domingo, 29 de marzo de 2015

Ébano...



 Cuando la inmobiliaria le enseñó aquel piso, le encantó que tuviese ese patio interior y esa claridad. Le gustó toda la vivienda, la zona, la amplia terraza que daba a la gran alameda. La luz que entraba por las ventanas. Todo.

El patio, del tamaño de una habitación y al que se accedía por la cocina, contaba también con la ventana de una habitación. Era particular. Si bien del segundo piso daban a él dos ventanas, cocina y habitación. Cubierto por una tejavana, estaba abierto por una esquina. Descubrió poco después que una pareja de colirrojos anidaban en un saliente del techo sobre la secadora.

Vacío el piso superior cuando él llegó, pasaron varios meses hasta que oyó ruidos de gente.

A los pocos días se cruzó en la escalera con una pareja de negros. Supuso que eran sus nuevos vecinos. El hombre, alto y fornido, bien vestido, le sonrío amablemente. Ella, de menor estatura, delgada, pelo ensortijado y negra como el azabache, bajó la mirada a su paso.

Pasaron los meses. Su trabajo, desde casa, consistía en llevar la contabilidad de varias empresas. Ocupación que le permitía bastante tiempo libre.

Un día en que se encontraba limpiando sus zapatos en el patio, notó que algo se movía encima de él. Al levantar la vista vio como su vecina iba tendiendo la ropa en el colgador de su ventana. Cubierta con una amplia y corta camiseta de tirantes y color blanco, destacaba, más si cabe, el oscuro color de su piel... Y en ese momento también la turgencia de unos pechos que, al movimiento de tender, parecían pugnar por salirse...

Sorprendido y turbado apenas se oyó a sí mismo decir un tímido hola... Bajó la vista y siguió cepillando sus zapatos. Ella no respondió. Ni creyó que le hubiese mirado.

Pasaron dos semanas antes de que volviesen a coincidir en el patio. Él estaba limpiando y regando algunos tiestos cuando oyó como una ventaba se habría sobre él. En un principio ni se atrevió a levantar la vista... Se había cruzado con ellos en la escalera en algunas ocasiones y ella apenas había esbozado una sonrisa. Cuando por el movimiento y ruido se hizo evidente que alguien estaba asomado, miró hacia arriba y la vio colgando unas toallas... En esta ocasión nada impedía ver como la naturaleza había obrado en aquel cuerpo... Ahora sí fue ella quien, ante el silencio de él, y su sorpresa, le sonrió ligeramente. Unos segundos después desaparecía cerrando la ventana.

Se quedó anonadado ante la visión de aquella escena que, inusual y sorprendente, no sabía como interpretar...

Le pareció, eso quiso pensar, que no había nada insinuante en aquellos dos encuentros. Parecía más bien su forma natural de estar en casa, sola, en la intimidad. Si bien ésta no le importaba compartirla con él. Y empezó a gustarle aquel inocente juego de complicidad.

En ocasiones no era sólo al tender la ropa que coincidían, sino también al limpiar ella los cristales de las ventanas. No siempre se asomaba desnuda de medio cuerpo. Y ambas actitudes, cubierta o sin cubrir, parecían tener la misma relevancia para ella.

Nunca tuvo claro qué era el hombre para ella, marido, hermano, compañero... Al cabo de unos seis meses y al volver a casa después de un fin de semana de viaje, encontró un sobre en el suelo del patio. Al abrirlo había un papel en blanco con la palabra “Adiós” y la mancha de carmín de unos labios.  

sábado, 21 de marzo de 2015

¡Se libre!



Cómo afrontar la oposición. (cotidiana, en la familia, trabajo, sociedad, etc.)

Si los demás te critican, provocan, difaman o vilipendian, retrocede y obsérvate. No alimentes la aversión, no te enzarces en disputas ni caigas en la depresión, el enfado o el resentimiento.

Ve más allá y actúa como si no hubieses visto ni oído nada. Finalmente la peste de la maldad se desvanecerá sola.

Si decides luchar terminarás inevitablemente encadenado. (Esta última frase ha sido, hoy, determinante para comprender y aceptar la enseñanza)
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Maestro Yuanwu. 
ZEN
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domingo, 15 de marzo de 2015

Silencio.

El silencio de tu esencia ¿dónde está tierra mía?

Con la buena música de Caty, del blog cat-enblancoynegro.blog..., y después de haber cenado, solo, intento hilvanar alguna historia o recuerdo que me permita la comunicación... aunque no sea sino conmigo mismo.

Pero va a ser que no!. Por un lado la hora, algo tarde ya, y por otro cierto cansancio que me hace dudar del intento.

Me viene a la mente, mientras el ordenador me avisa que la batería está baja, aquel verso de Machado, de su poema Retrato, en el que el poeta expresa que “quien habla solo espera hablar a Dios un día...”.

No parece mal guión... Y además hoy no creo que vaya a aparecer nadie más.

No hay en estas palabras ni soledad ni tristeza. Nada más lejos. Sí la ausencia de una voz distinta.


jueves, 5 de marzo de 2015

...y surgió esta canción.


Corría el año de gracia de 1982...

Viajando de madrugada en su automóvil desde la orilla del mar Mediterráneo hacia el mar Cantábrico, empezó a tararear algunas melodías conocidas...

