miércoles, 18 de marzo de 2020

...haz tu círculo!




Hace unos días me llamó un familiar, mujer joven, madre, para expresarme su preocupación por lo que está pasando con los contagios. Una persona normal en sus comportamientos, vida social, familiar, laboral, etc. Como tú o como yo. Con una pequeña diferencia… Para temas de salud, principalmente, es algo impresionable… hasta cierto punto.

Cuando procesa sus miedos desde otra perspectiva, cuando los supera, la cosa se relaja. ¿Sucedió en esta ocasión? ¡Sucedió! ¿La causa?…

Empezó expresando sus miedos más inmediatos… Lo que sucede a su alrededor… Pero pasó rápidamente a señalar las cosas desde una visión más amplia. El mundo empezó a quedársele pequeño...

¿Que va a pasar si esto sigue así? La salud. Los cierres de empresa, el comercio, el trabajo, el paro de tantos, la subsistencia general… Su futuro, el de sus hijas… El país, Europa, el…

Ahí la interrumpí. Y le hice ver que si no se daba cuenta de que su preocupación por cosas y situaciones que no podía controlar, y que de hecho no estaban sucediendo, podría acabar preocupándola por el propio planeta Marte…

Le señalé que los dirigentes del país, del mundo entero, estaban volcados en la solución y superación de este tema. Que las medidas que se adoptaban, daban sus frutos. Y que no había que olvidar que nos enfrentábamos a algo desconocido.

Pero fue sobre todo el recordarle algo que hace muchos años ya llegó hasta nosotros… Comprendimos y aceptamos!

Nada que ver con egoísmos, con hipotéticas faltas de empatía, con volver la cabeza hacia otro lado, con supersticiones o simples juegos de palabras…

Le dije que si se ponía en pie y levantaba los brazos en cruz, y giraba sobre sí misma, estaría creando una especie de círculo. Y que eso, ese círculo que la envolvía, lo que él abarcaba, era todo lo que la concernía. Que todo su mundo estaba ahí. No afuera, no más allá, no al otro lado de las fronteras o de los océanos.

Y ahí la serenidad empezó a instalarse de nuevo… Hoy la he visto. Tan natural y risueña como siempre! Tan responsable… Tan despreocupada con las cosas que no están, realmente, en su vida, en su círculo.

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Algunas palabras, conceptos, ideas o hechos aquí empleados, pueden resultar sorprendentes, y hasta confusos. Lo doy por hecho.

domingo, 15 de marzo de 2020

¡YO, ME QUEDO EN CASA!




Sí algo nos ha quedado claro ya es que la responsabilidad en todo este tema empieza por uno mismo.

¡YO, ME QUEDO EN CASA!

sábado, 14 de marzo de 2020

¡Cuidado… llega el «coco»!


¡¡Ya llegan... los irresponsables!!

Por «coco» no hay que entender el conocido personaje de los cuentos de miedo para niños. Y sí a los “irresponsables”, principalmente provenientes de la Comunidad donde mayor número de contagiados y muertes se producen, ¡Madrid! Y que no dejan de viajar a distintas zonas del país.

Son tiempos difíciles pero, como dicen por aquí: "a nuestros abuelos les han pedido ir a la guerra, a nosotros solo nos piden de quedarnos en casa..." ...estoy segura que se puede hacer sin mayores dificultades.

Esta frase, proveniente de una amiga mía que vive en Italia, vendría a relativizar, que no minimizar, algunas de las medidas recomendadas por el Gobierno. ¡Procurar no viajar. No salir de casa! ¡No interactuar con otras personas! ¡Mantener la distancia de seguridad que puede impedir el contagio… de algo que es sumamente contagioso!

¿Cabe mayor sugerencia de sentido común, entre otras que se van adoptando según la evolución del virus?…

¿Sentido común dice usted?… Parece olvidar que a una parte de este país, pequeña pero relevante, las sugerencias, indicaciones e incluso órdenes que provienen de los responsables del ejecutivo, tienen que pasar por el filtro o aceptación de a quienes les brilla la responsabilidad precisamente por su ausencia.

Acabo de oír en las noticias que los habitantes de Sanxenxo, Pontevedra, conocido lugar de veraneo, les produce miedo la gente que está llegando al pueblo... ahora mismo.

Y también que hay muchas zonas de costa, playas, destinos de fines de semana, donde las autoridades locales han decretado el cierre de establecimientos de hostelería, entre otros, para frenar el contacto de los que llegan… con los que allí viven.

