jueves, 27 de octubre de 2016

La palabra...


La palabra es eso que, pronunciada, tiende a significar algo que quien la emplea pretende. Pero no necesariamente esa palabra significará lo mismo para todos. Que muchos la empleen en un cierto sentido no significaría que señale lo real de la cosa en sí.

Se me ocurren dos como ejemplo. La primera sería “crótalo”. La mayoría de nosotros pensaremos que se trata de una serpiente venenosa. Y así es, pero también tiene otro significado diametralmente distinto: “castañuelas”. Instrumento musical.

Supe de esta última acepción tras una experiencia, cuando menos, sorprendente.

Viajábamos en coche cinco amigos que habíamos decidido ir a visitar a otro que pasaba, junto a su hermana, unos días de vacaciones en un monasterio con hospedería. Viaje largo y entretenido. En un momento dado uno, que ya la conocía, sacó el tema de la palabra “crótalo” y sus dos versiones. La discusión se generalizó. A mitad de camino descubrimos a la salida de un pequeño pueblo un envejecido bar vivienda al borde de la carretera. Paramos a almorzar. Si por fuera el bar denotaba los años pasados, por dentro no se quedaba atrás. Un hombre mayor nos atendió.

Tras los cafés decidí llamar por teléfono, no había móviles entonces. Me hicieron pasar a un cuarto trasero del bar. Viejo, con polvo y en desuso. Descolgué el teléfono de la pared, marqué el número y mientras esperaba que lo cogiesen al otro lado me fijé que sobre una silla antigua de cierto empaque que se encontraba debajo del teléfono, había un voluminoso libro. Leí en la portada la palabra “Diccionario”… y debajo las letras A, B, C, D, E. Es decir, ese viejo y grueso libro, de unos ocho cm de grosor, sólo contenía las definiciones de cinco letras. Con la mirada busqué a mi alrededor algún otro que completase el abecedario, estantería, mesa, mueble, nada vi. Un solo libro, un solo diccionario… y correspondiente a la letra C, de crótalo.

Cuando acabé de hablar cogí el libro y sentándome en la mesa pudimos confirmar que dicha palabra también se utiliza como castañuelas. Eso ya era lo de menos. Un año después volví a recorrer el mismo trayecto y el bar no estaba. Ni rastro. 

La otra palabra, que se emplea no ya en un sentido o dos sino en el de miles, es la palabra “Dios”.

Muchos son lo que la tienen en la boca y pensamiento, la palabra, sólo la palabra, en uno u otro sentido, ya digo, miles de miles. Unos alaban otros despotrican. Unos afirman otros niegan. A unos les produce indiferencia y otros cruzan océanos por llevarla a otras tierras… Como si en esos pueblos no hubiese ya su propia denominación para señalar a “ESO”. Y muy probablemente con mayor sentido de realidad.

martes, 25 de octubre de 2016

lunes, 17 de octubre de 2016

...mi querida amiga!



Ziara y Naia. 

Ibiza. 2011.

¡Amaaaama, (abuela) mi querida amiga!...

Así se expresaba Ziara, 5 años, hace unos días abrazándose a su amama. Suele dormir con nosotros uno o dos días a la semana. También su hermana Naia, 12 años. Se acuesta con ella antes de que yo vaya a la cama. Tiene la costumbre de tocar, dormida, a quien está a su lado. Cabeza, cuello, cara, el caso es “saberse” acompañada.

Cuando me meto yo tiende a poner una de sus piernas sobre mí, y creo que así pasa la noche. Cuando no la tengo pegada a mi espalda. Observo últimamente que duerme más hacia mí que hacia mi esposa. Tiene una relación muy especial con ésta. Con toda la familia pero especialmente con ella.

A los pocos meses de nacer, tal vez de antes de la primera fotografía, ya podía estar en brazos de quien fuese, su madre incluida, que era aparecer yo y tirarme sus brazos para que la cogiese. Y no porque hubiese sido una práctica anterior mía… Fue algo sorprendente! Después amainó la cosa y se generalizó con otros.

Anteayer al despertarse se abrazó a mi cuello y dijo dulcemente: aitiiite… (abuelo)
Naia, Ziara. 2016.

