sábado, 16 de julio de 2016

La vida...


...no está contenida en un libro de instrucciones concreto, soso y limitado.

¡La vida es otra historia!

Hace unos 50 años, 18 tendría, y habiendo salido a dar una vuelta con el coche por las afueras de Madrid presencié un pequeño accidente entre dos coches. De hecho ya se había producido cuando llegué. El conductor embestido, marroquí, con su familia a bordo, le insistía al agente de tráfico que intervenía que el conductor del otro coche no era la mujer que pretendía pasar por ello. Con su limitado castellano quería hacerle ver que el conductor, un hombre, se había dado a la fuga por los campos que bordeaban la carretera.

La mujer, joven según la recuerdo, insistía con vehemencia que era ella la que conducía pues nadie más iba en el coche.

El tema estaba bastante claro. A la firmeza del marroquí se sumaba la dudosa declaración de la mujer. Ésta insistía pero no convencía. A mi desde luego no lo hizo.

¿La realidad? ¡Sencilla! La pareja que viajaba en el coche que chocó con el otro no se encontraba en situación… cómoda. Ella, posiblemente casada, habría cogido el coche del marido para vivir una experiencia con su acompañante. No se conocían de ayer. Tampoco su relación era algo baladí… Ciertos sentimientos anidaban en ellos. O por lo menos el fuerte deseo de estar juntos.

Quiso la suerte que las cosas sucediesen así. Que una relación de amistad o amor, secreta, quedase al descubierto al tener que ponerse en evidencia tras la intervención de terceros…

¿Cómo acabó esta historia? Lo desconozco. Una vez que intervino la autoridad de trafico nos obligaron a despejar y continuar el viaje. Quiero creer que la historia de esta pareja quedó al descubierto y…, lo que ello supusiese significaría todo un cambio en sus vidas.

Si siguieron juntos, ya de forma abierta, o las cosas con su marido se arreglaron de alguna manera, sólo ellos lo conocen. Cierto es que por la época en que esto sucedió, 1966, la mentalidad imperante era bastante estrecha, retrógrada y machista.

No cabe duda que la historia dejó huella en mí. Serían apenas unos minutos los que presencié la actuación de aquella mujer, no niego que con cierta desesperación, que pretendía mitigar las consecuencias de algo tan natural como vivir su vida de otra manera a la establecida.

viernes, 1 de julio de 2016

...y por añadidura la tuya!


Tras las fuertes lluvias caídas en el valle, que aceleraron el caudal del río acorde con los acontecimientos vividos en el país, éste, el río, ha vuelto a su ritmo pausado y entrañable propio del verano. Incipiente aún la estación, sí, pero ya marcando paso… Y es que el valle, a diferencia del país y hasta del mundo, vive una realidad propia. ¿Qué se vislumbran en lontananza rayos y truenos?, puede, pero lo que suceda “allá” no tiene porque afectar “aquí”.

“Aquí” y “allá”.

El “aquí” puede significar tú mismo…, ¡aquí y ahora! ¡Y el “allá” lo demás!

El “aquí y ahora”, como frase hecha que intenta representar una realidad, la habrás oído muchas veces, incluso puede que la hayas empleado en algunas ocasiones, y sin embargo su significado real, tal vez, queda diluido entre tanta palabra hueca que vuela por todas partes. ¿No sería la inconcreción del mundo ejemplo de ello? ¡Palabras, palabras, palabras…!

Este no es un texto falto de esperanza…, si acaso lo contrario. Una indicación de dónde estás tú, o debieras estar, y de dónde no!

Esto es el significado de enseñanzas antiguas, y de hoy, que señalan realidades, reales, y no creadas en platós, seminarios, cursillos o instituciones de todas clases.

-¡Aquiétate y sabe que YO SOY Dios!
-¡Donde pones tu atención en eso te conviertes!
-Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte!

Cierto que parecen palabras, palabras y palabras también pero…, tal vez debas ponerte a desbrozarlas para encontrar su realidad, su esencia… Y por añadidura la tuya!

-¡Buscad primero el reino de los cielos y todo lo demás se os dará por añadidura!

sábado, 25 de junio de 2016

Un día cualquiera...

Del blog de Carmela. -Mi fular-
Junio, sábado, primera hora de la mañana. Día gris y con ligero sirimiri (así se denomina la finísima lluvia que cae en el País Vasco y que en Galicia mi abuelo llamaba “calabobos”).

