Una
aclaración. Mi conocimiento de algunas partes de la Biblia no supone
mi pertenencia a religión, iglesia, grupo o secta de nada.
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La
trampa:
Un grupo de fariseos le preguntó a Jesús si era lícito o no pagar
el tributo (impuesto) al emperador romano (el César), con la
intención de comprometerlo políticamente ante el pueblo o acusarlo
ante Roma.
La
respuesta:
Jesús pidió una moneda y preguntó de quién era la imagen y la
inscripción que tenía grabada. Al responderle que era del César,
Jesús sentenció: Dadle al César lo que es del Cesar (la moneda) y
a Dios lo que es de Dios.
Por
la palabra Dios no hay que entender solo lo aprendido de cuando
niños. Esa figura a la que, en ocasiones, cada vez menos, las
personas tienden a dirigirse. Y no digamos ya a “pedir” algo.
Aunque ello sea fundamental y más que necesario.
Y
es que puede decirse que la sola palabra “Dios” tiene poco
significado espiritual en sí misma.
¡Tendrá
significado y hasta eficacia si tú se la das! ¡Si cuando te diriges
a lo Espiritual, “YO SOY”, que todo es, tú incluido, eres
consciente de lo que ello significa.
“Entra
al lugar secreto de lo más elevado, y en el lugar secreto de lo más
elevado la verdad te será revelada”. Salmo, 91.
¡De
esta enseñanza puedo dar fe de que es cierta!
Las
palabras Cesar y Dios tienen en la vida mundana de cada uno esas dos
vertientes. Reales en sí mismas. Tienes que saber moverte en parte
en las cosas del mundo, y tienes que saber, ser, actuar, en la
realidad espiritual.
¡Que
todo lo abarca! ¡Incluidas las cosas del mundo!
Un
amigo mío decía: “Hay un Orden y un “ordencito”. En clara
referencia a que hay un Orden, un “algo”, real y absoluto, y el
“ordencito”. ¡La condición humana! Con sus creencias,
lo que ignora, lo que rechaza, y sus innumerables distracciones…
Dirígete
a lo Espiritual para todo, en la medida que creas o sepas, mundo
incluido. ¡Pero al mundo dirígete con los pies en el suelo!
Presta
atención a quiénes les vas a dar tu voto para cuatro años.
Unos
seguirán manteniéndote en el bienestar que conoces y vives. Los
otros mermarán aspectos de tu vida que ni tan siquiera imaginas,
educación y sanidad gratuita, la pensión que hoy cobras. Trabajo,
vivienda, etc.
¿O
es que no ves “quemar ya las barbas de tus vecinos”, en esas
otras Comunidades dónde ya gobiernan?