miércoles, 16 de marzo de 2016

...el olor a café!

María, 16 años. 1934.
Unos fotógrafos profesionales de visita en la isla, al verla, le pidieron permiso para fotografiarla...

Mañana gris de nubes plomizas, suelo húmedo, día apacible. Primavera natural, las aves cuidan ya de sus crías. Gorriones, mirlos, petirrojos, el cuco, al que se ha visto buscar nido ajeno, es el único que no las cuidará, otros lo harán por él… Las cigüeñas, un año más y a pesar de los obstáculos que se les han puesto, han anidado en la antena de la Telefónica.

El día me lleva a revivir momentos de un ayer que se hace hoy según mis sienes se van blanqueando… Una Noia entrañable envuelta en el “calabobos”, sirimiri, fina e imperceptible lluvia que parece que no moja pero acaba calándote. Las múltiples casas viejas, y no tanto las últimas, por las que ha ido trascurriendo mi caminar. Tramos de vida compartidos con personas queridas…, y no siempre tanto. Y no creo que a un niño de cuatro años se le pueda imputar nada negativo.

Mochilas cargadas y descargadas de valores… de todos los colores. Algunos estridentes, ¡cómo no! Así es la vida. Otros suaves y placenteros. De amaneceres y ocasos, de cenits y luna llena. De olas que lamen la arena y olas que funden las rocas. De sonidos y silencios. Lágrimas y sonrisas. Abrazos y despedidas. Ausencias… Y nuevas presencias. Que piensas por un momento que no son nuevas… Que son ellas, las que fueron antes de ti que vuelven para acompañarte, acunarte, y dar consuelo en alguna noche oscura…

La música de Gandalf (New Age), detalle de Rayén, acompaña, y tal vez tinte este momento…

El olor a café reciente me recuerda aquellas tazas de leche con pan, sopas, que mi madre me preparaba en el desayuno y… “mama… sopas”…, invariablemente todas las noches a eso de las doce, habiéndome acostado sobre las nueve y media, me despertaba y tomaba en la cama otro tazón caliente.

Sí, mi madre. Nació en 1918 en la isla blanca que me vio nacer a mí. Niña natural y feliz, así la conocí, casi siempre, ya que la vida es larga y no siempre se comparte igual.

El día que partió recorrimos, ambos de la mano, la isla que nos acunó… Calas, recodos, pueblos y aldeas, playas e islotes, puertos, casas, campos, gentes… ¡Ibiza!

domingo, 13 de marzo de 2016

Cara y Cruz


Estos días los medios de comunicación nos brindan la posibilidad de conocer algunos de los acontecimientos que se desarrollan en el mundo…

-¿Son los únicos?
-¡No!
-¿Por qué unos y no otros?
-La pregunta es relevante… Pero como seguramente que cada quien tiene la respuesta, para sí mismo, es mejor guardar silencio. Al fin y al cabo cada uno calza el número de zapato que le corresponde.

Viene esta reflexión al hilo de una conversación que mantenían un grupo de mujeres, ya mayores, sentadas en una cafetería. La mayoría se inclinaba por lamentar, y condenar de manera genérica, la situación de los llamados “refugiados”.

Una de ellas, tal vez la de más edad, puede que más de 70 años, la conozco, fue maestra en el País Vasco durante varios años, posteriormente se trasladó a Barcelona a estudiar y dar clases, y ahora ya jubilada ha vuelto a casa, que no había intervenido en la cascada de lamentaciones y acusaciones, propias, somos egoístas, y ajenas, el gobierno no hace nada, les comentó:

-Me viene a la mente que una conversación como ésta ya la tuvimos anteriormente… Los atentados de París del año pasado, el atentado de la estación de Atocha en Madrid y hasta los atentados de las torres gemelas en EEUU, provocaron reacciones parecidas en mucha gente… Y pienso sino será una necesidad emocional, y a la vez sin mayores consecuencias prácticas, es decir, inútil, el expresarse así. Los sucesos de París, Atocha y EEUU fueron terribles e inhumanos. Cientos de personas, miles, perdieron la vida en ellos. Y sin embargo sabemos, debiéramos saber, que no fueron hechos aislados. Y sí más bien la respuesta violenta a, tal vez, otras violencias previas, y no tan mediáticas, provocadas por los gobiernos de esos países en otros pueblos y naciones. 

Y continuó: Los refugiados son, con todo su dramatismo humano y mediático, consecuencia de lo mismo. Intereses gubernamentales de otros países… ¡Éste incluido!