Si bien de Mambrú no se sabe cuando vendrá, de estos irresponsables sí se sabe que no dejarán de viajar.

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Sin haber acabado de escribir esta entrada, la tv da esta noticia:

500.000 personas confinadas en la zona costera de Murcia tras la llegada masiva de madrileños”.
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jueves, 5 de marzo de 2020

la...



El haber publicado dos textos en dos días y haberlos retirado a las pocas horas vendría a demostrar dos cosas principalmente… (a tener en cuenta…)

La primera, la poca consistencia de ambos escritos. Y la segunda, la mínima inspiración para hilvanar nada que me satisfaga.

¿Es que no hay temas para hacer una reflexión, compartir, dejar caer… cuál semilla y ¡Dios dirá!?

¡Claro que los hay!… Que lleguen hasta aquí, ya es otro cantar!

Y que llegados, considere que son merecedores de hacerlos público, ya ni te digo. El caso es que no me supone ningún problema.

Me gusta comunicar, compartir espacio con otros, intercomunicar, charlar, etc., pero esta situación de ahora, hoy, no me produce incomodidad… Y casi diría que agradezco el hecho de poder justificar no decir nada.

¿Razones para ello?… Lo ignoro. Puede que alguna, siempre hay algo que justifica nuestras acciones. ¡Causa y efecto!

Si tuviese que encontrar alguna… y mientras escribía esto me ha venido algo a la mente, diría que, entre otras, está la relectura últimamente del libro: Perfecta BRILLANTE QUIETUD. ─Más allá del yo individual─ David Carse.
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Cuando Comprendemos, estamos en el centro del círculo, y allí permanecemos asentados mientras el «Sí» y el «No» se persiguen mutuamente alrededor de la circunferencia.

Chuang Tzu,
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viernes, 28 de febrero de 2020

¿Tienes sed?...

Observa que si bien del caño sale agua, una "acción antes" debes hacer tú. ¡Querer, pedir! Y por ello, abrir el grifo o darle a la manivela.

Hoy es una mañana tranquila. Algo grisácea y silenciosa… No llueve. Y es muy probable que el río de la vida que cruza el valle fluya con la naturalidad de siempre.

Acabo de responder al mail de una persona amiga que, más que quejarse, que también, pone de relieve situaciones en su vida que, evidentemente, le gustaría que fuesen diferentes… ¡Mejores!

Y, entre otras consideraciones, le hago mención a una enseñanza que ya he compartido en este medio. Enseñanza que llegó hasta mí en unos momentos muy delicados en nuestra vida. Sin trabajo, sin dinero, teniendo que pagarnos la Asistencia Social del Ayuntamiento algunos meses del alquiler de nuestra vivienda, etc.

Acostándonos por la noche con miedo, incertidumbre y angustia, y, teniendo al levantarnos, la misma situación del día anterior. Y así, con más o menos intensidad, durante unos tres años.

Bueno, no es este caso mío, ya trascendido, y podría decirse que la realidad hoy es diametralmente opuesta, el que trato de desarrollar aquí.

La frase/enseñanza es, y es claro que tiene que ver con lo expuesto por mi amiga, la siguiente:

(He de afirmar que dicha enseñanza está libre totalmente de connotación religiosa alguna. No fue esa la intención del Maestro que la dio a la Humanidad)

Jesús: "Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte."

¿Quién será ese ti al que nada ni nadie puede perturbar?

¿Quién ESO que tú ya eres y a la vez TODO?

¡Quien tenga sed (necesidad) hoy, tal vez consiga saciarla con esto!

¡Quien pueda tenerla mañana, y no sabiendo qué hacer y la angustia le embargue, sepa que de esta fuente puede beber cuanto necesite!

miércoles, 19 de febrero de 2020

El ángel caído...

La imagen, que pudiese parecer que "desvirtúa", por su ironía, la relevancia de algunas palabras del texto, no es más que la expresión mundana de: una de cal y otra de arena.


Como cualquier niño de la posguerra, me enseñaron en las clases de historia sagrada y religión que existían los ángeles y arcángeles, entre otros seres celestiales, como los serafines y querubines… Y también la existencia del demonio.

Que éste fuese el “ángel caído” de la historia, no soy consciente de que me lo dijesen entonces.

