sábado, 30 de mayo de 2015

La tarde...


La tarde declina...

El silencio se hace presente en el valle...

Los últimos y dorados rayos de sol enciende de rojo las cumbres de Anboto y Udalaitz...

El río de la vida fluye sereno. Los petirrojos en la umbría del bosque y el mirlo desde lo alto de la iglesia despiden el día. Venus marca la incipiente noche que nos acompaña. El cuarto creciente de la luna guía a la pareja que, cogidos de la mano, se adentra en el valle por el camino verde...


“Hoy he vuelto a pasar... por aquel camino verde... que en el valle se pierde... y es mi dulce soledad... Hoy he vuelto a pasar por la puerta de la ermita... he subido a la colina y allí me he puesto a cantar...”.

(Canción enseñada por mi abuelo en Noia en 1956)

miércoles, 20 de mayo de 2015

Sólo por hoy vuelves a la vida...


...en el recuerdo que me permito de ti.

En el devenir de nuestras vidas, de una de ellas, coincidimos en la antiquísima villa de Noia, bañada por la ría del mismo nombre. Compartimos casa, mesa y alcoba. Fue una estancia feliz para ambos.

Te recuerdo. Te veo hoy como si te tuviese delante. Joven, ¿33 años?, muy posiblemente. Guapa, muy guapa. Ese pelo negro y ondulado que te caía sobre los hombros. El óvalo de tu cara. La sonrisa a flor de piel. Tus dientes blancos y bien cuidados (come una manzana al día y tendrás los dientes limpios, solías decirme). Esa figura menuda, no eras muy alta, pero sí bien formada. Recuerdo ese dato de cuando te vestías de tiros largos, la mayor parte de los días, y salías de paseo por la alameda. O las entrañables calles viejas llenas de comercios, gentes, colorido y alegría. Así quedaste grabada en mí para siempre...

Vivencias mil... Nuestra estancia ocasional en la otra casa. Propiedad vuestra, tuya y de tu marido. Que no compartíais por haber ido, él, a hacer fortuna al otro lado del Atlántico.

Lolitiña, te llamaba en sus cartas de amor que nunca me dejaste leer... Si bien más de una vez, riendo ambos, corriste detrás de mí al haber conseguido cogerte una... Queridísima Lolitiña... Y otros términos parecidos que dibujaban esa media sonrisa en tu cara mientras las leías en la alcoba... de ambos.

Recuerdo tus manos siempre... Nadie ha vuelto a acariciarme como lo hiciste tú. ¡Nadie!. Tumbado en la cama pasabas tus manos por mi espalda una y otra vez. Interminable sesión de cariño y entrega.

¡Así te recuerdo hoy. Así eras ayer!

Tus padres en la alcoba de al lado. Apenas una sencilla puerta acristalada nos separaba de ellos. Cómplices silenciosos. Nunca se opusieron a nada. De hecho fueron sus manos de carpintero quienes construyeron la cama.

Finalizado el encuentro de nuestros cuerpos te girabas, y en un natural gesto empezabas a desvestirte... una, dos, tres prendas. Hasta quedar desnuda a excepción de tu braga blanca. Nunca vi más allá de tu espalda... Y eso que la curiosidad de mis ocho años no te quitaba ojo.

Sólo por hoy, mi querida tía Lolita, vuelves a compartir conmigo momentos de un ayer querido.

viernes, 15 de mayo de 2015

Días "desapacibles"...


Me encantan estos días en los que el clima da un giro de 180º. De tener un sol brillante y días de playa, a pasar a mañanas como la de hoy. En que el gris, el xirimiri (fina e imperceptible lluvia que acaba calándote), el fuerte viento y el frío de nuevo convierte a éstas en “desapacibles”.

Los tréboles rojos de la terraza no han desplegado sus hojas todavía, y las múltiples florecillas lilas que los coronan permanecen cerradas y cabizbajas ¿“Tristes”?... ¡En absoluto!. No hay tristeza en la naturaleza. No hay tristeza en lo natural.

El suceder natural de la vida... sucede.

Cierto que observo todo esto tras los cristales de la ventana. No en la parada del autobús bajo un paraguas. Pero es que éste es el momento en el que me encuentro. ¡Aquí y ahora!. No cabría, pues, añorar días que no están o momentos que no son.

Los nogales, hoy, mecen sus ramas al son del ulular del viento. Los castaños, las magnolias, la palmera, todo hoy danza en compañía de las múltiples gotas de agua que riegan la tierra.

Y el día es perfecto.

sábado, 9 de mayo de 2015

¿Qué “yo”, qué ego, qué personalidad?...

Llevaba unos días enfrentado con la impronta de ella... Algo había sucedido que les mantenía enrocados en la fortaleza de cada uno. No era la primera vez. Se diría que la frecuencia iba en aumento según pasaban los años.

De los abrazos, los besos y los te quiero de un ayer no tan lejano, se había pasado a una relación normal... En la que si bien seguía vigente el cariño de padre e hija, éste se veía velado por la impronta... de ambos.