¡Mirad bien, en conciencia, a quién le vais a dar vuestro voto en las próximas elecciones! 

jueves, 10 de marzo de 2016

Carlitos.


Paré en un semáforo en rojo y giré la cabeza hacia la derecha. Era verano y las ventanillas del coche estaban bajadas.

Dos madres con sus respectivos hijos parados en la acera, de unos 6/7 años, vestidos con uniforme escolar. Uno de ellos, riendo, le estampó un beso en la boca al otro… Éste, serio, se quedó quieto. La madre, con la cara roja y desencajada miraba a estos y a la madre del primero sin atreverse a hacer nada dada la serenidad y sonrisa con que ésta le decía a su hijo, y sin intención de separarles: Carlitos, deja a tu amigo en paz…

Carlitos volvió a estamparle otro beso a su compañero quien ni había pestañeado por la sorpresa de lo que sucedía.

Se puso en verde el semáforo y tuve que continuar no sin percibir la sonrisa pícara, e inocente, del atrevido y desenfadado Carlitos.

De esto han pasado unos doce años, tendrán, pues, 18/19. No es difícil predecir la trayectoria del primero, Carlos. El desenfado y la naturalidad, no exenta de saber que algo no usual estaba haciendo, supongo que habrá prevalecido, y seguirá siempre, en su talante ante la vida. Aquel comportamiento infantil y de juego, libre de prejuicios, aún en esas edades, era en su mayor parte producto de la educación recibida por aquella madre que, sin inmutarse, corregía, permitiendo, aquellos gestos sin trascendencia.

¿Qué ha sido del besado?… ¡A saber! Dependerá de lo que su madre fuese capaz de procesar emocionalmente.

viernes, 4 de marzo de 2016

...al encuentro de otras aguas.


Bufanda, gorro y un grueso polar se puso para salir a dar una vuelta por los alrededores. Botas y hasta unas polainas en las piernas para la nieve completaban el atuendo. Mientras cerraba la puerta con llave pensó en sacar los perros de sus vecinos, Ignoraba si éstos estarían en casa. Cerrando la verja se dirigió a la casa de al lado. Entró sin llamar pues sólo quería coger a los perros. Estos ya le habían visto y se dirigían hacia él corriendo levantando puñados de nieve. Cuando les abrió la puerta de la verja salieron dando saltos y ladridos… Y entonces la vio.
Una silueta se acercaba por el camino de la derecha. Los perros se fijaron en ella e hicieron ademán de acercarse, les retuvo con la voz. Se fijó de nuevo en ella y no supo distinguir quien pudiera ser. Notó cierta vacilación en su andar al margen de la nieve. Volvió a meter los perros en el jardín y empezó a andar hacia ella. Cuando estaba a pocos metros vio como se inclinaba hacia un lado. Corriendo se acercó… Justo llegó para sostenerla antes de que se desplomase.
Cogiéndola en brazos volvió a su casa. Una vez quitado el ropaje que la cubría apareció una cara de mujer joven. Justo en ese momento abría los ojos… -¿Qué ha pasado, dónde estoy?-…
Una taza de leche caliente sentada en un sillón de alto respaldo frente a la encendida chimenea le iba dando color a sus mejillas.
Cubierta con un ancho pijama y una bata beig observó la estancia. Mientras, Pedro preparaba algo en la cocina. Suelo de madera. Unos cuadros y algunas fotografías cubrían la pared del fondo. Una amplia estantería en caoba coleccionaba algunos libros, algún jarrón y figurillas representando escenas de campo. El amplio ventanal en forma ovalada hacia el exterior permitía ver casi toda la cadena montañosa, ahora cubierta de nieve. La imagen era preciosa, sosegada. Invitaba al silencio. Y se dio cuenta de que silencio era lo que iba colmando su alma…
Una bandeja de viandas y dos vasos de vino los reunió alrededor de la mesa. Y todo ello permitió que las palabras se reconociesen a sí mismas en boca del otro…
-¿Embarazada?… ¿De cuánto?…
-Casi dos meses. -Una relación de amor propició la vida. Un traspiés la dejó al frente de la misma-.
-¿Y qué haces sola por estos caminos?
-Venía con un grupo de amigos haciendo el Camino*. Anteayer hicimos noche en Villafranca del Bierzo… Y decidí quedarme por la zona. Intentaba llegar a Ponferrada y regresar a casa en tren.
Al día siguiente, sábado, bajaron a la ciudad.
Mariela… Que con su pelo corto, rizado y negro, su delgadez y cierto desgarbo en su andar, fue presentada en los ambientes en los que Pedro se movía.
El aroma a café y a tostadas recién hechas la hizo murmurar algo entre sueños… -Hum… ¿Dónde estabas?-… preguntó mientras éste descorría las cortinas.
Cogidos de la mano, abrigados, y con los perros corriendo delante de ellos dieron un largo paseo por los alrededores. El sol de la mañana refulgía sobre el blanco de las montañas. Observaron el pequeño torrente de agua que, proveniente de la ladera, corría limpio al encuentro de otras aguas… Ambos tuvieron un pensamiento…, para sí, que les hizo estrecharse en un cálido y largo abrazo...

viernes, 26 de febrero de 2016

Puzzle...