El río de la vida que fluye en el valle sigue su curso… ¡Natural! Y así de natural es el fluir de nuestras vidas.

En cierta consonancia con mi texto de hoy me hago eco de las palabras de Ángela en una entrada anterior, pues reflejan fielmente la esencia de la vida que trato aquí. ¡Sencillez!

“Las cosas en la vida, simplemente pasan, pero la resistencia lleva a un estado de sufrimiento mucho peor que el dolor en sí.
Porque el dolor es puntual, viene y se va, sin embargo el sufrimiento es como cargar con una mochila a cuestas, impregnando la vida toda con ese matiz, con una desgracia que fabricamos de una realidad que no existe.
Y dejar de resistirse no es resignación ni pasividad, es aceptar y comprender.
No resistirse es respetar la realidad tal cual, y en este otoño que ahora nos toca vivir, observar detenidamente cada textura, cada color, cada imagen sin pretender cambiar nada.
Y de este vivir sin resistencia se desprende la paz, el vivir sereno.”

miércoles, 12 de octubre de 2016

Dulce caramillo...

Caramillo: flauta hecha del cuerno de las ovejas y usado por los pastores desde tiempos antiguos.

Con su mochila al lado y un amplio sombrero boca arriba delante de él, era habitual verle los días de mercado bajo los soportales de la plaza de Saldaña tocando el caramillo. Le encantaba tocar ese instrumento antiguo y musical que le legó su abuelo. Éste, pastor de las tierras zamoranas de la Comarca de Aliste le enseñó a tocarlo en los veranos que, de vacaciones, le acompañaba con el rebaño.

Cuántas noches se durmió al raso junto a su abuelo y los mastines oyéndole contar historias que, de mayor supo, siempre encerraban una enseñanza o lección. Cuántas veces veía moverse el cielo, eso creía entonces, al observar que las estrellas se movían… Al ulular del búho real se quedó muchas veces dormido.

Dos mujeres de mediana edad se pararon delante de él y, mientras depositaban unas monedas en el sombrero, le comentaba una a la otra:

-Hoy he puesto cocido para comer. Como le gusta a Juan, ¡con todo! Después yemas tostadas…
-Qué ricas, contestó la otra. Tienes que enseñarme a hacerlas. Lo he intentado pero no me salen como las tuyas.
-Cuando quieras…
Y siguieron hablando de platos y otras cosas delante del músico callejero quien, y sin que se diesen cuenta, había dejado de tocar.
-¡Uy!…, dijo una de ellas al observar que éste las miraba sonriendo, nos hemos puesto a hablar delante de ti sin darnos cuenta…
-No se preocupen, dijo el músico amablemente, y dirigiéndose a la primera le comentó: de ese cocido que hablaba, y que los hacía mi madre también, ya comería un buen plato caliente…
Las dos mujeres soltaron la carcajada por el desenfado del joven.
-Pues mira, has tenido suerte, invitado quedas a comer! A las dos y media te esperamos en casa. Y explicándole dónde era se alejaron sonriendo.

Sentados los dos hombres a la mesa en una acogedora cocina, donde ardía en la chimenea la roja encina castellana, la hija del matrimonio le preguntó:

-¿Quieres agua o vino? A lo que éste contestó sonriendo, ¡agradezco de vez en cuando un buen vaso de tinto!

Una comida entrañable. Una generalizada conversación permitió risas y confianzas que fueron desembocando en pequeñas confesiones…

El joven músico, que no lo era tanto pues ya peinaba sus 39 años, les explicó que si bien parecía un trotamundos no lo era, por lo menos en su acepción de vagabundo. Les dijo que junto a un socio tenía una pequeña empresa de informática y publicidad. Y que estas salidas al mundo las hacía por puro placer de recorrer pueblos y conocer gentes. Reconoció que en ello había mucho de las andanzas con su abuelo y sus enseñanzas.

Aquella noche cenó de nuevo con ellos. Y al día siguiente las gentes del lugar volvieron a oír las dulces notas del caramillo. 

viernes, 7 de octubre de 2016

...la vecina del 5º.