La pequeña Ziara, 5 años, que ha dormido aquí esta noche, acaba de coger el móvil para hacer alguna fotografía o vídeo… Y además va filmando y hablando a la vez como si le estuviese enseñando la casa a alguien. Ahora la oigo por el baño donde su amama se está duchando. ¡Veremos cómo salimos en la filmación! Y ahora por las habitaciones despidiéndose de quienes se supone que la acompañan. (Menudo cuidado que hay que tener en que no te pille en una posición delicada jajjajajajaja)

Sentada sobre mis piernas me enseña la filmación: “Holaaaa… está es mi casa… Mira qué bonita es… ésta es la cocina… estos son los capullos…” (se refiere a la caja de zapatos en las que he colocado los capullos de seda en los que cada gusano, de seda, se está metamorfoseando en mariposa; ya han salido cuatro, y según miro la caja veo que la última se ha salido fuera)… “el salón...” (da la luz porque está a oscuras)… “el baño pequeño… la habitación de las literas… etc., etc....”

Las campanas de la iglesia dan las nueve… y a continuación se oye una melodía. Los magnolios exhiben sus grandes y olorosas flores, los nogales ya tienen sus nueces, verdes, mientras la tórtola emite su canto nupcial desde el tejado vecino.

Sí, un día cualquiera… Como posiblemente sea el vuestro mientras leéis esto. Y sin embargo no es del todo cierto eso de “cualquiera”. ¡Este es único! No hay, ni habrá jamás, otro “igual”. Parecidos puede, pero igual nunca más. Lo que se haga hoy o se deje de hacer producirá unas consecuencias. El signo de ellas o su trascendencia marcará destino. Si es imperceptible o causa giros de 90º o 180º lo experimentaremos en nuestras vidas. ¿No son ya éstas la consecuencia de los “hice” o “dejé de hacer” del ayer?

Este proceder de la vida, su fluir natural, lo tengo cada vez más claro. Y consciente a su vez de que si me sumo a ello, proceder y fluir natural, será una bendición del cielo! Ya un amigo mío decía hace muchos años que “hay un Orden y un ordencito”. Siempre entendí el primero como un movimiento natural de las cosas de la vida, ese fluir o dejar hacer, a diferencia del segundo que suponía que era “yo” tomando decisiones. El ego, la personalidad mía en contraposición a las de los demás.

Tú, quien realmente eres cuando dices “yo soy”
y yo, quien realmente soy cuando digo “yo soy”
es el mismo “yo soy”,
Todo Lo Que Es.
“tú”, “yo”, nosotros, individuos en apariencia,
somos personajes en el sueño que
“Yo”, Todo Lo Que Es”,
sueña.

No hay nosotros, ni yo, ni tú.
Aun el propio sueño habita en
Todo Lo Que Es.
Ello es quien Tú realmente eres,
no el tú que tú crees ser.

(Perfecta Brillante Quietud. David Carse)… o la “cosa david”.

La pequeña Ziara pudiera parecer que tiene por delante infinidad de días como estos, cualesquiera que sean, pero no será cierto del todo, pues más que días lo que en realidad enfrentará serán instantes… Y tampoco esto será del todo cierto. Pues más que enfrentar nada, ella, será más bien la Vida la que se viva a sí misma a través de Ziara.

Como la ola y el océano. ¿Hay dos? ¡No! Solo uno, sin segundo. Si bien se manifiesta a sí mismo de distintas formas… Ziara, “tú”, “yo”, “vosotros”, “los demás”… ¡Océano!

¿No lo ves… todavía?

viernes, 17 de junio de 2016

¡A qué tienes derecho...


...Y cuánto sabes sobre ello.

Las instituciones de un País, Comunidad, etc. tienen establecidas pautas o protocolos que promueven y facilitan diversas opciones que benefician a los ciudadanos. Bien ayudas directas, bien informaciones que permiten su aprovechamiento. Y todo ello no sólo es un derecho de las personas sino que está sufragado por la vía de los impuestos que pagamos. ¡Es tuyo! ¡No lo desaproveches!

También las leyes establecidas en el Ordenamiento Jurídico van en esa misma línea. ¡Desconocerlas es limitarse!

No se trata de hacer de cada uno un abogado o gestor en ciernes. Más bien es llamar la atención de que ante la duda o el no saber sobre el tema que nos concierne es mejor informarse antes de actuar. ¡Sea éste de la índole que sea!

Personalmente utilizo todos los servicios públicos a mi alcance. Son gratuitos. Y las personas que los gestionan están encantadas de facilitar su uso. ¡Y además se hacen amigos!

Seguridad Social. Vivienda, en sus vertientes de propiedad o alquiler. Comunidades de propietarios. Servicios en general, públicos o privados. Derechos del ciudadano. Reclamaciones. Relaciones laborales. Testamentos, este tema tiene más relevancia de lo que parece. Y facilita mucho el día de mañana. Y así en cualquier tema que podáis enfrentar.

La información requerida evitará experiencias desagradables. Y el conocimiento que se obtenga, y aplique adecuadamente, hará la vida más placentera y tranquila.