"El destino de un país no depende de tu voto en las elecciones; el peor hombre es tan fuerte como el mejor en ese juego; no depende de la clase de papel que metes en una urna una vez al año, sino en la clase de hombre que sale de tu casa cada mañana."

Henry David Thoreau

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Comentario dejado en el blog de una persona amiga al descubrir lo que relato:

"Hola de nuevo...

Observo que has incorporado a tu blog recientemente, antes creo haber visto que no los tenías, ¿cuatro? localizadores de situación. Es decir, una opción que identifica a quienes entramos a leerte. Desde dónde, qué pueblo, zona, país. A qué hora, minuto y segundo. Y cuánto tiempo permanecemos en tu blog. ¿Es así?

Si así fuese, amiga, debo señalarte que no me siento cómodo cuando mi privacidad e intimidad queda al descubierto. Y doy por sentado que no es por malsana curiosidad. En ocasiones simplemente por rellenar espacios en los blogs...

Entré a leerte y dejé mi comentario. Es decir, yo me he identificado. ¡Todo correcto! Pero al volver otra vez, quería echar un vistazo a tu blog en trabajos ya publicados, he descubierto lo anterior.

Mientras escribo este segundo comentario estoy a la vista de todo el que entre a tu espacio... Y, repito, no me siento nada cómodo con ello.

De hecho cuando entro en un nuevo blog a leer es lo primero que miro. ¿Tiene localizadores? ¡Adiós!

Respeto profundamente tu derecho a incorporar a tu espacio lo que gustes, ..., pero choca frontalmente con mi deseo y derecho a la privacidad.

Al carecer de tu dirección de correo me veo obligado a hacértelo llegar por este medio.

De nuevo un abrazo."

miércoles, 17 de febrero de 2016

Querida mía, amor de mi vida, alma toda… te quiero!…


Si bien cuando llegaron al pueblo llovía con fuerza, ninguno del grupo de peregrinos demostró disgusto por ello. Más bien al contrario, la satisfacción de lo que les esperaba. Cena y cama. Llevaba una semana recorriendo el Camino de Santiago, y aunque lo inició solo, anhelaba esa soledad, acabó dejándose integrar en un grupo de madrileños que, por tercer año, recorrían distintos tramos.

Cervera de Pisuerga. Conocía el pueblo de otros tiempos… de veintiocho años atrás… De cuando las risas y los abrazos, los besos y las caricias eran una constante en su vida Le gustaba ese sabor a vidas antiguas que rezumaban sus calles, esos viejos comercios de maderas artísticas y cristales curvados, cerrados y abandonados hoy, rebosantes ayer de artículos y vida, de colores y alegrías. Había vuelto años atrás… volvía. No es que buscase nada determinado ni nada añorase. Sabía que la vida es así. Pero le gustaba perderse por sus calles tranquilas, y limpias. Ver a sus gentes vivir sus vidas. Oír sus palabras de Castilla La Vieja cuando con ellas se cruzaba. El olor a pan recién hecho. El bullicio los días de mercadillo. Sus entrañables soportales de madera, donde la vida de estos pueblos teje su historia...

Mientras el grupo desayunaba les comunicó que se quedaba. Poco después buscaba alojamiento en la fonda que ya conocía. El matrimonio que la regentaba se alegró de verle.

La soleada mañana que había amanecido lo llevó hasta el río que cruzaba la ciudad. Nada había cambiado en él. El parque, los bancos junto a la orilla, el caudal, que siendo distinto siempre era. No se veían las truchas de otras veces debido a la turbiedad del agua… Bueno sí, de vez en cuando alguna sacaba la cabeza en el intento de coger el bocado que la corriente llevaba. Recordó el jersey azul de hilo que se quedó abandonado una tarde en la que embelesados, de la mano y rozando sus labios sonrientes se alejaron del lugar…

Unos vinos en la plaza, un menú casero donde Felisa, el café en el señorial casino mientras veía jugar al ajedrez a algunos parroquianos. Y vuelta a los paseos callejeros. A eso de las seis volvió al río. Sentado en el banco de los recuerdos vio pasar a una mujer que se sentó en el contiguo. Nada destacable le llamó la atención. Si acaso le pereció percibir como una sombra de tristeza que la siguiese…

La tranquilidad que le embargaba, la satisfaccíón que le producía saberse en casa, el calor del atardecer sobre su cara, todo ello le hizo cerrar los ojos… adormilarse unos momentos. Cuando los abrió de nuevo y miró hacia la mujer ésta ya no estaba. Creyó percibir que el murmullo del río le susurraba algo… ¿era posible?