Ya luego en casa, y en la cultura popular de entonces, me contaron cuentos en los que participaban hadas y brujas, enanos y el hombre del saco, cinco cabritillos que nunca vi, pero que aseguraban que sí existían. Una niña con capucha roja, otra que correteaba por la nieve con siete enanitos y, la última, una que parece que se dedicaba a la horticultura pues recogía de su huerta unas calabazas enormes… Que su vecino de la parcela de al lado, un tal “príncipe”, valoraba mucho.

Todo esto, todo este batiburrillo católico, eclesial, cristiano, político del régimen franquista y sustentado por la iglesia de entonces, ambos estamentos hacían “piña”, fue abandonado al finalizar el verano del 64.

Pasé el estío, con mis 16 años, recién dejados los estudios, y con la ilusión de vestirme a la vuelta a Madrid, con un buzo azul en cualquiera de aquellas empresas de entonces…

Viví aquellos meses tórridos a la orilla del río Tormes, en Santa Marta del mismo nombre (Salamanca), donde residí cuando tenía 4/5 años. Y nunca más volví a pisar una iglesia, un confesionario, ni se me volvió a caer el moquillo al estar inclinado sobre el cura en las confesiones del domingo…

Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.
¿De qué te confiesas?
De haber pecado… (Para evitar emplear la palabra concreta del hecho, mal sonante en la época, se decía: “concupiscencia”. Como si ello no fuese la cosa más natural de la vida… Si eras capaz de sortear el riesgo de quedarte ciego, calvo y no recuerdo si lo de cocerte a fuego lento en una olla junto a otros depravados, estaba en el “pack”)

No hubo tal uniforme azul… Entré a trabajar en El Corte Inglés de la calle Preciados. Puerta del Sol. Y he seguido con la “venta” casi toda mi vida.

Ocho años después, casado y con mis dos hijos mayores, empecé a viajar por el Norte abriendo tiendas por un mes, en las que hacíamos liquidaciones de venta de alfombras. Luego tiendas de ropa, estas en poblaciones fijas ya!… Luego llegó la crisis, económica, la personal. El resto del país seguía funcionando… Nosotros, una mano delante y otra detrás… Y…

Les descubrí a ellos…

Primero fue la Virgen María, llegó, su imagen, a través de una persona que llamó a la puerta de casa y nos vendió un calendario pintado por personas que lo hacían con los pies y la boca...,  después Jesús al año siguiente… A Dios, la Presencia YO SOY me costó reconocerle/acptarle bastante más. El Ángel de la Guarda, los Arcángeles… ¡El Ascendido Maestro Saint Germain! La Hueste de Maestros Ascendidos, etc., etc., etc. A todos ellos conocí, y con todos ellos trabajé...

Y a la vez, esos seres “menores” llamados gnomos, elfos, ondinas, silfos, etc., y que se engloban en el calificativo de: Elementales de la Naturaleza.

¡¡Bueeeenoooo!!… Menuda historia está contando!… No parece que hayan pasado los años por usted… ¿No se habrá quedado enredado en las fábulas del ayer?
¡No lo crea!… Si bien comprendo su extrañeza. Si me permite, y a riesgo de parecer-le cualquier cosas, le diré que mi nivel de comprensión, es hoy el resultado, por llamarlo de alguna manera, que ya le adelanto que esto no tiene “nombre alguno”, de haber recorrido, experimentado, todos los tramos y curvas de mi camino en esta vida... hasta hoy.
¡Uy uy uy… Menudo barniz de relevancia se está dando!
Entiendo su crítica, su parecer… Pero piense en esto: “su parecer”, es eso, una simple apariencia de algo que llega hasta usted, y que no le encuentra explicación alguna… 
Esto nada tiene que ver con ser más o menos inteligente, abarcar infinidad de datos o pocos, o significarse en este mundo…
Esto último sí se lo acepto… En lo que le conozco, le he visto de lo más corriente… Además, en algunas ocasiones le he oído jurar hasta en hebreo… Le he visto perder esa compostura que pretende aparentar.
¡Cierto. Y hasta estornudar ha podido verme si me he resfriado! ¡De lo más corriente!
¿Dónde la diferencia entonces?
Permítame una vez más. Cuando usted pasea por el valle, y observa los cerezos en flor, su aroma, su color, el río de la vida fluyendo sereno…, el canto de los petirrojos, mirlos y la malviz, el manto verde de la hierba tachonado de margaritas, el ganado pastando, el vuelo en lo alto de una bandada de buitres y, algo más arriba, el paso de un avión dejando su estela blanca, cuando usted observa todo esto, es consciente de usted y lo demás!
Yo soy consciente, sé, que soy todo eso que usted observa, usted mismo, y hasta el tacón algo desgastado del zapato derecho que usa.

viernes, 14 de febrero de 2020

Guarda silencio, escucha...




