Sábado, fin de semana, fin de mes. Nada sustancial que decir…
En el País Vasco, donde resido, 26°, nublado y dan algo de lluvia…
Ante la pantalla en blanco cojo el libro ¿Quién puede hacer que amanezca? Anthony de Mello, S. J. Y leo el capítulo «Ceguera»
─ ¿Puedo ser tu discípulo? Pregunta el aspirante al Maestro.
─ Tan solo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro.
─ Entonces, ¿para qué necesito un Maestro?
─ Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo.
A la simplicidad de este cuento, que sé cierto, habría que anteponer la complejidad del momento actual que vive el mundo.
¿Cuál de las dos opciones está presente hoy, ahora, en tu vida?
¡Sólo a ti concierne la respuesta!

No sé si un maestro, pero lo cierto es que aprendemos unos de otros, un abrazo Ernesto!
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