No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

domingo, 9 de junio de 2019

Segadores...

La imagen, de una entrañable belleza de tiempos antiguos, no representa el mínimo esfuerzo que mi nueva ocupación conlleva.


Ocupado desde hace unos meses en una nueva actividad… ¿comercial/productiva?… tras más de cinco años jubilado, es algo que me seduce. Algo que he deseado siempre. Cierto que no me he aburrido en este tiempo de inactividad laboral, al contrario, he disfrutado cada instante en su propia esencia.

Cierto también que dicha actividad, si bien intensa en estos primeros momentos, una vez puesta en marcha, ya casi lo está, se mantendrá casi por sí sola. Un somero seguimiento de la misma bastará para ello. Como puede pensarse, no es lo mismo levantarse a las cinco de la mañana y pasarse el día picando piedra o segando a mano campos de trigo, que dedicarle a esto nuevo unas horas uno o dos días a la semana… Y cabría decir que sobra uno.

Hoy es uno de esos días contados en que he podido evadirme de esa nueva responsabilidad. Y la razón, deseada, de poder escribir, leer y contactar con el grupo de amigos de siempre.

¡Vamos allá!

Un abrazo.

viernes, 7 de junio de 2019

...en piragua!


Deberíamos sumergirnos en la vida como bañistas relajados y experimentados que saben donde meterse en un río para que no los arrastre la corriente. Porque nadar a contracorriente es muy agotador y en ocasiones inútil.”

Estas palabras dejadas en mi blog como comentario de Tesa me han recordado a otras que solía repetir mi buen amigo Alberto, en aquellos tiempos “guía” espiritual de un “ateo” (versus “ignorante”) que hace ya tiempo dejó de serlo… Ambas cosas! (No se admiten preguntas ni sobre el método ni sobre los resultados jajajajajaja… Por lo menos en público. Mi correo está en mi perfil.)

Cuando se encontraba con alguien “preocupado por las cosas de la vida”, la suya, y a la vez incrédulo sobre ciertas “pautas”, “espirituales”, que podrían “sacarle” de aquella situación, decía a modo de resumen y concreción: “Tú vas en piragua, yo en yate”.

Vaya, hoy vamos de barlovento y sotavento… Originalidad, para recabar atención, no puede negársele!

No es eso, no es eso… Mi amigo se refería, quería referirse, a que quien se encontraba en medio de la corriente de las vicisitudes de la vida, la suya, era como ir en piragua. Desamparado. A merced de las corrientes del río. Esforzándose con los remos en intentar llegar a alguna orilla donde refugiarse. Y que él, Alberto, ya no iba en semejantes artilugios… ¡Iba en yate! Es decir, a motor, con fuerza, seguro, cómodo… Y con la meta asegurada. (No solía precisar, de tan evidente que era, que era el propio Dios quien dirigía la embarcación. ¡Su vida! Lo suyo era un dejarse fluir sin preocupación alguna. Y durante mucho tiempo, en mi larga época de “ignorante”, así lo percibí).
No pretendía, y de ello doy fe, aparentar ser más que el otro. Más bien resumía, lo intentaba en pocas palabras, que había otras realidades.

No le cojo el punto a todo lo que dice… Pero algo dentro de mí, profundo, como un eco, me devuelve que, tal vez, tenga usted razón al afirmar que algo más hay! No alcanzo a comprenderlo, ni tan siquiera a suponerlo, pero hay algo que si comprendo: esto, lo que que conozco, lo que conocemos y que parece real, lo que percibimos como lo único existente, la vida de cada día en todos sus aspectos, ¡no puede ser el todo!

Sí, tiene usted razón. No es el todo! ¡¡De hecho no es nada!! Como nada es el sueño que ha tenido esta noche y que, en su primera parte le ha hecho llorar, y en la segunda, reír. Y al despertar ha comprobado que ninguna de esas “realidades vividas con tal intensidad”, eran reales.

Observo que suele utilizar la metáfora del “soñar” como punto desde el que intenta decir algo…

Sí, utilizo su propia “realidad”, lo que percibe y vive, para señalar que lo que hay en “ella” podría no ser real.

domingo, 12 de mayo de 2019

¿En qué?...

¿En qué podría cambiar tu "realidad" el despeinarte?

Cuando me he levantado esta mañana, a eso de las 8, lucía un sol espléndido y no había una sola nube en el cielo. Levanto la vista del ordenador, son las 9:19, y ya está casi todo él cubierto por ligeras y deshilachadas nubes blancas.