Para toda acción hay una reacción igual y opuesta. Para toda fuerza aplicada hay una fuerza contraria de igual magnitud. El ”mundo”, el universo, maya (ilusión) solo existe en virtud de la resistencia que se le opone: si empujas contra ello, ello empuja de vuelta.
La única vía a la libertad es la rendición… Dejas de empujar, de autoafirmarte, y la ilusión deja de empujar de vuelta, deja de autoafirmarse. Deja de empujar, de poner energía en el sistema, y no habrá energía en el sistema para empujar de vuelta. Deja de contar la historia, y sin la constante aportación de energía la historia se desvanecerá. Para de crearla.
David Carse. Perfecta Brillante Quietud, página: 255.

Nuestra vecina del piso de arriba nos hacía la vida difícil con sus aportaciones a la convivencia… No tenía, o no le funcionaba, el centrifugado de su lavadora y tendía la ropa chorreando en su terraza. Conclusión, nuestra terraza empapada y todo lo que hubiese en ella, personas incluidas, salpicadas. Cuando no sacudir sus alfombras a cualquier hora sin tener en cuenta si estábamos en la terraza o no. Llamadas de atención, etc. Poco podía hacerse… “En Madrid estas cosas se hacen así” solía responder.

Por aquel tiempo nos movíamos, a nivel particular, nunca pertenecimos ni asistimos a grupos de nada, en lo que puede catalogarse de Metafísica espiritual. Ciertos libros llegaron hasta nosotros y nos fueron dando (suceder) otra perspectiva de las cosas y la vida. Que por supuesto aplicamos con diligencia pues veíamos los cambios que se producían en las nuestras. Oración, bendición, perdón, aceptación. Decretos mil que hacían que las circunstancias fuesen otras. Hoy todo eso está trascendido. Pero fueron en su momento como los peldaños de una escalera que nos iba sacando (suceder) de ciertas situaciones. Haciéndonos avanzar, por decirlo de alguna manera.

El caso es que trabajamos esa dinámica con dicha vecina… Al cabo de varios meses le pregunté a mi esposa: ¿sigue viviendo P… arriba? ¡Había desaparecido de nuestras vidas! Por supuesto hoy sigue residiendo en su casa y mantenemos una agradable relación.

Aquietarse, en todos los aspectos, es la clave para que el suceder natural fluya y…, no siendo ya nosotros quienes actuamos, permitimos que las cosas sucedan de otra manera. Además esta forma de vida/aceptación nos libera de toda responsabilidad. Da gran libertad, serenidad y paz.

Y es el camino perfecto. Aunque hoy transites por otros que no lo parezcan...

-”Pues para como está el mundo hay que reconocer que lo que explica parece fuera de lugar…”
-”¡No le quepa la menos duda que lo está!”
-”¿Entonces?”…
-”Sálgase del mundo!”
-”¿Cómo puede uno salirse del mundo. Cómo aislarse de lo que sucede… Cómo dejar de ser uno mismo?”
-”El ”mundo”, el universo, maya (ilusión) solo existe en virtud de la resistencia que se le opone: si empujas contra ello, ello empuja de vuelta.”
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Todo esto es el significado de aquellas palabras:
“Aquiétate y sabe que YO SOY Dios”.
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domingo, 2 de octubre de 2016

El entrañable otoño...


Una época especial para encuentros. Comunicación, diálogo, conocerse… Una tarde soleada tras los cristales de una cafetería esperando a la persona con las que has quedado. ¡Simple! Y a la vez tan necesario en lo que son las relaciones humanas… Son, o se van re-convirtiendo con tanta “tecnología”.

Esta mañana en la terraza de un viejo café de la ciudad había una familia sentada, el matrimonio y dos niños de unos 12/14 años. Los dos adultos trasteaban con el móvil lo mismo que el mayor de los hijos. Imagen no sólo normal hoy en día, sino que marca la tendencia de la incomunicación que se va instalando.


Lo mismo que cuando llegan a casa los miembros familiares, adultos o niños, y se envuelven en la misma tecnología. He visto a los primeros, ignorantes del daño que prestan a los menores, enfrascarse en temas ajenos, que no dudo de su relevancia: información, entretenimientos, juegos, cuando no el papel de salvapatrias… u orador en la barra del bar.