Le vino a la mente la imagen y sonrisa de la pequeña hija de su amiga. Cuatro años...

Dejó volar la imaginación y surgió esta canción.

Hola viejo amigo, ¿cómo estás?
Ya veo que te es difícil recordar.
En cambio yo nunca he podido olvidarte.
Viejo amigo de mi madre.

Soy aquella niña a la que de pequeña en tus rodillas sentabas.
Soy aquella niña a la que de pequeña tantos cuentos contaste.
Soy aquella niña que cuando mi padre se iba a su trabajo,
contenta sabía que estabas a su lado.

Hoy ya he crecido, ésta es mi hija y de ti le he hablado...
Viejo amigo de mi madre...

Te veo cansado, las sienes de plata, el cuerpo encorvado.
Ven... cógenos la mano, vamos a su encuentro, ella esta esperando...
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Avatares de la vida... Hoy, es su hija querida. Y las de ésta, sus encantadoras nietas. Protagonistas todos, sin saberlo antaño, de una realidad acaecida.

El Puente Colgante de Bizkaia. (País Vasco)

sábado, 28 de febrero de 2015

Abanico...

Abanico es lo que formamos todos los que nos movemos en el mundo de los blogs. Un amplio abanico de personas, ideas, trabajos, gustos, tendencias, deseos, formas de ver el mundo, entenderlo y vivirlo.

Fue todo un descubrimiento cuando mi amiga Maite me habló de estos espacios hará unos 6 años. ¡Un espacio público, y privado, en el que poder expresarse! Fue toda una revelación. Y aquí estoy desde entonces.

Desde el principio entendí las tres premisas básicas de un blog: Expresar, respeto y privacidad. A partir de esto puedes hacer en tu blog lo que gustes. Si lo que haces no gusta, te visitarán poco. Tú eres, pues, el artífice de ti mismo.

Expresa. Textos, poesía, pintura, fotografía, manualidades, cocina, literatura, mantillas de Semana Santa de principios de siglo, y mil y mil temas más. Todos bienvenidos. La aceptación de tu espacio por los que te visiten la diseñas tú.

Respeto. ¡Qué decir sobre ello! No he encontrado a casi nadie que no lleve esto por estandarte. Que entre mil salga alguno que no lo tiene, estaría dentro de la diversidad que como humanos somos. Y hay que reconocer que estos frecuentan poco estos espacios.

Privacidad. He aquí un punto delicado... Pues si bien es cierto que la red permite la mayor privacidad, puedes publicar sin tu imagen, tu nombre, tu sexo, edad, condición, color de pelo o si vistes a la última, hay una cosa que la red no puede evitar.

¡¡Qué te localicen!!.

Esto de los localizadores que algunos instalan en sus blogs, las razones son múltiples, “lo puse al principio de abrir el blog, por poner, por rellenar espacio, por hacer bonito, me lo puso mi amiga, me hacía ilusión, quiero ver cuando entra mi novio, etc., etc., etc. ¡Pero la verdad es que no lo miro nunca!”.

Estas opciones, respetables, rozan en ocasiones la privacidad de quienes entramos a leer, curiosear, escuchar música, en blogs sin por ello dejar comentario, huella.

Y sin embargo ahí estamos, ¡señalados!. País, capital, pueblo, hora de acceso, minuto, permanencia, etc. Puede que no tal vez para el titular del blog, que no lo mira, y me consta que así es la inmensa mayoría, algunos lo tienen al final de la página, pero estamos!

Puede argumentarse que puesto que no pone el nombre de la persona ésta no es identificada. No es del todo cierto. Pues si vives en localidades pequeñas éstas quedan reflejadas. Y si yo sé que Margari vive en Jadraque, provincia de Guadalajara, (Castilla-La Mancha). Manuel en Medina del Campo, provincia de Valladolid, (Castilla y León). Manuela en Tafalla, (Navarra) o Rosa en Basauri, provincia de Vizvaya, (País Vasco), y veo estos datos señalados en el localizador del blog donde acabo de acceder sabré que están conectados. Sean las 4 de la tarde o las 4 de la madrugada.

He de reconocer que, si bien respeto todas las opciones, no me siento cómodo cuando veo mi ubicación en un globo terráqueo girando o en una lista rectangular con banderas.

Como dijo mi amiga Velvetina hace ya más de 4 años: “Tienes razón, Ernesto. Escribo para que me lean libremente, no para saber quién y cuándo”.

A mis amig@s, a quienes por una u otra causa tenéis hoy instalada una de estas opciones, quiero deciros que respeto vuestra decisión. 


domingo, 22 de febrero de 2015

La sabiduría natural de los niños.


Friego yo friego yo...
<<En cierta ocasión, un predicador preguntó a un grupo de niños: “Si todas las buenas personas fueran blancas y todas las malas personas fueran negras, ¿de qué color seríais vosotros?”.

La pequeña Mary Jane respondió: “Yo, reverendo, tendría la piel a rayas”>>.

Anthony de Mello.

Cierto es que los niños tienen un conocimiento muy limitado del mundo... de los adultos, pues del suyo, creo, tienen el necesario.

Mi nieta Ziara acaba de cumplir 4 años. Inteligente, viva, sabia, como cualquier otro niño de su edad. Observo su evolución. Veo los cambios que se producen en el día a día, mes a mes, de año en año. Y claro que hay diferencias. Las justas. Las naturales.

