domingo, 4 de septiembre de 2016

Septiembre...

La trilla, la cosecha, el ciclo de la vida...

Ayer se oyeron en el valle los primeros cantos de otoño de los petirrojos. También esta mañana. Es un canto especial que se oye en esta época..

Y es que la vida sigue! Finaliza el verano y empieza un nuevo curso. Y no sólo para estudiantes.

Quien más quien menos tiene por delante un pequeño mundo de compromisos, risas, obligaciones, trabajo, responsabilidades, juego y, cómo no!, alguna lágrima. Todo un itinerario personal a enfrentar. Y que como los cursos de estudiantes suponen aprendizaje y esfuerzo. Que no sacrificio. Si bien éste puede darse...

¡Es la vida! Un día más, un año más, un ciclo más…

También la gota de lluvia que cayó en primavera en las montañas del valle ha llegado ya, vía caudal del río, al siguiente punto de su caminar: el mar. El siguiente será ascender de nuevo a las nubes, vía evaporación, para de nuevo volver a caer en invierno.

Y así per saecula saeculorum. (por los siglos de los siglos… amén!)

¿Ciclo interminable? ¡En absoluto! Largo sí. ¡Larguísimo! No en vano el agua, la lluvia, los ríos y el mar han acompañado al ser humano desde la noche de los tiempos.

Pero ¿y el ser humano? ¿Cuándo finaliza su deambular?

La pregunta es buena! La respuesta, cada quien encontrará una a su gusto.

Al fin y al cabo la Vida lleva su propio ritmo. Natural. Quienes se adaptan a él, fluyen, despiertan… ¡llegan!

Quienes escogen otro, a su gusto, que también está dentro de la órbita de la Vida, ¡cómo en la noria!, vueltas y vueltas y vueltas…

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Un amigo mío decía hace muchos años que “Hay un Orden y un ordencito”. En clara alusión a quienes se apuntan a uno o a otro.
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jueves, 25 de agosto de 2016

¿Planeta o Planeta?


Si fuese capaz de transcribir los pensamientos, sentimientos, que surgen en determinados momentos, especiales por el contexto, disposición, propia y ajena, complicidad, juego, inocente o peligroso, habilidad, saber estar, entrega y atrevimiento… jajajjajaja… Creo que podría optar al premio Planeta de relato…

Con la diferencia que mis relatos, transcripción literal de la realidad vivida, compartida, no tienen paragón con la literatura.

¡Pura expresión de la vida! Hasta el punto de hacer tambalear los valores establecidos…

-¿Establecidos? ¿Por quién?
-Bueno…, eso realmente no se sabe… Es como la religión, y tantos otros valores fundamentales de la vida. Se siguen pero no se sabe por qué!! Surgieron de algo, natural en su día, pero hoy están desvirtuados, petrificados… Si quien los inspiró volviese a nacer, lo volverían a crucificar!
-¿Qué me dice?
-Cómo lo oye… ¿Quién cree que le clavo los clavos en la cruz?
-¡No irá a decirme…!

La vida que vives es!, sin duda, pero ¿es la vida real en sí?… Bueno, aquí hay dos vertientes a tener a en cuenta. Y casi seguro que ninguna de ellas es la real.

Una es la que vives… Escogida o impuesta tiene poca relevancia.

La otra es la que te gustaría, en ciertas ocasiones puntuales y sin que ello suponga rupturas de ninguna clase, pero que, más allá de alguna mirada, sonrisa, insinuación, dejarse hacer, no deriva en nada sustancial. Natural por otra parte!

Y es que la vida es así!!

Y no cabe que diga una palabra más pues todos, o quien más quien menos, sabemos de qué hablamos…

¡¡De la vida!!

martes, 16 de agosto de 2016

Soñar...


Bueno, no puede negarse que estamos en verano. Época en la que muchas cosas se ralentizan. Vacaciones, viajes, calor, playa, etc. hasta el río del valle ha bajado su caudal… Y es que la vida es así. Cambiante! Por ciclos, estaciones, meses, años… No es lo mismo 18 que 38. Ni 39 que 59 o 69.

Y sin embargo la vida en sí es la misma. No cambia. Como no cambia el océano porque en su superficie se formen olas o no. Él en sí es inmutable. Siempre igual, ni más ni menos.