Seguro que todos tenemos, o conocemos, algún caso en el que una mejor información previa hubiese supuesto una resolución distinta.

No tengamos reparo en preguntar o solicitar cuanta ayuda consideremos. Sea por la vía servicios públicos o privados. En muchas ocasiones una pequeña inversión, gasto, puede evitar gastos mayores y sobre todo complicaciones.

Me gustaría recordaros, pero no lo voy a hacer jajajajajaja…, que dentro de poco tendréis que elegir qué opción política escogéis para, precisamente, gestionar lo señalado. Si analizáis adecuadamente las propuestas no debiera ser difícil acertar!

Un abrazo.

sábado, 4 de junio de 2016

El molino de las golondrinas.



Dispuesto a pasar un fin de semana en los Picos de Europa subió al autobús que le trasladaría a Potes. Sentado en la parte media del mismo observaba como el resto de pasajeros se iba acomodando en sus asientos. Dos chicas jóvenes se sentaron delante de él. Al poco vio como una de ellas levantaba la mano en señal de saludo. Un hombre, alto, delgado, espesa barba blanca y cabello revuelto, se aproximaba por el pasillo. Las saludó al pasar y se dirigió a los asientos posteriores.

-¿Quién es? Preguntó la otra joven.

-Es Manuel. Vive en el molino de las golondrinas.

El autobús emprendió la marcha. Y las jóvenes iniciaron una conversación.

¿Qué edad tiene?

-Ni te lo imaginas… Le conozco desde niña y siempre le he visto con la misma pinta. Solía venir al pueblo para hacer montañismo. A veces solo y otras en grupo. Creo que es de León. Un día compró el molino, y desde entonces su presencia se hizo más habitual. Hoy vive en él con su mujer, María... Es una bonita historia.

-Cuenta cuenta…

-El molino pertenecía a la familia de Juan Yébenes desde siempre. Ya sus abuelos molían el grano de la comarca. Éste estuvo casi siempre fuera del pueblo, en el extranjero. Y fue en los últimos años que se instaló aquí. No sé mucho de su vida. Vivía solo aunque se relacionaba muy bien con la gente. Mis padres eran amigos suyos.

-¿Y Manuel?

-Bueno, éste le compró el molino a Juan hace unos diez años. En realidad fue un acuerdo muy especial. Siempre he oído hablar de el, y que intervino el cura del pueblo, amigo de ambos.

Había un matrimonio entonces cuyo marido enfermó de algo bastante serio. Gente del pueblo de toda la vida, jóvenes, no creo que llegasen a los cuarenta. Él trabajaba en el obrador de pastelería. Tuvo que dejar su trabajo. Pero es que además vivían en un piso alto, de alquiler, y dadas las dificultades de movilidad de éste le costaba acceder a la calle. Fue por ese tiempo cuando surgió la venta del molino.

Parece ser que Juan le ofreció a Manuel la propiedad en un precio bajo siempre y cuando éste le concediese a dicha pareja el usufructo de una parte de la casa. Quería que mientras ambos viviesen pudiesen hacerlo ahí. La casa es grande y permitía segregar una parte. Y así se hizo. El matrimonio se vino a vivir al molino, en planta baja. Y contando con su propio espacio, cocina, salón, habitación, baño, etc. Hasta huerto. Todo independiente. Manuel habitaba el resto de la casa los fines de semana.

-¿Y?…

-...María, hoy la mujer de Manuel, era la esposa del pastelero enfermo…

-¡Qué me dices!

-Sí, a los pocos años de vivir en el molino, tal vez unos cinco, Pedro falleció. Ella siguió residiendo en su casa. Dos años después Manuel se vino definitivamente al pueblo. La relación del matrimonio con éste siempre fue muy buena. Manuel solía llevar a Pedro en coche a visitar otros pueblos y zonas de la comarca. El afecto entre ellos era palpable….

María es muy guapa, ya la conocerás, muy buena mujer. Y Manuel, ya le ves, tan natural. Es atento y afable. No es de extrañar que el amor se hiciese hueco en ellos.

-¡Ah, y una cosa que quería preguntarte! ¿Por qué le llaman el molino de las golondrinas?

Porque la mayoría de las golondrinas del pueblo tienen sus nidos bajo sus tejas. 

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Estos encuentros en la madurez, cuando las circunstancias de la vida parecen haberte dejado solo, momentáneamente, siempre los he visto como regalos del cielo.Cierto que la soledad, bien entendida, es asumible, y hasta deseada. Pero una taza de café humeante puesta sobre la mesa al levantarte, una mano que, cogida a la tuya, da calidez a los paseos de invierno, o la entrañable sensación de sentir que alguien amigo te espera en la cama, creo que es algo a tener en cuenta.
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lunes, 9 de mayo de 2016

La capilla rosada.