Al pasar por delante del banco donde ella se había sentado vio un sobre bajo éste. Lo cogió. No figuraba ni dirección ni remite. Estaba abierto y algo ajado. Dudó en sacar su contenido… ¿sería de ella?

Querida mía, amor de mi vida, alma toda… te quiero!… No es mi mano quien escribe esta carta, no podría. Es de Sor Pilar, la monja que me atiende y me cura. Sabes ya de mi caída, junto a otros, en la ascensión a la montaña. Desgraciado accidente, vida mía… Más serio de lo que pudiese parecer amor… Más serio… Y lejos de ti!

Te escribo, dicto más bien, porque el diagnóstico médico reconoce daños internos que… tal vez no pueda superar… Sé lo que hablo mi amor, y lo que ello significa para los dos… Sobre todo tú, que te enteras ahora de lo que la vida nos depara… ¿Sabes corazón? Estoy tranquilo, estoy bien dentro de la situación. Es la vida, nuestra vida más allá de la vida!...

Siempre en mí, Leonor, siempre en ti, amor.”

Poco después entregaba el sobre en la farmacia, pues su titular era la destinataria del mismo.

Invitado por ésta, cenaron en el Gasolina aquella noche...

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Qué queda?

Del blog de Carmela, Mi fular.
Despertar puede llevar toda una vida. Ver es cuestión de un instante. (Anthony de Mello)


Orígenes

Aquel día era el cumpleaños de una discípula.

¿Qué quieres que te regale por tu cumpleaños?”, le preguntó el Maestro.

Algo que me proporcione la Iluminación”, le respondió ella.

El Maestro sonrió. “Dime querida”, le preguntó, “cuando naciste, ¿entraste en el mundo como si fueses una estrella caída del cielo o brotaste de él igual que brota una hoja de un árbol?”

La discípula se pasó el día meditando la extraña pregunta del Maestro. Al fin, vio de pronto la respuesta y adquirió la Iluminación.


Éste es uno de los cuentos y citas de sabiduría contenidos en el libro “Quién puede hacer que amanezca”, de Anthony de Mello, S. J. Leídos miles de veces a lo largo de más de 20 años, a éste concretamente nunca le había acabado de coger el punto… ¿nacer, entrar, brotar? Sabía por donde podía ir el sentido, no en vano llevo tiempo en esto de la búsqueda de uno mismo. Un handicap sobre ello lo tenía precisamente en una de las experiencias humanas más entrañables. Haber estado presente, cogiéndole una mano a mi hija, en el parto de mi segunda nieta. Sencillamente la vi salir.

Ante este nacimiento natural ¿cómo podía conjugar la palabra brotar? Que sabía que era el quid de la cuestión.

Lo comprendí recientemente al observar cómo las olas del mar brotaban, que no nacían ni entraban, del Océano.

Océano… brota una ola, nace. Océano… muere una ola… ¿Qué queda?… ¡Océano!

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Otras citas, tal vez más conocidas, que señalan lo mismo.
La unidad de donde todo brota. El Océano único que se manifiesta a sí mismo en múltiples, millones y millones de olas. Millones y millones de seres y formas aparentemente diferentes.

-La paz que sobrepasa todo entendimiento.
-Entra al lugar secreto de lo más elevado y en el lugar secreto de lo más elevado la verdad te será revelada.
-YO y el Padre somos Uno.
-Conoced la verdad y ella os hará libres.
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¿La realidad? ¡Una! ¡TÚ! Dios. ¡Todo Lo Que Es!

domingo, 31 de enero de 2016

¿Hoy... mañana?

De niño miraba a mi madre, alta y delgada, ponerse las medias en días de frío intenso… Y me preguntaba como aquello tan fino y casi imperceptible en sus piernas podría resguardarla. Pero algo harían cuando muchas mujeres las usaban y además valoraban su utilidad.