(Impronta personal: característica personal que se refleja en acciones, obras, trabajos, o en otras personas)

No se sentían cómodos en esa situación pero, la situación continuaba. Una palabra, un gesto, una expectativa de uno hacia el otro, no cubierta, bastaba para desencadenar un nuevo periodo de alejamiento, silencio, sequedad y aparente indiferencia... Un pequeño infierno. En el que el entorno familiar se veía involucrado.

Ayer, de camino a su trabajo, le vino un pensamiento. Que tomó, no sólo con interés sino con gran determinación... ¿Cuál es, realmente, la razón de todo esto?

¡Concluyó al instante que todo se debía a él mismo!. ¡Su personalidad, su “yo”, su ego, se sentía amenazado!

Y comprendió de inmediato que todos los desencuentros, enfados, enfrentamientos, sean de la índole que sean, proceden únicamente de este aspecto. ¡El miedo al otro!

Miedo... al otro.

Y algo empezó a clarificarse en él. Algo que ya sabía, sí, pero que nunca vio con tanta nitidez.

¿“Yo”, ego, personalidad?. ¿Qué “yo”, qué ego, qué personalidad?... Y notó como esa carga emocional que sustentaba se diluía. Notó como la “importancia” del problema desaparecía. Y constató que ello era debido a la desaparición de su propio “yo”, ego, personalidad.

Al diluirse la ola que creía ser en el Océano inmutable, ¡que supo que era!, vio desaparecer también todas las demás olas. Empezando por la que representaba a su propia hija. Y el mar embravecido de los sentimientos enfrentados, deseados unos, rechazados otros, el caldo de cultivo de lo que se conoce por “la vida es así”, amainó.

Y la calma se instaló en su corazón.

domingo, 26 de abril de 2015

Boomerang.


El boomerang es esa pieza (arma) que lanzada de una manera determinada, si no impacta en el objetivo, regresa a su punto de origen debido a su perfil y forma de lanzamiento especiales.

Si sintetizásemos el comentario podría quedarnos algo así: “lo que lanzas se te devuelve”, “lo que emites viene de vuelta.”. “Lo que piensas construye en la misma cualidad.”. “Lo que siembras recoges.”.

Lo que recoges, hoy, es lo sembrado ayer... Aunque no seas consciente de haberlo hecho.

Esto es conocido como la ley de causa y efecto. Toda causa produce un efecto. Todo efecto proviene de una causa, previa.

Y así se va formando esa cadena de causas, previas, lo que produce los consiguientes efectos, que se convierten a su vez en causas de otros efectos... Y así hasta el infinito...

A diferencia del boomerang, que es necesario que no toque el objetivo para que vuelva, el pensamiento y el sentimiento emitidos, buenos o inadecuados, si tocan el objetivo, al otro, la cosa, es cuando vienen de vuelta. Y generalmente multiplicado su efecto. Si era bueno, bueno, si no, de la misma cualidad. Esto no es conocido, y menos aceptado, por la mayoría de la gente. Se ignora. Pero la ignorancia de algo no libra de los efectos producidos... ¡Y así va el mundo!

¿Está la humanidad condenada a sufrir la interminable sucesión de causas, inadecuadas, y los consiguientes, y perniciosos, efectos?

¡No como tal humanidad!. ¡No hay tal humanidad!. De la misma manera que una multitud de granos de arroz es la suma de cada uno de ellos, así mismo la llamada humanidad es la suma de cada uno de los individuos que la componen. Y son estos, individualmente, y no en conjunto, los que tienen que cambiar. ¿El mundo?. ¡No, desde luego. Ello es imposible!

Lo que sí tiene que hacerse, lo que está al alcance de cada uno, lo único que puede hacerse realmente, es cambiar uno. Dejar de emitir, uno mismo, pensamientos inadecuados, malsanos, negativos, e inútiles. Sustituir los sentimientos que se generan en su corazón, en muchas ocasiones por cosas nimias, por sentimientos de comprensión, aceptación, armonía, paz o amor. ¡Perdón!

La comprensión, la paz o el amor, no son esas palabras bonitas y algo tontas con las que la mayoría estará de acuerdo al leerlas, para acabar no haciendo nada con ellas. Cuando son éstas y no las grandilocuencias creadas, de toda índole, las que pueden cambiar sus propias vidas.

¡Propias vidas! Lo que está en tu entorno más inmediato, Tú.

Cuando te observes motivado, implicado, en causas humanitarias, próximas o lejanas, ello no importa, como tampoco importa si es de hecho o sólo de intención, presta atención. Verás cómo realmente no estás haciendo nada con lo único que puede cambiar tu vida. ¡Tú! Y cambiando tú cambiarás el mundo.

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Si cambias tú, cambia todo el contexto que te rodea. 
Sea éste de la naturaleza que sea.
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Por otro lado las palabras de Jesús a sus discípulos,
personas corrientes como tú y yo,
encierran una enseñanza más profunda que la señalada hasta ahora.