Y lo digo hoy con las sienes blancas, ya que con el pelo negro alimentaba la misma ignorancia
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Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen…
Puedes darles tu amor,
pero no tus
pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no pueden visitar
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
Khalil Gibran.
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sábado, 24 de septiembre de 2016

...se dejó hacer.


El viento de media tarde meció las ramas de los árboles que, bordeando la orilla, daban sombra a la hierba, y una lluvia de pequeñas hojas doradas cubrió las aguas de la laguna. Una nube, jugando al escondite, ocultó en parte al sol… dando la bienvenida al incipiente ocaso. La tarde declina. Las copas de los viejos olmos, a lo lejos, se tintan de rojo. El campanario del pueblo se hace presente con ocho tañidos...

Cerró sus ojos y se dejó embargar por la calidez del momento. Algo somnoliento la cubría, se dejó hacer…

Se vio de pequeña en su cama antes de dormirse y mientras su aitite (abuelo) le contaba el cuento de cada noche. La mosca Gumersinda, el pequeño ratón Pérez que le dejaba dinero cada vez que se le caía un diente, la golondrina azul, la lechuza de lunares rojos sobre blanco, el autillo verde con sombrero. Los vilanos de colores que la visitaban cuando pasaban por su ventana abierta, haciéndole cosquillas en la nariz mientras dormía. La rana, la gata, el perro del caserío, la mariposa y la mariquita, y tantas y tantas historias como le contaba…


Recordó también cómo según iba menguando su interés por los cuentos de niña, acorde con su edad y madurez, su aitite fue cambiando el sentido de los relatos. Entretenidos todos, sí, pero estos últimos eran otra cosa. Enlazaban ya entonces con la mujer que después fue, es!

Las estrellas, las galaxias, el cosmos, la formación del mundo. La velocidad de la luz… Cómo una estrella muerta hacía años seguía viéndose actualmente. Lo relativo y lo concreto de las cosas. De la vida. El nacimiento y la partida. El “hola” y el “hasta la vuelta”. Dios y lo profano. Lo real y la apariencia. Recordaba que no todo lo entendía a la primera, sí la mayor parte, pero había notado que él no le daba importancia a ello. Tranquila, le decía, ya florecerá… Y así solía ser!

Hoy es consciente del cuidado que le prodigaba, entonces, y acorde con su capacidad de comprensión, y más que ésta el momento que vivía, para no embarcarla en cosas que, si bien reales, no era su tiempo. Siempre la hizo mantener los pies en el suelo. Pero siempre también subyacía en todo ello la enseñanza de aquel que decía a sus discípulos: “Estáis en el mundo pero no sois del mundo”.

Y despertó… Y fue al moverse que salieron del cesto de mimbre en el que guardaba los restos de la merienda una familia de ardillas que, a la velocidad del rayo, se encaramaron al árbol más cercano. Recogiendo el pequeño mantel y el libro que estaba leyendo: “Perfecta Brillante Quietud, de David Carse, la “cosa david”, y dejando el resto de la comida junto al tronco abandonó el lugar cuando ya el manto de la noche reclamaba su espacio.

Entrando al pueblo por la calle del médico cayó en la cuenta de que si bien el agua de la laguna es una, el viento, suave, había formado algunas olas… Y se acordó de cuantas veces le acompañaba a la costa y éste le decía frente al mar: una, sola cosa, aparentando algunas.
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Y comprendió lo que aquel quiso enseñar cuando dijo: 
YO y el Padre somos Uno.
Unidad. Uno sin segundo. No-dualidad. ¡Advaita!
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sábado, 17 de septiembre de 2016

Ella.

Abrió la ventana de su habitación para ver qué tiempo hacía y la vio, a ella. Pura, blanca, joven, bella, destacando de todo lo que había a su alrededor. ¡Única! Se sorprendió al verla en esa época. Recordaba su presencia en la comarca de otros años meses atrás. Y comprendió…

Comprendió que la vida no es un monocarril de sentido único, poema de una sola rima, ni novela de final establecido.

Supo que si bien el mundo es uno… no es el mismo para todos.

Una analogía se hizo eco en los pensamientos… Es, se dijo, como un lienzo blanco y sin mancilla que traes, y te trae, cuando llegas de nuevo a él. Al mundo.