Otra cosa que me llamaba la atención entonces eran las toquillas de lana que, sobre todo mujeres de edad, llevaban sobre sus hombros. Bien abrigado yo me preguntaba que por qué no utilizaban algo que las cubriese más. Con los años descubrí el valor de ese “cubrirse en parte”. Yo mismo hoy hago uso de algo cálido y entrañable como es la bufanda. Escribo ahora con ella puesta, me la enrollo tras vestirme por las mañanas y me la quito antes de acostarme. Esa sensación agradable de llevar cubierto el cuello la descubrí un buen día. Desde entonces de Septiembre a primavera.

Domingo por la tarde, el día transcurre gris (nublado), frío y sin lluvia. Tranquilo en el valle. La mañana ha estado bulliciosa y alegre. Ha habido hogueras populares en las que se han asado chorizos y pancetas (tocino veteado). Se celebraba el txitxiburduntzi. (*)

Hoy, aunque sin cámara para fotografiar imágenes de la vida, como hace Tesa, he dejado que la vida se plasme a sí misma. Y si bien la fórmula parece poco trascendental, cosas sencillas y cotidianas, no lo es. La vida es así.

Abro la ventana para oír como la tarde declina al son de los mirlos y petirrojos. Apenas se ven ya gorriones. Nada se mueve en el pequeño pueblo donde vivo. Mañana, ese mañana que nunca llega, pues siempre será hoy, traerá nuevas cosas por hacer, sentir, amar, vivir...

(*)El día de Txitxiburduntzi es una celebración que se llevaba a cabo en numerosos lugares del País Vasco antes de la Cuaresma, concretamente el domingo anterior al domingo de Carnaval.
Este día se iba al monte, se preparaba una hoguera, y allí se asaban al fuego carne (“txitxi”), txorizo, txistorra y otros productos de la matanza, ensartados en un palo (“burduntzi” o “burruntzi”).

jueves, 28 de enero de 2016

...con dos huevos.



Comprendió que si bien se consideraba buena persona, incapaz de engañar a nadie o coger lo que no fuese suyo, había cosas en la vida que requerían otra visión. Un cierto conocimiento de las reglas de juego, de mercado o supervivencia.

Corría el año de 1969. Contaba 16 años de edad. Entró a trabajar, junto a otra joven, en un establecimiento de hostelería cuyo producto principal era la leche. Vasos de leche. El propietario les recomendó que procurasen acompañar la leche con un huevo disuelto dentro del vaso. Que eso acrecentaba el negocio. Empezaron…

Él, cuando le pedían la consumición, solía preguntar: “¿la quiere con huevo o sin huevo?”. Casi invariablemente la respuesta era la misma: ¡Sin huevo!, por favor.

Al final de la jornada contabilizó 93 vasos de leche sin huevo y 16 con huevo.

Su compañera contabilizó 132 vasos de leche todos con un huevo.

La diferencia radicaba en la forma de plantear el pedido: “¿quiere usted la leche con un huevo o con dos?… ¡Con uno con uno! Era también la invariable respuesta del cliente.

Acabó regentando el establecimiento.

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Es más sencillo aplicar la ley del mínimo esfuerzo, "con uno con uno", que enfrentarse a una remodelación de lo que nos plantean.

(En publicidad y política, éxito casi asegurado)


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viernes, 22 de enero de 2016

Condición humana es.

Tranquila mañana de viernes en la que la lluvia, entrañable hoy, marcará destino. Y es que si bien tenemos todos un destino común, la esencia de nuestro vivir nos conduce a ello, los innumerables “destinos” que los mil eventos diarios nos motivan tienden a difuminarlo…
No podemos salirnos del camino trazado y obviar la meta que como seres somos. Pero sí podemos, y lo hacemos con maestría, perdernos en vueltas y revueltas que como noria cualquiera nos hace avanzar sin movernos del sitio. ¡Condición humana es!