Crecerá, y adquirirá un mayor saber del mundo. De sus valores y necesidades. Se la preparará, todos, padres, escuela, sociedad, etc., para que sepa y pueda desenvolverse en éste. Pero..., será a costa de la pérdida de su propio saber natural. De su propio ser. Del cambio de valores, de los reales a los ficticios. De los que, bien entendidos, dan frutos acorde con la vida. Que serán sustituidos, enseñados, por otros que harán/harían de ella una persona normal...

¡Harían!. Pues si bien tiene que desenvolverse, como cualquier niño, en un ambiente general, algunos procuraremos combinar, enseñar a distinguir, sus propios valores naturales con los de la sociedad.

¿Me permitís que diseñe el devenir de nuestros hijos, y por ende el nuestro, en tres pasos?

-De niños se les enseña a ser... ciudadanos de pro y de provecho propio. Triunfar en la vida.
-Lo intentan o lo realizan.
-De adultos, muchos, desengañados por valores sin sentido real, liberan alforjas sociales y vuelven al encuentro de sí mismos. (Y esto lo sabemos ya muchos padres)

¿No sería mejor desde el principio educarles en la línea adecuada, aun a riesgo de que “no triunfen en la vida”.

Por “no triunfar en la vida” hay que entender que la vivirán de forma natural y feliz. Puede que no tengan tanto... Pero tendrán lo necesario y lo justo.

Y sobre todo serán ellos mismos.

Pero, ¿quién se atreve a educar de esta manera?

Piénsalo. ¡Porque la responsabilidad es tuya!.  

domingo, 8 de febrero de 2015

Los autillos del laurel cantaron dos veces...


Le hubiese gustado regresar a casa después de cerrar el trato con la empresa a la que había ido a visitar. Pero la sugerencia del dueño invitándole a asistir al conocido baile de disfraces de la ciudad, le retuvo aquella noche. Declinó la invitación a cenar con ellos alegando que tenía que enviar los pedidos cuanto antes, y aseguró que se verían en el casino.

Después de cenar en el restaurante La Peseta, conocido por su excelente cocina, se dirigió despacio hacia el casino, frente a la Alameda. La animación era extraordinaria, tanto fuera como dentro. La orquesta tocaba una melodía lenta, algunas parejas bailaban. La mujeres llevaban la cara cubierta por llamativas máscaras venecianas. Cruzó la sala y se acercó a la barra.

Una mujer que venía del centro de la pista se acercó hasta donde él estaba y, dirigiéndose al camarero, pidió una bebida. Su voz le llamó la atención... Juraría que la había oído antes. Se volvió hacia ella mientras ésta lo hacía hacía él, le sonrió. Sus miradas se cruzaron. La mascara le daba un aire de misterio y belleza... Sus ojos negros le transmitieron algo... Recogió su bebida y, sonriéndole de nuevo, se alejó.

La encontró hablando en un grupo de gente en una esquina del salón. Se dirigió a ella, quien ya le había visto acercarse. Por un momento creyó percibir en sus ojos y sonrisa que le estaba esperando...

¿Bailas?... ¡Sí!...

No cruzaron palabra en ese primer baile. Hablaron las miradas, el contacto, el silencio y el alma. Se reconocieron. Volvieron a bailar, una, dos y tres. Les dieron las doce y la una, las dos y las tres... Para entonces ya se habían contado sus vidas, desnudado sus almas. Salieron afuera y cruzando la calle se adentraron en la Alameda. La noche era cálida, estrellada. La luna creciente creaba sombras a su paso. Los acogía en la penumbra, los incitaba... Sus manos se buscaron... Sus labios se sellaron... Los autillos del laurel cantaron dos veces.

domingo, 1 de febrero de 2015

Creencias...

María Magdalena. La Bienamada.
Tiziano.

En ocasiones he sostenido que las creencias, por sí mismas, no son la realidad que pretenden señalar. Sean éstas insustanciales o divinas.

Dando por sentado que la realidad es!, en sí misma, cualquiera que ésta sea, la creencia suele ser la idea, el concepto, que de ella se tiene. Esta última, por su propia naturaleza, limitada, cambiante. Hoy una, mañana otra. Principalmente en función de nosotros mismos. De nuestra comprensión.

Conocer podemos conocer mucho. Y de variados temas. Pero la comprensión que tengamos sobre lo conocido marcará nuestra posición. Nuestra realidad. Que no siempre coincidirá con la realidad en sí.

Las creencias se dan en todos los aspectos de la vida. Todos creemos, todos sabemos, todos opinamos... de casi todo. El conocimiento real que tengamos de “la cosa en sí”, ya es otra historia.

Así conformamos el mundo. Primero el nuestro, que creemos que es el mismo para todos. Nuestra vida, nuestras cosas. Pensamientos, sentimientos. Y en base a ello, nosotros mismos. Y por extensión familia, trabajo, dinero, relaciones, salud, vivienda, carencias o abundancias. Ideologías, religiones, etc.

La religión de la vieja dama”

A una vieja dama de mentalidad muy religiosa, a la que no satisfacía ninguna de las religiones existentes, se le ocurrió fundar su propia religión.
Un periodista que deseaba sinceramente comprender el punto de vista de dicha anciana, le preguntó un día: “¿De veras cree usted, como dice la gente, que nadie irá al cielo, a excepción de usted misma y su criada?”.
La vieja dama reflexionó unos instantes y respondió: “Bueno... de la pobre María no estoy tan segura”.