Estáis en el mundo pero no sois del mundo”.
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martes, 21 de abril de 2015

palabras palabras palabras...























...paroles paroles paroles...

Así cantaba Silvana di Lorenzo en la vieja y entrañable ciudad de León, en un atardecer del verano del 73... Ayer, sin más!

Era el cumpleaños de su amiga, y compañera de trabajo, y localizó este viejo disco. Tenía un cierto valor sentimental para ella. Se identificaba con esta letra al vivir una experiencia de amor con una persona que encajaba casi perfectamente con la misma...

Ayer también, y este ayer es 42 años después, la misma persona le comentaba que no se sentía identificada con la imagen, actitudes, palabras, hechos, que hoy conforman su vida. Ella. Le decía que es como si estuviese encadenada a algo que no es ella. Que ya no es ella.

No cabría dudar que algo habrá hecho, o dejado de hacer, para que hoy recolecte siembras de un ayer que, de haber sabido la evolución de la vida, no hubiese sido la misma.

Y si bien su bandera, hasta hoy, roza casi la sequedad, como secas están las tierras de su Castilla la Vieja, así se define, no hay duda que la vida llama a su puerta...

La llama a un cambio de actitudes. Sonrisas, en lugar de seriedades. Palabras amables, sustituyendo gestos adustos. Prodigarse en abrazos, deseados, y que hoy no están. Besos, olvidado ya como se hace...

La llama principalmente a aceptarse tal y como es hoy... Ella... En su interior. En su esencia más íntima. En el lugar secreto de lo más elevado. Y cuando esto suceda todo a su alrededor cambiará en consonancia con ello.

¡Lo sabe! El ansia de cambio es grande... El encuentro consigo misma es imparable...

Sólo tiene que tener confianza en ella... Y avanzar!

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Ayer fue un día de palabras. Fui receptor de algunas y testigo de otras ajenas. Un sin fin de ellas. Las hubo de todos los gustos, colores, tendencias y relevancias. Y constaté, una vez más, de la ligereza con que en muchas ocasiones las empleamos.

Si nuestra intención es expresarlas, no es suficiente que nosotros las consideremos importantes. Debemos tener muy presente si las mismas serán recibidas igual en la otra parte. Si no es así, o hay dudas al respecto, es mejor guardar silencio.
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miércoles, 8 de abril de 2015

Mierda de vaca.


Bob Adamson* fue uno de los primeros occidentales que acudieron a visitar a Sri Nisargadatta Maharaj y en su presencia, terminó la búsqueda en el año 1976.

Nisargadatta le dijo: “La mejor forma de ayudar a alguien es llevarle más allá de la necesidad de ayuda”.

El mensaje de Bob Adamson es poderoso y directo. Si hay una palabra que pueda definirlo y hacerlo destacar entre otros mensajes similares, es, sin duda: claridad.

Bob relata la historia contada por Muktananda:

““Un tipo va a un guru y le dice: “Enséñame la verdad”. El guru simplemente le contesta: “Tú eres Eso”. El tipo entonces piensa: “Vale, ya he oído eso antes”, y se larga calle abajo en busca de otro guru que posea una verdad más grande. Encuentra después a otro que tiene cientos de devotos y que se parece más a lo que él cree que debe ser un guru.

Entonces le dice al nuevo guru: “¿Me enseñarás la verdad?”.

El guru le pregunta: “¿En qué otro sitio has estado buscando?”.

El tipo contesta que ha ido a ver al otro guru. El nuevo guru, que conoce al otro y sabe que tiene la comprensión, le dice: “Tendrás que servirme doce años antes de que puedas conocer la verdad”. “De acuerdo, estoy preparado para hacer cualquier cosa por la verdad”. Contesta el tipo.

El guru llama entonces al administrador de las actividades del ashram y le pregunta: “¿Qué trabajos quedan por hacer?”.

Bueno”, dice el administrador, “lo único que queda es recoger mierda de vaca”.

De acuerdo”, dice el guru al recién llegado, “eso tendrás que hacer. Tendrás que recoger mierda de vaca durante doce años”.

Tras doce años de diligente trabajo, el buscador al fin se acerca al guru y le dice: “Maestro, te he servido fielmente durante doce años. ¿Podrías ahora enseñarme la verdad?. El guru entonces le mira fijamente a los ojos y le dice: “Tú eres Eso””.

Bob: ““Ahora todo el mundo se ríe cuando Muktananda cuenta esta historia. Muy pocos ven más allá del chiste. No ven que ellos están haciendo exactamente lo mismo. No oyen el mensaje que Muktananda nos dirige: “Dios mora en ti como tú, Es tú”.

Nisargadatta me dio la misma indicación que el guru le dio al tipo de la historia cuando fue a buscar la verdad. Me dijo: “Tú no eres el cuerpo, ni eres la mente. Tú eres pura consciencia, o presencia, o realidad”. Y esta vez fui capaz de verlo.

Asombrosamente mi “recoger mierda de vaca” terminó al instante””.


