jueves, 25 de octubre de 2018

...el reflejo.

 


Anoche sonreí al salir del cuarto de baño pues volví a hacer el gesto de apagar la luz en el alargador que durante unas semanas ha ido del interruptor exterior en el pasillo al aplique interior y nos ha permitido tener luz. Un fallo en dicha llave nos ha mantenido en esta situación. Felizmente resuelta desde hace días por nuestro amigo “vale para todo” Mohamed.

Y sin embargo he seguido haciendo el gesto, por reflejo involuntario, de dirigirme a un inexistente interruptor colgado frente al espejo.

Y pienso, sé, en lo nefasto que es que nos guiemos por impulsos “reflejos” y no por las realidades que nos envuelven… Y somos. ¡Y son los demás!

Intrascendente es este ejemplo de un simple interruptor de luz, pero… ¿cuántos interruptores internos pulsamos de manera “refleja”, inconsciente, automática, en el día a día que nos llevan a situaciones no precisamente cómodas?

No voy a señalar ni una sola. Todos albergamos, hemos experimentado, infinidad de ellas. ¡Y seguimos! Y así va el mundo. A impulsos sin medida.

Y así van muchos, de salto en salto, en ocasiones como “pollos sin cabeza”, “montándolas pardas” en sus vidas y en las de los demás.

Con el agravante de que hay quienes se valen de estos impulsos incontrolados nuestros, generalmente emocionales, para hacernos ir por aquí y por allá en intereses que no nos benefician en nada.

Ésos, ni se mueven a impulsos ni actúan de manera incontrolada. Más bien al contrario. Todo medido hasta el mínimo detalle para conseguir sus objetivos.

Y aquí entraría la publicidad, las empresas de servicios: sanida privada, educación privada, pensiones privadas, etc. Los grandes centros comerciales, los bancos, etc. Y...

Ciertos partidos políticos con ansias de poder. De "poder" dirigirnos a todos en políticas restrictivas en sanidad, educación, vivienda, trabajo, libertades sociales, etc., como las experimentadas en etapas anteriores. Y sin más programa político/social que el enfrentamiento entre unos contra otros. 

─Vaya, no parece pintar usted muy alagüeño el futuro inmediato de este país.
─Al contrario, considero que si bien en el caso del interuptor inexistente en el cuarto de baño fue el impulso involuntario el que me hizo levantar la mano buscándolo,  será el voto consciente, y positivo, de la mayoría el que afiance la nueva línea política que ya se impone en beneficio de muchos.
─¿Se atrevería a hacer un diagnóstico para las próximas elecciones generales?
─Si el gobierno actual agota la legislatura, es decir, si se le permite llevar adelante todas sus políticas sociales, económicas, laborales, etc., y por hacer un pequeño juego, sí.
 ─A ver a ver...

PSOE:......................106. Ahora: (84)
PP:.............................105.           (134)
U-PODEMOS:........78.             (67)
C,s:..............................23.             (32)
ERC...............................?                (9)
EAJ-PNV.....................?                (5)
MIXTO..........................?              (19)

martes, 16 de octubre de 2018

...en las orillas!

 
Orillas de un río rojo. (Betina Levin)

Una hoja en blanco, un día que amanece, una playa sin olas… El silencio de la noche todavía no se ha ido… ¡Todo un mundo por delante! Por hacer, por tejer, por pintar de colores que no están definidos a esta hora del día. Puedes hacer del lienzo lo que quieras. ¡Arte o rutina! ¡Vida o sueño! (Ten cuidado, este último puede convertirse en “pesadilla”)

Es curioso, empiezas a desperezarte, te incorporas al mundo, giras y giras, marcas destino…

¡¡Viajeros al tren!!

Y resulta que para lo que para ti es un inicio, para el río de la vida, que fluye en el valle, es una continuidad. Un instante, sin principio ni final.

