sábado, 22 de agosto de 2026

...casi desnudo, como los hijos de la mar.

 


En palabras de “a centavo”, que solía repetir una buena amiga, solemos usar paraguas cuando llueve y gafas oscuras cuando el sol luce con intensidad. Abrigo en invierno y manga corta en verano. ¡Simple!

Con la misma simpleza y naturalidad que en el poema de Machado:

“Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca a de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.”

Partiremos un día de este mundo. Y aquí quedará el paraguas, las gafas oscuras, el abrigo, la manga corta y… el cuerpo físico que nos sirve hoy de soporte.

- ¿Soporte?… ¿Qué supone usted que abandona este mundo el día D?

- ¡Lo único que puede hacerlo! ¡Su esencia real! ¡Lo que usted ya es! Ha sido, ¡y siempre será!

- ¿Y esto es todo? ¿Así finaliza la vida?

- Así finalizará su vida actual, desde que nació hasta ese adiós. Luego ya, cuando quiera que sea, vuelta al ruedo. Nuevo curso a vivir, experimentar, aprender, evolucionar… ¡Todo un proceso natural, al margen de sus creencias o lo que sea que ignore hoy!

- Si esto es así, tal como lo expone, ¿quiere decir que el Miguel que soy, vuelve?

- Ése, como las golondrinas de Bécquer, no volverá! Lo que vuelve de nuevo es su esencia real. ¡Lo único que usted es!

- No acabo de verlo claro…

- Lo comprendo. Se lo digo en pocas palabras:

¡Cuando la <gota> (que cree que usted es) deja de ser, aparece el <Océano>! (que siempre es) 

24 comentarios:

  1. Ernesto, qué placer acompañarte en este cayado de sándalo donde la sencillez se vuelve filosofía. Empiezas recordando aquello de “a centavo”, esa amiga que resumía la vida en gestos simples: paraguas cuando llueve, gafas oscuras cuando el sol aprieta, abrigo en invierno y manga corta en verano.
    Y desde ahí das el salto hermoso al poema de Machado, a ese momento en que la nave del último viaje parte y uno se encuentra “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar” .
    Me gusta cómo llevas la reflexión hacia lo esencial: el día en que partamos quedará aquí todo lo accesorio —el paraguas, las gafas, el abrigo, la manga corta y el cuerpo físico— porque lo único que abandona este mundo es la esencia real, lo que somos y siempre seremos
    Y ese diálogo que construyes, tan claro, tan honesto, remata la idea con una imagen preciosa: cuando la gota deja de ser, aparece el Océano, que siempre es.
    Un texto sereno, luminoso y profundamente humano.
    Un fuerte abrazo, Ernesto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, amigo Enric.
      Así suelo escribir, y andar por la vida. Con sencillez y serenidad.
      Lo complejo de la vida ha ido perdiendo espacio. Si bien si algo "complejo" aparece en lontananza, experiencia y sabiduría hay para enfrentar a quien se haya atrevido a semejante acto... jajjajaajjaja
      Fuerte abrazo. Buen domingo!

      Eliminar
  2. ¡Hola Ernesto! Tenía ganas de dar una vuelta por los amigos, que hace tiempo que no saludaba.
    Pues eso, que la vida no se acaba porque la carcasa no de más de sí o un accidente te la arrebate... (O eso creo yo)
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No vas nada desencaminada!
      Buen día, Loles, y bienvenida al ruedo de las letras y el buen hacer entre amigos.
      Abrazos. Buen domingo!

      Eliminar
  3. Ser océano tampoco está mal.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajjajaajajja...
      Tú, amigo Alfred, algo escéptico con estas cosas, no sé si llegas a creerte Océano, pero por cuna de nacimiento te corresponde mar. En este caso el Mediterráneo. Que baña las costas de la tierra en que naciste.
      Tal cual quien esto escribe. Ya sabes, Eivissa.
      Abrazos.
      PD: Cualquier día te alcanzo en eso de madrugar... :)))))

      Eliminar
  4. Mi yó manchego, también se apunta a ser Mediterráneo, pero me temo que con el recuerdo de los míos, como máximo quedarán unos pocos gusanos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me consta, Juan, por tu vida en esas costas!
      En cuanto a lo que quedará aquí... tras partir la nave... con alguien/algo a bordo, a parte de lo que señalas, quedará todo lo "material" que tú eres hoy! ¡Es simple!
      ¡Luego la vida continúa!
      Abrazos.

      Eliminar
  5. Y nuestra alma seguirá! Un abrazo Ernesto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una y otra vez reencarnándose hasta que la persona despierte a la "realidad" que ya es!
      Abrazos, Ale.

      Eliminar
  6. A post about what will happen when there is nothing left.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Traducción de Catalin:
      "Una publicación sobre lo que sucederá cuando no quede nada."

      Eliminar
    2. De esas dos "gotas" que tú y yo somos hoy, cuando no quede "nada", según dices, quedará lo que ya somos pero que no "recordamos". El .
      Alcanzarlo en vida, es un despertar a ello. Millones lo han realizado ya!
      Cuestión de tiempo! ¡Y sobre todo voluntad!
      Abrazo, Catalin.
      PD: Vaya con la palabra que se resiste a aparecer!

      Eliminar
    3. Nada, no hay forma!!
      "...quedará lo que ya somos pero que no "recordamos". El "Océano".

      Eliminar
  7. Un texto que hace reflexionar, sin duda. Cuando se marche la gota siempre quedará el océano.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la cuestión pendiente en todo ser humano.
      Cuando la gota, entre millones que creee ser, deja de ser, gota, aparece el Océano, que siempre es. Ha sido y será.
      Abrazos.

      Eliminar
  8. Muy buena forma de explicar la eternidad del alma.
    Abrazo

    ResponderEliminar
  9. Me quedo con esa imagen de la gota y el océano, porque dice con una sencillez enorme algo que a veces nos empeñamos en complicar. Quizá partir no sea desaparecer, sino dejar de ser esta pequeña forma que creemos definitiva para volver a algo mucho más grande. No sé si podemos comprenderlo del todo, pero sí podemos vivir con la serenidad de saber que somos mucho más que este cuerpo y este instante.
    Abrazo, amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Adel.
      Lo describes con claridad. Sólo dejamos de ser, la creencia, para dar paso a lo real. La "comprensión" no es difícil cuando ya la persona empieza a cuestionarse ciertas cosas... Y si bien ello puede no significar el "despertar" definitivo, sí ayuda. Y da a la vida otro color. Otra calidad, calidez, bienestar y... ¡Hasta se descubre que, esas carencias, materiales incluso, que creemos insalvables, no lo son tanto.
      ¡El valle de lágrimas no es para todos!
      ¿Damos un paso más?
      Abrazos, amiga!

      Eliminar
  10. A veces escucho al doctor Manuel Sans Segarra. El tema es muy interesante.
    Todo es un misterio.
    Gran Machado!!.
    Feliz semana.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. El equipaje para el último viaje es muy liviano, mejor dejar ir preparando la maleta día a día con esas cosillas que verdaderamente merecen la pena, una sonrisa, un te quiero, un abrazo, un saludo...
    Aquí se queda el paraguas, las gafas, el anillo... el cuerpo desaparece pero algo queda en los demás de lo que has sido, sobre todo cuando tienes la satisfacción de sentir: "misión cumplida, esta vez". Qué paz darte cuenta de que eser océano. Abrazos

    ResponderEliminar