Las que cambian son las olas, como cambios se producen en nosotros. Pero la vida en sí, que en realidad somos, no cambia.

Curioso verdad? Se producen cambios pero nada cambia… ¿Y dónde se producen cambios que nada, sustancial, cambian?

¡En el sueño! (En la apariencia)

Hoy me he despertado en unas cinco ocasiones ya de mañana y vuelto a dormir. Cinco sueños distintos, cambiantes. Y sin embargo al despertarme seguía siendo el mismo… sin cambio alguno. ¡Real!

¿La vida que conoces al despertar. La que vives día a día?

Tal vez el sueño de una realidad más profunda a la que todavía no has despertado…

¡Simple!

viernes, 12 de agosto de 2016

Se había cambiado de ropa...

Plaza del Ayuntamiento. (Astorga)

La vio al entrar en el establecimiento pero en un principio no le prestó mayor atención. Situado en una esquina de la barra observaba a la gente que, como él, entretenía el tiempo tras una consumición. Sentada en una mesa al fondo del bar no quitaba la vista de la puerta como esperando ver aparecer a alguien… Fue al verla sacar la cartera y mirar en su interior… que le hizo fijarse en ella.

Un rostro corriente, de tantos. Morena, con el pelo recogido en una abundante cola de caballo. Ojos oscuros y algo profundos. Gestos pausados. Vestía falda, zapatos negros y una especie de chaqueta larga. Había un algo en aquella imagen como de personaje de un verso de Machado… “desasida el alma, la tarde declina, las sombras acechan las altas copas de la solitaria encina...”

Le bastó un instante para comprenderlo todo… Sola, abandonada. Esa maleta vieja a su lado contaba la historia tan clara como la fuente del parque cantaba su pena…

Adiós para siempre la fuente sonora,
del parque dormido eterna cantora.
Adiós para siempre; tu monotonía,
fuente, es más amarga que la pena mía.

Tal vez con hambre, tal vez sin dinero, tal vez asustada…

-Mila, ¿quién es esa mujer?
-No lo sé, lleva más de hora y media ahí sentada…
-¿Ha comido algo?
-No, el café que ves sobre la mesa.
-Invítala a comer, como cosa tuya… Lo que quiera. Después si crees que necesita dinero dale unos sesenta euros… Arreglamos cuentas mañana.
-Bien, Juan.

Echándole una última mirada salió del restaurante. Había quedado con unos amigos a comer en León. A eso de las cinco de la tarde recibió una llamada…

-¿Juan?… soy Mila.
-Dime…
-Bueno, parece que la situación de esta mujer es algo más complicada… Está sola aquí. Parece que había quedado con alguien en que la recogería para seguir camino a Coruña pero nadie se ha presentado. Llegó esta mañana en el autobús de Madrid…
-¿Qué piensas Mila?…
-Pues no lo sé…, por eso te llamo… Ya le he dado el dinero, en realidad le he entregado cien.
-Yo no llegaré hasta esta noche… Haz una cosa, llama a la pensión de la plaza y cógele habitación para dos noches. Habla con Isabel y dile que no le cobre nada. Y hazle saber a ella que la esperas para cenar.

Adelantó su regreso a Astorga y llegó sobre las ocho de la tarde. Se dirigió al restaurante y preguntó por Mila.

-No está, ha salido hace un rato.
-¿Sabes algo de la mujer que estaba esta mañana sentada al fondo?
-¿Te refieres a la de la maleta?
-Sí…
-Está en la cocina…
-¿En la cocina…, y qué hace ahí?
-Pues pelando patatas! Cuando llegaron Mila y ella, después de comer, se ofreció a hacer lo que hiciese falta… Y no hubo forma de hacerla desistir.

En esto que entró Mila…

Cenaron los tres en animada charla. Era un mujer joven, de unos 48 años. Risueña y desenfadada, tenía una forma de reír que le marcaba unos hoyuelos en las mejillas. Su mirada era franca y determinada. Se había cambiado de ropa.

Años después seguía de cocinera con Mila. Juan cenaba casi todas las noches las creaciones que ella le preparaba… A veces la esperaba o la recogía a la salida y daban un largo paseo, en ocasiones de la mano, o tomaban algo antes de despedirse. La vida de ella había empezado de nuevo cuando se bajó del autobús. Nunca contó nada de su vida anterior.

lunes, 8 de agosto de 2016

Quien esté libre... tire la primera piedra.