-¡Vaya, se ha levantado esta mañana sentencioso!
-Bueno, es que al despertarme me vino la idea de escribir algo… Y a su vez me pregunté que si era relevante ello en relación a mí mismo. Es decir, tuve que escoger entre las bambalinas del mundo o yo.
-¿Y?…
En un principio me quedé conmigo mismo. Me sumergí en la única esencia que soy. La Realidad Absoluta. (*)
-¿Meditación, yoga, oración?
-Nada de eso. ¡Silencio!
-¿Silencio? No parece fácil en un mundo como el actual. ¿Cómo lo consigue?
-Dejando la mente en suspenso. Situándome en el espacio que se halla entre los pensamientos. Entre uno y el siguiente hay una especie de vacío. Cuando uno ha finalizado y el otro no se ha iniciado aún, ahí, en ese momento, ese segundo, ¡Eso eres tú!
-Ufffff… Difícil encuentro…
-Es sencillo, pero no fácil, sí. Tenemos el hábito de la distracción. De perdernos en tratar de comprender por qué cae la hoja del árbol en vez de dejar sencillamente que caiga. Tendemos a distorsionar la realidad creando a su vez nuestras realidades. Al gusto. A la medida de lo que podemos controlar. Siéntese tranquilamente sin hacer nada y verá cómo la yerba sigue creciendo. Observe cómo cuando el viento amaina las hojas siguen cayendo. Hay un suceder natural que actúa cuando usted es capaz de apartarse... y dejar de hacer.
-¿Estamos condenados a vagar eternamente en pos de algo como humanidad?
-¡En absoluto! El tren llegará a la estación con todos sus vagones. Aunque a muchos les haya parecido que retrocedían al pasar de vagones de cabeza a los de cola.
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Usted no es la mente ni el cuerpo, el pensamiento o el sentimiento, el tiempo o el espacio.
Usted es la Realidad Absoluta!
(*) Sri Nisargadatta Maharaj.
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“Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Juan 8: 56-58.
Jesús tratando de señalar lo mismo. 
(Por Abraham  hay que entender el mundo. Tú. Todo lo creado)
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El ejercicio de permanecer en lo único que eres, la ausencia de la mente entre los pensamientos, durará uno o varios segundos las primeras veces. Si perseveras en ello, sin esfuerzo alguno, verás que puedes ampliar ese espacio de tiempo. 
El encuentro contigo mismo. Lo único real.

lunes, 11 de enero de 2016

Un día cualquiera...

Pintura de Alejandro Larrañaga López

Hoy… Día gris y con un ligero y frío viento hace que no haya mucha gente por las calles. El silencio se adueña del pequeño pueblo de montaña. Las últimas vacas que regresan van cruzando el puente de piedra en dirección a sus establos. El sol ha empezado a ocultarse. Una silueta se enmarca a lo lejos acercándose por el camino. Cuando inicia el paso por el puente se cruza con una mujer que, cubierta con un abrigo y envuelta en una bufanda roja, se dirige a la oscuridad, por donde él ha llegado. Una cuerda al hombro, un cayado, una linterna y un perro mastín complementan el cuadro.

Una vez en la plaza y bajo los soportales observa que sólo dos establecimientos permanecen iluminados. Una antigua bodega con algunos parroquianos en la barra o sentados en largos bancos de madera y otro que en su fachada anuncia Fonda Serafín. Decide entrar en el primero.

Veinte minutos después sale a la calle y se dirige hacía la iglesia. Quiere ver si puede pasar la noche en su pórtico. Justo en ese momento oye que le llaman. Al volverse ve que la mujer de la bufanda roja trae un ternero pequeño atado por el cuello…

-¿Podrías ayudarme?, le pide mientras se va acercando.
-Tú dirás…
-He dejado a la madre enredada entre zarzas en una acequia y necesito que alguien me ayude a liberarla. Dejamos a éste en el establo y volvemos con unas guadañas.
-De acuerdo…

Tres cuartos de hora más tarde regresan con la vaca atada y cojeando ligeramente. Una vez cerrada la puerta del establo la mujer le agradece la ayuda y le invita a quedarse a cenar. Avivada la cocina con nueva leña reconforta el ambiente. Mientras Manuela coloca sobre la mesa quesos y embutidos, pan, vino y pone una sartén al fuego. Desprovista de la bufanda que la cubría cabeza y parte de la cara descubre un ensortijado pelo rojo muy corto. Que resaltan, si cabe, unos ojos negros… Juan no puede sino admirar aquel rostro.

Cenan al calor del fuego y en entretenida charla. Manuela le pregunta que qué hace por esos caminos y él le cuenta que es una especie de encuentro consigo mismo… Y riendo añade que si bien puede parecer un vagabundo, y reconoce que vive como tal, no lo es. Ella le comenta que vive con su hija de ocho años y con su hermano. Que éste está de viaje, y que regresará en unos días. Al preguntarle por la pequeña le dice que la había dejado esa tarde con sus abuelos.

Pasan las horas. El ulular del viento que se ha ido desatando les advierte que la noche será desapacible en el exterior… -Puedes dormir aquí si quieres. Tenemos habitaciones de sobra.