Con la paleta de colores que conforma tu conciencia, tu alma, tu programa establecido de antemano, iniciarás el boceto de lo que será tu condición humana. Y con la cual irás diseñando esa obra que llamamos mi vida.

La estación en la que arribes tiene poca relevancia, la misma en que, acabado el lienzo, partas de nuevo. Primavera u otoño, verano o invierno, sólo se distinguirá por el canto de los mirlos posados en las magnolias.

Nada más quedará de ti. Como mucho el recuerdo de unos colores, marchitándose en el tiempo, en quien debe pintar su propia obra sin apegarse a las establecidas.

El mundo no es una galería de exposiciones a contemplar, admirar o conservar, sino fragua en la que moldear la arcilla que siempre eres. ¡TÚ!

Todo Lo Que Es. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Septiembre...

La trilla, la cosecha, el ciclo de la vida...

Ayer se oyeron en el valle los primeros cantos de otoño de los petirrojos. También esta mañana. Es un canto especial que se oye en esta época..

Y es que la vida sigue! Finaliza el verano y empieza un nuevo curso. Y no sólo para estudiantes.

Quien más quien menos tiene por delante un pequeño mundo de compromisos, risas, obligaciones, trabajo, responsabilidades, juego y, cómo no!, alguna lágrima. Todo un itinerario personal a enfrentar. Y que como los cursos de estudiantes suponen aprendizaje y esfuerzo. Que no sacrificio. Si bien éste puede darse...

¡Es la vida! Un día más, un año más, un ciclo más…

También la gota de lluvia que cayó en primavera en las montañas del valle ha llegado ya, vía caudal del río, al siguiente punto de su caminar: el mar. El siguiente será ascender de nuevo a las nubes, vía evaporación, para de nuevo volver a caer en invierno.

Y así per saecula saeculorum. (por los siglos de los siglos… amén!)

¿Ciclo interminable? ¡En absoluto! Largo sí. ¡Larguísimo! No en vano el agua, la lluvia, los ríos y el mar han acompañado al ser humano desde la noche de los tiempos.

Pero ¿y el ser humano? ¿Cuándo finaliza su deambular?

La pregunta es buena! La respuesta, cada quien encontrará una a su gusto.

Al fin y al cabo la Vida lleva su propio ritmo. Natural. Quienes se adaptan a él, fluyen, despiertan… ¡llegan!

Quienes escogen otro, a su gusto, que también está dentro de la órbita de la Vida, ¡cómo en la noria!, vueltas y vueltas y vueltas…

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Un amigo mío decía hace muchos años que “Hay un Orden y un ordencito”. En clara alusión a quienes se apuntan a uno o a otro.
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jueves, 25 de agosto de 2016

¿Planeta o Planeta?


Si fuese capaz de transcribir los pensamientos, sentimientos, que surgen en determinados momentos, especiales por el contexto, disposición, propia y ajena, complicidad, juego, inocente o peligroso, habilidad, saber estar, entrega y atrevimiento… jajajjajaja… Creo que podría optar al premio Planeta de relato…

Con la diferencia que mis relatos, transcripción literal de la realidad vivida, compartida, no tienen paragón con la literatura.

¡Pura expresión de la vida! Hasta el punto de hacer tambalear los valores establecidos…

-¿Establecidos? ¿Por quién?
-Bueno…, eso realmente no se sabe… Es como la religión, y tantos otros valores fundamentales de la vida. Se siguen pero no se sabe por qué!! Surgieron de algo, natural en su día, pero hoy están desvirtuados, petrificados… Si quien los inspiró volviese a nacer, lo volverían a crucificar!
-¿Qué me dice?
-Cómo lo oye… ¿Quién cree que le clavo los clavos en la cruz?
-¡No irá a decirme…!

La vida que vives es!, sin duda, pero ¿es la vida real en sí?… Bueno, aquí hay dos vertientes a tener a en cuenta. Y casi seguro que ninguna de ellas es la real.

Una es la que vives… Escogida o impuesta tiene poca relevancia.

La otra es la que te gustaría, en ciertas ocasiones puntuales y sin que ello suponga rupturas de ninguna clase, pero que, más allá de alguna mirada, sonrisa, insinuación, dejarse hacer, no deriva en nada sustancial. Natural por otra parte!

