Hay sol en lontananza, si bien sobre mí se ciernen nubes oscuras… Ha llovido. Las calles están húmedas. Poca gente transita por ellas. Y lo hace abrigada. Y además, tienen un objetivo… ¡Próximo y concreto!
Los pequeños árboles que adornan la calle los podaron ayer. Los prepararon para el nuevo ciclo que comienza. ¡La vida continúa!
A pesar de los tambores de guerra y las trompetas de Jericó que suenan a lo lejos, la vida aquí y ahora, fluye serena.
Son las 8:15 de la mañana de este segundo sábado del nuevo año. Quedarán por llegar unos 50 sábados más. Pero lo harán uno a uno, día a día, instante a instante. ¡Ni antes ni después!
¡A qué preocuparse hoy, ahora, té o café en mano, por lo que quiera que sea que pueda suceder… Mañana, el mes siguiente, la próxima Navidad!
El «valle de lágrimas» que algunas personas viven con intensidad, no les sucede sólo cuando, si fuese el caso, lo cruzan. Sino mucho antes de que pueda llegar a suceder. ¡Si es que les sucede alguna vez!
¡Pero ellas ya lo experimentan mental y emocionalmente al “vivirlo” con anterioridad!

No hay que preocuparse, sino ocuparse del problema real, un abrazo Ernesto.
ResponderEliminarA ver cómo te hago llegar el premio de ser la primera en comentar casi siempre! :)))))
EliminarAbrazos, Cristina. ¡Bonito día1
La vida tiene su curso, hay que dejarla hacer, y podemos estar contentos de seguir en ella.
ResponderEliminarUn abrazo, Ernesto!!!
Certera reflexión, amigo Alfred. La vida tiene su propio curso!
EliminarEn cuanto a la alegría de seguir en ella... jajjajaajjajaa... ¡Por muchos años!
Abrazos.
He llegado hoy por primera vez al blog y este texto me ha pillado en un momento concreto. Desde ahí hablas del miedo que se adelanta a los hechos y de cuánto nos adelantamos a lo que aún no está pasando. El tono del post invita a seguir leyendo lo que compartes. Me quedo con eso.
ResponderEliminarBienvenido, Angelo.
EliminarTambién el tono de tu blog, textos, tu "Sobre mí" y la amplia Información Personal que todo ello supone, invita a seguir leyéndote! Y por ello, ahí me quedo.
También muchos de los comentarios que te dejan tus habituales, van en una sintonía parecida a la tuya. Y todo ello es de agradecer en este mundo de los blogs.
Nos seguimos viendo.
Saludo.
Qué maravilla, Ernesto. Tu reflexión vuelve a recordarnos algo esencial: incluso cuando afuera suenan tambores inquietantes, la vida (la de verdad, la que se despliega en cada gesto sencillo), sigue avanzando con una calma que reconforta. Hay una lucidez muy tuya en esa manera de mirar el presente sin dramatismos, sin anticipar tragedias, sin hipotecar la paz de hoy por miedos que quizá nunca lleguen. Tus palabras invitan a respirar, a habitar el instante con más ligereza y a confiar en ese ritmo natural que, como los árboles recién podados, siempre encuentra la forma de renacer. Gracias por este recordatorio tan oportuno y tan humano. Da gusto empezar el año leyéndote.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, amigo siempre madrugador.
Dices bien, amigo mío.
Eliminar─incluso cuando "afuera" suenan tambores inquietantes.─
Hay mucho de "afuera" de nosotros que condiciona sin "razón aparente" alguna.
Y sí, da gusto empezar el año como lo hemos empezado... Sobre todo quienes acudís a los "viernes la nuit". :)))))
Abrazos, amigo Enrique.
Suele pasar esto de vivir en la anticipación de los sucesos tremendos que puedan suceder.
ResponderEliminarLo importante es poder darse cuenta.
Un abrazo
O que puede que no sucedan nunca, amiga Alejandra.
EliminarEl riesgo, la molestia, está en "ir amortizándolos", con el miedo o el dolor anticipado cuando la mente emocional dirige las vidas...
Abrazos.
Ernesto, que hermoso texto.
ResponderEliminarTienes razón, a veces nos preocupa lo que va a suceder y nos perdemos de vivir el hoy en plenitud.
Bellísima imagen acompaña tu magnifico texto.
Que tengas un feliz día junto a tu familia, a disfrutar cada instante.
Besos Ernesto
Que disfrutes de un excelente día, Mathilde.
EliminarAbrazos.
"Bástale al día su propio afán", querido Ernesto, o lo que es lo mismo " un día por vez".
ResponderEliminarMe cuesta llevar a cabo esta pequeña pero certera lección; si me descuido, mi mente ya está pensando en las cosas que tengo qué hacer después de dedicarle un rato al blog... oh, no, déjame disfrutar de este instante maravilloso de lectura del blog de Ernesto, deleitarme seranamente mientras escribo este comentario, del té calentito de esta mañana de domingo, si no tengo prisa...
Ya ves, "bástale a cada momento su propio afán", porque no puedo gastar tiempo en cavilar por las cosas hechas o no del día de ayer, y aunque piense que mañana podré rendir más... ¿quién sabe qué pasará?
Seguiré un rato más vivitando con calma el mundo blogger, hoy he decidido no tener prisa. Gracias por tu compañía mientras tomo el té. Un fuerte abrazo. Feliz domingo.
PD: La imagen que acompaña tus letras transmite mucha paz y quietud. Acertada foto para insonorizar las trompetas de Jericó ;)
jajajajjajaja... Sabía que la palabra Jericó despertaría expectativa!
EliminarSí, querida Maite, "Bástale al día su propio afán". Más aún, a cada instante. Y en los actuales tú los compartes con el té.
¡Mañana dios dirá! Frase hecha, según se mire, pues está claro que Dios no tiene nada programado para mañana que la persona no se disponga a hacer. ¡El libre albedrío bien entendido tiene su a qué!
Y por si la frase supusiese un "escándalo" para alguien, diré!
Jesús enseñó (sin que muchos no se hayan dado cuenta):
¡Las cosas que yo hago vosotros podéis hacer. Y mayores cosas aún!
En ese "Y mayores cosas aún", ¡¡está implícito el libre albedrío!! ¡No la voluntad de Dios! ¡¡La tuya!! ¿Se entiende esto? ¡Es todo muy simple!
Gran abrazo, Maite. ¡Feliz día!
Ernesto:
ResponderEliminarel tiempo, esperemos que haya tiempo para seguir disfrutando de lo cotidiano.
Mejor no preocuparse por cosas que quizás nunca lleguen a suceder.
ResponderEliminarVivamos al día con la mayor serenidad posible.
Un abrazo.