En un bote de vela, a la mar me tiró,
que me lleve el viento muy lejos contigo.
En un bote de vela sin ancla y compás.
Rumbo a no sé donde quiero naufragar…
Este es un texto de la canción de Julio Jaramillo de 1967.- En un bote de vela.
Texto y autor que, y no siendo yo musiquero, no creo que haya destacado mucho en el panorama musical. ¿Dónde radica, pues, la relevancia de traerla hoy, 58 años más tarde a colación?
¡A ninguna!
Si acaso, y tras haber finalizado mis tecleos en mis temas pendientes, del día, ¡mañana Dios dirá!, aprecio la sequedad literaria, que brilla hoy en la conocida red…
─ ¡Hombre, ya tardaba usted en abrir la boca… Recuerde que los fines de semana, como los estudiantes en clase, se toman vacaciones hasta el lunes. ¡Cuando menos!
─ ¡Ya ya! Si no digo nada… Pero puesto que anoche llovió aquí el diluvio universal, y el constante ruido y fogonazos de los relámpagos parecía que había llegado la intemerata, y hoy luce un cielo azul sin nubes, pues pensé que, tal vez, en este mundillo también se había despejado la cosa. ¡Pero no!
Menos mal que “siempre nos quedará París”. Y hasta puede que, hasta “Sam, nos la toque otra vez”





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