miércoles, 19 de febrero de 2020

El ángel caído...

La imagen, que pudiese parecer que "desvirtúa", por su ironía, la relevancia de algunas palabras del texto, no es más que la expresión mundana de: una de cal y otra de arena.


Como cualquier niño de la posguerra, me enseñaron en las clases de historia sagrada y religión que existían los ángeles y arcángeles, entre otros seres celestiales, como los serafines y querubines… Y también la existencia del demonio.

Que éste fuese el “ángel caído” de la historia, no soy consciente de que me lo dijesen entonces.

Ya luego en casa, y en la cultura popular de entonces, me contaron cuentos en los que participaban hadas y brujas, enanos y el hombre del saco, cinco cabritillos que nunca vi, pero que aseguraban que sí existían. Una niña con capucha roja, otra que correteaba por la nieve con siete enanitos y, la última, una que parece que se dedicaba a la horticultura pues recogía de su huerta unas calabazas enormes… Que su vecino de la parcela de al lado, un tal “príncipe”, valoraba mucho.

Todo esto, todo este batiburrillo católico, eclesial, cristiano, político del régimen franquista y sustentado por la iglesia de entonces, ambos estamentos hacían “piña”, fue abandonado al finalizar el verano del 64.

Pasé el estío, con mis 16 años, recién dejados los estudios, y con la ilusión de vestirme a la vuelta a Madrid, con un buzo azul en cualquiera de aquellas empresas de entonces…

Viví aquellos meses tórridos a la orilla del río Tormes, en Santa Marta del mismo nombre (Salamanca), donde residí cuando tenía 4/5 años. Y nunca más volví a pisar una iglesia, un confesionario, ni se me volvió a caer el moquillo al estar inclinado sobre el cura en las confesiones del domingo…

Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.
¿De qué te confiesas?
De haber pecado… (Para evitar emplear la palabra concreta del hecho, mal sonante en la época, se decía: “concupiscencia”. Como si ello no fuese la cosa más natural de la vida… Si eras capaz de sortear el riesgo de quedarte ciego, calvo y no recuerdo si lo de cocerte a fuego lento en una olla junto a otros depravados, estaba en el “pack”)

No hubo tal uniforme azul… Entré a trabajar en El Corte Inglés de la calle Preciados. Puerta del Sol. Y he seguido con la “venta” casi toda mi vida.

Ocho años después, casado y con mis dos hijos mayores, empecé a viajar por el Norte abriendo tiendas por un mes, en las que hacíamos liquidaciones de venta de alfombras. Luego tiendas de ropa, estas en poblaciones fijas ya!… Luego llegó la crisis, económica, la personal. El resto del país seguía funcionando… Nosotros, una mano delante y otra detrás… Y…

Les descubrí a ellos…

Primero fue la Virgen María, llegó, su imagen, a través de una persona que llamó a la puerta de casa y nos vendió un calendario pintado por personas que lo hacían con los pies y la boca...,  después Jesús al año siguiente… A Dios, la Presencia YO SOY me costó reconocerle/acptarle bastante más. El Ángel de la Guarda, los Arcángeles… ¡El Ascendido Maestro Saint Germain! La Hueste de Maestros Ascendidos, etc., etc., etc. A todos ellos conocí, y con todos ellos trabajé...

Y a la vez, esos seres “menores” llamados gnomos, elfos, ondinas, silfos, etc., y que se engloban en el calificativo de: Elementales de la Naturaleza.

¡¡Bueeeenoooo!!… Menuda historia está contando!… No parece que hayan pasado los años por usted… ¿No se habrá quedado enredado en las fábulas del ayer?
¡No lo crea!… Si bien comprendo su extrañeza. Si me permite, y a riesgo de parecer-le cualquier cosas, le diré que mi nivel de comprensión, es hoy el resultado, por llamarlo de alguna manera, que ya le adelanto que esto no tiene “nombre alguno”, de haber recorrido, experimentado, todos los tramos y curvas de mi camino en esta vida... hasta hoy.
¡Uy uy uy… Menudo barniz de relevancia se está dando!
Entiendo su crítica, su parecer… Pero piense en esto: “su parecer”, es eso, una simple apariencia de algo que llega hasta usted, y que no le encuentra explicación alguna… 
Esto nada tiene que ver con ser más o menos inteligente, abarcar infinidad de datos o pocos, o significarse en este mundo…
Esto último sí se lo acepto… En lo que le conozco, le he visto de lo más corriente… Además, en algunas ocasiones le he oído jurar hasta en hebreo… Le he visto perder esa compostura que pretende aparentar.
¡Cierto. Y hasta estornudar ha podido verme si me he resfriado! ¡De lo más corriente!
¿Dónde la diferencia entonces?
Permítame una vez más. Cuando usted pasea por el valle, y observa los cerezos en flor, su aroma, su color, el río de la vida fluyendo sereno…, el canto de los petirrojos, mirlos y la malviz, el manto verde de la hierba tachonado de margaritas, el ganado pastando, el vuelo en lo alto de una bandada de buitres y, algo más arriba, el paso de un avión dejando su estela blanca, cuando usted observa todo esto, es consciente de usted y lo demás!
Yo soy consciente, sé, que soy todo eso que usted observa, usted mismo, y hasta el tacón algo desgastado del zapato derecho que usa.

