Algo que demuestra que nuestras queridas nietas, 15 y 22 años, son naturales como el agua del manantial, es que ayer la mayor, de buen comer, le pidió a su amama (abuela), que hoy hiciese garbanzos… con todo.
Y aquí están los garbanzos con todos los predicamentos cociéndose en la olla exprés…
Naturales, pero de su tiempo. Modernas y bien relacionadas en sus ambientes. Buenas estudiantes. Tranquilas, serenas y confiadas en la vida que les toca vivir.
Conscientes del mundo, y sus vicisitudes… Pero no cargan, inútilmente, con el. Ayudan en lo que sienten y les corresponde. El resto, lo dejan fluir.
Son, como tanta juventud, garantía de un hoy ya, y un mañana más que aceptable en lontananza… ¡En sus vidas!

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ResponderEliminarAsí debe ser la juventud. Me alegro de que tengas esas nietas tan maravillosas.
ResponderEliminarUn abrazo