Nadie está libre de decir una palabra fuera de lugar, inoportuna, inadecuada, que no quiso decir, o sencillamente que no iba con esa intención. ¡Nadie!

Como tampoco nadie está libre de malinterpretar una palabra que pudo haberse dicho mejor pero se expresó así… ¡Nadie tampoco!

Ambas habrán estado motivadas por la confianza mutua y la amistad.

Entonces ¿qué sucede para que el paso siguiente, o los siguientes, la situación desemboque en una especie de cruz y raya?

Posiblemente la falta de una aclaración, cuanto antes, y la templanza necesaria para comprender, y aceptar de veras y no una mera formalidad, que, tal vez, nos equivocamos al hablar… O al escuchar. ¡Sencillo!

Que no quiere decir que sea fácil rectificar, tender la mano, o disculparse.

¿Disculparme yo?…

¡Sin duda! Tanto si tienes razón como sino. Si tu interlocutor se ha sentido molesto por algo, con o sin razón, eres tú quien debe tratar de paliar la confusión. Quien puede que se sienta molesto lo tendrá algo más difícil.

¿No eres tú el de una mayor comprensión, mejor talante, más abierto, más más… ¡Pues a qué esperas!

Si siembras distancias cosecharás ausencias.

Ahora bien, si lo que buscabas era el alejamiento de esa persona, ¡hecho! Ya verás como dejarás de verla a tu alrededor…

Solo que para eso no hacían falta semejantes alforjas. Bastaba un educado: adiós, amigo/a.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ella Baila Sola (*)

Restaurante Gasolina. (Cervera de Pisuerga) Palencia.

Él nunca cena solo…

Vestido con cierta elegancia, aunque informal, suele llegar casi siempre a la misma hora al restaurante. Las diez de la noche. Su mesa reservada. Es habitual verle cenando los viernes y sábados por la noche. ¿Solo?

¡Nunca cena solo!… Si bien en su mesa nadie más le acompaña.

Alto, delgado, peina hacia atrás su pelo negro tintado de blanco en las sienes del tiempo, una fina barba cubre su rostro. Con una ligera sonrisa en los labios y sin mirar a nadie se sienta en su mesa. Una ojeada a la carta, más como ritual que por interés, le permite asentarse en el comedor… Su entrada no ha pasado desapercibida. Una vez que la camarera le ha servido el vino en su copa, levanta la vista y echa una primera mirada a las mesas…

Hombres y mujeres ocupan sus asientos en la noche palentina. Parejas jóvenes cenando al arrullo de palabras vivas, hoy, que mañana languidecerán, en parte. Matrimonios en grupo, e intercambiadas sus parejas en la mesa, ríen las ocurrencias de unos y otros. Grupos de hombres solos, sin mujeres, o sólo mujeres comparten mesa en alegre algarabía.

Si bien verano, la noche afuera está algo fría. La calidez del salón acompaña al conjunto de personas que, conocidas entre sí o no, se han reunido en lo que en un cierto sentido podría calificarse de “akelarre”…

Esa primera mirada al entorno le permite hacerse una idea rápida de quien es quien en el lugar… Quién, cuáles pensamientos cruzan sus mentes, sus deseos, sus límites, que a algunas personas, muchas, les gustaría poder trascender aunque no fuese sino por esa sola noche. Sus carencias, afectivas la mayoría… Sus atrevimientos ocultos en lo más recóndito del corazón. ¡La condición humana! Sus almas al fin y al cabo.

Una mirada imperceptible es respondida de la misma manera… Un vacío afectivo, o cuando menos limitado, se hace patente. Un gesto, una postura. Una sonrisa, que sabe para él… De nuevo ese brillo en el mirar, natural y risueño, que rompe barreras. Hasta el punto de que todo a su alrededor desaparece y solo quedan ellos dos… Con el añadido juego de que nadie los pille mirándose, nadie perciba la comunicación sutil. Nadie descubra la desnudez de cuerpo y alma que está teniendo lugar…

La tela de araña se despliega en la sala. Otros personajes entran en el juego… Creen que son únicos, pero no! Es solo que la comunicación se hace extensible a quines la necesitan. Quieren vivirla. Saben que como en el cuento de Cenicienta éste acabará a las doce… O cuando menos cuando finalice la cena. Mañana, si llegasen a encontrarse, tal vez ni se mirasen.