viernes, 14 de febrero de 2020

Guarda silencio, escucha...




¿Qué se supone que tengo que escuchar?
¡Nada!… Guarda silencio…
¿Y?...
¿No oyes?…
¿Qué tengo que oír?…
¡El silencio interior! Eso que nunca oyes por el ruido en el que te envuelves… para no oírlo. ¡Para no oírte a ti mismo!
Pues sí, puede que tenga algo de razón… ¿Y cómo se consigue?…
¡Observa tus pensamientos!… Llega uno, se consciente de eso…, ¡Para!
Y antes de permitir que llegue el segundo, en ese intervalo, en ese instante, en ese «vacío», que en un principio será “un nada”, pero con la práctica se irá alargando, ahí, justo ahí, justo «eso» eres TÚ en estado puro.


domingo, 9 de febrero de 2020

Cuentacuentos...



Hola, me llamo Julio David ha dejado un nuevo comentario en la entrada "Sin retorno":

“Y esto es lo más loco. Y la última verdad: Dios nació con el primer hombre que lo imaginó y morirá cuando el último hombre muera (o ya no sepa imaginar lo inimaginable).”

Con las 29 letras del abecedario podemos crear todo tipo de palabras, casi infinitas, textos, conversaciones, creencias, conceptos, certezas, etc. (Bueno, estas últimas no se crean, ¡¡son!!)

Algunas de ellas tendrán un significado distinto dependiendo de múltiples factores… Generalmente culturales (de distintas culturas), estudios, profesión, intereses, ideológicos, políticos, económicos, etc.

Julio David, del blog: «Literatura bonsái», con las suyas en un comentario que deja en el blog de Manuela, «Dama de agua», afirma una realidad que no todos conocen. Y mucho menos aceptarán:

Dios nació con el primer hombre que lo imaginó y morirá cuando el último hombre muera (o ya no sepa imaginar lo inimaginable).”

¿Es cierto esto?

Pues como casi todo en este mundo, para quien lo sabe, ¡sí! Para quien lo desconoce…, puede que sí puede que no.

¿Y usted qué piensa?
A estas alturas de mi vida, ¡soy! Y por ello ya no cabe pensamiento alguno.
Y este tal David ¿quién es, a qué dedica el tiempo libre?…
En lo que le conozco, un «cuentacuentos»…
¡Ah!, ya decía yo… Un saltimbanqui de la vida…

Alguien de sabiduría dijo que las grandes verdades se expresan mejor a través de un cuento. ¡Y tenía razón!

domingo, 2 de febrero de 2020

Capicúa... casi!



Fecha: 02/02/2020 Lee por ambas partes...

Hora: 22:22. ¿Cuándo volverá a verse una cosa parecida?

02 del 02 del 20 20 Simple juego a estas horas de la noche.

lunes, 27 de enero de 2020

La tarde caía...



Un poco hastiado de tanto cacareo sobre cierto tema «educacional» que cierta política está ondeando como estandarte de la defensa de los valores patrios y de potestad de los padres sobre los derechos de sus hijos a una educación, no solo plural y natural, sino acorde con los tiempos actuales y, sobre todo, respecto al propio niño y sus circunstancias, que las tienen, me ha hecho evadirme a tiempos pasados más tranquilos...

De cuando yo mismo era niño. 

Y han surgido en mis recuerdos, la noria, el pozo, la huerta… ¿Cabe mayor naturalidad? Tres elementos, entre otros cientos, que antaño eran no ya fundamentales sino imprescindibles.

En mis años infantiles conviví con ellos de manera natural. ¡Estaban ahí! El pozo en mi casa, y las norias y las huertas repartidas por todas las fincas de alrededor…

Y sin embargo hoy, sobre todo la noria, pieza de museo, o protagonista central de algún poema de Machado. Las huertas, todavía abundan sobre todo en las zonas rurales, y los pozos, así así.