¡Oiga, si lo que dice es cierto, y no dudo que algo de realidad conlleva, dígame ¿dónde situaría la realidad del ser humano en su esencia más profunda? ¿Dónde las interminables dificultades que parecen acompañarle desde la noche de los tiempos, en que transitaba/transita por aquel valle de lágrimas? ¿Dónde las efímeras gotas de felicidad y risas, el paraíso perdido, que parece haber heredado de su primeros padres… tras la caída?
¡En las orillas!
¿En las orillas?…
Sí, en las orillas. En las orillas del cauce por el que fluye la vida de cada uno. Éstas están, son, para facilitar el transito, el fluir natural de las aguas que todos somos, el encuentro de todos nosotros, el fundirse con el Océano al final del camino… ¡Cuando la gota desaparece aparece el océano!
No sé si será esto que describe el destino final de la persona…, pero a la vista del mundo que recorre ahora, no lo parece…
Ya le digo, es cosa de las orillas… En el fluir natural del río, si éste se va deteniendo en cada recodo de ellas, distracciones, creencias, decisiones efímeras, ignorancias, etc., está claro que no llegará fácilmente a su destino.
¿Quiere decir con ello que estamos condenados al fracaso, a la interminable travesía del desierto, al destino incierto?
¡En absoluto. Es más bien todo lo contrario! No habiendo principio ni final, ¡ya estamos en ese Océano! ¡Ya somos Él!
¿Y entonces, todo este infierno que nos rodea, que condiciona nuestras vidas, nos engulle en el torbellino sin fin?…
¡¡Una simple creencia errada!! ¡Lo que usted cree que es (en su vida, en su entorno, en el mundo), acaba siendo lo real!

jueves, 11 de octubre de 2018

Paisaje de otoño...




Convaleciente de una operación quirúrgica, nada serio pero sí algo molesta, y mientras observa por la ventana como la brisa agita las hojas de la palmera y nubes blancas conjugan formas con el azul, se da cuenta de la falta del sonido humano que hoy abriga su alma… Lo único que se oye es la nueva música que está escogiendo.

Tal vez sea ésta la causa de todo… El sonido y su ausencia. También, cómo no, cierto cansancio y limitación física que la situación le crea. El no poder salir a recorrer sus calles de siempre…, sus gentes, sus risas, sus abrazos, sus holas y charlas…, se sume al instante en que estas palabras toman forma.

Nuevos cambios aparecen en lontananza… Se cambian de casa…, más al interior del valle. ¿Más silencio? ¿No será demasiado precisamente ahora? El descubrimiento de carencias, que creía trascendidas, propias y ajenas. La falta de estímulo que puede crear el hecho de que ¡hoy está todo hecho, mañana Dios dirá!, puede que también incida en ello.

Descorcha una botella de vino, lleva semanas sin probarlo, y según se sirve un vaso recuerda las palabras de Hermann Hesse en “El Caminante”:

”Tenía planes mucho más bonitos para esta tarde: cena y alojamiento en la taberna de pescadores, paseo por la playa, baño en el lago y tal vez nadar a la luz de la luna.

En lugar de eso, un cielo desconfiado y sombrío deja caer, nervioso y destemplado, una llovizna caprichosa, y yo, no menos nervioso y destemplado, vago por el paisaje insólito. (…). Dios sabe a qué se debe. El ánimo es endiablado, el aire, lánguido y desagradable, mis ideas, taciturnas, el mundo sin brillo.

Me haré asar unos pescados y beberé el Nostrano en un vaso de cristal grueso, y consumiré largos cigarros Brissago y escupiré al fuego de la chimenea, pensaré en mi madre y trataré de exprimir algunas gotas de dulzura de mi temor y mi tristeza.”

lunes, 24 de septiembre de 2018

"Huellas".

 
¡Súbete al tren!
La vida es como un viaje en tren a un destino “concreto”, que al desconocerlo, solemos llamarlo “incierto”… (En realidad no hay nada incierto en dicho viaje, pero al “no recordarlo”, corremos como pollos sin cabeza de aquí para allá por este corral llamado mundo)

En dicho viaje, la ola de vida que vivimos, nos encontramos en múltiples situaciones y con infinidad de personas… Básicamente podría decirse que la vida es eso: situaciones, experiencias vividas, y con quienes las vivimos.