Anthony de Mello.
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1 Corintios 6:9-10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)


9¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.


Esta es la palabra de Dios, amigo. Todo está escrito”.
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Estas notas pertenecen a una amiga mía de la que hacía mucho tiempo nada sabía. Cuando el silencio se instauró entre nosotros, ella jamás hubiese sostenido estas palabras. Mujer abierta y desenfadada. Convencida de un Dios único, y Padre de todos, sin excepción.

¿Qué había pasado? Sencillamente que las creencias habían cambiado. Hoy domina capítulos y versículos. Hechos, citas, páginas, fechas, nombres, letras de un ayer que necesitan comprensión..., y no literalidad. Ayer todo era Uno para ella. Sabía. Hoy se ha hecho múltiple. Y de esta multiplicidad, la mayor parte parece desechable...

Hola de nuevo...
Yo estoy bastante bien Ernesto. Más tranquila y con menos amigos, parece que las personas le tienen miedo a Jesucristo porque en vez de leer la Biblia, cuando les hablo salen huyendo, espero no sea tu caso, jajaajaja, también eso está escrito, no hay problema".

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«El hombre es el creador de su destino»

Dios en Todo

Swami Vivekananda. (1863-1902)
http://www.advaitainfo.com/charlas/dios-en-todo.html
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lunes, 26 de enero de 2015

Agua única...

 Fotografía tomada por Carmela.

En relación a mi entrada anterior, una amiga mía se cuestiona...

¿Por qué estoy aquí y para qué?
Si soy una hoja de un "árbol" que estaba predestinada a caer en un momento determinado, con un fin determinado...¿porqué no se me informa, da pistas o señales de los motivos de mi puesta en escena?”

Nada más lejos de mi intención que tratar de explicar nada y menos convencerte de que estás o no en la realidad adecuada. Todo es uno. Si bien se percibe múltiple...

Si observas el océano desde la orilla, periferia, lo verás lleno de olas, múltiples. Pero si profundizas en lo que ves, percibes a primera vista, verás que es sólo una sola cosa. Agua única. Océano. Y es incuestionable reconocer que el océano y la ola no son más que agua. Y aún hay más, ambos son uno. No dos. ¡Uno!

Ahora bien, como ola que ve a otras olas, aquí y allá, que se identifica con lo que ve sin profundizar más, y que se ve zarandeada por los vaivenes de la vida, es comprensible que se sienta una entre muchas.

Y también es cierto que, dicho lo anterior, hay que saber conjugarlo con las realidades del día a día. Uno mismo, los demás, el trabajo, la familia, los hijos, el cuerpo, el dinero, las creencias, el mundo, etc., etc.

Real lo primero, real lo segundo... Pero esto último relativo. Como el soñar y lo soñado. Soñar es una realidad, incuestionable... Y lo soñado es una realidad relativa. Sueñas sí, pero lo que sueñas no es real.


Sirvan estas dos alegorías, océano único y sueño relativo, como indicativo de por dónde puede ir la realidad. Una... Y la mayor parte de la humanidad.

martes, 20 de enero de 2015

...las hojas siguen cayendo.


Hace años leí en el libro “El Maestro”, historia de sabiduría que se desarrolla en la China antigua, una frase que dejó huella en mí. La pronunció un anciano ciego en presencia de su nieta, el Maestro y su discípulo. Y era sobre la vida...

Lo que sucederá no puede detenerse y lo que no sucederá no puede forzarse. Todo sucede porque ha de suceder”.

Vendría a significar algo parecido a esta otra: “Cuando el viento amaina las hojas siguen cayendo”.

Lo que ambas, tal vez, quieran indicar es que hagamos lo que hagamos el suceder natural de la vida fluirá siempre... Y si lo dejáramos hacer, en vez de interrumpirlo, inconscientes y constantemente, otra sería la vida, y el mundo.

Lo que no quiere decir que cada quien no haga lo que considere. ¡Claro que sí! ¡Hagamos! Pero tengamos presente la enseñanza: “Lo que ¡sucederá! no puede detenerse...”

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“Recogerás lo que siembres”.
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jueves, 15 de enero de 2015

La iglesia.


Mientras el sacerdote entonaba los cánticos adecuados al momento de la misa, se entretuvo en sacar la cuenta de cuantas veces habría asistido a algún funeral en los 35 años que llevaba residiendo en el pueblo. No le llegaba la cuenta a la decena. Incluido el que se celebraba por el padre de su amiga Susana. 

No era hombre de iglesia. Y menos de esquelas. Por ello, en varias ocasiones, sus amigos habían partido sin que él lo supiese. Conocía y tenía amistades en las distintas órdenes religiosas de la zona.

Le gustaba utilizarla en esas calurosas tardes de verano en que solía entrar por el frescor que se vivía en su interior. También por la satisfacción que le producía el contacto con la gente cuando el sacerdote daba la paz y estos se daban la mano entre si.

Y fue ahí, en ese acto, que la conoció. Si bien había estado mirando hacia todos los lados, por entretener el tiempo, no lo había hecho a su espalda. Y ahí estaba ella, un poco hacia su izquierda.