Quédome, pues, en aquellos tiempos… 1954, más menos. Y en las entrañables «tardes» de A. Machado.


La noria.

La tarde caía
triste y polvorienta.
El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
La tarde caía
triste y polvorienta.
Yo no sé qué noble,
divino poeta,
unió a la amargura
de la eterna rueda
la dulce armonía
del agua que sueña,
y vendó tus ojos,
¡pobre mula vieja!...
Mas sé que fue un noble,
divino poeta,
corazón maduro
de sombra y de ciencia.

...claridad.

Hércules en la encrucijada, de Annibale Carracci (1596). Museo de CapodimonteNápoles.
Ilustra el mito de la elección de Hércules joven entre el difícil, incómodo, empinado y escarpado camino del conocimiento y el fácil y placentero, pero engañoso y estéril, de la ignorancia.

Se le veía casi todas las tardes, antes del anochecer, sentado en la hierba a la orilla del río tocando con dulzura el caramillo… Pequeño instrumento musical que, alguien le oyó decir un día, le había regalado Amenabar, el pastor de las estrellas.

Con la espalda apoyada en el tronco de la higuera, permanecía hasta que la oscuridad vestía de negro la verde campiña.

Las gentes del lugar aseguraban que hasta los búhos y los autillos guardaban silencio mientras el desconocido no dejase de tocar.

Había aparecido un día, tras bajarse del autobús, con su mochila al hombro… Nadie sabía su nombre. Todos le conocían como «el hombre de ciudad».

Alguien le preguntó, mientras compraba una barra de pan, que qué hacía por aquellos lares… A lo que éste respondió:

He querido aislarme de la cacofonía creada recientemente en la ciudad, de manera artificial, sobre el “derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos”.

Y dejaré, antes de volver, que amaine la «fiebre» que tanto revuelo ha causado en parte de la ciudadanía…

Ciudadanía que, si algo destaca en ella, es la claridad con que defienden, apoyan y alaban el derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos.

¿Alguien ha puesto en duda o riesgo tal derecho? Preguntó una anciana detrás de él... Volviéndose hacia ella con una sonrisa le dijo: ¡desde luego que no!

domingo, 26 de enero de 2020

El silencio es más necesario que las palabras sin sentido...



Me he levantado temprano, a eso de las siete. He visto por la ventana que estaba nublado, el suelo húmedo y la calle desierta. He abierto el ordenador y he empezado a leer algunos blogs de amigos que no había tenido tiempo de hacerlo. Y por ello, no comentar sus trabajos. En ello estoy. Son las 8:57, y al ir a levantar las persianas, descubro que una densa niebla lo ha cubierto todo. Caliento el té, que se había quedado algo frío en el cazo, e inicio esta entrada. No quería perder este instante sin dejarlo reflejado… El silencio de la casa, la calle, el pueblo todo, es total.

Sigo con la lectura de los blogs…

Terminados mis “deberes” retomo este texto para descubrir hasta donde llegará… Son las once y luce un sol y un cielo azul espléndido.

Quienes escribimos, nos leemos y comentamos por estos espacios, la mayoría lo hacemos en sintonía con el “otro”. Quien nos lee, nos comenta, o no, y mantenemos el juego y la buena cordialidad. Y sobre todo el respeto por lo leído y quien lo comparte, publica.

Es cierto que no siempre estamos en el mejor momento, inspirados, sensibles a lo que el “otro” expresa o necesita de nosotros… En lo que conozco, en el tiempo que llevo en esto, en la mayoría de los casos sí que se da esa concordancia entre ambas partes. ¡Pero no siempre!

Y no es lo mismo que alguien publique una receta de cocina o lo bien que le salió el postre al horno, que puede que no encuentre correspondencia a su entusiasmo, y esto otro que señalo a continuación.

Una amiga mía, y de muchos de vosotros, nombre no voy a dar, si bien no será difícil saber de quien se trata, vive una situación anímica de gran calado. ¡De intenso dolor en su mayor parte! Aún así encuentra la fuerza, no siempre, de leernos, comentar y publicar sus propios trabajos. Y lo hace, todo, con gran sensibilidad y belleza. Y sobre todo con una gran franqueza.

Y necesidad de ser comprendida! Y por ello, no debiera de encontrarse en su espacio de “Comentarios” palabras como las que le hacen decir:

A veces escucho que no me esfuerzo
o que yo soy la que quiero estar así
y éso aún me hunde más...”

lunes, 20 de enero de 2020

...esos traviesos gorriones.