Cuando Manuela se levanta por la mañana le encuentra en la cocina tostando rebanadas de pan sobre la chapa caliente… -Uuummm… ¡qué bien huele por aquí! Buenos días, ¿qué tal has dormido? Preguntó mientras sacaba del frigorífico mantequilla y mermelada.

Desayunando Manuela le comenta que, siendo domingo, suelen ir a misa. No porque fuese una cuestión de fe, dice sonriendo, sino por el hecho de que el cura es primo suyo. También por lo que supone de encuentro familiar y social entre vecinos. -Bueno, acabó reconociendo echándose a reír, ya verás que para muchos es más una reunión de amigos que otra cosa..

Poco antes de llegar a la puerta de la iglesia una niña se acerca corriendo y se echa en brazos de Manuela… -Mi hija María, le dice. Se dirigen hacia un grupo de gente que charlaba cerca de la fachada y tocándole el hombro a una mujer joven que estaba de espaldas la presenta como su compañera. -¡Es Isabel, mi pareja!

Tres días después abandona el pueblo con la mochila cargada de viandas. Deja atrás no sólo una vivencia entrañable sino también un grupo de grandes amigos.  

sábado, 2 de enero de 2016

...el día después.



Llueve, hay niebla en los montes y hace algo de frío en el pequeño valle. El día está desapacible… pero es entrañable!

Ha coincidido el final de fiestas con el primer día invernal tras un largo tiempo de otoño.

Invierno. Día natural. Los días de artificio y consumo van quedando atrás… Los valores navideños, reales para algunos, desempolvados para otros, vuelven al baúl de los recuerdos. Pues en recuerdos de un ayer vivido están basadas la mayoría de las vivencias de muchos... Otros entre Pinto y Valdemoro. Y los más pequeños acorde con los tiempos.

Ziara, cuatro años y medio, no ha montado belén alguno ni sabe de significados que pertenecen a épocas pasadas. Las nuestras. Con todo lo que ello conlleva. Pretender que nuestros hijos o nietos, principalmente estos, repitan las mismas experiencias que tuvieron su vigencia pero que hoy poco significan, sería poco realista.

En ocasiones, sin ser conscientes de ello, queremos impulsar en los más pequeños valores que, más que servirles de estímulo, serán lastre en sus vidas.

Deberíamos empezar a cuidar lenguaje y actitudes que hoy confunden más que clarifican sus vidas… Claro que para ello es necesario que nosotros mismos sepamos realmente qué es lo que queremos en las nuestras.

Un grupo de gatos callejeros toma el sol, que ha vuelto a brillar al mediodía, en lo alto de un saliente sobre una pared de la plaza. No hay día después en ellos. No hay artificio alguno en sus vidas. Las viven tal cual les ha tocado. Lo que no quiere decir que no surjan vicisitudes en ellas… pero las enfrentan con naturalidad. ¡La regla!

¿Recordáis cómo en la escuela nos enseñaban la diferencia entre los animales y nosotros? Unos, decía el maestro, son irracionales mientras que nosotros seríamos los racionales…

jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz noche!


Y prospero año nuevo.

Ignoro como ha sido tu año que termina pero se, de alguna manera, como será el que comienza.

Será positivo si tu actitud es positiva. No un día o dos, sino todos ellos. Lo que no quiere decir que no haya lágrimas, si ha de haberlas, pero serán pocas y necesarias.

En el mundo hay muchas facetas... Pero no todas te corresponden. Permite, pues, que fluyan libremente, sin afectarte. No les prestes atención. Ni son tuyas ni son para ti. 

Tal vez creas, puede que te lo enseñaran, que tu dolor por lo ajeno es solidario. ¡No es cierto! Si quieres ayudar permanece centrado en ti, en paz, en armonía, en alegría y amor. Es la esencia de la vida. De tu vida. Y sólo tú la vivirás.

Si puedes tender la mano, ¡hazlo. Si no déjalo estar. Hay un suceder natural, un funcionar que, si se le deja actuar, resuelve.

Un fuerte abrazo a todos.

¡Dónde pones tu atención en eso te conviertes!
***

viernes, 25 de diciembre de 2015

...¿Y ella?

AMANECE

Le veía pasar casi todos los días por la acera de enfrente en lo que parecía ser su paseo habitual hasta el puente de las garzas. Apoyarse en la barandilla y mirar hacia el río que lo cruza. Patos, garzas y gallinetas de agua pueblan sus orillas desde hace años. Cruzar la calle y por la otra acera regresar hacia el centro. Lo seguía con la mirada hasta donde le permitían los cristales de la ventana… Más de una vez pensó en hablar con él.