En ambos aspectos, “cómplices” que nos acompañan un trecho del viaje, las personas, y los “paisajes” que pasan ante nuestros ojos por la ventanilla, las experiencias vividas, dejan en nosotros huellas.

Huellas” que solemos catalogar de buenas o menos buenas, aceptables o “líbreme Dios de esto”. Vivencias deseadas o pesadillas a evitar. Sea como sea, y haciendo un símil con las vías del tren, recorreremos nuestro viaje casi casi sin salirnos del camino… trazado.


¿Trazado?… ¿De antemano?… Pero... ¿no quedamos que tenemos libre albedrío para decidir si ir por aquí o por acullá. Con fulano, zutano o merengano?

Libre albedrío y determinismo parecen las dos caras de la moneda que, al despertar cada día, tendríamos que enfrentar. Pero no es ese el caso. Ambos aspectos podrían ser “reales”… ¡La meta ya es! El propio viaje es la meta. (Frase hecha que muchos repiten y pocos aceptan). Y el “libre albedrío” es lo que decides cuando al salir de casa saludas, o no, al vecino. De esa decisión tuya surge que tengas una convivencia placentera o de tensión en la comunidad.
¡No hay mucho más! Pero la complejidad de tu mente, crea universos en los que, embarcado, recorres vericuetos y laberintos sin fin para llegar a ninguna parte… (Generalmente llenos de "sufrimiento" con algún paréntesis de "felicidad")
Y también esto forma parte del camino. ¡El tuyo, naturalmente!
Cuando te canses, o por la dureza del tramo que recorres, decidas cambiar, observa al gran maestro: el río (el que enseñó a Vasudeva, en la vida de Siddharta)
Fluye, fluye sin cesar. Ni tan siquiera es consciente de camino alguno y menos metas. Y sin embargo siempre llega a la misma, el final: El Océano. Lo único real. ¡Tú!

domingo, 16 de septiembre de 2018

...el "regalo".


Envió un “regalo” a su amiga por su cumpleaños. Una noria le dijo previamente… Y ésta se escandalizó. (Efecto calculado por él, por supuesto, como sorpresa para ella).

Toda la conversación se desarrolla por mail
─Ella.- Pero..., ¿una noria? ¿Con lo grande que es, con lo que pesa... Y para qué quiero yo una noria?... jjajajajaajajja..
─Él.- Bueno, peso y tamaño es perfectamente asumible... Podrás llevártela a casa silbando sin ningún esfuerzo. Y en cuanto a la utilidad, es muy práctica y necesaria. Como bien sabes, sirve para extraer, hacer visible el agua oculta... dando vueltas en círculo... generalmente empujada por un "pollino" jajajajajajjajaaja...
─Ella.- “...ya estoy viendo el "pollino" jajajajajajajajajaja... no tengo duda que será de gran utilidad,...”
─Él.- “Cuando la recibas me avisas, tengo que indicarte como apretar cierto tornillo...”
─Ella.- “jjajajajajaja... me estás asustando! Buen día ...!”
Al día siguiente... 
 ─Ella.- “...y yo pensando dónde poner una noria jajajajajajajajajaja... me mondo!!! A ver esas indicaciones que tienes para mi, que las voy a necesitar para leer a Osho... dime dime jajajajajajajajaja... vaya vaya...
─Ella ironizando.- Hola, hola... - ¿Ha llegado la "noria" a su destino? - Creo que si... si se refiere a un cuadernillo, fotocopiado, donde aparece un hombrecillo con gorrito que quizás va a seguir dando vueltas y vueltas en el mismo cielo.
─Él.- Aunque si crees que tengo clave alguna para que tú "leas" a Osho... vas lista "listilla".
─Él.- “Hola hola de nuevo.
Lo que tienes en tus manos sí es una “noria”, metafóricamente hablando, claro. Y con una “función” útil, práctica y necesaria... “hacer visible el agua oculta... (se refiere al “Ser” interior de cada uno), dando vueltas en círculo... generalmente empujada por un "pollino" ¿Lo coges?... ¿Sí, no? No es a mí a quien puedes responder. Ni pregunto ni me concierne.
Y ahí está todo querida amiga: noria, función, hacer visible, vueltas en círculo (sin ir a ninguna parte) y..., no podía faltar el “pollino” que hace todo esto posible... Siempre y cuando sea capaz de: dejar de hacer el “pollin@” jajajaajjajajaa..., dejando de dar vueltas en círculo, tratando de hacer visible algo... que ya lo “Es”!, comprometiéndose en funciones que no necesita y, montándose norias no necesarias... y menos las “regaladas” por algún otro “pollino” que, no sabiendo qué hacer con la suya, o sí, trata de darle utilidad compartiéndola.
Estas páginas de Osho: “Un solo cielo”, me llegaron hace bastantes años. Y las he leído varias veces, la última en estos días. De ahí que surgiese el regalo de cumpleaños jajajajjaja...”
Fuerte abrazo de nuevo ... Chao chao.
─Ella.- “No hay preguntas amigo mío, leeré y te veré entre vuelta y vuelta jajajajajjaja... seguro!”