Hoy camino de la mano de Hermann Hesse (*), “El caminante”. El peregrino, el que ama los paseos sin rumbo, los descansos soleados, el libre vagabundeo. El que tiene una gran tendencia a vivir de la mochila y llevar pantalones deshilachados. Quien me ha hecho recorrer veredas y montañas, cruzar puentes y aldeas, saludar a los habitantes de la granja, al sur de los Alpes, quienes no tienen bueyes, pero sí cerdos, gallinas y cabras. Y en las callejuelas de la aldea, al sol de la mañana, hacernos servir una pinta de vino rojo. 
Querer ser párroco tras la puerta verde de la rectoría, y ansiar la vida libre de los caminantes que por delante de ella pasasen libres y despreocupados. 
Ya por la noche cena y alojamiento en la taberna de pescadores. Nos haremos asar unos pescados y beberemos el Nostrano en vasos de cristal grueso, y escupiremos al fuego de la chimenea, pensaré en mi madre y exprimiré esas gotas de dulzura que…, cosas de la vida hoy, tanto ansío revivir.
Rezar con devoción en la capilla rosada, construida por hombres buenos y delicados y, además, muy piadosos. El Dios en quien debemos creer está en nuestro interior. Quien se niega a sí mismo, no puede aceptar a Dios.
¡Oh, querida e íntima capilla de esta región! Llevas los signos e inscripciones de un Dios que no es el mío. Tus fieles rezan oraciones cuyas palabras no conozco. Sin embargo, puedo rezar en tu interior tan bien como en el encinar o el valle. Floreces entre el verdor, amarilla, blanca o rosada, como las canciones de primavera de la juventud. En tu interior todas las oraciones son santas y están permitidas.
Me siento en el pretil, bajo el sobradillo, y tarareo un cántico piadoso en la quietud de la mañana. En el valle lejano silba, fina y suavemente, un tren. En los arbustos aún centellea, aquí y allí, una gota de rocío.
Al pasar por la casa roja, desde cuyo pequeño jardín y viñedo nos llega el perfume de todo el sur de los Alpes, pienso en lo hermoso que sería tener ahí una patria, una habitación, una cama. Y colgar en la pared la pequeña y antigua Madonna comprada en Brescia.
(*) Autor, entre otros, de Siddhartha, El lobo estepario, Demian, Mi Credo, etc.
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La mayor parte del texto son palabras del autor de El caminante.
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martes, 19 de abril de 2016

...lo relevante.


Hoy ha amanecido un día soleado. Uno de esos días que me recuerda esa Castilla la Vieja en la que viví de niño. Y justo en este momento oigo la voz de mi madre cantando esta misma canción, que aprendí de mi abuelo en aquella Noia de viejas piedras que aún me recuerda…

La tórtola sobre la antena de tv en el tejado de enfrente, las alegres golondrinas revoloteando junto a mi ventana, la cría del mirlo piando sobre el murete de piedra llamando al sustento. El camión de la basura descargando los contenedores, una persiana que se levanta, el reflejo del cristal de la ventana al abrirse me da en la cara. Voces de niños, las últimas, antes de entrar en clase a ¿aprender?… ¿Aprendimos algo nosotros ayer? ¿Nos enseñaron? ¿Lo hemos olvidado?

Las norias, esos mecanismos antiguos movidos por mulas o bueyes que sacaban el agua con que se regaban los campos, ya no suenan en las tierras castellanas. Esas que cantaba el poeta en la Soria de Leonor. Tampoco creo que queden ya muchos humildes abejares, pequeños huertecillos, o encinares de madera roja.

“La tarde clara, roja, triste y soñolienta. Polvorienta. Tarde clara de melancolía. Tarde de soledad y hastío. Cenicienta y mustia, destartalada, como el alma mía...”

Me dijo una tarde
de la primavera:
Si buscas caminos
en flor en la tierra,
mata tus palabras
y oye tu alma vieja
[…]
Respondí a la tarde
de la primavera:
Tú has dicho el secreto
que en mi alma reza…

Ya no hay tardes como las de Machado. Ni norias que hagan girar los cangilones cargados de vida. Ni enseñanza como la del pasado… Hay, sin duda, pero el presente parece más bien un tránsito a otro ciclo, social y humano. Y todo ello, la ausencia del ayer y la llegada de lo nuevo, no ha modificado un ápice el crecimiento de las margaritas en los campos… Y ello es lo relevante, lo único relevante en estos tiempos.

sábado, 9 de abril de 2016

Siempre.