Empezó estrechando la mano de las personas que se encontraban a su lado, después a las que delante de él se volvían buscando las suyas. Y posteriormente se volvió él mismo buscando las que a su espalda ya se le tendían... Entre ellas las de la mujer de su amigo, “Rubio”, a quienes descubrió al volverse y quien le tendió una mano lánguida, estrechó la de él y la siguiente, sin fijarse muy bien en quien se la tendía. Le impresionó la calidez y fuerza que transmitían. Y supo...

La miró brevemente a los ojos y los vio risueños, entrañables, entregados a lo que hacía. Su sonrisa era franca, natural. Observó cómo siguió estrechando las de otras personas y cómo disfrutaba con ello. Incluso se desplazó algo más hacia delante por coger las manos de una mujer que se las tendía. Todo ello le gustó.

Al proseguir la misa la observó de reojo en alguna ocasión. Pelo castaño, ondulado. Pantalón vaquero, un chaquetón... Su cara no reflejaba nada que llamase especialmente la atención. Un rostro de tantos. No recordaba haberla visto nunca...

Si bien ella no volvió a mirarle, notó que sí era consciente de sus miradas... Y una cierta placidez se instaló entre ambos. Supieron...

Supieron... Más allá de los gestos y las palabras no dichas, innecesarias.

Al salir de la iglesia se despidió de las amigas que la acompañaban permaneciendo en el pórtico. Cuando el hombre de las miradas salió se dirigió hacia él con su sonrisa abierta... ¿Te apetece tomar un café?

Su marido había fallecido hacía cerca de dos años. Cenaron en su casa. A la mañana siguiente él salió temprano a comprar el pan...

jueves, 8 de enero de 2015

...la ilusión.

Recuerdo de niño, Santa Marta del Tormes, tendría unos 4 años, que escribí una carta a los reyes magos en la cocina. Al terminarla y junto a mi padre salimos a la calle y éste, haciendo una bola con ella, la echó al tejado de nuestra vivienda. Entramos en casa, cerró la puerta y a los pocos segundos se oyeron unos golpes... Salimos y no había nadie. ¿La explicación? Que los reyes había venido a recogerla...

Siempre me he preguntado si esa ilusión de los reyes magos, que los adultos viven con mayor emoción que los propios niños, entre otras, es realmente necesaria. No digo que no disfruten con ella, tal vez como disfrutamos nosotros en su día, me pregunto simplemente si es necesaria esa primera mentirilla, bienintencionada, ilusoria, que marca ya esa tendencia de irrealidad que será una constante a lo largo de sus vida.

¿Por qué debiera ser menos mentira esa primera ocultación de la realidad? ¿No se les abre la puerta a, cuando les interese, mentir? ¿No se les regaña, y castiga, después por lo mismo que nosotros hemos fomentado sin ser conscientes de las consecuencias?

Mentirán, mentimos, a los padres, maestros, compañeros de juegos. Mañana a la empresa donde trabajamos, o ésta a nosotros. Miente el gobierno, las instituciones, civiles o religiosas. Mentirán a sus parejas, amigos, vecinos... No con mala intención. O por lo menos no con mucha mala intención. Lo harán por hacer, porque está instituido en la sociedad. Por que sino eres tonto... Y algunos volverán a mentir a sus hijos con la historia interminable que nunca sucedió. Pero que ellos vivieron de niños...
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Los hábitos inadecuados se acumulan en las raíces y las ramas de tu personalidad. Si no puedes ver y actuar más allá de ellos, es inevitable que termines estancado en algún punto del camino.

Maestro Zen Yuansou
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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Juan... sal un momento!

Brazuelo.
“...Quiero que invites al joven que está sentado afuera a desayunar con nosotros”.

Lo reconoció en cuanto lo vio según regresaba de comprar el pan. Era él, sin duda. ¿No lo había tenido en el pensamiento desde que lo vio por primera vez en el mercadillo de los jueves?.

Aquel día se compró un jersey en el puesto en el que éste se encontraba sólo por verle más de cerca. De hecho pensó que era uno de ellos. Más tarde, y ya con la mochila al hombro, volvió a verle en la plaza paseando bajo los soportales.

Algo había en aquel hombre que despertó en ella algo adormecido hacía ya tiempo... De cuando se separó de su marido hace años y se vino a vivir con su hermano. Éste, sacerdote del pequeño pueblo maragato de Veguellina de Órbigo.

Cuando, una vez en la cocina, su hermano la presentó, notó como un ligero rubor cubría sus mejillas, o eso esperó, ligero... Y a la vez vio en los ojos de él como se esforzaba en recordar dónde la había visto... Le gustó el detalle. Ya había notado como la miró en el mercadillo aquel día de meses atrás.

Invierno, con una helada que todavía a esa hora cubría tejados y campos, los setos que bordeaban la iglesia y la fuente y los bancos del parque cercano. Si bien el sol ya empezaba a calentar ese 31 de Diciembre de 1998.

Sirvió el café caliente y las tostadas que había preparado. La cocina de leña, encendida a primer hora, había caldeado sobremanera la habitación... Pensó que tal vez esa circunstancia disimularía el rubor que, al cruzar la mirada con él, sentía surgir de nuevo. ¿De dónde venía esa sensación?...