¿Qué se supone que tengo que escuchar?
¡Nada!… Guarda silencio…
¿Y?...
¿No oyes?…
¿Qué tengo que oír?…
¡El silencio interior! Eso que nunca oyes por el ruido en el que te envuelves… para no oírlo. ¡Para no oírte a ti mismo!
Pues sí, puede que tenga algo de razón… ¿Y cómo se consigue?…
¡Observa tus pensamientos!… Llega uno, se consciente de eso…, ¡Para!
Y antes de permitir que llegue el segundo, en ese intervalo, en ese instante, en ese «vacío», que en un principio será “un nada”, pero con la práctica se irá alargando, ahí, justo ahí, justo «eso» eres TÚ en estado puro.


domingo, 9 de febrero de 2020

Cuentacuentos...



Hola, me llamo Julio David ha dejado un nuevo comentario en la entrada "Sin retorno":

“Y esto es lo más loco. Y la última verdad: Dios nació con el primer hombre que lo imaginó y morirá cuando el último hombre muera (o ya no sepa imaginar lo inimaginable).”

Con las 29 letras del abecedario podemos crear todo tipo de palabras, casi infinitas, textos, conversaciones, creencias, conceptos, certezas, etc. (Bueno, estas últimas no se crean, ¡¡son!!)

Algunas de ellas tendrán un significado distinto dependiendo de múltiples factores… Generalmente culturales (de distintas culturas), estudios, profesión, intereses, ideológicos, políticos, económicos, etc.

Julio David, del blog: «Literatura bonsái», con las suyas en un comentario que deja en el blog de Manuela, «Dama de agua», afirma una realidad que no todos conocen. Y mucho menos aceptarán:

Dios nació con el primer hombre que lo imaginó y morirá cuando el último hombre muera (o ya no sepa imaginar lo inimaginable).”

¿Es cierto esto?

Pues como casi todo en este mundo, para quien lo sabe, ¡sí! Para quien lo desconoce…, puede que sí puede que no.

¿Y usted qué piensa?
A estas alturas de mi vida, ¡soy! Y por ello ya no cabe pensamiento alguno.
Y este tal David ¿quién es, a qué dedica el tiempo libre?…
En lo que le conozco, un «cuentacuentos»…
¡Ah!, ya decía yo… Un saltimbanqui de la vida…

Alguien de sabiduría dijo que las grandes verdades se expresan mejor a través de un cuento. ¡Y tenía razón!

domingo, 2 de febrero de 2020

Capicúa... casi!



Fecha: 02/02/2020 Lee por ambas partes...

Hora: 22:22. ¿Cuándo volverá a verse una cosa parecida?

02 del 02 del 20 20 Simple juego a estas horas de la noche.

lunes, 27 de enero de 2020

La tarde caía...



Un poco hastiado de tanto cacareo sobre cierto tema «educacional» que cierta política está ondeando como estandarte de la defensa de los valores patrios y de potestad de los padres sobre los derechos de sus hijos a una educación, no solo plural y natural, sino acorde con los tiempos actuales y, sobre todo, respecto al propio niño y sus circunstancias, que las tienen, me ha hecho evadirme a tiempos pasados más tranquilos...

De cuando yo mismo era niño. 

Y han surgido en mis recuerdos, la noria, el pozo, la huerta… ¿Cabe mayor naturalidad? Tres elementos, entre otros cientos, que antaño eran no ya fundamentales sino imprescindibles.

En mis años infantiles conviví con ellos de manera natural. ¡Estaban ahí! El pozo en mi casa, y las norias y las huertas repartidas por todas las fincas de alrededor…

Y sin embargo hoy, sobre todo la noria, pieza de museo, o protagonista central de algún poema de Machado. Las huertas, todavía abundan sobre todo en las zonas rurales, y los pozos, así así.

Quédome, pues, en aquellos tiempos… 1954, más menos. Y en las entrañables «tardes» de A. Machado.


La noria.