Aquel atardecer cuando le vio acercarse le pidió a su padre que bajase y le dijese que subiese a verla… Si bien nunca habían hablado en los años que le conocía, no olvidaba la conversación que le oyó mantener en la mesa de al lado de aquel restaurante.

-Es cierto que lo que crees ser hoy tal vez mañana ya no esté aquí… Pero te aseguro que no hay muerte en ello. Simplemente te fundes en el Océano del que surgiste ayer.

Sus grandes ojos azules le miraban desde una profundidad que, más allá de cualquier explicación racional, comprendía.

-...¿Y ella? preguntó dirigiendo su mirada a la pequeña que sobre la alfombra jugaba con un rompecabezas.

-Permanecerá en la superficie por mucho tiempo. Tanto que cabe la posibilidad de que tú misma vuelvas.

Sentada en el sofá y cubierta con una bata que dejaba ver ribetes del camisón azul que vestía, ladeaba ligeramente la cabeza cubierta por un gorro de lana fina. Delgada, muy delgada, consecuencia de la dolencia que iba mermando aquel cuerpo que un día fue bello… Y que hoy traslucía la belleza de alma.

-¡Gracias! Lo he entendido. No sabría explicarlo pero lo he comprendido todo. Ya no tengo miedo. ¡Ni tan siquiera por ella! Sé en mi fuero interno que todo está bien. Que no debo apegarme a nada que me suponga resistencia... 
-¿Puedo pedirte algo más?
-Lo que quieras.
-Que estés presente cuando llegue el momento… Sé que estaré bien, pero quisiera sentir tu contacto… Lo comprendes, ¿verdad?
-Claro. Cuenta con ello.

Le tendió ambas manos que él se apresuró a recoger. Hizo ademan de levantarse y la ayudó… Se abrazó a él. Un sollozo estremeció su cuerpo… No había tristeza en ello. Sí liberación y desahogo.

domingo, 20 de diciembre de 2015

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La navidad de las ranas.


-Quiero celebrar la navidad de las ranas.

-¡Ah! ¿Pero las ranas celebran la navidad?

-¡Claro, cómo todo el mundo!

-¡Nunca lo había oído! Y dígame ¿cómo lo hacen?

-¡Pues como todos, como todo en estas fechas!

-Bueno, seguro que está de broma. ¿Cómo van las ranas a celebrar la Nochebuena, la Navidad, el espíritu navideño, la venida de Jesús?…

-¡Ah! ¿Se refería a eso? ¡No no! Lo que yo quiero celebrar es el día 24, el 25, el 31 y el 1 del año que viene con la misma tranquilidad y realismo, naturalidad, que lo hacen las ranas. Que por otro lado no se distingue de ninguno de los otros días del año. Ni tan siquiera son conscientes de ellos… Viven su esencia, su razón de ser sin más preocupación, si alguna tienen, que la de croar en noches de luna llena.

-Pues vaya visión simplista que tiene usted de la vida. Y no digamos ya de cosas entrañables como la celebración de aquel que nació en estas fechas para redimir al mundo.

-Sino fuese por los anuncios de “El Corte inglés” y las luces que se ponen por las calles en estos días dudo mucho que nadie se acordase de aquel hombre que nació para enseñar algo a la humanidad. ¿Sigue usted alguna enseñanza de él?

-¡Hombre!… Algunas sí. Lo intento… Como la mayoría, supongo. ¡Qué sería de este mundo sin él!

-Lo que debería preguntarse es qué es de este mundo con él. Aunque en realidad él y el mundo poco tienen en común. Ustedes celebran el nacimiento de aquel niño en un día, mes y año que nada tiene que ver con su realidad. Ni nació un 25, ni nació en Diciembre, ni nació en el año cero. Tal vez unos seis años antes. Si bien es cierto que Jesús nació, pero no de virgen alguna, y tiene su relevancia, así como sus enseñanzas, la humanidad ha ido adaptando su imagen y mensaje a su propia conveniencia durante siglos. No pretendo ser irrespetuoso, ¡no lo soy! Pero tal vez debería reflexionar si lo que celebran y a lo que adoran no es más que una entelequia creada a golpe de olvidos, creencias e intereses. Cuando no imposiciones a sangre y fuego.

-Bueno, he de reconocer que tal como lo pinta, y sin que ello suponga que me convenza de nada, tal vez tenga usted razón, y de paso las ranas, en pasar estos días con otro talante. No en vano me hago una idea al respecto… Entre el bullicio y el revuelo que el mundo crea, y padece, no parece descabellado irse al estanque de las ranas donde el croar es más natural que el que se oye en el mundo de los humanos.