Convencionalismos, compromisos, familia, limitaciones. Lo establecido. Cómo tirarlo por la borda… ¡No es posible! El cuento acabó anoche… El sueño limitado continúa.

No, él nunca cena solo!


(*)Ella Baila Sola es un dúo musical femenino español, que estuvo en activo desde 1996 hasta finales de 2001 formado por Marilia Andrés y Marta Botía, actualmente activo con una de sus integrantes originales Marta Botía.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Palabras sin sentido...

Almendros en flor. Vincent Van Gogh
Cogió el tren de las 15:45 que le llevaría al norte. A casa de sus amigos Juan y María, quienes regentaban una casa rural cerca de los Picos de Europa. Había ayudado a subir al vagón a una mujer joven con una niña en brazos que cargaba una pesada maleta. Una vez puesta ésta en su lugar y colocada la suya enfrente salió al pasillo. 

La gente seguía subiendo al tren mientras otros se quedaban en el anden esperando verles aparecer por las ventanillas… Sonrisas, besos al aire y brazos en alto despidieron la marcha de aquel “gusano” metálico que bufaba humo y silbato.

Y los recuerdos del ayer se hicieron eco en su memoria… 1953, Santa Marta del Tormes, aquel otro tren, éste con asientos de madera y cargado de historias emprendía el trayecto a otras tierras, otras gentes, otras vidas, o cuando menos a otros tramos de la suya. Mientras él y su hermana veían pasar a gran velocidad imágenes de cuentos por la amplia ventanilla. Pueblos pintorescos, ríos sombreados por altos álamos, campos de amapolas, mares de doradas espigas de trigo o cebada que el aire hacía ondular. Y que una multitud de segadores, con sus anchos sombreros de paja cubriéndoles el rostro, arrancaba de la tierra haciendo gavillas. A mitad del trayecto su madre, 33 años entonces, hoy esencia de estrellas, sacaba la empanada, que había cocinado esa mañana, y servía amplios trozos a todos.

Aunque se resistía a dar espacio a los pensamientos que bullían por salir acabó pensando en lo sucedido días atrás… Razón de su viaje.

Una palabra deslizada a destiempo… de las miles y miles que se había dicho antes, una palabra sin malicia ni intención. Un simple juego de palabras de los muchos empleados hasta entonces, un sonido expresado, pero... ¡Ay palabra maldita! No fue bien recibida, no tendría que haberse dicho, pero… se dijo. Se le dio espacio para volar y acabó estrellada contra la incomprensión… ¡A qué decirla! Hubiese bastado una sencilla explicación… Tal vez una mejor comprensión, pero… No fue así. Ni uno la solicitó ni el otro entendió que, tal vez, debía darla. Y el silencio se instaló entre ambos…

Silencio y pensamientos que no iban tintados de sentimiento alguno… Es la vida, sabía. Es el curso de la vida que, cual río hacia su destino, atraviesa distintos parajes. Campos y ciudades, primaveras, otoños, risas y lágrimas, edades… Abrazos y despedidas, sonrisas… nostalgias… Ayeres...

jueves, 28 de julio de 2016

El pan nuestro de cada día...


Me comentaba una amiga mía hace poco que:  “se presenta un día bastante aburrido... ahora no me vayas a decir que lo predispongo yo...”

¡Cierto! Los días se presentan sin avisar. Unos de una guisa y otros de otra. Y no siempre, casi nunca, tenemos la opción de escogerlos…

Ahora bien, una vez que ya están aquí somos nosotros los responsables de cómo los vivamos. Nadie nos obliga a vivirlos de una manera determinada.

La frase anterior, real en sí misma, puede ser contestada por el hecho de que hay días y situaciones que parecen excederla. Y sería cierto. Pero también cabe la posibilidad de que tú, precisamente tú, no estés en esa situación tan límite… Y si no lo estás, ¡que no lo estás!, no cabría que buscases fuera de ti hipotéticas situaciones de terceros para justificar el desacuerdo.

Esta “técnica” de modificar los efectos de un día no deseado, en principio, es sencilla. Pero puede llevar toda una vida, o más, el aprenderla, aceptarla y aplicarla. Y ver como la vida de uno cambia como la noche y el día.