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Oiga, lo que no entiendo muy bien es por qué a un regalo que parecen ser unas cuartillas escritas las cataloga como “noria”…
Bueno, tiene usted razón, un libro no es precisamente una noria… Pero puede usted convertirlo en ella (dándole vueltas sin fin) si la utilidad que le da es la que se sugiere en este texto: “...“hacer visible el agua oculta... (su propio Ser interior), dando vueltas en círculo... (sin avanzar un ápice) generalmente empujada por un "pollino".
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viernes, 31 de agosto de 2018

Bailaora...


Bailaora de flamenco (Fernando Botero)

Mail de mi buena amiga que da pie a mi entrada. Publicada con su permiso.
Me acordé que te he mandado esta mañana una foto, y ahora me arrepiento después de que esta tarde te preparabas para entrar en un estado de espiritualidad, jajajajaja, aunque la foto es de lo más normal… (Se refiere a la conversación mantenida con ella esa tarde).
Bueno, esto es para pincharte un poco, pues como comprenderás a estas alturas de la vida, me importa poco como pienses, mientras no te metas conmigo malamente, jajajajaja.

Entonces ya no te mandaré las fotos del castaño, aunque puedo enviártela sin castañas, solo con algo colgando... un chuletón de vuelta y vuelta.”
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Buen día…

Muy simpática, risueña, elegante y movida la joven que baila en esa fotografía... Si yo supiera también lo haría. Nada que ver con "espiritualidades" de catecismo.

En cuanto a la conversación de ayer, más trascendente de lo que pudiera parecer, es a su vez de lo más natural. "Normal" puede que no, pero eso ya es asunto de cada uno.

Meterme contigo va a ser que no... Si bien alguna broma que otra puede que caiga. ¿Cómo sino nos vamos a entender?

La frase "el solomillo vuelta y vuelta", en alusión a esa invitación tuya a comer, quiere significar que al margen de la conversación de ayer, sus lecciones, (aquí me refiero a tres hechos sucedidos ayer tarde en los que mi "ego", mi orgullo, mi sentido "crítico" con lo que otros hacen...mejorable, dio pie a una toma de consciencia...), aceptadas por mi parte dadas las tres experiencias vividas, uno sigue siendo el mismo... De aquí, con los pies en el suelo y todo lo demás... Solo que "en el suelo y todo lo demás", pierde mucha de la relevancia que se le ha ido dando. Se hace, o se pretende, casi lo mismo pero de otra manera... Más simple, mas ordinaria, más desapegada de lo que no tiene "sustancia o realidad".