Acuarela de Hermann Hesse

Ocupado en este tiempo en otras actividades, de hogar, administrativas, algún proyecto, pasan los días sin que abra tan siquiera mi blog, no digo ya los vuestros. No escribo, no leo, no comento. No os olvido. ¡Eso sí! ¡Presentes tod@s! Como esos ramilletes de flores, pequeñas y azules con un punto amarillo en su centro que bordean, aquí y allá, las soleadas laderas del camino verde del valle… que va a la ermita. Cierto que aquí no hay lágrimas ni tristezas, más bien todo lo contrario, serenidad. Como la que lleva la corriente del río de la vida que lo cruza.

En ocasiones sí abro mi blog, pero sólo por tener de fondo la música. Y aprovecho para ver los títulos de vuestras entradas, pero hasta ahí llego. Y no voy a negar que en estos momentos no tengo intención de cambiar este silencio devenido… Este suceder natural. Como natural es que tras el invierno deviene la primavera. No es el impasse de nada. Es el simple placer de saborear el silencio. La ausencia de, en ocasiones, obligación de escribir, leer, comentar.

Siempre en el corazón.

Un cálido abrazo, queridos amig@s.

miércoles, 16 de marzo de 2016

...el olor a café!

María, 16 años. 1934.
Unos fotógrafos profesionales de visita en la isla, al verla, le pidieron permiso para fotografiarla...

Mañana gris de nubes plomizas, suelo húmedo, día apacible. Primavera natural, las aves cuidan ya de sus crías. Gorriones, mirlos, petirrojos, el cuco, al que se ha visto buscar nido ajeno, es el único que no las cuidará, otros lo harán por él… Las cigüeñas, un año más y a pesar de los obstáculos que se les han puesto, han anidado en la antena de la Telefónica.

El día me lleva a revivir momentos de un ayer que se hace hoy según mis sienes se van blanqueando… Una Noia entrañable envuelta en el “calabobos”, sirimiri, fina e imperceptible lluvia que parece que no moja pero acaba calándote. Las múltiples casas viejas, y no tanto las últimas, por las que ha ido trascurriendo mi caminar. Tramos de vida compartidos con personas queridas…, y no siempre tanto. Y no creo que a un niño de cuatro años se le pueda imputar nada negativo.

Mochilas cargadas y descargadas de valores… de todos los colores. Algunos estridentes, ¡cómo no! Así es la vida. Otros suaves y placenteros. De amaneceres y ocasos, de cenits y luna llena. De olas que lamen la arena y olas que funden las rocas. De sonidos y silencios. Lágrimas y sonrisas. Abrazos y despedidas. Ausencias… Y nuevas presencias. Que piensas por un momento que no son nuevas… Que son ellas, las que fueron antes de ti que vuelven para acompañarte, acunarte, y dar consuelo en alguna noche oscura…

La música de Gandalf (New Age), detalle de Rayén, acompaña, y tal vez tinte este momento…

El olor a café reciente me recuerda aquellas tazas de leche con pan, sopas, que mi madre me preparaba en el desayuno y… “mama… sopas”…, invariablemente todas las noches a eso de las doce, habiéndome acostado sobre las nueve y media, me despertaba y tomaba en la cama otro tazón caliente.

Sí, mi madre. Nació en 1918 en la isla blanca que me vio nacer a mí. Niña natural y feliz, así la conocí, casi siempre, ya que la vida es larga y no siempre se comparte igual.

El día que partió recorrimos, ambos de la mano, la isla que nos acunó… Calas, recodos, pueblos y aldeas, playas e islotes, puertos, casas, campos, gentes… ¡Ibiza!

domingo, 13 de marzo de 2016

Cara y Cruz


Estos días los medios de comunicación nos brindan la posibilidad de conocer algunos de los acontecimientos que se desarrollan en el mundo…

-¿Son los únicos?
-¡No!
-¿Por qué unos y no otros?
-La pregunta es relevante… Pero como seguramente que cada quien tiene la respuesta, para sí mismo, es mejor guardar silencio. Al fin y al cabo cada uno calza el número de zapato que le corresponde.

Viene esta reflexión al hilo de una conversación que mantenían un grupo de mujeres, ya mayores, sentadas en una cafetería. La mayoría se inclinaba por lamentar, y condenar de manera genérica, la situación de los llamados “refugiados”.