* Una Sola Esencia. Bob Adamson. Vía Directa. Colección Advaita.

domingo, 29 de marzo de 2015

Ébano...



 Cuando la inmobiliaria le enseñó aquel piso, le encantó que tuviese ese patio interior y esa claridad. Le gustó toda la vivienda, la zona, la amplia terraza que daba a la gran alameda. La luz que entraba por las ventanas. Todo.

El patio, del tamaño de una habitación y al que se accedía por la cocina, contaba también con la ventana de una habitación. Era particular. Si bien del segundo piso daban a él dos ventanas, cocina y habitación. Cubierto por una tejavana, estaba abierto por una esquina. Descubrió poco después que una pareja de colirrojos anidaban en un saliente del techo sobre la secadora.

Vacío el piso superior cuando él llegó, pasaron varios meses hasta que oyó ruidos de gente.

A los pocos días se cruzó en la escalera con una pareja de negros. Supuso que eran sus nuevos vecinos. El hombre, alto y fornido, bien vestido, le sonrío amablemente. Ella, de menor estatura, delgada, pelo ensortijado y negra como el azabache, bajó la mirada a su paso.

Pasaron los meses. Su trabajo, desde casa, consistía en llevar la contabilidad de varias empresas. Ocupación que le permitía bastante tiempo libre.

Un día en que se encontraba limpiando sus zapatos en el patio, notó que algo se movía encima de él. Al levantar la vista vio como su vecina iba tendiendo la ropa en el colgador de su ventana. Cubierta con una amplia y corta camiseta de tirantes y color blanco, destacaba, más si cabe, el oscuro color de su piel... Y en ese momento también la turgencia de unos pechos que, al movimiento de tender, parecían pugnar por salirse...

Sorprendido y turbado apenas se oyó a sí mismo decir un tímido hola... Bajó la vista y siguió cepillando sus zapatos. Ella no respondió. Ni creyó que le hubiese mirado.

Pasaron dos semanas antes de que volviesen a coincidir en el patio. Él estaba limpiando y regando algunos tiestos cuando oyó como una ventaba se habría sobre él. En un principio ni se atrevió a levantar la vista... Se había cruzado con ellos en la escalera en algunas ocasiones y ella apenas había esbozado una sonrisa. Cuando por el movimiento y ruido se hizo evidente que alguien estaba asomado, miró hacia arriba y la vio colgando unas toallas... En esta ocasión nada impedía ver como la naturaleza había obrado en aquel cuerpo... Ahora sí fue ella quien, ante el silencio de él, y su sorpresa, le sonrió ligeramente. Unos segundos después desaparecía cerrando la ventana.

Se quedó anonadado ante la visión de aquella escena que, inusual y sorprendente, no sabía como interpretar...

Le pareció, eso quiso pensar, que no había nada insinuante en aquellos dos encuentros. Parecía más bien su forma natural de estar en casa, sola, en la intimidad. Si bien ésta no le importaba compartirla con él. Y empezó a gustarle aquel inocente juego de complicidad.

En ocasiones no era sólo al tender la ropa que coincidían, sino también al limpiar ella los cristales de las ventanas. No siempre se asomaba desnuda de medio cuerpo. Y ambas actitudes, cubierta o sin cubrir, parecían tener la misma relevancia para ella.

Nunca tuvo claro qué era el hombre para ella, marido, hermano, compañero... Al cabo de unos seis meses y al volver a casa después de un fin de semana de viaje, encontró un sobre en el suelo del patio. Al abrirlo había un papel en blanco con la palabra “Adiós” y la mancha de carmín de unos labios.  

sábado, 21 de marzo de 2015

¡Se libre!



Cómo afrontar la oposición. (cotidiana, en la familia, trabajo, sociedad, etc.)

Si los demás te critican, provocan, difaman o vilipendian, retrocede y obsérvate. No alimentes la aversión, no te enzarces en disputas ni caigas en la depresión, el enfado o el resentimiento.

Ve más allá y actúa como si no hubieses visto ni oído nada. Finalmente la peste de la maldad se desvanecerá sola.

Si decides luchar terminarás inevitablemente encadenado. (Esta última frase ha sido, hoy, determinante para comprender y aceptar la enseñanza)
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Maestro Yuanwu. 
ZEN
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domingo, 15 de marzo de 2015

Silencio.

El silencio de tu esencia ¿dónde está tierra mía?

Con la buena música de Caty, del blog cat-enblancoynegro.blog..., y después de haber cenado, solo, intento hilvanar alguna historia o recuerdo que me permita la comunicación... aunque no sea sino conmigo mismo.

Pero va a ser que no!. Por un lado la hora, algo tarde ya, y por otro cierto cansancio que me hace dudar del intento.

Me viene a la mente, mientras el ordenador me avisa que la batería está baja, aquel verso de Machado, de su poema Retrato, en el que el poeta expresa que “quien habla solo espera hablar a Dios un día...”.

No parece mal guión... Y además hoy no creo que vaya a aparecer nadie más.