Y es que la vida es así!!

Y no cabe que diga una palabra más pues todos, o quien más quien menos, sabemos de qué hablamos…

¡¡De la vida!!

martes, 16 de agosto de 2016

Soñar...


Bueno, no puede negarse que estamos en verano. Época en la que muchas cosas se ralentizan. Vacaciones, viajes, calor, playa, etc. hasta el río del valle ha bajado su caudal… Y es que la vida es así. Cambiante! Por ciclos, estaciones, meses, años… No es lo mismo 18 que 38. Ni 39 que 59 o 69.

Y sin embargo la vida en sí es la misma. No cambia. Como no cambia el océano porque en su superficie se formen olas o no. Él en sí es inmutable. Siempre igual, ni más ni menos.

Las que cambian son las olas, como cambios se producen en nosotros. Pero la vida en sí, que en realidad somos, no cambia.

Curioso verdad? Se producen cambios pero nada cambia… ¿Y dónde se producen cambios que nada, sustancial, cambian?

¡En el sueño! (En la apariencia)

Hoy me he despertado en unas cinco ocasiones ya de mañana y vuelto a dormir. Cinco sueños distintos, cambiantes. Y sin embargo al despertarme seguía siendo el mismo… sin cambio alguno. ¡Real!

¿La vida que conoces al despertar. La que vives día a día?

Tal vez el sueño de una realidad más profunda a la que todavía no has despertado…

¡Simple!

viernes, 12 de agosto de 2016

Se había cambiado de ropa...

Plaza del Ayuntamiento. (Astorga)

La vio al entrar en el establecimiento pero en un principio no le prestó mayor atención. Situado en una esquina de la barra observaba a la gente que, como él, entretenía el tiempo tras una consumición. Sentada en una mesa al fondo del bar no quitaba la vista de la puerta como esperando ver aparecer a alguien… Fue al verla sacar la cartera y mirar en su interior… que le hizo fijarse en ella.

Un rostro corriente, de tantos. Morena, con el pelo recogido en una abundante cola de caballo. Ojos oscuros y algo profundos. Gestos pausados. Vestía falda, zapatos negros y una especie de chaqueta larga. Había un algo en aquella imagen como de personaje de un verso de Machado… “desasida el alma, la tarde declina, las sombras acechan las altas copas de la solitaria encina...”

Le bastó un instante para comprenderlo todo… Sola, abandonada. Esa maleta vieja a su lado contaba la historia tan clara como la fuente del parque cantaba su pena…

Adiós para siempre la fuente sonora,
del parque dormido eterna cantora.
Adiós para siempre; tu monotonía,
fuente, es más amarga que la pena mía.

Tal vez con hambre, tal vez sin dinero, tal vez asustada…

-Mila, ¿quién es esa mujer?
-No lo sé, lleva más de hora y media ahí sentada…
-¿Ha comido algo?
-No, el café que ves sobre la mesa.
-Invítala a comer, como cosa tuya… Lo que quiera. Después si crees que necesita dinero dale unos sesenta euros… Arreglamos cuentas mañana.
-Bien, Juan.

Echándole una última mirada salió del restaurante. Había quedado con unos amigos a comer en León. A eso de las cinco de la tarde recibió una llamada…

-¿Juan?… soy Mila.
-Dime…
-Bueno, parece que la situación de esta mujer es algo más complicada… Está sola aquí. Parece que había quedado con alguien en que la recogería para seguir camino a Coruña pero nadie se ha presentado. Llegó esta mañana en el autobús de Madrid…
-¿Qué piensas Mila?…
-Pues no lo sé…, por eso te llamo… Ya le he dado el dinero, en realidad le he entregado cien.
-Yo no llegaré hasta esta noche… Haz una cosa, llama a la pensión de la plaza y cógele habitación para dos noches. Habla con Isabel y dile que no le cobre nada. Y hazle saber a ella que la esperas para cenar.

Adelantó su regreso a Astorga y llegó sobre las ocho de la tarde. Se dirigió al restaurante y preguntó por Mila.