Que no hayas oído, hasta ahora, hablar de estas cosas que trascienden el saber y las creencias humanas más comunes, no es razón, incluso en ti, para "negarlas". Tampoco para creerlas... Basta con dejar la puerta abierta a la posibilidad de que algo de eso, que llega hasta ti hoy, pueda tener, tal vez, algo de real...

¡De lo que me hablas nada sé... ni creo en ello tan siquiera..., pero no podría negar que no sea cierto!

De todas formas es irrelevante que sepas o no, que creas o no, que rechaces o no. ¡La vida es... otra historia! Distinta a tus creencias e ignorancias de hoy. Como ya te dije ayer, por esa vereda he transitado mucha parte de mi vida. Sé lo que piensas, lo que rechazas, las dudas... y hasta los miedos que provoca... Que se suelen disfrazar de "saltos" en el vacío en busca de afianzar lo "conocido".

Decías ayer que tú no volverás a este mundo, en otra reencarnación, en un intento infantil de compararte con el "despertado", lo que en otras culturas se entiende por haber alcanzado la iluminación, que realmente no volverá! ¡¡Aquí nada tiene que hacer ya!! Ello no deja de ser un juego de palabras, sin sentido real, pues nada sabes de lo que hablas, de lo que eres, más allá de la apariencia, el sueño que vives/vivimos, lo ilusorio, lo no real, el valle de lágrimas que este mundo es!

Y sin embargo esto, este mundo, lo único que hay aquí abajo (frase hecha)..., es la fragua perfecta para modelar lo que puede entenderse como.. eso que está ahí. Lo real en ti desde siempre... pero que está sin descubrir.

Ayer, toda tu vida por lo que parece, dabas pasos en una dirección, hoy puede que sean los mismos, mañana Dios dirá. No seré yo quien intente, o tenga interés, en cambiar nada en tu vida.

Sri Nisargadatta Maharaj afirmaba que:

"Usted no es el pensamiento ni el sentimiento, el tiempo ni el espacio, la mente o el cuerpo. Usted no es nada que pueda comprender, definir, explicar¡ Usted es la Realidad Absoluta!"

Jesús enseñaba a sus seguidores que: "Estáis en el mundo (sus valores, sus creencias, sus limitaciones) pero no sois del mundo."

Estas frases son metafóricas... Algo quieren decir. A algo señalan. Sin esta comprensión no tienen valor alguno. De hecho serían contraproducentes pues no son comprensibles, viables, en términos humanos…

A la espera de ese solomillo o chuleta, vuelta y vuelta, me despido hasta la próxima charla… de interés!

Fuerte abrazo.

domingo, 26 de agosto de 2018

La vida es... una tarde de verano!


¿Es la vida una tarde de verano en un pueblo tranquilo de un pequeño valle que cruza un río? ¡Sin duda!

¡La vida es siempre y en cualquier lugar o circunstancia!

Bueno, pero estará de acuerdo conmigo en que lo mismo que no todas las tardes son iguales, los pueblos tranquilos y los valles pequeños, a las “vidas” les pasa lo mismo. ¡No todas son iguales!

En apariencia pudiera ser… Pero ni aún así… Usted parece referirse, posiblemente, a que no percibiendo vidas iguales, unas deben ser mejores que otras. ¡Y puede que ejemplos no le falten! Pero yo intento ir algo más allá… Hacia algo más profundo que, siendo consustancial con el ser humano, no se hace evidente con facilidad… ¡Casi nunca!… A menos que usted cambie...
Lo que usted llama diferentes vidas, unas mejores que otras en su apariencia, podrían no ser tales si tiene en cuenta un detalle. Una vida no es un instante, sino la secuencia de muchos. Y estos no son siempre iguales.
¿En qué secuencia, momento, instante, de su propia vida podría decir que es, o ha sido, ¡o no!, una buena vida?
Posiblemente, en función de edad y otras circunstancias, no pueda. Pues habrá pasado por distintas situaciones en las que unas le habrán parecido buenas y otras no tanto.