Una de ellas, tal vez la de más edad, puede que más de 70 años, la conozco, fue maestra en el País Vasco durante varios años, posteriormente se trasladó a Barcelona a estudiar y dar clases, y ahora ya jubilada ha vuelto a casa, que no había intervenido en la cascada de lamentaciones y acusaciones, propias, somos egoístas, y ajenas, el gobierno no hace nada, les comentó:

-Me viene a la mente que una conversación como ésta ya la tuvimos anteriormente… Los atentados de París del año pasado, el atentado de la estación de Atocha en Madrid y hasta los atentados de las torres gemelas en EEUU, provocaron reacciones parecidas en mucha gente… Y pienso sino será una necesidad emocional, y a la vez sin mayores consecuencias prácticas, es decir, inútil, el expresarse así. Los sucesos de París, Atocha y EEUU fueron terribles e inhumanos. Cientos de personas, miles, perdieron la vida en ellos. Y sin embargo sabemos, debiéramos saber, que no fueron hechos aislados. Y sí más bien la respuesta violenta a, tal vez, otras violencias previas, y no tan mediáticas, provocadas por los gobiernos de esos países en otros pueblos y naciones. 

Y continuó: Los refugiados son, con todo su dramatismo humano y mediático, consecuencia de lo mismo. Intereses gubernamentales de otros países… ¡Éste incluido!

¡Mirad bien, en conciencia, a quién le vais a dar vuestro voto en las próximas elecciones! 

jueves, 10 de marzo de 2016

Carlitos.


Paré en un semáforo en rojo y giré la cabeza hacia la derecha. Era verano y las ventanillas del coche estaban bajadas.

Dos madres con sus respectivos hijos parados en la acera, de unos 6/7 años, vestidos con uniforme escolar. Uno de ellos, riendo, le estampó un beso en la boca al otro… Éste, serio, se quedó quieto. La madre, con la cara roja y desencajada miraba a estos y a la madre del primero sin atreverse a hacer nada dada la serenidad y sonrisa con que ésta le decía a su hijo, y sin intención de separarles: Carlitos, deja a tu amigo en paz…

Carlitos volvió a estamparle otro beso a su compañero quien ni había pestañeado por la sorpresa de lo que sucedía.

Se puso en verde el semáforo y tuve que continuar no sin percibir la sonrisa pícara, e inocente, del atrevido y desenfadado Carlitos.

De esto han pasado unos doce años, tendrán, pues, 18/19. No es difícil predecir la trayectoria del primero, Carlos. El desenfado y la naturalidad, no exenta de saber que algo no usual estaba haciendo, supongo que habrá prevalecido, y seguirá siempre, en su talante ante la vida. Aquel comportamiento infantil y de juego, libre de prejuicios, aún en esas edades, era en su mayor parte producto de la educación recibida por aquella madre que, sin inmutarse, corregía, permitiendo, aquellos gestos sin trascendencia.

¿Qué ha sido del besado?… ¡A saber! Dependerá de lo que su madre fuese capaz de procesar emocionalmente.

viernes, 4 de marzo de 2016

...al encuentro de otras aguas.


Bufanda, gorro y un grueso polar se puso para salir a dar una vuelta por los alrededores. Botas y hasta unas polainas en las piernas para la nieve completaban el atuendo. Mientras cerraba la puerta con llave pensó en sacar los perros de sus vecinos, Ignoraba si éstos estarían en casa. Cerrando la verja se dirigió a la casa de al lado. Entró sin llamar pues sólo quería coger a los perros. Estos ya le habían visto y se dirigían hacia él corriendo levantando puñados de nieve. Cuando les abrió la puerta de la verja salieron dando saltos y ladridos… Y entonces la vio.
Una silueta se acercaba por el camino de la derecha. Los perros se fijaron en ella e hicieron ademán de acercarse, les retuvo con la voz. Se fijó de nuevo en ella y no supo distinguir quien pudiera ser. Notó cierta vacilación en su andar al margen de la nieve. Volvió a meter los perros en el jardín y empezó a andar hacia ella. Cuando estaba a pocos metros vio como se inclinaba hacia un lado. Corriendo se acercó… Justo llegó para sostenerla antes de que se desplomase.
Cogiéndola en brazos volvió a su casa. Una vez quitado el ropaje que la cubría apareció una cara de mujer joven. Justo en ese momento abría los ojos… -¿Qué ha pasado, dónde estoy?-…
Una taza de leche caliente sentada en un sillón de alto respaldo frente a la encendida chimenea le iba dando color a sus mejillas.
Cubierta con un ancho pijama y una bata beig observó la estancia. Mientras, Pedro preparaba algo en la cocina. Suelo de madera. Unos cuadros y algunas fotografías cubrían la pared del fondo. Una amplia estantería en caoba coleccionaba algunos libros, algún jarrón y figurillas representando escenas de campo. El amplio ventanal en forma ovalada hacia el exterior permitía ver casi toda la cadena montañosa, ahora cubierta de nieve. La imagen era preciosa, sosegada. Invitaba al silencio. Y se dio cuenta de que silencio era lo que iba colmando su alma…
Una bandeja de viandas y dos vasos de vino los reunió alrededor de la mesa. Y todo ello permitió que las palabras se reconociesen a sí mismas en boca del otro…
-¿Embarazada?… ¿De cuánto?…
-Casi dos meses. -Una relación de amor propició la vida. Un traspiés la dejó al frente de la misma-.
-¿Y qué haces sola por estos caminos?
-Venía con un grupo de amigos haciendo el Camino*. Anteayer hicimos noche en Villafranca del Bierzo… Y decidí quedarme por la zona. Intentaba llegar a Ponferrada y regresar a casa en tren.
Al día siguiente, sábado, bajaron a la ciudad.
Mariela… Que con su pelo corto, rizado y negro, su delgadez y cierto desgarbo en su andar, fue presentada en los ambientes en los que Pedro se movía.
El aroma a café y a tostadas recién hechas la hizo murmurar algo entre sueños… -Hum… ¿Dónde estabas?-… preguntó mientras éste descorría las cortinas.
Cogidos de la mano, abrigados, y con los perros corriendo delante de ellos dieron un largo paseo por los alrededores. El sol de la mañana refulgía sobre el blanco de las montañas. Observaron el pequeño torrente de agua que, proveniente de la ladera, corría limpio al encuentro de otras aguas… Ambos tuvieron un pensamiento…, para sí, que les hizo estrecharse en un cálido y largo abrazo...