Los cambios, de cualquier índole, son consustanciales con la vida. Cómo los aceptemos o nos enfrentemos a ellos dependerá de cada quien y, por consiguiente, el resultado será distinto.

¿Cambios?... ¿Qué entiende usted por “cambios”?
Bueno, usted mismo ya parece indicar que estos son múltiples y variados… No podría señalar uno concreto. De hecho la vida ya es un constante cambio instante a instante.
¿Le afectan?
¡Hombre…, no es lo mismo cambiar de película en la tv que ciertos e inesperados cambios que pueden sobrevenir!
¡Cierto Ahí tiene usted razón! Y sin embargo, tal vez la vida sea más sencilla, más simple, de lo que a veces creemos o estamos dispuestos a admitir.
¿Y ello es?…
Observe el mar. Con más o menos oleaje siempre está en movimiento, cambio, “nueva imagen”, situación… Y sin embargo nunca “cambia” en esencia. En su realidad profunda siempre es él. Y además, no le afectan los cambios que se producen en su superficie.

domingo, 5 de mayo de 2019

Distanciamiento.


A los discípulos les intrigaba el que el Maestro, que vivía con tanta sencillez, no condenara la riqueza de algunos de sus seguidores. 

«Es raro, pero no imposible, ser rico y santo a la vez», dijo en cierta ocasión.

«¿Y cómo?»

«Cuando el dinero produce en el corazón del rico el mismo efecto que la sombra de aquel bambú produce en el patio».

Los discípulos volvieron la cabeza y vieron como la sombra del bambú barría el suelo del patio sin levantar una sola partícula de polvo.


Anthony de Mello, S. J. "¿Quién puede hacer que amanezca?". Sal Terrae.
Cuentos de Sabiduría. (India)
_______________._______________

Por «rico» no hay que entender solo «dinero», sino «posesiones» de cualquier índole. Generalmente eso de lo que te sientes orgulloso.
_______________._______________


miércoles, 17 de abril de 2019

¡Libres!... más allá de la "libertad".


Destino o libre albedrío?...
Creo que somos libres en nuestros actos, aunque tantas veces, creamos que nos equivocamos…
Visto así, es puro fatalismo, que nunca he compartido.
Un abrazo, en la cercanía, Ernesto.”

Socorro de Luis.
_______________._______________

Para qué preocuparse, lo que tenga que ser será, queramos o no, así que en aquello que dependa de nosotros, por ejemplo en el vivir, decidamos y seamos libres de elegir.
Besos.”

Conxita Casamitjana.
_______________._______________


Leídos todos los comentarios que habéis dejado en la entrada anterior, y no siendo habitual que comente casi nunca, sí en esta ocasión quisiera hacerme eco de dos aparentemente contrapuestos.

Socorro se pregunta si hay “destino” o “libre albedrío”… Y sentencia que, visto así, ¡sería puro fatalismo!

Conxita sin embargo afirma, con relativa seguridad, que no debiera haber pre-”ocupación”. (ocupación” antes de tiempo. “ocupación” antes de que “suceda”… Lo que no está nada claro que vaya “a suceder”… eso que puede que solo esté en tu pensamiento.)

Y termina con: “en lo que dependa de nosotros, en el vivir cotidiano, seamos libres de elegir”.


Y usted qué piensa sobre todo esto?
Bueno, en el caso de Socorro, comprendo que su expresión de “fatalismo” puede estar basada en la “moneda”…
¿Moneda, qué moneda?… ¿Ya está con sus juegos de prestidigitación, sacando monedas de las orejas del público?
No, claro que no. Lo que quiero señalar es que Socorro no ha puesto sobre la mesa más que dos alternativas. Una u otra. Cara o cruz. Y claro, debía escoger una u otra. De ahí lo de la moneda.
¿Y?…
Conxita sentencia, a mí modo de ver y consciente de que no existe fatalismo alguno, que “lo que tenga que ser será, lo queramos o no”. Y prosigue con determinación que “decidamos y seamos libres”.
¡Vaya, aquí sí parecen darse las dos caras de una misma moneda! ¿Quién tendrá la razón?
Posiblemente ambas. Pues ambas se expresan desde sus propias realidades… Pero ello no supone contradicción alguna.
Pues no lo parece. Dos pensamientos tan contrapuestos…
Permítame una pregunta, ¿ha soñado alguna vez que volaba? ¿Me refiero a volar usted con su cuerpo, con los brazos extendidos o así?…
Bueno, alguna vez sí, hace años… Y fue muy gratificante sobrevolar los tejados de las casas, las calles, el pueblo...
¿Fue consciente de la contradicción que suponía transgredir la ley de la gravedad?
¡Pues no, en absoluto! ¡¡Lo experimentaba como la cosa más natural!! Ya le digo, sorprendente y gratificante.
¿Y cuándo despertó, cuándo volvió a la realidad, qué pensó, qué sintió?
Fui consciente del sueño maravilloso que había tenido… Y a su vez consciente de haber despertado… a mi realidad cotidiana!