Es curioso, tenía algunos temas sobre los que decir algo, sin mayor trascendencia que la de abrir la boca y, cual gorriones espantados, han volado.

Por temas pendientes hay que entender cosas que te llegan al pensamiento, algo que ves, te motiva, etc., y decides compartir… O por lo menos uno escribirlas.

Y aquí estoy, en plan doméstico. Recién tomado el té verde, algo de fruta, revisando unos documentos que hay que firmar hoy, haciendo tiempo para la ducha…

Llega un wasap: “Disculpa, creí que hoy era domingo… A las once no puedo acudir. Solo a las cinco de la tarde.” “Ok jeni. Nos vemos a las cinco.”

Envío otro wasap a quien también tenía que acudir a la primera cita: “Se pospone para la tarde.” ¡Todo en orden! Más tranquilidad.

¡La vida es así! La vida es…

Iba a decir bella pero…, tal vez no todos la vean así. Tal vez hoy, y solo por hoy, no todos la sientan así. Además, eso de «bella» no deja de ser más que una palabra formada por las ¿29? del abecedario. Su significado real, no será el mismo para todos.

Lo cierto es que desde que me he levantado, a las siete, y son ya las 8:20, no ha habido cambio alguno que haya hecho ondular, aunque fuese ligeramente, las aguas quietas de mi mente, o las profundas del plano emocional. ¡Todo inalterable!

Claro que si sopla el viento cuando salga a la calle, me despeinaré.

martes, 14 de enero de 2020

¡Bravo bravo bravo! ¡Avanzamos!

Aquella Ibiza que ya no es...


Sin pertenecer a ninguna opción política, hoy, ayer «radical», pero con amplio conocimiento de la realidad de este país, del mundo y demás, ciudadano de pleno derecho, pero que no participa, hoy, en las elecciones, no puedo dejar de alegrarme por el avance que supone que, por fin, un grupo de personas tengan las manos libres para dirigir este País.

Fiel reflejo, en su mayor parte, de la decisión de la mayoría de ciudadanos.

Este domingo paseaba por el monte con un amigo. Dentro de la generalidad de los temas de conversación que llevábamos, comentó, como tal vez muchos harían, sin más sentido que el de abrir la boca por no callar, lo delicado del tema de las pensiones… Y expresó, como harían muchos, su temor a que llegase un día en que no se pudiesen percibir. Es una persona de unos 40 años.

Le atajé antes de que siguiese, no soy de esa línea descendente, y le hice un gesto con la mano como marcando una raya entre ambos. Y le dije: ¡Yo sí la cobraré hasta el último día de mi vida!… De ti no lo puedo afirmar pues expresas dudas…

En clara alusión a que, si siembras miedos, acabarán apareciendo las causas que te darán la razón de ellos.

El sonido de algún que otro cuervo, urraca y pollino, cosa natural en la campiña, no nos impidió disfrutar de un espléndido día de sol, un rico caldo en Amillena al mediodía y una tarde tranquila.

Cuantas veces me embarqué, de niño, en el barco que nos llevaba de Mallorca a Ibiza todos los veranos, jamás puse en duda, ni caer en la cuenta, que la tripulación, con el capitán al frente y el propio barco, no fuesen a llevarnos a buen puerto.

No, graznidos no se oían en la travesía. Solo la brisa del mar…

viernes, 3 de enero de 2020

...nos-otros!



Siendo todos los árboles «árboles», no hay una copa, de árbol, igual a otra.

La diversidad del ser humano, implica la diversidad de «percepción» de cada uno. Percibimos, y reaccionamos, «vivimos», a lo percibido.

Al dormir, por las noches, todos estamos «durmiendo», y sin embargo lo soñado, lo «vivido», no es igual para todos.

De lo señalado más arriba cabría deducir que, de las distintas percepciones, de cada quien, surgen las diversas expresiones…

Que, generalmente, se plasman, entre otros, en estos espacios de comunicación, interacción, encuentro, compartir, etc.

Y todo ello, o la mayoría, la consabida “oveja negra” siempre está presente, bajo el paraguas del respeto, la comprensión del otro, la consideración, aceptación, etc.

¡El otro! (Nosotros mismos un poco más allá).

No se trata de hacerles sitio en nuestras camas o en nuestras mesas (más allá de las palabras ocasionales de «ayuda» que solemos emitir ante hechos puntuales de cierto dramatismo, que los medios de comunicación se encargan de “magnificar”), pues no habría camas o mesas suficientes para albergarles a todos…

Es más bien, creo, lo que se pueda hacer, puntualmente, sin que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha, ante una situación concreta, cercana, que pueda surgir ante ti. Que puede darse en tu escalera, esquina de la calle, barrio, comunidad… y poco más.