Es muy probable que la mayoría de la gente la desconozca, o conociéndola no crea en ella, y hasta la rechace de plano… No es extraño que así suceda.

No hay más que ver la cosecha recogida para saber qué se ha sembrado antes.

Mucha de la insatisfacción que se vive está creada por uno mismo al poner su atención en cosas que no le conciernen… Y que nada tiene que ver con ese concepto, palabra hueca en muchos casos, llamado “egoísmo”.

...dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores...

sábado, 16 de julio de 2016

La vida...


...no está contenida en un libro de instrucciones concreto, soso y limitado.

¡La vida es otra historia!

Hace unos 50 años, 18 tendría, y habiendo salido a dar una vuelta con el coche por las afueras de Madrid presencié un pequeño accidente entre dos coches. De hecho ya se había producido cuando llegué. El conductor embestido, marroquí, con su familia a bordo, le insistía al agente de tráfico que intervenía que el conductor del otro coche no era la mujer que pretendía pasar por ello. Con su limitado castellano quería hacerle ver que el conductor, un hombre, se había dado a la fuga por los campos que bordeaban la carretera.

La mujer, joven según la recuerdo, insistía con vehemencia que era ella la que conducía pues nadie más iba en el coche.

El tema estaba bastante claro. A la firmeza del marroquí se sumaba la dudosa declaración de la mujer. Ésta insistía pero no convencía. A mi desde luego no lo hizo.

¿La realidad? ¡Sencilla! La pareja que viajaba en el coche que chocó con el otro no se encontraba en situación… cómoda. Ella, posiblemente casada, habría cogido el coche del marido para vivir una experiencia con su acompañante. No se conocían de ayer. Tampoco su relación era algo baladí… Ciertos sentimientos anidaban en ellos. O por lo menos el fuerte deseo de estar juntos.

Quiso la suerte que las cosas sucediesen así. Que una relación de amistad o amor, secreta, quedase al descubierto al tener que ponerse en evidencia tras la intervención de terceros…

¿Cómo acabó esta historia? Lo desconozco. Una vez que intervino la autoridad de trafico nos obligaron a despejar y continuar el viaje. Quiero creer que la historia de esta pareja quedó al descubierto y…, lo que ello supusiese significaría todo un cambio en sus vidas.

Si siguieron juntos, ya de forma abierta, o las cosas con su marido se arreglaron de alguna manera, sólo ellos lo conocen. Cierto es que por la época en que esto sucedió, 1966, la mentalidad imperante era bastante estrecha, retrógrada y machista.

No cabe duda que la historia dejó huella en mí. Serían apenas unos minutos los que presencié la actuación de aquella mujer, no niego que con cierta desesperación, que pretendía mitigar las consecuencias de algo tan natural como vivir su vida de otra manera a la establecida.

viernes, 1 de julio de 2016

...y por añadidura la tuya!


Tras las fuertes lluvias caídas en el valle, que aceleraron el caudal del río acorde con los acontecimientos vividos en el país, éste, el río, ha vuelto a su ritmo pausado y entrañable propio del verano. Incipiente aún la estación, sí, pero ya marcando paso… Y es que el valle, a diferencia del país y hasta del mundo, vive una realidad propia. ¿Qué se vislumbran en lontananza rayos y truenos?, puede, pero lo que suceda “allá” no tiene porque afectar “aquí”.

Aquí” y “allá”.

El “aquí” puede significar tú mismo…, ¡aquí y ahora! ¡Y el “allá” lo demás!

El “aquí y ahora”, como frase hecha que intenta representar una realidad, la habrás oído muchas veces, incluso puede que la hayas empleado en algunas ocasiones, y sin embargo su significado real, tal vez, queda diluido entre tanta palabra hueca que vuela por todas partes. ¿No sería la inconcreción del mundo ejemplo de ello? ¡Palabras, palabras, palabras…!

Este no es un texto falto de esperanza…, si acaso lo contrario. Una indicación de dónde estás tú, o debieras estar, y de dónde no!

Esto es el significado de enseñanzas antiguas, y de hoy, que señalan realidades, reales, y no creadas en platós, seminarios, cursillos o instituciones de todas clases.

-¡Aquiétate y sabe que YO SOY Dios!
-¡Donde pones tu atención en eso te conviertes!
-Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte!