Aunque entraba ocasionalmente en la conversación que ambos hombres mantenían, prefería quedarse al margen moviéndose por la cocina... Y observándole, cuando le tenía de espaldas, con interés y satisfacción... Creyó percibir en su hermano cierta mirada de complicidad.

Supo que el viajero había dormido en el albergue de peregrinos. Que provenía de Madrid y se dirigía hacia Galicia. Un revés económico en la empresa en la que trabajó desde siempre le dejó en la calle dos años atrás. Si bien algo estuvo haciendo ocasionalmente, decidió tomarse un tiempo para encontrase a sí mismo... 

Una mochila y unas cómodas botas de caminante fueron su bagaje durante el último año. Recorrió caminos, Durmió en posadas y pórticos. Parques y plazas. Dejó pasar el tiempo en antiguos pueblos de viejas piedras hablando con las gentes del ayer... Cruzó puentes que unían tierras. Vio madurar el trigo en campos de labranza. Participó en siegas, bebió de las norias. Contempló con añoranza humildes huertecillos. Sació el hambre en árboles frutales. En las noches de verano contó estrellas. Conoció a Dios... Y dejó que la vida sucediese...

Hasta que aceptó el trabajo que su amigo de infancia le ofreció en sus tiendas. Hacía allí se dirigía...

Comió y cenó con ellos en compañía de varios amigos. Quince días después viajaban ambos hacia Coruña. Tres meses más tarde de aquel encuentro en el pórtico de la iglesia, salían por su puerta cogidos de la mano convertidos en marido y mujer. 

Manuela y Miguel... Conocidos en toda la comarca por las cenas de Nochebuena y comidas de Año Nuevo que organizan con los ancianos de la residencia de Astorga, quienes son invitados a celebrarlas entre las gentes del lugar y de los pueblos vecinos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Los gorriones...

Hoy, día de navidad, observo por la ventana como está amaneciendo un día gris y con niebla en las cumbres que rodean el valle. La calle está húmeda, ¡habrá llovido!

A esta hora, 9'10h, no se ve a nadie por la calle. No hay un solo ruido. Sólo algún gorrión empieza a buscar su alimento revoloteando de un lado a otro de la plaza. No sé si encontrarán algo.

Acabo de colocar debajo del árbol, que anoche engalanaron con ilusión mis dos nietas, todos los paquetes que este año representan los regalos de navidad. En el país vasco es el Olentzero (carbonero) quien los reparte por la noche.

Si bien ya saben quienes son los artífices de dichos paquetes, no en vano algunos los han escogido personalmente en las tiendas, no cabe duda que vivirán la “sorpresa” al levantarse.. Y es que la inocencia es la inocencia...

¿Quién no la ha tenido y vivido de niño? Quienes peinamos canas, en demasía.

Hoy con estas dos pequeñas, para 11 y 4 años dentro de unos meses, y ayer con nuestros hijos, hemos procurado siempre que vivan la realidad de estos días con la mayor naturalidad. ¿Hay un carbonero, uno que surca los cielos en trineo o tres engalanados con mantos, barbas y uno de color negro que escalen paredes de casas y desciendan por las chimeneas? ¿No?... ¡Entonces para qué crearlos!

-¡Hombre!... ¿Y la ilusión de los niños, dónde la deja usted?
-¡Qué ilusión! ¿Se refiere a esa primera capa de barniz de “irrealidad” que, muy probablemente, les acompañe el resto de su vida? ¡Condicionándola!
-¿Condicionándola? ¿Un simple cuento?...
-No tan simple e inocente. Aunque sí irresponsable... ¿No le cantaron de niño aquello de:

“Duérmete mi niño que viene el coco
y se lleva a los niños que duermen poco”.

¿No le hablaron de las brujas, el hombre del saco, el diablo, el lobo feroz, y tantos personajes “ficticios” con los que pretendían “educarle”, sujetarle al fin y al cabo, y que no se alejase de casa (lo establecido) o llegase fuera de la hora (instituida)? Aquellos inocentes polvos de antaño (ignorancia) son hoy el lodo de la “realidad” que muchos viven. No distinguiendo lo fundamental de lo superfluo. Lo real, y alcanzable, de la ilusión y el sueño. Cuando no la lamentación, la resignación o el miedo.

Al observar de nuevo la calle veo que una fina lluvia cae imperceptiblemente, obligando aun así a cinco jóvenes que salen del bar a abrir sus paraguas.

No, gorriones no veo ninguno...

viernes, 19 de diciembre de 2014

¡Un gran abrazo!


Felices Fiestas, amigas y amigos.
Disfrutad de estos días.
Recibid todos mi gran abrazo...

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Y uno muy especial para con quienes he compartido amistad y relación, “ayer”.
Y hoy, por una u otra causa, ya no estáis.
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martes, 9 de diciembre de 2014

Eso que ya eres.