¿Es la realidad cotidiana el sueño de una realidad más profunda (real) a la que todavía no hemos despertado?
Si fuese así, ¿tendría sentido el “destino” o el “libre albedrío” en este "soñar" al que conocemos como "realidad cotidiana"?
¿Imperó en el “sueño del volar” alguna de estas dos opciones?

miércoles, 3 de abril de 2019

...no somos más que una gota!


«Todo es uno. Todo se rige por la misma ley. Todo desaparece según la misma ley. Todo reaparece según la misma ley. El río de la transmutación murmura dentro de nosotros, también en este mismo instante; y en el siguiente; y en el siguiente... no somos más que una gota en sus aguas.»

_______________._______________

«Lo que sucederá no lo podemos evitar. Y lo que no sucederá no lo podemos forzar. Todo sucede porque ha de suceder.»


_______________._______________

Del libro "El Maestro". (La búsqueda del tesoro de la vida.) Chao - Hsiu - Chen.


viernes, 29 de marzo de 2019

Sabiduría.


Inteligente es aquel que sabe a donde quiere ir. Y más inteligente aún es el que sabe a donde ya no tiene que volver.

miércoles, 27 de marzo de 2019


Ayer se ha visto en la tv al Papa Francisco recibiendo y saludando a un grupo de fieles, se supone que lo son, con la sonrisa de la cercanía y la afabilidad que le caracteriza.

Estos, los “fieles”, protagonizaron, uno detrás de otro, el lamentable espectáculo de forzarle a retirar su mano cada vez que intentaban besarla, a ella o al anillo papal. Y también a obligarle a levantar al que hacía ademán de arrodillarse ante él…

Dándose la circunstancia que algunos viendo como al precedente le retiraba la mano, cuando le tocaba a él hacía gestos más forzados para retenerla e intentar besársela.

¿Pero a qué juega esta gente católica?

Explicaba el comentarista que al Papa, en un gesto de humildad, no le gustan estas parafernalias “tontas” y trasnochadas de la iglesia.

¿Es ésta la imagen, el concepto, que tienen los fieles de su iglesia? ¿Las bambalinas, el colorido, la música, las vestimentas litúrgicas en las misas, etc.?

¡Triste espectáculo! Y no solo el protagonizado en esta ocasión. Son estas actitudes, algo bobaliconas de los fieles, o integrantes de la iglesia, quienes conforman, dan forma, a la iglesia actual…

Que no toda, evidentemente, pero sí en un lamentable porcentaje, aparece reflejada en la prensa día sí y día también.

Es este servilismo devocional de los creyentes quien a, si no propiciado, está claro que no, sí permitido por su falta de criterio y realismo, seguidismo perruno de las cosas de la iglesia, los casos más flagrantes denunciados en prensa, juzgados, etc.

Cierto que la cosa no me toca ni de cerca. ¡Con su pan se lo coman! Así son ellos. ¡Así la iglesia que los representa!

sábado, 23 de marzo de 2019

...abracadabra.


Si ahora mismo cayese un alto y frondoso árbol a tu lado, produciría un gran estruendo.

Si este mismo árbol cayese en una isla desierta en la que no hubiese ningún ser humano o animal, es decir, nada que tuviese oídos para “oír” el estruendo, ¡no se produciría sonido alguno! No quiero decir que no habría nadie para “escucharlo”. ¡Afirmo que no se oiría nada de nada!

¿La razón? ¡Simple! El sonido no lo produce el árbol que cae, el pájaro que canta o las olas rompiendo en la playa. El “sonido” lo produce tu tímpano al recibir las vibraciones del árbol caído, el pájaro o las olas.

Si no hay tímpano que "oiga", ¡no hay “sonido”!

Tal vez no habías caído en la cuenta de esta realidad… Crees que hay estruendo en la isla, pero que al no haber “nadie”, nadie oye. Pues ya ves que no.

Y lo mismo sucede con otras “realidades” que percibes, o más bien crees percibir, pero que en realidad son otra cosa. ¡¡Y éstas sí son reales!!