No hay en estas palabras ni soledad ni tristeza. Nada más lejos. Sí la ausencia de una voz distinta.


jueves, 5 de marzo de 2015

...y surgió esta canción.


Corría el año de gracia de 1982...

Viajando de madrugada en su automóvil desde la orilla del mar Mediterráneo hacia el mar Cantábrico, empezó a tararear algunas melodías conocidas...

Le vino a la mente la imagen y sonrisa de la pequeña hija de su amiga. Cuatro años...

Dejó volar la imaginación y surgió esta canción.

Hola viejo amigo, ¿cómo estás?
Ya veo que te es difícil recordar.
En cambio yo nunca he podido olvidarte.
Viejo amigo de mi madre.

Soy aquella niña a la que de pequeña en tus rodillas sentabas.
Soy aquella niña a la que de pequeña tantos cuentos contaste.
Soy aquella niña que cuando mi padre se iba a su trabajo,
contenta sabía que estabas a su lado.

Hoy ya he crecido, ésta es mi hija y de ti le he hablado...
Viejo amigo de mi madre...

Te veo cansado, las sienes de plata, el cuerpo encorvado.
Ven... cógenos la mano, vamos a su encuentro, ella esta esperando...
_____._____

Avatares de la vida... Hoy, es su hija querida. Y las de ésta, sus encantadoras nietas. Protagonistas todos, sin saberlo antaño, de una realidad acaecida.

El Puente Colgante de Bizkaia. (País Vasco)

sábado, 28 de febrero de 2015

Abanico...

Abanico es lo que formamos todos los que nos movemos en el mundo de los blogs. Un amplio abanico de personas, ideas, trabajos, gustos, tendencias, deseos, formas de ver el mundo, entenderlo y vivirlo.

Fue todo un descubrimiento cuando mi amiga Maite me habló de estos espacios hará unos 6 años. ¡Un espacio público, y privado, en el que poder expresarse! Fue toda una revelación. Y aquí estoy desde entonces.

Desde el principio entendí las tres premisas básicas de un blog: Expresar, respeto y privacidad. A partir de esto puedes hacer en tu blog lo que gustes. Si lo que haces no gusta, te visitarán poco. Tú eres, pues, el artífice de ti mismo.

Expresa. Textos, poesía, pintura, fotografía, manualidades, cocina, literatura, mantillas de Semana Santa de principios de siglo, y mil y mil temas más. Todos bienvenidos. La aceptación de tu espacio por los que te visiten la diseñas tú.

Respeto. ¡Qué decir sobre ello! No he encontrado a casi nadie que no lleve esto por estandarte. Que entre mil salga alguno que no lo tiene, estaría dentro de la diversidad que como humanos somos. Y hay que reconocer que estos frecuentan poco estos espacios.

Privacidad. He aquí un punto delicado... Pues si bien es cierto que la red permite la mayor privacidad, puedes publicar sin tu imagen, tu nombre, tu sexo, edad, condición, color de pelo o si vistes a la última, hay una cosa que la red no puede evitar.

¡¡Qué te localicen!!.

Esto de los localizadores que algunos instalan en sus blogs, las razones son múltiples, “lo puse al principio de abrir el blog, por poner, por rellenar espacio, por hacer bonito, me lo puso mi amiga, me hacía ilusión, quiero ver cuando entra mi novio, etc., etc., etc. ¡Pero la verdad es que no lo miro nunca!”.

Estas opciones, respetables, rozan en ocasiones la privacidad de quienes entramos a leer, curiosear, escuchar música, en blogs sin por ello dejar comentario, huella.

Y sin embargo ahí estamos, ¡señalados!. País, capital, pueblo, hora de acceso, minuto, permanencia, etc. Puede que no tal vez para el titular del blog, que no lo mira, y me consta que así es la inmensa mayoría, algunos lo tienen al final de la página, pero estamos!

Puede argumentarse que puesto que no pone el nombre de la persona ésta no es identificada. No es del todo cierto. Pues si vives en localidades pequeñas éstas quedan reflejadas. Y si yo sé que Margari vive en Jadraque, provincia de Guadalajara, (Castilla-La Mancha). Manuel en Medina del Campo, provincia de Valladolid, (Castilla y León). Manuela en Tafalla, (Navarra) o Rosa en Basauri, provincia de Vizvaya, (País Vasco), y veo estos datos señalados en el localizador del blog donde acabo de acceder sabré que están conectados. Sean las 4 de la tarde o las 4 de la madrugada.

He de reconocer que, si bien respeto todas las opciones, no me siento cómodo cuando veo mi ubicación en un globo terráqueo girando o en una lista rectangular con banderas.

Como dijo mi amiga Velvetina hace ya más de 4 años: “Tienes razón, Ernesto. Escribo para que me lean libremente, no para saber quién y cuándo”.

A mis amig@s, a quienes por una u otra causa tenéis hoy instalada una de estas opciones, quiero deciros que respeto vuestra decisión. 


domingo, 22 de febrero de 2015

La sabiduría natural de los niños.