LA VERDADERA ESPIRITUALIDAD


Le preguntaron al Maestro: «¿Qué es la espiritualidad?».
«La espiritualidad», respondió, «es lo que consigue proporcionar al hombre su transformación interior».
«Pero si yo aplico los métodos tradicionales que nos han transmitido los Maestros, ¿no es eso espiritualidad?».
«No será espiritualidad si no cumple para ti esa función. Una manta ya no es una manta si no te da calor».
«¿De modo que la espiritualidad cambia?».
«Las personas cambian, y también sus necesidades. De modo que lo que en otro tiempo fue espiritualidad ya no lo es. Lo que muchas veces pasa por espiritualidad no es más que la constancia escrita de métodos pasados».
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Los métodos pasados es eso que mantiene a tantos inmóviles a día de hoy... Esperando que alguien les indique por donde se va al Océano.
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EL PEQUEÑO PEZ

«Usted perdone», le dijo un pez a otro, «es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado».
«El Océano», respondió el viejo pez, «es donde estás ahora mismo».
«¿Esto? Pero si esto no es más que agua... Lo que yo busco es el Océano», replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: «He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres».
«¿Y lo has encontrado?», le preguntó el Maestro.
«Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y tú?».
¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar... Y sin embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.
Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.
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Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.
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Anthony de Mello

viernes, 28 de noviembre de 2014

El valle animado...

Los elementales de la Naturaleza son, en sí mismos, una realidad.
Cómo los percibas ya es otra historia...
En esto, y en muchas cosas de la vida!
Paseaba por aquel camino verde, que por el valle se pierde y es su dulce soledad, le gustaba subir a la colina y pasar por la puerta de la ermita, en ocasiones, y ante ella, sus labios murmuraban una oración. Y fue entonces que descubrió algo que se movía en una rama del viejo cerezo. En un principio pensó que se trataba de un petirrojo, pequeño pájaro de pecho tintado de rojo que habita estos lares. Pero no, no era éste. Al acercarse vio como un diminuto gnomo con el hacha al hombro se dirigía hacia unas hojas, secas ya, que se resistían a desprenderse.

Al ver que era observado, el pequeño hombrecillo la sonrió y levanto la mano en señal de saludo. Y llegándose hasta el borde de la rama, de un solo tajo las cortó.

-No sabía que habitases en este valle, le dijo la joven.

-¿Habitar?... respondió el gnomo, que se había sentado sobre la rama y la miraba. ¡Somos el alma del mismo! Sin nosotros nada vive, crece o se mueve. ¿No has oído hablar de nosotros?

-Bueno... oír oír, algo sabía, como todos supongo, pero creí que pertenecíais al mundo de los cuentos...

-Sonriendo respondió el gnomo colocándose con una mano el puntiagudo gorro rojo. Lo que llamáis cuentos es, en muchas ocasiones, lo que os queda de un conocimiento antiguo que un día tuvisteis... Interactuamos desde siempre con vosotros y la Naturaleza en muchos aspectos de la vida. Sin nuestro hacer ésta no sería...

Se levantó una pequeña brisa que movió las hojas del vecino nogal. Éste conservaba todavía su mayor parte. Le pareció ver entre ellas unas siluetas risueñas que saludaban al gnomo. Volviéndose hacia éste vio como, sonriendo, saludaba con la mano... El viento amainó lentamente y oyó al diminuto ser decirle:

-Son los silfos y las sílfides..., elementales del aire. ¿Tampoco sabías de su existencia?

-Pues... poco más o menos que como contigo...

-¿Y de las ondinas y salamandras?...

-Pues más de lo mismo... Conozco estos nombres y alguno más, respondió la joven. En principio por los cuentos que mi abuela me contaba de niña, después algo leí sobre todo ese mundo que creía de leyendas y fábulas... ¡Hasta hoy, desde luego! ¿Y sabes qué?, no me siento sorprendida de verte y saber de vuestra existencia... En mi fuero interno creo que siempre he sabido algo así!

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¿No oculta, en parte, toda la información en la que hoy se mueve la sociedad el saber natural de siempre? ¿No es, en parte, esta misma información creada, artificial, la causa de la desorientación, limitación e ignorancia en la que el ser humano se encuentra hoy?
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¡La verdad os hará libres!
Enseñó Aquel... 
Y sigue siendo vigente el mensaje, pero a la vista del momento cabría deducir que esa misma humanidad está lejos de alcanzarla.

Tal vez recorre un camino equivocado...
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jueves, 20 de noviembre de 2014

La ventana aquella...

Era una noche infernal. Doy fe de ello! Conduciendo mi furgoneta y con la sola compañía de mi perra Loba me adentraba en lo que parecía ser la boca del infierno...

Una noche oscura, negra, para no vivirla. Una fuerte tormenta de agua y truenos como no había visto nunca, ni he vuelto a ver. ¿Oscura? En un mar de fuego se fue convirtiendo aquello. Relámpagos a cientos y muy seguidos iluminaban el cielo como tratando de romperlo. El ruido ensordecedor. La carretera se dirigía cuesta abajo. El aguacero era tal que la claridad de los rayos no era suficiente para ver nada alrededor. Ni los bordes del camino...

La furgoneta seguía su curso. Digo la furgoneta pues nunca tuve claro quien la dirigía... Espantado no estaba, en parte porque no cabiendo otra cosa a qué espantarse. Pero convencido de que iba derecho al centro de una tormenta que parecía brotar de las entrañas de la tierra. La carretera seguía descendiendo. Nada veía al margen de lo que los faros iluminaban apenas delante de mí. Si hubiese podido dar la vuelta lo hubiese hecho, pero no había forma. Solo continuar y continuar...

Y continué, en ese convencimiento interno de que lo que tuviese que suceder sucedería, y que en el fondo no pasaría nada.

Y sucedió. Algo que no he olvidado nunca. Algo que ahora mismo vivo con la misma intensidad que entonces. La estoy viendo...