En el valle donde vivo hay tres iglesias con sus correspondientes campanas. Unas no dan la hora, otra sí la da pero suena a rota, está rota y su sonido es muy característico, y las últimas, las más grandes, las que están en el campanario principal, pues... se las “oye” y no se las “oye”.

Si dan las nueve oirás nueve campanadas pero las campanas no se mueven…

¿Ya empezamos con los misterios? ¿No querrá decir que las hacen sonar “sorgiñak”? (Las brujas en el País Vasco. Zugarramurdi, el pueblo donde la inquisición de la iglesia quemó a varias mujeres acusándolas de brujería)

En absoluto, es solo que la iglesia decidió sustituir las campanadas naturales por un aparato electrónico que reproduce el sonido. Es decir, usted “percibe” el sonido de campanas y “supone” que las campanas suenan, pero no es así. 
¡No existe lo que usted cree que existe! Y puede que hasta "suenen" mejor que las auténticas campanas... ¡Pero no son reales! ¡No existen!

De estas "realidades" percibidas como reales, pero que no son, está el mundo actual sobrado. Si no pones atención a lo que llega hasta ti, lo que otros pretenden que percibas como ellos quieren, estarás comulgando con ruedas de molino!

viernes, 8 de marzo de 2019

...las tejas.



Eso tan usual en nuestras vidas, ayer más que hoy, desde luego. Me viene al recuerdo mis años de dependiente en unos grandes almacenes de Madrid. Había unas ventanas que daban a los tejados de la vieja ciudad. Estaban más bajos que la planta desde donde los contemplaba… ¡Me encantaba aquella imagen de “antaño”, aquel sabor de hogar bajo aquellas tejas rojas, aquellas autopistas para gatos…


Estaba el señor Don Gato
sentadito en su tejado
marramiau, miau, miau,
sentadito en su tejado.

Ha recibido una carta
por si quiere ser casado
marramiau, miau, miau,
por si quiere ser casado.

Y no digamos las tejas de los múltiples pueblos de Castilla la Vieja, Andalucía la blanca, la celta Galicia, sus hórreos, cuadras, cobertizos, casonas, iglesias, etc.

¡Las tejas!

Donde resguardarse de las inclemencias del tiempo. Bajo ellas, entre sus resquicios anidaban, anidan, sobre todo en los pueblos, gorriones, golondrinas, vencejos y otras aves del campo. Por donde corría la lluvia en los días de aguacero o caía el imperceptible “calabobos”…

¡Las tejas!

Ellas, sencillas, humildes donde las haya, imprescindibles en la formación de aquellas agrupaciones de gentes, pueblos entrañables, en los que hemos vivido, o pasado de largo pero, en muchas ocasiones, dejando huella en lo profundo de nosotros.

¡Las tejas!

Esas que ayer vi echar en falta en todos los “sin techo” que, más que nunca, aposentaron sus reales en las calles de mi ciudad, con la mano extendida pidiendo una ayuda... para comer!

Unos de aquí, otros de allá, unos "trotamundos" indómitos, otros desarraigados de sus entornos habituales, familiares, etc. ... Donde nacieron, crecieron y formaron, tal vez, sus hogares bajo tejas rojas... como las tuyas. Que hoy ya no están sobre sus cabezas!

*******
¿Podríamos vivir lo que ellos experimentan hoy?... ¿No?
¡Ellos tampoco lo creyeron!

*******

sábado, 23 de febrero de 2019

¿Dónde?...

 
Bahía de Txingudi.
En la soleada mañana de aquel sábado se montó en el autobús que, por toda la costa, le llevaría hasta el pequeño puerto pesquero donde se besaron por primera vez… Fue en el atardecer del verano del 97… Ella estaba preciosa, radiante, risueña. Le encantaba aquella sonrisa! Su pelo ensortijado, indomable antaño según le contó un día, su juventud, frescura, simpatía… su determinación!

¿Dónde se conocieron?… ¿Dónde el reencuentro en esta vida tras sus vidas compartidas?

La recuerda con aquel ancho vestido hasta los tobillos que los juegos del viento hacían revolotear hasta su cintura… Y que apoyados ambos en el murete del malecón, éste le impedía ver del todo ese efecto algo perturbador de que quedasen al descubierto sus piernas… y más. Y fue al separarse algo de la piedra que descubrió que debajo del vestido había otra prenda de casi igual largura… Y su ánimo se serenó!

¿Acaso no iban a ser suyas aquellas piernas, aquellos labios, aquella cara risueña…, su dulzura?

