiezan en la conciencia y desde ahí terminan reflejándose en la vida.
Un fuerte abrazo.
Amigo Enrique.
EliminarEres el analista perfecto y profundo no ya de mis palabras, sino de las realidades de la Vida.
Y además lo haces cada día y sobre cualquier tema. Es un placer leerte.
Fuerte abrazo, Enrique.
¡Cuánta razón llevas, amigo mío! El que crea que el milagro le va a caer del cielo está muy equivocado y se puede quedar esperando toda la vida. Las cosas, los deseos y los sueños hay que trabajarlos y creer en ellos, por supuesto.
ResponderEliminarUn abrazo, Ernesto
Hola, Rita.
EliminarTodo radica en tu conciencia, amiga mía. Sea cual sea el grado en el que se halle.
Todo lo demás, también lo enseñaba Jesús, se os dará por añadidura!
Abrazos.
5 palabras poderosas. Aunque no siempre se me ha dado, pero bueno, el "jefe" sabrá por qué.
ResponderEliminarSaludos
Hola Ernesto. Cinco palabras poderosas, sin duda. Y si creemos en ellas y las ponemos en práctica en nuestras vidas, yo también creo que los cambios llegarán. Al fin y al cabo somos lo que nos proponemos ser. Solo necesitamos creer en nosotros mismos y cargarnos de paciencia.
ResponderEliminarUn abrazo
O sea, si pones ingenio y trabajo, lo conseguirás. Sin esperar ningún premio.
ResponderEliminarUn abrazo.
Quizá lo más profundo de esas cinco palabras no esté en lo que pedimos, sino en aquello que empieza a cambiar silenciosamente dentro de nosotros mientras esperamos. A veces la semilla no transforma la vida hasta que también transforma la tierra que la recibe.
ResponderEliminarAbrazo, Ernesto