-No está, ha salido hace un rato.
-¿Sabes algo de la mujer que estaba esta mañana sentada al fondo?
-¿Te refieres a la de la maleta?
-Sí…
-Está en la cocina…
-¿En la cocina…, y qué hace ahí?
-Pues pelando patatas! Cuando llegaron Mila y ella, después de comer, se ofreció a hacer lo que hiciese falta… Y no hubo forma de hacerla desistir.

En esto que entró Mila…

Cenaron los tres en animada charla. Era un mujer joven, de unos 48 años. Risueña y desenfadada, tenía una forma de reír que le marcaba unos hoyuelos en las mejillas. Su mirada era franca y determinada. Se había cambiado de ropa.

Años después seguía de cocinera con Mila. Juan cenaba casi todas las noches las creaciones que ella le preparaba… A veces la esperaba o la recogía a la salida y daban un largo paseo, en ocasiones de la mano, o tomaban algo antes de despedirse. La vida de ella había empezado de nuevo cuando se bajó del autobús. Nunca contó nada de su vida anterior.

lunes, 8 de agosto de 2016

Quien esté libre... tire la primera piedra.


Nadie está libre de decir una palabra fuera de lugar, inoportuna, inadecuada, que no quiso decir, o sencillamente que no iba con esa intención. ¡Nadie!

Como tampoco nadie está libre de malinterpretar una palabra que pudo haberse dicho mejor pero se expresó así… ¡Nadie tampoco!

Ambas habrán estado motivadas por la confianza mutua y la amistad.

Entonces ¿qué sucede para que el paso siguiente, o los siguientes, la situación desemboque en una especie de cruz y raya?

Posiblemente la falta de una aclaración, cuanto antes, y la templanza necesaria para comprender, y aceptar de veras y no una mera formalidad, que, tal vez, nos equivocamos al hablar… O al escuchar. ¡Sencillo!

Que no quiere decir que sea fácil rectificar, tender la mano, o disculparse.

¿Disculparme yo?…

¡Sin duda! Tanto si tienes razón como sino. Si tu interlocutor se ha sentido molesto por algo, con o sin razón, eres tú quien debe tratar de paliar la confusión. Quien puede que se sienta molesto lo tendrá algo más difícil.

¿No eres tú el de una mayor comprensión, mejor talante, más abierto, más más… ¡Pues a qué esperas!

Si siembras distancias cosecharás ausencias.

Ahora bien, si lo que buscabas era el alejamiento de esa persona, ¡hecho! Ya verás como dejarás de verla a tu alrededor…

Solo que para eso no hacían falta semejantes alforjas. Bastaba un educado: adiós, amigo/a.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ella Baila Sola (*)

Restaurante Gasolina. (Cervera de Pisuerga) Palencia.

Él nunca cena solo…

Vestido con cierta elegancia, aunque informal, suele llegar casi siempre a la misma hora al restaurante. Las diez de la noche. Su mesa reservada. Es habitual verle cenando los viernes y sábados por la noche. ¿Solo?

¡Nunca cena solo!… Si bien en su mesa nadie más le acompaña.

Alto, delgado, peina hacia atrás su pelo negro tintado de blanco en las sienes del tiempo, una fina barba cubre su rostro. Con una ligera sonrisa en los labios y sin mirar a nadie se sienta en su mesa. Una ojeada a la carta, más como ritual que por interés, le permite asentarse en el comedor… Su entrada no ha pasado desapercibida. Una vez que la camarera le ha servido el vino en su copa, levanta la vista y echa una primera mirada a las mesas…

Hombres y mujeres ocupan sus asientos en la noche palentina. Parejas jóvenes cenando al arrullo de palabras vivas, hoy, que mañana languidecerán, en parte. Matrimonios en grupo, e intercambiadas sus parejas en la mesa, ríen las ocurrencias de unos y otros. Grupos de hombres solos, sin mujeres, o sólo mujeres comparten mesa en alegre algarabía.

Si bien verano, la noche afuera está algo fría. La calidez del salón acompaña al conjunto de personas que, conocidas entre sí o no, se han reunido en lo que en un cierto sentido podría calificarse de “akelarre”…

Esa primera mirada al entorno le permite hacerse una idea rápida de quien es quien en el lugar… Quién, cuáles pensamientos cruzan sus mentes, sus deseos, sus límites, que a algunas personas, muchas, les gustaría poder trascender aunque no fuese sino por esa sola noche. Sus carencias, afectivas la mayoría… Sus atrevimientos ocultos en lo más recóndito del corazón. ¡La condición humana! Sus almas al fin y al cabo.

