Soledad,
aparte de un nombre dulce… Iba a decir que otra cosa será si quien
lo ostenta hace juego o no con su nombre…, pero no lo puedo
sostener, pues ello implicaría que la persona conocida, Soledad,
tanto en su aspecto «dulce» como en el «contrario» no ha cambiado
nada en su vida. ¡Y ello no es posible! ¡Ni real!
A veces nos lo parecerá, a veces no. En ocasiones lo será, en otras no.
¡Todos
cambiamos a lo largo de nuestras vidas! ¡Todo cambia constantemente!
¡No hay nada estático!
Mi
nieta de 6 años no es aquello que tuve el privilegio de ver
nacer. No es la de 2 años ni la de 4. ¡Es! ¡Siempre es! ¡Siempre
ello!
Es
la época de las bellotas, otoño, Ardillas haciendo acopio de frutos
en sus nidos para pasar el invierno… ¡Bellotas!
Si
coges una bellota y la contemplas en profundidad,
superficialmente todos sabemos como son, tienes que ver,
necesariamente, todo un campo lleno de miles de encinas. Y ello es
posible porque, en potencia, ya están contenidas en ese único y
minúsculo fruto que tienes en las manos.
─¿Una
bellota conteniendo miles y miles de árboles que a su vez producen
cientos de millones de bellotas?… ¡No, no lo había visto nunca
así! ¡Y tiene usted razón! Si la planto, surge el árbol, los
frutos, los vuelvo a plantar, cientos de encinas… repito el proceso
con todas las bellotas, etc., etc., etc.… Sí, razones no le faltan
para asegurar su apreciación.
Este
razonamiento, como ejemplo de cambio e impermanencia de lo que vemos
o creemos ver, debería bastarnos, a los humanos, para ser más
comedidos en nuestros juicios de valor por lo primero que aparece por
nuestra vista… (Lo que percibimos.., no lo que realmente es)
Vuela
un pájaro y ya hemos definido a dónde va, con quién, de qué
hablarán, qué harán, si es bueno, cuáles serán sus intenciones,
etc. Y el problema no es tanto esa definición subjetiva…,
sino que se suele reaccionar a ello como si fuese un hecho ya. Y ello
solo por el simple aleteo de un ave.
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Sigo
el
pronunciamiento
de La Real Academia de la Lengua en 2010 reconociendo que
no había que diferenciar con tilde la palabra "sólo"
(adverbio) de "solo" (adjetivo).
A
partir de ese momento, "solo"
nunca llevaría tilde (independientemente
de que fuera un adjetivo o un adverbio). Debe ser el contexto el que
determine qué tipo de palabra estamos utilizando.
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