Hoy, mientras contempla distraído el suave oleaje desde el acantilado, y las decenas de pequeños barcos a vela de la escuela marinera de la zona surcando la bahía, siente en su boca el sabor de sus besos… una vez más. Y recuerda que mientras se besaban, tanto en el puerto como durante el tiempo que todo aquello duró, en aquella habitación que encontraron, o ella les encontró a ellos, él abría sus ojos… y la observaba. Ojos cerrados, dulce, entregada, sintiendo…, y sobre todo su mano en su mejilla. Tenía una forma de posar su mano que era muy elocuente… En ese gesto, estaba toda ella!

sábado, 16 de febrero de 2019

Pañuelo de seda...


Desprendimiento... Desapego... Dejar fluir la vida!

Una mañana estupenda. Una preciosa música. El silencio de una casa sin gente... Un cielo azul de Castilla, de los que conocí en mi infancia. (Por “conocí en mi infancia” hay que entender todo un universo de sensaciones y realidades acorde con la edad y la visión del mundo de entonces.)

Un sol emergente que calentará todo donde pose sus rayos… Un ánimo tranquilo, sosegado, de ver venir lo que haya de venir…

¿Ver venir lo que haya de venir?… Esto parece muy profundo… O lo contrario! ¡Simple! Me atrevería a decir que es como ir por la vida en “monorraíl”. Usted se sube y se limita a ir donde le lleve… esa dirección única!
¡Hombre!, no es exactamente así… ¡Hace ya tiempo que me compré un pañuelo de seda para las despedidas!
¿Y eso?...
Pues sin ser muy consciente hasta ahora, y leyendo a Nisargadatta, descubro que llevo tiempo practicando eso del "adiós" de lo que ya no es necesario en mi vida.


_______________._______________

"Para vivir en bienestar y constante crecimiento, deberíamos aprender a dejar marchar situaciones o personas que no nos aportan calidad de vida. Parejas que no son felices y siguen juntas, trabajos que amargan la existencia, amistades tóxicas, familia que coarta la libertad, etc.

Hay tantísimas situaciones y personas que nos rodean y empeoran nuestro bienestar, y aun así, a veces nos empeñamos en seguir aferrados a ello.

¿Por qué es tan importante aprender a dejar marchar?

Porque la vida es tan cambiante y ofrece tantas cosas nuevas, que aferrarse a algo que no funciona, es conformarse con una calidad de vida que podría mejorar si supiéramos dejar que la vida fluyera de forma natural.

Dejar marchar significa aceptar cada situación como es. Significa no forzar las cosas y dejar que todo fluya naturalmente.

Si por ejemplo escribimos a alguien que nos importa y no recibimos respuesta, es mejor aceptarlo y pasar página, abrirse a nuevas experiencias y conocer gente nueva. No digo que no haya que luchar por las cosas, pero el mundo de las relaciones funciona como un juego de mesa en el que ambos deben tirar los dados y jugar. Si tiramos una vez los dados y el otro no tira, no tiene sentido seguir jugando solo porque no hay interés por la otra parte, lo racional es dejar el juego y buscar a otra persona que quiera jugar.

La trampa de las preguntas.

Habitualmente dejar marchar no se convierte en tarea fácil. La mayoría cuando percibe que algo que le importa se escapa entre sus manos, no aceptan y buscan respuestas. ¿por qué ya no quieres que hablemos como antes?; ¿por qué has dejado de quererme?, ¿por qué estás tan esquivo conmigo?, etc.

Normalmente las personas que nos valoran y quieren seguirán a nuestro lado sin tener que hacer esfuerzo, porque pondrán de su parte en mantenernos. Por lo tanto, la creencia de que para tener algo hay que sacrificarse es errónea, porque el sacrificio sin correspondencia trae frustración y estancamiento.

Notarás que algo vale la pena cuando de forma natural todo fluya y sea un dar y recibir recíproco.

Dejar marchar también las ideas.

Dejar ir no solo es aplicable a situaciones y personas, también a menudo tenemos ciertas ideas que deberíamos dejar que se esfumaran para aumentar la felicidad.

Muchas veces, en vez de dejar que todo fluya nos empeñamos en que las cosas sucedan a nuestra manera.

Toda idea que provoca un sentimiento negativo, deberíamos dejar que se esfumara de nuestra mente.

Desprendámonos de los apegos.

Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Solo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas se convierte en problema. Fluir quiere decir aceptación, dejar llegar lo que viene, dejar ir lo que se va".

(Sri Nisargadatta Majaraj)
_______________._______________