viernes, 26 de febrero de 2016

Puzzle...








"El destino de un país no depende de tu voto en las elecciones; el peor hombre es tan fuerte como el mejor en ese juego; no depende de la clase de papel que metes en una urna una vez al año, sino en la clase de hombre que sale de tu casa cada mañana."

Henry David Thoreau

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Comentario dejado en el blog de una persona amiga al descubrir lo que relato:

"Hola de nuevo...

Observo que has incorporado a tu blog recientemente, antes creo haber visto que no los tenías, ¿cuatro? localizadores de situación. Es decir, una opción que identifica a quienes entramos a leerte. Desde dónde, qué pueblo, zona, país. A qué hora, minuto y segundo. Y cuánto tiempo permanecemos en tu blog. ¿Es así?

Si así fuese, amiga, debo señalarte que no me siento cómodo cuando mi privacidad e intimidad queda al descubierto. Y doy por sentado que no es por malsana curiosidad. En ocasiones simplemente por rellenar espacios en los blogs...

Entré a leerte y dejé mi comentario. Es decir, yo me he identificado. ¡Todo correcto! Pero al volver otra vez, quería echar un vistazo a tu blog en trabajos ya publicados, he descubierto lo anterior.

Mientras escribo este segundo comentario estoy a la vista de todo el que entre a tu espacio... Y, repito, no me siento nada cómodo con ello.

De hecho cuando entro en un nuevo blog a leer es lo primero que miro. ¿Tiene localizadores? ¡Adiós!

Respeto profundamente tu derecho a incorporar a tu espacio lo que gustes, ..., pero choca frontalmente con mi deseo y derecho a la privacidad.

Al carecer de tu dirección de correo me veo obligado a hacértelo llegar por este medio.

De nuevo un abrazo."

miércoles, 17 de febrero de 2016

Querida mía, amor de mi vida, alma toda… te quiero!…


Si bien cuando llegaron al pueblo llovía con fuerza, ninguno del grupo de peregrinos demostró disgusto por ello. Más bien al contrario, la satisfacción de lo que les esperaba. Cena y cama. Llevaba una semana recorriendo el Camino de Santiago, y aunque lo inició solo, anhelaba esa soledad, acabó dejándose integrar en un grupo de madrileños que, por tercer año, recorrían distintos tramos.

Cervera de Pisuerga. Conocía el pueblo de otros tiempos… de veintiocho años atrás… De cuando las risas y los abrazos, los besos y las caricias eran una constante en su vida Le gustaba ese sabor a vidas antiguas que rezumaban sus calles, esos viejos comercios de maderas artísticas y cristales curvados, cerrados y abandonados hoy, rebosantes ayer de artículos y vida, de colores y alegrías. Había vuelto años atrás… volvía. No es que buscase nada determinado ni nada añorase. Sabía que la vida es así. Pero le gustaba perderse por sus calles tranquilas, y limpias. Ver a sus gentes vivir sus vidas. Oír sus palabras de Castilla La Vieja cuando con ellas se cruzaba. El olor a pan recién hecho. El bullicio los días de mercadillo. Sus entrañables soportales de madera, donde la vida de estos pueblos teje su historia...

Mientras el grupo desayunaba les comunicó que se quedaba. Poco después buscaba alojamiento en la fonda que ya conocía. El matrimonio que la regentaba se alegró de verle.

