Si quieres que los geranios que florecen en primavera en tu jardín, macetas en el balcón, etc., sigan haciéndolo, tendrás que cuidarlos.
Y si alguno se seca, se va, cosa natural con las plantas, deberás sustituirlo si, realmente, quieres que sigan floreciendo en tu vida.
“Y que cada vez van quedando menos… amigos.”
Estas palabras pronunciadas recientemente por un amigo, ciertas en parte, son parecidas a las que sostenía mi padre no hace mucho. Cumplidos los cien años en Febrero, se fue en Marzo.
Decía que puesto que él seguía cumpliendo años, y otros amigos no, se iba quedando sin ellos. Y era cierto. Aquellas personas que compartieron años con él, desde la niñez en adelante, quienes se dejaron huella mutuamente, muchos de ellos partían antes… ¡Ley de vida!
Y sin embargo si quieres realmente “conservar” amigos, tendrás que jugar a sustituirlos.
La vida no es un kleenex con el que enjugar lágrimas por el propio proceso natural de ella misma…
(Desde que le oí la frase, y hace años ya, voy dejando semillas de mí en la mayoría de los/las amigas de mi hija y nietas. Y cuando le comenté, riendo, esto a una de ellas, dijo que nunca había caído en cuenta, pero que desde ese día tomaba nota. Y me consta que no lo olvidará.)
A diferencia de quienes van cuidando que el número de amigos no crezca…, los cuentan con los dedos de una mano, pues consideran que amigos amigos hay pocos, los demás solo conocidos, reconozco que amigos hago/tengo a miles de miles… Pues donde quiera que vaya, comparta una sonrisa, estreche una mano o cruce una mirada amable, ¡amigos!
Amigos por doquier. ¡Ábrete a ellos! Ni van a pedirte dinero ni que les cedas habitación en tu casa.
¡¡Son tú mismo… un poco más allá!!


