Cierto que parecen palabras, palabras y palabras también pero…, tal vez debas ponerte a desbrozarlas para encontrar su realidad, su esencia… Y por añadidura la tuya!

-¡Buscad primero el reino de los cielos y todo lo demás se os dará por añadidura!

sábado, 25 de junio de 2016

Un día cualquiera...

Del blog de Carmela. -Mi fular-
Junio, sábado, primera hora de la mañana. Día gris y con ligero sirimiri (así se denomina la finísima lluvia que cae en el País Vasco y que en Galicia mi abuelo llamaba “calabobos”).

La pequeña Ziara, 5 años, que ha dormido aquí esta noche, acaba de coger el móvil para hacer alguna fotografía o vídeo… Y además va filmando y hablando a la vez como si le estuviese enseñando la casa a alguien. Ahora la oigo por el baño donde su amama se está duchando. ¡Veremos cómo salimos en la filmación! Y ahora por las habitaciones despidiéndose de quienes se supone que la acompañan. (Menudo cuidado que hay que tener en que no te pille en una posición delicada jajjajajajaja)

Sentada sobre mis piernas me enseña la filmación: “Holaaaa… está es mi casa… Mira qué bonita es… ésta es la cocina… estos son los capullos…” (se refiere a la caja de zapatos en las que he colocado los capullos de seda en los que cada gusano, de seda, se está metamorfoseando en mariposa; ya han salido cuatro, y según miro la caja veo que la última se ha salido fuera)… “el salón...” (da la luz porque está a oscuras)… “el baño pequeño… la habitación de las literas… etc., etc....”

Las campanas de la iglesia dan las nueve… y a continuación se oye una melodía. Los magnolios exhiben sus grandes y olorosas flores, los nogales ya tienen sus nueces, verdes, mientras la tórtola emite su canto nupcial desde el tejado vecino.

Sí, un día cualquiera… Como posiblemente sea el vuestro mientras leéis esto. Y sin embargo no es del todo cierto eso de “cualquiera”. ¡Este es único! No hay, ni habrá jamás, otro “igual”. Parecidos puede, pero igual nunca más. Lo que se haga hoy o se deje de hacer producirá unas consecuencias. El signo de ellas o su trascendencia marcará destino. Si es imperceptible o causa giros de 90º o 180º lo experimentaremos en nuestras vidas. ¿No son ya éstas la consecuencia de los “hice” o “dejé de hacer” del ayer?

Este proceder de la vida, su fluir natural, lo tengo cada vez más claro. Y consciente a su vez de que si me sumo a ello, proceder y fluir natural, será una bendición del cielo! Ya un amigo mío decía hace muchos años que “hay un Orden y un ordencito”. Siempre entendí el primero como un movimiento natural de las cosas de la vida, ese fluir o dejar hacer, a diferencia del segundo que suponía que era “yo” tomando decisiones. El ego, la personalidad mía en contraposición a las de los demás.

Tú, quien realmente eres cuando dices “yo soy”
y yo, quien realmente soy cuando digo “yo soy”
es el mismo “yo soy”,
Todo Lo Que Es.
tú”, “yo”, nosotros, individuos en apariencia,
somos personajes en el sueño que
Yo”, Todo Lo Que Es”,
sueña.

No hay nosotros, ni yo, ni tú.
Aun el propio sueño habita en
Todo Lo Que Es.
Ello es quien Tú realmente eres,
no el tú que tú crees ser.

(Perfecta Brillante Quietud. David Carse)… o la “cosa david”.

La pequeña Ziara pudiera parecer que tiene por delante infinidad de días como estos, cualesquiera que sean, pero no será cierto del todo, pues más que días lo que en realidad enfrentará serán instantes… Y tampoco esto será del todo cierto. Pues más que enfrentar nada, ella, será más bien la Vida la que se viva a sí misma a través de Ziara.

Como la ola y el océano. ¿Hay dos? ¡No! Solo uno, sin segundo. Si bien se manifiesta a sí mismo de distintas formas… Ziara, “tú”, “yo”, “vosotros”, “los demás”… ¡Océano!

¿No lo ves… todavía?

viernes, 17 de junio de 2016

¡A qué tienes derecho...


...Y cuánto sabes sobre ello.