¿Qué quiere decir con eso de que cambie? ¿A qué tengo que cambiar?

En realidad, y en este caso, la palabra cambiar es una forma de hablar… Pues no hay tal cambio que deba/pueda producirse… ¡Usted ya es! Podría entenderse mejor la cuestión si la cambiamos por: despertar. (Aunque también ésta no abarca la realidad a la que se refiere)

Uy uy uy… muy confuso parece esto.

Sí, ya le dije que no es fácil, pero no se preocupe… ¡Cuando el alumno esté preparado, aparece el Maestro!
Cuando usted esté dispuesto, preparado, listo…, surgirá el cambio.

¿Y mientras tanto?…

¡Siga de vacaciones. Poco más puede hacer!

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En el despertar, toda búsqueda es una pérdida de tiempo. 
Todo esfuerzo es contraproducente.
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Sintió la inquietud un día y salió en su "busqueda"... 
Tras un largo periplo creyó haber llegado al final de su camino. ¡Cerrado el círculo!
Pero descubrió que había llegado al punto de partida...
Y comprendió que si bien no había habido viaje, la travesía (experiencia) resultó imprescindible.
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martes, 21 de agosto de 2018

ésos... ¡no volverán!


Pretender saberlo todo siempre es un error, a menos que realmente lo sepas...”

Curioso este enunciado que he encontrado como comentario en un blog. Y dado que la imaginación para escribir parece estar de vacaciones, aquí no llega nada, pues me agarro a este clavo ardiendo para intentar hilvanar unas líneas de entretenimiento.

Podría preguntarse uno que cómo el autor sabe que lo que realmente sabe no es un error de pretensión…

Y la respuesta es que no lo sabe.

En las palabras “saberlo todo” el autor parece indicar la Realidad Una. ¡Absoluta! ¡Lo único que Es!

Parafraseando el enunciado, para un entendimiento mejor, podría quedar así:

Pretender (saber, conocer) ser (si uno es no necesita “pretender”, “saber” o “conocer”) la Realidad Absoluta es un error, a menos que realmente lo seas”.

Creo que queda más claro así (dentro del galimatías que todo ello produce…) el sentido que el autor parece querer expresar. (Y si no fuese el caso, que el autor me disculpe la osadía)

Y como decía el poeta Gustavo Adolfo Bécquer…

"Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… no volverán!"

Jugando con las palabras del poeta para señalar que, igual que las golondrinas, nuestros compañeros de blog, hoy de vacaciones o medio mudos por el calor,

-volverán a colgar sus textos en nuestro balcón/blog,

pero que...

-algunos de aquellos que aprendieron nuestros nombres…,
-ésos… ¡no volverán!

martes, 14 de agosto de 2018

...el espejo de "tu" vida.

Amaya (Mocedades)
Ayer...


¿No te reconoces?...



Amaya.

Hoy...

(La verdadera esencia de esta entrada es que, utilizando la figura de Amaya, ayer y hoy, te mires tú en el espejo de la vida)

domingo, 5 de agosto de 2018

Por los clavos de...

 
"Yo soy el clavo"
No solo hace un calor “infernal” sino que ello produce una gran sequía… en el campo, la tierra, los cultivos, etc. Y de ahí también algunos incendios que se están produciendo.

Luego está la otra “sequía”. La nuestra, la de cada uno, la que parece que en verano entre los que estáis/estamos de vacaciones y la menor actividad en los blogs, esto parece un desierto…

Y para muestra de “sequía” de ideas y “desierto” literario, aporto a la red la relevancia de un “clavo”.

¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!”
 