Una mirada imperceptible es respondida de la misma manera… Un vacío afectivo, o cuando menos limitado, se hace patente. Un gesto, una postura. Una sonrisa, que sabe para él… De nuevo ese brillo en el mirar, natural y risueño, que rompe barreras. Hasta el punto de que todo a su alrededor desaparece y solo quedan ellos dos… Con el añadido juego de que nadie los pille mirándose, nadie perciba la comunicación sutil. Nadie descubra la desnudez de cuerpo y alma que está teniendo lugar…

La tela de araña se despliega en la sala. Otros personajes entran en el juego… Creen que son únicos, pero no! Es solo que la comunicación se hace extensible a quines la necesitan. Quieren vivirla. Saben que como en el cuento de Cenicienta éste acabará a las doce… O cuando menos cuando finalice la cena. Mañana, si llegasen a encontrarse, tal vez ni se mirasen.

Convencionalismos, compromisos, familia, limitaciones. Lo establecido. Cómo tirarlo por la borda… ¡No es posible! El cuento acabó anoche… El sueño limitado continúa.

No, él nunca cena solo!


(*)Ella Baila Sola es un dúo musical femenino español, que estuvo en activo desde 1996 hasta finales de 2001 formado por Marilia Andrés y Marta Botía, actualmente activo con una de sus integrantes originales Marta Botía.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Palabras sin sentido...

Almendros en flor. Vincent Van Gogh
Cogió el tren de las 15:45 que le llevaría al norte. A casa de sus amigos Juan y María, quienes regentaban una casa rural cerca de los Picos de Europa. Había ayudado a subir al vagón a una mujer joven con una niña en brazos que cargaba una pesada maleta. Una vez puesta ésta en su lugar y colocada la suya enfrente salió al pasillo. 

La gente seguía subiendo al tren mientras otros se quedaban en el anden esperando verles aparecer por las ventanillas… Sonrisas, besos al aire y brazos en alto despidieron la marcha de aquel “gusano” metálico que bufaba humo y silbato.

Y los recuerdos del ayer se hicieron eco en su memoria… 1953, Santa Marta del Tormes, aquel otro tren, éste con asientos de madera y cargado de historias emprendía el trayecto a otras tierras, otras gentes, otras vidas, o cuando menos a otros tramos de la suya. Mientras él y su hermana veían pasar a gran velocidad imágenes de cuentos por la amplia ventanilla. Pueblos pintorescos, ríos sombreados por altos álamos, campos de amapolas, mares de doradas espigas de trigo o cebada que el aire hacía ondular. Y que una multitud de segadores, con sus anchos sombreros de paja cubriéndoles el rostro, arrancaba de la tierra haciendo gavillas. A mitad del trayecto su madre, 33 años entonces, hoy esencia de estrellas, sacaba la empanada, que había cocinado esa mañana, y servía amplios trozos a todos.

Aunque se resistía a dar espacio a los pensamientos que bullían por salir acabó pensando en lo sucedido días atrás… Razón de su viaje.

Una palabra deslizada a destiempo… de las miles y miles que se había dicho antes, una palabra sin malicia ni intención. Un simple juego de palabras de los muchos empleados hasta entonces, un sonido expresado, pero... ¡Ay palabra maldita! No fue bien recibida, no tendría que haberse dicho, pero… se dijo. Se le dio espacio para volar y acabó estrellada contra la incomprensión… ¡A qué decirla! Hubiese bastado una sencilla explicación… Tal vez una mejor comprensión, pero… No fue así. Ni uno la solicitó ni el otro entendió que, tal vez, debía darla. Y el silencio se instaló entre ambos…

Silencio y pensamientos que no iban tintados de sentimiento alguno… Es la vida, sabía. Es el curso de la vida que, cual río hacia su destino, atraviesa distintos parajes. Campos y ciudades, primaveras, otoños, risas y lágrimas, edades… Abrazos y despedidas, sonrisas… nostalgias… Ayeres...