Las instituciones de un País, Comunidad, etc. tienen establecidas pautas o protocolos que promueven y facilitan diversas opciones que benefician a los ciudadanos. Bien ayudas directas, bien informaciones que permiten su aprovechamiento. Y todo ello no sólo es un derecho de las personas sino que está sufragado por la vía de los impuestos que pagamos. ¡Es tuyo! ¡No lo desaproveches!

También las leyes establecidas en el Ordenamiento Jurídico van en esa misma línea. ¡Desconocerlas es limitarse!

No se trata de hacer de cada uno un abogado o gestor en ciernes. Más bien es llamar la atención de que ante la duda o el no saber sobre el tema que nos concierne es mejor informarse antes de actuar. ¡Sea éste de la índole que sea!

Personalmente utilizo todos los servicios públicos a mi alcance. Son gratuitos. Y las personas que los gestionan están encantadas de facilitar su uso. ¡Y además se hacen amigos!

Seguridad Social. Vivienda, en sus vertientes de propiedad o alquiler. Comunidades de propietarios. Servicios en general, públicos o privados. Derechos del ciudadano. Reclamaciones. Relaciones laborales. Testamentos, este tema tiene más relevancia de lo que parece. Y facilita mucho el día de mañana. Y así en cualquier tema que podáis enfrentar.

La información requerida evitará experiencias desagradables. Y el conocimiento que se obtenga, y aplique adecuadamente, hará la vida más placentera y tranquila.

Seguro que todos tenemos, o conocemos, algún caso en el que una mejor información previa hubiese supuesto una resolución distinta.

No tengamos reparo en preguntar o solicitar cuanta ayuda consideremos. Sea por la vía servicios públicos o privados. En muchas ocasiones una pequeña inversión, gasto, puede evitar gastos mayores y sobre todo complicaciones.

Me gustaría recordaros, pero no lo voy a hacer jajajajajaja…, que dentro de poco tendréis que elegir qué opción política escogéis para, precisamente, gestionar lo señalado. Si analizáis adecuadamente las propuestas no debiera ser difícil acertar!

Un abrazo.

sábado, 4 de junio de 2016

El molino de las golondrinas.



Dispuesto a pasar un fin de semana en los Picos de Europa subió al autobús que le trasladaría a Potes. Sentado en la parte media del mismo observaba como el resto de pasajeros se iba acomodando en sus asientos. Dos chicas jóvenes se sentaron delante de él. Al poco vio como una de ellas levantaba la mano en señal de saludo. Un hombre, alto, delgado, espesa barba blanca y cabello revuelto, se aproximaba por el pasillo. Las saludó al pasar y se dirigió a los asientos posteriores.

-¿Quién es? Preguntó la otra joven.

-Es Manuel. Vive en el molino de las golondrinas.

El autobús emprendió la marcha. Y las jóvenes iniciaron una conversación.

¿Qué edad tiene?

-Ni te lo imaginas… Le conozco desde niña y siempre le he visto con la misma pinta. Solía venir al pueblo para hacer montañismo. A veces solo y otras en grupo. Creo que es de León. Un día compró el molino, y desde entonces su presencia se hizo más habitual. Hoy vive en él con su mujer, María... Es una bonita historia.

-Cuenta cuenta…

-El molino pertenecía a la familia de Juan Yébenes desde siempre. Ya sus abuelos molían el grano de la comarca. Éste estuvo casi siempre fuera del pueblo, en el extranjero. Y fue en los últimos años que se instaló aquí. No sé mucho de su vida. Vivía solo aunque se relacionaba muy bien con la gente. Mis padres eran amigos suyos.

-¿Y Manuel?

-Bueno, éste le compró el molino a Juan hace unos diez años. En realidad fue un acuerdo muy especial. Siempre he oído hablar de el, y que intervino el cura del pueblo, amigo de ambos.

Había un matrimonio entonces cuyo marido enfermó de algo bastante serio. Gente del pueblo de toda la vida, jóvenes, no creo que llegasen a los cuarenta. Él trabajaba en el obrador de pastelería. Tuvo que dejar su trabajo. Pero es que además vivían en un piso alto, de alquiler, y dadas las dificultades de movilidad de éste le costaba acceder a la calle. Fue por ese tiempo cuando surgió la venta del molino.