La tarde caía
triste y polvorienta.
El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
La tarde caía
triste y polvorienta.
Yo no sé qué noble,
divino poeta,
unió a la amargura
de la eterna rueda
la dulce armonía
del agua que sueña,
y vendó tus ojos,
¡pobre mula vieja!...
Mas sé que fue un noble,
divino poeta,
corazón maduro
de sombra y de ciencia.

...claridad.

Hércules en la encrucijada, de Annibale Carracci (1596). Museo de CapodimonteNápoles.
Ilustra el mito de la elección de Hércules joven entre el difícil, incómodo, empinado y escarpado camino del conocimiento y el fácil y placentero, pero engañoso y estéril, de la ignorancia.

Se le veía casi todas las tardes, antes del anochecer, sentado en la hierba a la orilla del río tocando con dulzura el caramillo… Pequeño instrumento musical que, alguien le oyó decir un día, le había regalado Amenabar, el pastor de las estrellas.

Con la espalda apoyada en el tronco de la higuera, permanecía hasta que la oscuridad vestía de negro la verde campiña.

Las gentes del lugar aseguraban que hasta los búhos y los autillos guardaban silencio mientras el desconocido no dejase de tocar.

Había aparecido un día, tras bajarse del autobús, con su mochila al hombro… Nadie sabía su nombre. Todos le conocían como «el hombre de ciudad».

Alguien le preguntó, mientras compraba una barra de pan, que qué hacía por aquellos lares… A lo que éste respondió:

He querido aislarme de la cacofonía creada recientemente en la ciudad, de manera artificial, sobre el “derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos”.

Y dejaré, antes de volver, que amaine la «fiebre» que tanto revuelo ha causado en parte de la ciudadanía…

Ciudadanía que, si algo destaca en ella, es la claridad con que defienden, apoyan y alaban el derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos.

¿Alguien ha puesto en duda o riesgo tal derecho? Preguntó una anciana detrás de él... Volviéndose hacia ella con una sonrisa le dijo: ¡desde luego que no!

domingo, 26 de enero de 2020

El silencio es más necesario que las palabras sin sentido...



Me he levantado temprano, a eso de las siete. He visto por la ventana que estaba nublado, el suelo húmedo y la calle desierta. He abierto el ordenador y he empezado a leer algunos blogs de amigos que no había tenido tiempo de hacerlo. Y por ello, no comentar sus trabajos. En ello estoy. Son las 8:57, y al ir a levantar las persianas, descubro que una densa niebla lo ha cubierto todo. Caliento el té, que se había quedado algo frío en el cazo, e inicio esta entrada. No quería perder este instante sin dejarlo reflejado… El silencio de la casa, la calle, el pueblo todo, es total.

Sigo con la lectura de los blogs…

Terminados mis “deberes” retomo este texto para descubrir hasta donde llegará… Son las once y luce un sol y un cielo azul espléndido.

Quienes escribimos, nos leemos y comentamos por estos espacios, la mayoría lo hacemos en sintonía con el “otro”. Quien nos lee, nos comenta, o no, y mantenemos el juego y la buena cordialidad. Y sobre todo el respeto por lo leído y quien lo comparte, publica.

Es cierto que no siempre estamos en el mejor momento, inspirados, sensibles a lo que el “otro” expresa o necesita de nosotros… En lo que conozco, en el tiempo que llevo en esto, en la mayoría de los casos sí que se da esa concordancia entre ambas partes. ¡Pero no siempre!

Y no es lo mismo que alguien publique una receta de cocina o lo bien que le salió el postre al horno, que puede que no encuentre correspondencia a su entusiasmo, y esto otro que señalo a continuación.

Una amiga mía, y de muchos de vosotros, nombre no voy a dar, si bien no será difícil saber de quien se trata, vive una situación anímica de gran calado. ¡De intenso dolor en su mayor parte! Aún así encuentra la fuerza, no siempre, de leernos, comentar y publicar sus propios trabajos. Y lo hace, todo, con gran sensibilidad y belleza. Y sobre todo con una gran franqueza.

Y necesidad de ser comprendida! Y por ello, no debiera de encontrarse en su espacio de “Comentarios” palabras como las que le hacen decir:

A veces escucho que no me esfuerzo
o que yo soy la que quiero estar así
y éso aún me hunde más...”

lunes, 20 de enero de 2020

...esos traviesos gorriones.



Es curioso, tenía algunos temas sobre los que decir algo, sin mayor trascendencia que la de abrir la boca y, cual gorriones espantados, han volado.