La soleada mañana que había amanecido lo llevó hasta el río que cruzaba la ciudad. Nada había cambiado en él. El parque, los bancos junto a la orilla, el caudal, que siendo distinto siempre era. No se veían las truchas de otras veces debido a la turbiedad del agua… Bueno sí, de vez en cuando alguna sacaba la cabeza en el intento de coger el bocado que la corriente llevaba. Recordó el jersey azul de hilo que se quedó abandonado una tarde en la que embelesados, de la mano y rozando sus labios sonrientes se alejaron del lugar…

Unos vinos en la plaza, un menú casero donde Felisa, el café en el señorial casino mientras veía jugar al ajedrez a algunos parroquianos. Y vuelta a los paseos callejeros. A eso de las seis volvió al río. Sentado en el banco de los recuerdos vio pasar a una mujer que se sentó en el contiguo. Nada destacable le llamó la atención. Si acaso le pereció percibir como una sombra de tristeza que la siguiese…

La tranquilidad que le embargaba, la satisfaccíón que le producía saberse en casa, el calor del atardecer sobre su cara, todo ello le hizo cerrar los ojos… adormilarse unos momentos. Cuando los abrió de nuevo y miró hacia la mujer ésta ya no estaba. Creyó percibir que el murmullo del río le susurraba algo… ¿era posible?

Al pasar por delante del banco donde ella se había sentado vio un sobre bajo éste. Lo cogió. No figuraba ni dirección ni remite. Estaba abierto y algo ajado. Dudó en sacar su contenido… ¿sería de ella?

“Querida mía, amor de mi vida, alma toda… te quiero!… No es mi mano quien escribe esta carta, no podría. Es de Sor Pilar, la monja que me atiende y me cura. Sabes ya de mi caída, junto a otros, en la ascensión a la montaña. Desgraciado accidente, vida mía… Más serio de lo que pudiese parecer amor… Más serio… Y lejos de ti!

Te escribo, dicto más bien, porque el diagnóstico médico reconoce daños internos que… tal vez no pueda superar… Sé lo que hablo mi amor, y lo que ello significa para los dos… Sobre todo tú, que te enteras ahora de lo que la vida nos depara… ¿Sabes corazón? Estoy tranquilo, estoy bien dentro de la situación. Es la vida, nuestra vida más allá de la vida!...

Siempre en mí, Leonor, siempre en ti, amor.”

Poco después entregaba el sobre en la farmacia, pues su titular era la destinataria del mismo.

Invitado por ésta, cenaron en el Gasolina aquella noche...

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Qué queda?

Del blog de Carmela, Mi fular.
Despertar puede llevar toda una vida. Ver es cuestión de un instante. (Anthony de Mello)


Orígenes

Aquel día era el cumpleaños de una discípula.

“¿Qué quieres que te regale por tu cumpleaños?”, le preguntó el Maestro.

“Algo que me proporcione la Iluminación”, le respondió ella.

El Maestro sonrió. “Dime querida”, le preguntó, “cuando naciste, ¿entraste en el mundo como si fueses una estrella caída del cielo o brotaste de él igual que brota una hoja de un árbol?”

La discípula se pasó el día meditando la extraña pregunta del Maestro. Al fin, vio de pronto la respuesta y adquirió la Iluminación.


Éste es uno de los cuentos y citas de sabiduría contenidos en el libro “Quién puede hacer que amanezca”, de Anthony de Mello, S. J. Leídos miles de veces a lo largo de más de 20 años, a éste concretamente nunca le había acabado de coger el punto… ¿nacer, entrar, brotar? Sabía por donde podía ir el sentido, no en vano llevo tiempo en esto de la búsqueda de uno mismo. Un handicap sobre ello lo tenía precisamente en una de las experiencias humanas más entrañables. Haber estado presente, cogiéndole una mano a mi hija, en el parto de mi segunda nieta. Sencillamente la vi salir.

Ante este nacimiento natural ¿cómo podía conjugar la palabra brotar? Que sabía que era el quid de la cuestión.

Lo comprendí recientemente al observar cómo las olas del mar brotaban, que no nacían ni entraban, del Océano.

Océano… brota una ola, nace. Océano… muere una ola… ¿Qué queda?… ¡Océano!

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Otras citas, tal vez más conocidas, que señalan lo mismo.
La unidad de donde todo brota. El Océano único que se manifiesta a sí mismo en múltiples, millones y millones de olas. Millones y millones de seres y formas aparentemente diferentes.

-La paz que sobrepasa todo entendimiento.
-Entra al lugar secreto de lo más elevado y en el lugar secreto de lo más elevado la verdad te será revelada.
-YO y el Padre somos Uno.
-Conoced la verdad y ella os hará libres.
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¿La realidad? ¡Una! ¡TÚ! Dios. ¡Todo Lo Que Es!