Esta famosa frase se le atribuye a Ricardo III -un nefasto monarca Inglés- y que la misma fue inmortalizada por William Shakespeare en la obra que lleva por título el nombre del rey en mención. La expresión fue pronunciada por Ricardo III mientras trataba de detener la desbandada de su ejército después de caer de la cabalgadura que los herreros le habían preparado con demasiada rapidez para participar en la guerra -a causa de que él mismo los presionó para alistar un caballo que no estaba herrado- y al ir a la batalla una de las herraduras del animal se salió de su lugar por la falta de un clavo bien colocado en el casco y le tumbó al suelo. Al darse cuenta que lo único que separaba el éxito del fracaso era su habilidad de ponerse al frente de su ejército pidió desesperadamente un caballo para sustituir al que insensatamente había forzado a cabalgar.

¡Pero no hubo caballo!…

-Por un clavo se perdió una herradura.
-Por una herradura se perdió un caballo.
-Por un caballo de perdió una batalla.
-Y por una batalla se perdió un reino.

Y es que las cosas hechas a la carrera no salen bien.
 
Y arriesgamos más de lo que ganamos cuando no prestamos atención a los detalles.

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Ya había publicado mi entrada, esta de la sequía, cuando descubro en el blog de Margarita, http://pergaminodesuenos.blogspot.com/2018/08/camino-de-piedra-azul-de-almudena.html tres poemas sublimes de la autora que presenta: Almudena Tarancón.

Ausente de toda sequía, fluye en ella el agua clara de sus versos...
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viernes, 20 de julio de 2018

Viejas piedras...


Tras dejar en los “udalekus”, centros de juego para niños en verano, a las dos peques de la casa, mi nieta Ziara, 7 años, y Mamía, 10, saharaui que comparte verano, piscina y agua en abundancia con nosotros, he pasado cerca de los muros de la iglesia del valle… Muros viejos. Con historia…

Bajo su pórtico, grande en comparación con ésta, se reunían antaño casi todos los vecinos, entonces de caseríos, que poblaban este pequeño valle de prados, huertas, ganado, montes y río a las faldas del monte Anboto, 1.331m.

Las “piedras viejas” tienen un encanto especial. Es igual que estén en casas de pueblos viejos, plazas, puentes, monasterios, iglesias, calles o muros. Eso viejo tiene algo entrañable para mí. Su color, su rugosidad al tacto, sus líquenes y musgos que el tiempo ha ido formando, sus vivencias, su historia, su imagen toda, me da esa sensación de… ¿cómo decir?… ¿hogar, recogimiento, seguridad, vida serena…, oasis en un mundo de vértigo? ¿Reminiscencias de vidas pasadas?

Si os acercáis a ellas con la mente abierta podéis oír sus cantos, o sus “cuentos”. Sus enseñanzas interminables... Las piedras viejas enseñan, como enseñan los árboles solitarios el sentido del mundo, o el fluir del río a su paso por el valle. A través de ellas podréis oír los ecos de fiestas o de tragedias habidas. Los lamentos oídos y las risas compartidas. Los primeros besos a los 14 años y los furtivos de los 46. El jadeo de los cuerpos apoyados sobre ellas en algunas noches tórridas de verano…

Las piedras viejas cuentan la historia de la vida. ¡Tu propia historia!

domingo, 8 de julio de 2018

¿Un día cualquiera?... ¡No, gracias!


¿Es hoy un día «cualquiera»?

¡Desde luego que no! La palabra «cualquiera» parte de señalar «algo» dentro de un conjunto… Qué canica quieres, qué zapatos te pones, qué día quedamos para comer, etc. Pero una vez escogido ese «cualquiera», pasa a ser algo concreto. Esta canica, estos zapatos, este día… 
 
Bueno, mirándolo así podría decirse que la palabra «cualquiera» es efímera…

Sí, podría decirse así. Efímera, pasajera, de tránsito de un punto/cosa «cualquiera» a otro/cosa «concreta»-

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¿Qué flor blanca (del magnolio) te gusta más aitite (abuelo)? ─me pregunta mi nieta Ziara, 7 años, mirando por la ventana─.
¡«Cualquiera» mi amor, todas son preciosas!
¡Pues a mí me gusta «aquella».
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