Friego yo friego yo...
<<En cierta ocasión, un predicador preguntó a un grupo de niños: “Si todas las buenas personas fueran blancas y todas las malas personas fueran negras, ¿de qué color seríais vosotros?”.

La pequeña Mary Jane respondió: “Yo, reverendo, tendría la piel a rayas”>>.

Anthony de Mello.

Cierto es que los niños tienen un conocimiento muy limitado del mundo... de los adultos, pues del suyo, creo, tienen el necesario.

Mi nieta Ziara acaba de cumplir 4 años. Inteligente, viva, sabia, como cualquier otro niño de su edad. Observo su evolución. Veo los cambios que se producen en el día a día, mes a mes, de año en año. Y claro que hay diferencias. Las justas. Las naturales.

Crecerá, y adquirirá un mayor saber del mundo. De sus valores y necesidades. Se la preparará, todos, padres, escuela, sociedad, etc., para que sepa y pueda desenvolverse en éste. Pero..., será a costa de la pérdida de su propio saber natural. De su propio ser. Del cambio de valores, de los reales a los ficticios. De los que, bien entendidos, dan frutos acorde con la vida. Que serán sustituidos, enseñados, por otros que harán/harían de ella una persona normal...

¡Harían!. Pues si bien tiene que desenvolverse, como cualquier niño, en un ambiente general, algunos procuraremos combinar, enseñar a distinguir, sus propios valores naturales con los de la sociedad.

¿Me permitís que diseñe el devenir de nuestros hijos, y por ende el nuestro, en tres pasos?

-De niños se les enseña a ser... ciudadanos de pro y de provecho propio. Triunfar en la vida.
-Lo intentan o lo realizan.
-De adultos, muchos, desengañados por valores sin sentido real, liberan alforjas sociales y vuelven al encuentro de sí mismos. (Y esto lo sabemos ya muchos padres)

¿No sería mejor desde el principio educarles en la línea adecuada, aun a riesgo de que “no triunfen en la vida”.

Por “no triunfar en la vida” hay que entender que la vivirán de forma natural y feliz. Puede que no tengan tanto... Pero tendrán lo necesario y lo justo.

Y sobre todo serán ellos mismos.

Pero, ¿quién se atreve a educar de esta manera?

Piénsalo. ¡Porque la responsabilidad es tuya!.  

domingo, 8 de febrero de 2015

Los autillos del laurel cantaron dos veces...


Le hubiese gustado regresar a casa después de cerrar el trato con la empresa a la que había ido a visitar. Pero la sugerencia del dueño invitándole a asistir al conocido baile de disfraces de la ciudad, le retuvo aquella noche. Declinó la invitación a cenar con ellos alegando que tenía que enviar los pedidos cuanto antes, y aseguró que se verían en el casino.

Después de cenar en el restaurante La Peseta, conocido por su excelente cocina, se dirigió despacio hacia el casino, frente a la Alameda. La animación era extraordinaria, tanto fuera como dentro. La orquesta tocaba una melodía lenta, algunas parejas bailaban. La mujeres llevaban la cara cubierta por llamativas máscaras venecianas. Cruzó la sala y se acercó a la barra.

Una mujer que venía del centro de la pista se acercó hasta donde él estaba y, dirigiéndose al camarero, pidió una bebida. Su voz le llamó la atención... Juraría que la había oído antes. Se volvió hacia ella mientras ésta lo hacía hacía él, le sonrió. Sus miradas se cruzaron. La mascara le daba un aire de misterio y belleza... Sus ojos negros le transmitieron algo... Recogió su bebida y, sonriéndole de nuevo, se alejó.

La encontró hablando en un grupo de gente en una esquina del salón. Se dirigió a ella, quien ya le había visto acercarse. Por un momento creyó percibir en sus ojos y sonrisa que le estaba esperando...

¿Bailas?... ¡Sí!...

No cruzaron palabra en ese primer baile. Hablaron las miradas, el contacto, el silencio y el alma. Se reconocieron. Volvieron a bailar, una, dos y tres. Les dieron las doce y la una, las dos y las tres... Para entonces ya se habían contado sus vidas, desnudado sus almas. Salieron afuera y cruzando la calle se adentraron en la Alameda. La noche era cálida, estrellada. La luna creciente creaba sombras a su paso. Los acogía en la penumbra, los incitaba... Sus manos se buscaron... Sus labios se sellaron... Los autillos del laurel cantaron dos veces.

domingo, 1 de febrero de 2015

Creencias...

María Magdalena. La Bienamada.
Tiziano.

En ocasiones he sostenido que las creencias, por sí mismas, no son la realidad que pretenden señalar. Sean éstas insustanciales o divinas.

Dando por sentado que la realidad es!, en sí misma, cualquiera que ésta sea, la creencia suele ser la idea, el concepto, que de ella se tiene. Esta última, por su propia naturaleza, limitada, cambiante. Hoy una, mañana otra. Principalmente en función de nosotros mismos. De nuestra comprensión.