Por temas pendientes hay que entender cosas que te llegan al pensamiento, algo que ves, te motiva, etc., y decides compartir… O por lo menos uno escribirlas.

Y aquí estoy, en plan doméstico. Recién tomado el té verde, algo de fruta, revisando unos documentos que hay que firmar hoy, haciendo tiempo para la ducha…

Llega un wasap: “Disculpa, creí que hoy era domingo… A las once no puedo acudir. Solo a las cinco de la tarde.” “Ok jeni. Nos vemos a las cinco.”

Envío otro wasap a quien también tenía que acudir a la primera cita: “Se pospone para la tarde.” ¡Todo en orden! Más tranquilidad.

¡La vida es así! La vida es…

Iba a decir bella pero…, tal vez no todos la vean así. Tal vez hoy, y solo por hoy, no todos la sientan así. Además, eso de «bella» no deja de ser más que una palabra formada por las ¿29? del abecedario. Su significado real, no será el mismo para todos.

Lo cierto es que desde que me he levantado, a las siete, y son ya las 8:20, no ha habido cambio alguno que haya hecho ondular, aunque fuese ligeramente, las aguas quietas de mi mente, o las profundas del plano emocional. ¡Todo inalterable!

Claro que si sopla el viento cuando salga a la calle, me despeinaré.

martes, 14 de enero de 2020

¡Bravo bravo bravo! ¡Avanzamos!

Aquella Ibiza que ya no es...


Sin pertenecer a ninguna opción política, hoy, ayer «radical», pero con amplio conocimiento de la realidad de este país, del mundo y demás, ciudadano de pleno derecho, pero que no participa, hoy, en las elecciones, no puedo dejar de alegrarme por el avance que supone que, por fin, un grupo de personas tengan las manos libres para dirigir este País.

Fiel reflejo, en su mayor parte, de la decisión de la mayoría de ciudadanos.

Este domingo paseaba por el monte con un amigo. Dentro de la generalidad de los temas de conversación que llevábamos, comentó, como tal vez muchos harían, sin más sentido que el de abrir la boca por no callar, lo delicado del tema de las pensiones… Y expresó, como harían muchos, su temor a que llegase un día en que no se pudiesen percibir. Es una persona de unos 40 años.

Le atajé antes de que siguiese, no soy de esa línea descendente, y le hice un gesto con la mano como marcando una raya entre ambos. Y le dije: ¡Yo sí la cobraré hasta el último día de mi vida!… De ti no lo puedo afirmar pues expresas dudas…

En clara alusión a que, si siembras miedos, acabarán apareciendo las causas que te darán la razón de ellos.

El sonido de algún que otro cuervo, urraca y pollino, cosa natural en la campiña, no nos impidió disfrutar de un espléndido día de sol, un rico caldo en Amillena al mediodía y una tarde tranquila.

Cuantas veces me embarqué, de niño, en el barco que nos llevaba de Mallorca a Ibiza todos los veranos, jamás puse en duda, ni caer en la cuenta, que la tripulación, con el capitán al frente y el propio barco, no fuesen a llevarnos a buen puerto.

No, graznidos no se oían en la travesía. Solo la brisa del mar…

viernes, 3 de enero de 2020

...nos-otros!



Siendo todos los árboles «árboles», no hay una copa, de árbol, igual a otra.

La diversidad del ser humano, implica la diversidad de «percepción» de cada uno. Percibimos, y reaccionamos, «vivimos», a lo percibido.

Al dormir, por las noches, todos estamos «durmiendo», y sin embargo lo soñado, lo «vivido», no es igual para todos.

De lo señalado más arriba cabría deducir que, de las distintas percepciones, de cada quien, surgen las diversas expresiones…

Que, generalmente, se plasman, entre otros, en estos espacios de comunicación, interacción, encuentro, compartir, etc.

Y todo ello, o la mayoría, la consabida “oveja negra” siempre está presente, bajo el paraguas del respeto, la comprensión del otro, la consideración, aceptación, etc.

¡El otro! (Nosotros mismos un poco más allá).

No se trata de hacerles sitio en nuestras camas o en nuestras mesas (más allá de las palabras ocasionales de «ayuda» que solemos emitir ante hechos puntuales de cierto dramatismo, que los medios de comunicación se encargan de “magnificar”), pues no habría camas o mesas suficientes para albergarles a todos…

Es más bien, creo, lo que se pueda hacer, puntualmente, sin que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha, ante una situación concreta, cercana, que pueda surgir ante ti. Que puede darse en tu escalera, esquina de la calle, barrio, comunidad… y poco más.