Había dejado de llover hacía mucho rato ya y la tormenta dejada atrás. La noche de madrugada. Loba dormida. La furgoneta atravesando una vieja ciudad del norte y... fue al ir girando una esquina redondeada que la vi... ¡aquella ventana!.

Las contraventanas abiertas de par en par, no había cortinas. No se veía el interior. Todo el conjunto, aquel espacio de calle, estaba iluminado por una bombilla exterior que, cubierta por un plato de aluminio blanco al final de un eje en forma de S, daba cierto aspecto de vida en aquella solitaria noche. Y sentí...

Sentí, en los breves segundos que tardé en girar aquella esquina perdiéndome entre calles sin gentes, que aquella habitación, vacía posiblemente, y amueblada por mí con una sencilla y acogedora cama, y tal vez algo más, era mi hogar. Mi entrañable y acogedor hogar en aquel momento.

Y viví con intensidad aquel lugar que la noche me proporcionó. Fue esa la primera vez que fui consciente de la relevancia que ciertas ventanas han tenido en mi vida...  

domingo, 9 de noviembre de 2014

El invierno... ¡me encanta!

Veía caer la nieve arrastrada por el fuerte viento, que adivinaba frío, sentado en el compartimento del tren que me llevaba hacia Buera, pequeño pueblo de la provincia de Huesca.

Si bien dentro la temperatura era agradable, seguía llevando la bufanda puesta. Esta entrañable prenda suelo ponérmela con el primer atisbo de frío y me acompaña hasta que la primavera se hace notar.

El traqueteo del tren, recuerdo de aquellos viajes de antaño, de cuando niño, de las empanadas que mi madre preparaba para la ocasión. Ya no hay quien las haga igual. Ni el sabor, ni la textura, ni nada... Es como la fruta de hoy. ¿En qué fábricas la producen?

Absorto en el paisaje no me di cuenta que la pareja que se sentaba a mi lado, un matrimonio mayor que había subido poco antes al tren, empezaban a sacar algo de un cesto. Ella, sonriendo amable y hasta con dulzura, me tendía un pequeño paquete envuelto en papel. ¿Te apetece comer algo?...

La siguiente parada era, Calatayud...

¡Calatayud! ¡Qué recuerdos de la niñez... Mi madre de nuevo..., el ayer!

Mi madre, como tantas mujeres entonces, solía cantar en casa mientras hacía las labores o cocinaba. Y he de decir que tenía una gran voz. Me llamaba la atención ya en aquel tiempo... El repertorio de canciones que se oía por todas partes era el de la época. ¡Entrañable!

Y entre ellas, La Dolores. Tarareando mentalmente la melodía de aquella canción misteriosa que, oída mil veces, nunca entendí del todo...

“Si vas a Calatayud
pregunta por la Dolores
que una copla la mató
de vergüenza y sin sabores.”...

… inqué el diente en aquel sabroso bocadillo que la nobleza de Aragón compartía conmigo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El pueblo de los fantasmas...

Sucedía en el verano de 1974, en un pequeño pueblo de montaña de la provincia de León lindando con Asturias.

El alcalde había convocado un pleno para tratar el tema que, desde hacía unas semanas, tenía alborotados a algunos vecinos que aseguraban haber visto fantasmas por los alrededores del pueblo.

El del clarín (pregonero) anduvo la mañana del domingo tocando y voceando la prevista reunión vecinal.

“Por orden del sr. alcalde se hace saber... que el próximo viernes habrá... pleno municipal... Y se invita a todos los vecinos a aportar lo que consideren... para la aclaración de...”

Ni que decir que dicho día estaba la sala que no cabía un alfiler. Y en la plaza del pueblo una ingente cantidad de personas, muchas venidas de pueblos aledaños y aún de la ciudad, formaban pequeños corros comentando el tema... Dos cámaras de tv y algunos periodistas completaban el cuadro de aquel memorable día.

Entre los asistentes ya sentados dentro del ayuntamiento se encontraba el panadero del pueblo, quien junto a su mujer habían estado ausentes al tomarse dos semanas de vacaciones. Llegados la noche antes, no se habían enterado de lo sucedido.

Cuando en un total silencio el secretario empezó a leer los datos aportados por unos y otros...

“Que en dos o tres noches de luna y calor sofocante, se habían visto unas figuras humanas de color blanco, de los pies a la cabeza y se cree que desnudas, corriendo y danzando por las eras del grano...”

Una sonora carcajada interrumpió el relato, encogiendo aún más si cabe el corazón de algunos, provocada por el panadero... Quien cogiendo de la mano a su esposa, sonriendo también aunque algo sonrojada, y haciéndose sitio entre el gentío asistente, abandonaron precipitadamente la sala...

Unos días después todo el mundo sabía lo sucedido. Las sonrisas de los vecinos saliendo de la panadería y el aumento de la venta de pan indicaban que allí se estaba cociendo algo...

Para celebrar su décimo aniversario de bodas, la pareja lo había estado celebrando en privado, y puesto que la juventud y la pasión seguían vigentes, después de cenar, descorchar el champan e irse a la ducha juntos, se les ocurrió pasar por el almacén de las harinas y, húmedos todavía, embadurnarse bien de ella y salir por la puerta trasera a correr al que te pillo...