Conocer podemos conocer mucho. Y de variados temas. Pero la comprensión que tengamos sobre lo conocido marcará nuestra posición. Nuestra realidad. Que no siempre coincidirá con la realidad en sí.

Las creencias se dan en todos los aspectos de la vida. Todos creemos, todos sabemos, todos opinamos... de casi todo. El conocimiento real que tengamos de “la cosa en sí”, ya es otra historia.

Así conformamos el mundo. Primero el nuestro, que creemos que es el mismo para todos. Nuestra vida, nuestras cosas. Pensamientos, sentimientos. Y en base a ello, nosotros mismos. Y por extensión familia, trabajo, dinero, relaciones, salud, vivienda, carencias o abundancias. Ideologías, religiones, etc.

La religión de la vieja dama”

A una vieja dama de mentalidad muy religiosa, a la que no satisfacía ninguna de las religiones existentes, se le ocurrió fundar su propia religión.
Un periodista que deseaba sinceramente comprender el punto de vista de dicha anciana, le preguntó un día: “¿De veras cree usted, como dice la gente, que nadie irá al cielo, a excepción de usted misma y su criada?”.
La vieja dama reflexionó unos instantes y respondió: “Bueno... de la pobre María no estoy tan segura”.

Anthony de Mello.
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1 Corintios 6:9-10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)


9¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.


Esta es la palabra de Dios, amigo. Todo está escrito”.
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Estas notas pertenecen a una amiga mía de la que hacía mucho tiempo nada sabía. Cuando el silencio se instauró entre nosotros, ella jamás hubiese sostenido estas palabras. Mujer abierta y desenfadada. Convencida de un Dios único, y Padre de todos, sin excepción.

¿Qué había pasado? Sencillamente que las creencias habían cambiado. Hoy domina capítulos y versículos. Hechos, citas, páginas, fechas, nombres, letras de un ayer que necesitan comprensión..., y no literalidad. Ayer todo era Uno para ella. Sabía. Hoy se ha hecho múltiple. Y de esta multiplicidad, la mayor parte parece desechable...

Hola de nuevo...
Yo estoy bastante bien Ernesto. Más tranquila y con menos amigos, parece que las personas le tienen miedo a Jesucristo porque en vez de leer la Biblia, cuando les hablo salen huyendo, espero no sea tu caso, jajaajaja, también eso está escrito, no hay problema".

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«El hombre es el creador de su destino»

Dios en Todo

Swami Vivekananda. (1863-1902)
http://www.advaitainfo.com/charlas/dios-en-todo.html
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lunes, 26 de enero de 2015

Agua única...

 Fotografía tomada por Carmela.

En relación a mi entrada anterior, una amiga mía se cuestiona...

¿Por qué estoy aquí y para qué?
Si soy una hoja de un "árbol" que estaba predestinada a caer en un momento determinado, con un fin determinado...¿porqué no se me informa, da pistas o señales de los motivos de mi puesta en escena?”

Nada más lejos de mi intención que tratar de explicar nada y menos convencerte de que estás o no en la realidad adecuada. Todo es uno. Si bien se percibe múltiple...

Si observas el océano desde la orilla, periferia, lo verás lleno de olas, múltiples. Pero si profundizas en lo que ves, percibes a primera vista, verás que es sólo una sola cosa. Agua única. Océano. Y es incuestionable reconocer que el océano y la ola no son más que agua. Y aún hay más, ambos son uno. No dos. ¡Uno!

Ahora bien, como ola que ve a otras olas, aquí y allá, que se identifica con lo que ve sin profundizar más, y que se ve zarandeada por los vaivenes de la vida, es comprensible que se sienta una entre muchas.

Y también es cierto que, dicho lo anterior, hay que saber conjugarlo con las realidades del día a día. Uno mismo, los demás, el trabajo, la familia, los hijos, el cuerpo, el dinero, las creencias, el mundo, etc., etc.

Real lo primero, real lo segundo... Pero esto último relativo. Como el soñar y lo soñado. Soñar es una realidad, incuestionable... Y lo soñado es una realidad relativa. Sueñas sí, pero lo que sueñas no es real.


Sirvan estas dos alegorías, océano único y sueño relativo, como indicativo de por dónde puede ir la realidad. Una... Y la mayor parte de la humanidad.

martes, 20 de enero de 2015

...las hojas siguen cayendo.


Hace años leí en el libro “El Maestro”, historia de sabiduría que se desarrolla en la China antigua, una frase que dejó huella en mí. La pronunció un anciano ciego en presencia de su nieta, el Maestro y su discípulo. Y era sobre la vida...

Lo que sucederá no puede detenerse y lo que no sucederá no puede forzarse. Todo sucede porque ha de suceder”.

Vendría a significar algo parecido a esta otra: “Cuando el viento amaina las hojas siguen cayendo”.