Parece ser que Juan le ofreció a Manuel la propiedad en un precio bajo siempre y cuando éste le concediese a dicha pareja el usufructo de una parte de la casa. Quería que mientras ambos viviesen pudiesen hacerlo ahí. La casa es grande y permitía segregar una parte. Y así se hizo. El matrimonio se vino a vivir al molino, en planta baja. Y contando con su propio espacio, cocina, salón, habitación, baño, etc. Hasta huerto. Todo independiente. Manuel habitaba el resto de la casa los fines de semana.

-¿Y?…

-...María, hoy la mujer de Manuel, era la esposa del pastelero enfermo…

-¡Qué me dices!

-Sí, a los pocos años de vivir en el molino, tal vez unos cinco, Pedro falleció. Ella siguió residiendo en su casa. Dos años después Manuel se vino definitivamente al pueblo. La relación del matrimonio con éste siempre fue muy buena. Manuel solía llevar a Pedro en coche a visitar otros pueblos y zonas de la comarca. El afecto entre ellos era palpable….

María es muy guapa, ya la conocerás, muy buena mujer. Y Manuel, ya le ves, tan natural. Es atento y afable. No es de extrañar que el amor se hiciese hueco en ellos.

-¡Ah, y una cosa que quería preguntarte! ¿Por qué le llaman el molino de las golondrinas?

Porque la mayoría de las golondrinas del pueblo tienen sus nidos bajo sus tejas. 

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Estos encuentros en la madurez, cuando las circunstancias de la vida parecen haberte dejado solo, momentáneamente, siempre los he visto como regalos del cielo.Cierto que la soledad, bien entendida, es asumible, y hasta deseada. Pero una taza de café humeante puesta sobre la mesa al levantarte, una mano que, cogida a la tuya, da calidez a los paseos de invierno, o la entrañable sensación de sentir que alguien amigo te espera en la cama, creo que es algo a tener en cuenta.
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lunes, 9 de mayo de 2016

La capilla rosada.

Hoy camino de la mano de Hermann Hesse (*), “El caminante”. El peregrino, el que ama los paseos sin rumbo, los descansos soleados, el libre vagabundeo. El que tiene una gran tendencia a vivir de la mochila y llevar pantalones deshilachados. Quien me ha hecho recorrer veredas y montañas, cruzar puentes y aldeas, saludar a los habitantes de la granja, al sur de los Alpes, quienes no tienen bueyes, pero sí cerdos, gallinas y cabras. Y en las callejuelas de la aldea, al sol de la mañana, hacernos servir una pinta de vino rojo. 
Querer ser párroco tras la puerta verde de la rectoría, y ansiar la vida libre de los caminantes que por delante de ella pasasen libres y despreocupados
Ya por la noche cena y alojamiento en la taberna de pescadores. Nos haremos asar unos pescados y beberemos el Nostrano en vasos de cristal grueso, y escupiremos al fuego de la chimenea, pensaré en mi madre y exprimiré esas gotas de dulzura que…, cosas de la vida hoy, tanto ansío revivir.
Rezar con devoción en la capilla rosada, construida por hombres buenos y delicados y, además, muy piadosos. El Dios en quien debemos creer está en nuestro interior. Quien se niega a sí mismo, no puede aceptar a Dios.
¡Oh, querida e íntima capilla de esta región! Llevas los signos e inscripciones de un Dios que no es el mío. Tus fieles rezan oraciones cuyas palabras no conozco. Sin embargo, puedo rezar en tu interior tan bien como en el encinar o el valle. Floreces entre el verdor, amarilla, blanca o rosada, como las canciones de primavera de la juventud. En tu interior todas las oraciones son santas y están permitidas.
Me siento en el pretil, bajo el sobradillo, y tarareo un cántico piadoso en la quietud de la mañana. En el valle lejano silba, fina y suavemente, un tren. En los arbustos aún centellea, aquí y allí, una gota de rocío.
Al pasar por la casa roja, desde cuyo pequeño jardín y viñedo nos llega el perfume de todo el sur de los Alpes, pienso en lo hermoso que sería tener ahí una patria, una habitación, una cama. Y colgar en la pared la pequeña y antigua Madonna comprada en Brescia.
(*) Autor, entre otros, de Siddhartha, El lobo estepario, Demian, Mi Credo, etc.
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La mayor parte del texto son palabras del autor de El caminante.
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