¡No necesitas recorrer el mundo! ¡No es tu caso! Puede que sea el de otros, respétalos, pero no te impliques en algo lejano que no puedes abarcar...

¡La vida es así! Cuando somos capaces de «percibirla», y vivirla, así.

miércoles, 1 de enero de 2020

sacapuntas...

Abubillas.


He ido a apuntar en el cuaderno/bloc que siempre me acompaña en la mesa desde la que tecleo, algo para hacer después… No encontraba el BIC y cogí el lápiz, ¡vaya, no tiene punta! Me dirijo al mueble y saco un sacapuntas. Muy sencillo, básico y económico. Y además bonito. Tiene un color amarillo “piolín” que destaca. Recuerdo que entre otros colores que había en la tienda escogí éste.

Empiezo a girar el lápiz y salen las primeras virutas de madera… Con esa forma tan característica de siempre. De cuando éramos niños. Y no había bolígrafos.

Y los recuerdos afloran… Palma de Mallorca, cuatro casas perdidas entre campos de labranza, caminos de tierra, almendros, flores silvestres, rocío sobre la hierba en soleadas mañanas en las que, creo, que contaría con cinco años, me dirigía solo desde casa a la escuela en el convento de las monjas.

De aquellos almendros de corteza rugosa, con algún que otro agujero en su tronco, que permitía anidar en ellos a las abubillas, cuántas crías no saqué, para observarlas, con su consabida sarna, eso decían las madres, y volvía a dejarlas, me entretenía cogiendo la resina que rezumaban…

Aquellos aromas de campo, de vida natural, de sonidos entrañables hoy, los pájaros, el rebuzno de algún burro, los ladridos de los perros al pasar ante sus verjas, el carro de los labriegos… El canto de alguna mujer mientras lavaba la ropa en el patio, el sonido de la polea que hacía girar la cuerda cuando se sacaba agua del pozo… Agua que te ofrecían con gusto cuando desde el otro lado del murete de piedras que rodeaba sus casas, desde el camino, se la pedías.

Ahora mismo tengo a una monja presente, joven, que sentada en aquel pequeño altillo que le permitía observarlo todo, y sin levantar la vista del ganchillo que estaba haciendo, asombrado, la escuchaba decir: “Ernesto, saca el dedo de la nariz”.

¡Pero si no miraba, cómo es que me veía! No lo comprendía. Máxime cuando yo si la miraba para poder practicar libremente la espeleología nasal jajjajaajjaaja…

Pues sí que le ha dado de sí un sencillo sacapuntas… Tengo la impresión de que si siguiese escribiendo, y le veo inspirado, podría sacar hasta un pequeño libro de relatos infantiles.
¡Hombre, no diría yo tanto! Pero sí que ha surgido esta inspiración, y posterior recuerdo, mientras colaba el té verde de la mañana. (Y gracias, eso también, a mi amiga Alís. Que al abrir el ordenador me he encontrado con su felicitación entrañable… Lo que ha permitido que se mitigase en su mayor parte, cierto talante con el que me había despertado).
Pero sí (4º «sí» en poco espacio) que me hago eco de su “sencillo sacapuntas”.

Empieza, eso dicen la mayoría, un año nuevo. Yo no veo más que un día más. Ayer, 2019, hoy, 2020, y mañana, ver venir!

Que empiece, en mi caso, y debería ser extensible a muchos, con algo tan ¿sencillo, natural, necesario, eficaz, colorido, agradable, etc.?, como es un sacapuntas, debiera ser preludio de «sabiduría».

¿Sabiduría, un sacapuntas?… No sé qué quiere señalar…
Sí hombre, un sacapuntas, natural y necesario, cuando se necesita, en contraposición a toda esa “sabiduría” actual y mundana, modernista, a todas esa cosas en las que la mayoría de las gentes se embarcan, como si les fuese la vida en ello, para llegar a ninguna parte!
¡Explíquese! No le cojo el punto…
¡No seré yo quien abra la boca para modificar comportamiento, ajeno, alguno. Este es mi regalo de Reyes.
¿No quedamos en que sobre los demás no diría esta boca es mía?
¡Y lo sostengo! ¡El regalo de Reyes es el que la vida me ha hecho hoy al permitirme comprender, y aceptar, esta lección.

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Que el año empiece así, es un buen augurio de por donde viene...

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