Lo que ambas, tal vez, quieran indicar es que hagamos lo que hagamos el suceder natural de la vida fluirá siempre... Y si lo dejáramos hacer, en vez de interrumpirlo, inconscientes y constantemente, otra sería la vida, y el mundo.

Lo que no quiere decir que cada quien no haga lo que considere. ¡Claro que sí! ¡Hagamos! Pero tengamos presente la enseñanza: “Lo que ¡sucederá! no puede detenerse...”

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“Recogerás lo que siembres”.
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jueves, 15 de enero de 2015

La iglesia.


Mientras el sacerdote entonaba los cánticos adecuados al momento de la misa, se entretuvo en sacar la cuenta de cuantas veces habría asistido a algún funeral en los 35 años que llevaba residiendo en el pueblo. No le llegaba la cuenta a la decena. Incluido el que se celebraba por el padre de su amiga Susana. 

No era hombre de iglesia. Y menos de esquelas. Por ello, en varias ocasiones, sus amigos habían partido sin que él lo supiese. Conocía y tenía amistades en las distintas órdenes religiosas de la zona.

Le gustaba utilizarla en esas calurosas tardes de verano en que solía entrar por el frescor que se vivía en su interior. También por la satisfacción que le producía el contacto con la gente cuando el sacerdote daba la paz y estos se daban la mano entre si.

Y fue ahí, en ese acto, que la conoció. Si bien había estado mirando hacia todos los lados, por entretener el tiempo, no lo había hecho a su espalda. Y ahí estaba ella, un poco hacia su izquierda.

Empezó estrechando la mano de las personas que se encontraban a su lado, después a las que delante de él se volvían buscando las suyas. Y posteriormente se volvió él mismo buscando las que a su espalda ya se le tendían... Entre ellas las de la mujer de su amigo, “Rubio”, a quienes descubrió al volverse y quien le tendió una mano lánguida, estrechó la de él y la siguiente, sin fijarse muy bien en quien se la tendía. Le impresionó la calidez y fuerza que transmitían. Y supo...

La miró brevemente a los ojos y los vio risueños, entrañables, entregados a lo que hacía. Su sonrisa era franca, natural. Observó cómo siguió estrechando las de otras personas y cómo disfrutaba con ello. Incluso se desplazó algo más hacia delante por coger las manos de una mujer que se las tendía. Todo ello le gustó.

Al proseguir la misa la observó de reojo en alguna ocasión. Pelo castaño, ondulado. Pantalón vaquero, un chaquetón... Su cara no reflejaba nada que llamase especialmente la atención. Un rostro de tantos. No recordaba haberla visto nunca...

Si bien ella no volvió a mirarle, notó que sí era consciente de sus miradas... Y una cierta placidez se instaló entre ambos. Supieron...

Supieron... Más allá de los gestos y las palabras no dichas, innecesarias.

Al salir de la iglesia se despidió de las amigas que la acompañaban permaneciendo en el pórtico. Cuando el hombre de las miradas salió se dirigió hacia él con su sonrisa abierta... ¿Te apetece tomar un café?

Su marido había fallecido hacía cerca de dos años. Cenaron en su casa. A la mañana siguiente él salió temprano a comprar el pan...

jueves, 8 de enero de 2015

...la ilusión.

Recuerdo de niño, Santa Marta del Tormes, tendría unos 4 años, que escribí una carta a los reyes magos en la cocina. Al terminarla y junto a mi padre salimos a la calle y éste, haciendo una bola con ella, la echó al tejado de nuestra vivienda. Entramos en casa, cerró la puerta y a los pocos segundos se oyeron unos golpes... Salimos y no había nadie. ¿La explicación? Que los reyes había venido a recogerla...

Siempre me he preguntado si esa ilusión de los reyes magos, que los adultos viven con mayor emoción que los propios niños, entre otras, es realmente necesaria. No digo que no disfruten con ella, tal vez como disfrutamos nosotros en su día, me pregunto simplemente si es necesaria esa primera mentirilla, bienintencionada, ilusoria, que marca ya esa tendencia de irrealidad que será una constante a lo largo de sus vida.

¿Por qué debiera ser menos mentira esa primera ocultación de la realidad? ¿No se les abre la puerta a, cuando les interese, mentir? ¿No se les regaña, y castiga, después por lo mismo que nosotros hemos fomentado sin ser conscientes de las consecuencias?

Mentirán, mentimos, a los padres, maestros, compañeros de juegos. Mañana a la empresa donde trabajamos, o ésta a nosotros. Miente el gobierno, las instituciones, civiles o religiosas. Mentirán a sus parejas, amigos, vecinos... No con mala intención. O por lo menos no con mucha mala intención. Lo harán por hacer, porque está instituido en la sociedad. Por que sino eres tonto... Y algunos volverán a mentir a sus hijos con la historia interminable que nunca sucedió. Pero que ellos vivieron de niños...
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Los hábitos inadecuados se acumulan en las raíces y las ramas de tu personalidad. Si no puedes ver y actuar más allá de ellos, es inevitable que termines estancado en algún punto del camino.

Maestro Zen Yuansou
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