¡No necesitas recorrer el mundo! ¡No es tu caso! Puede que sea el de otros, respétalos, pero no te impliques en algo lejano que no puedes abarcar...

¡La vida es así! Cuando somos capaces de «percibirla», y vivirla, así.

miércoles, 1 de enero de 2020

sacapuntas...

Abubillas.


He ido a apuntar en el cuaderno/bloc que siempre me acompaña en la mesa desde la que tecleo, algo para hacer después… No encontraba el BIC y cogí el lápiz, ¡vaya, no tiene punta! Me dirijo al mueble y saco un sacapuntas. Muy sencillo, básico y económico. Y además bonito. Tiene un color amarillo “piolín” que destaca. Recuerdo que entre otros colores que había en la tienda escogí éste.

Empiezo a girar el lápiz y salen las primeras virutas de madera… Con esa forma tan característica de siempre. De cuando éramos niños. Y no había bolígrafos.

Y los recuerdos afloran… Palma de Mallorca, cuatro casas perdidas entre campos de labranza, caminos de tierra, almendros, flores silvestres, rocío sobre la hierba en soleadas mañanas en las que, creo, que contaría con cinco años, me dirigía solo desde casa a la escuela en el convento de las monjas.

De aquellos almendros de corteza rugosa, con algún que otro agujero en su tronco, que permitía anidar en ellos a las abubillas, cuántas crías no saqué, para observarlas, con su consabida sarna, eso decían las madres, y volvía a dejarlas, me entretenía cogiendo la resina que rezumaban…

Aquellos aromas de campo, de vida natural, de sonidos entrañables hoy, los pájaros, el rebuzno de algún burro, los ladridos de los perros al pasar ante sus verjas, el carro de los labriegos… El canto de alguna mujer mientras lavaba la ropa en el patio, el sonido de la polea que hacía girar la cuerda cuando se sacaba agua del pozo… Agua que te ofrecían con gusto cuando desde el otro lado del murete de piedras que rodeaba sus casas, desde el camino, se la pedías.

Ahora mismo tengo a una monja presente, joven, que sentada en aquel pequeño altillo que le permitía observarlo todo, y sin levantar la vista del ganchillo que estaba haciendo, asombrado, la escuchaba decir: “Ernesto, saca el dedo de la nariz”.

¡Pero si no miraba, cómo es que me veía! No lo comprendía. Máxime cuando yo si la miraba para poder practicar libremente la espeleología nasal jajjajaajjaaja…

Pues sí que le ha dado de sí un sencillo sacapuntas… Tengo la impresión de que si siguiese escribiendo, y le veo inspirado, podría sacar hasta un pequeño libro de relatos infantiles.
¡Hombre, no diría yo tanto! Pero sí que ha surgido esta inspiración, y posterior recuerdo, mientras colaba el té verde de la mañana. (Y gracias, eso también, a mi amiga Alís. Que al abrir el ordenador me he encontrado con su felicitación entrañable… Lo que ha permitido que se mitigase en su mayor parte, cierto talante con el que me había despertado).
Pero sí (4º «sí» en poco espacio) que me hago eco de su “sencillo sacapuntas”.

Empieza, eso dicen la mayoría, un año nuevo. Yo no veo más que un día más. Ayer, 2019, hoy, 2020, y mañana, ver venir!

Que empiece, en mi caso, y debería ser extensible a muchos, con algo tan ¿sencillo, natural, necesario, eficaz, colorido, agradable, etc.?, como es un sacapuntas, debiera ser preludio de «sabiduría».

¿Sabiduría, un sacapuntas?… No sé qué quiere señalar…
Sí hombre, un sacapuntas, natural y necesario, cuando se necesita, en contraposición a toda esa “sabiduría” actual y mundana, modernista, a todas esa cosas en las que la mayoría de las gentes se embarcan, como si les fuese la vida en ello, para llegar a ninguna parte!
¡Explíquese! No le cojo el punto…
¡No seré yo quien abra la boca para modificar comportamiento, ajeno, alguno. Este es mi regalo de Reyes.
¿No quedamos en que sobre los demás no diría esta boca es mía?
¡Y lo sostengo! ¡El regalo de Reyes es el que la vida me ha hecho hoy al permitirme comprender, y aceptar, esta lección.

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Que el año empiece así, es un buen augurio de por donde viene...

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domingo, 29 de diciembre de 2019

Con el «reloj» en la mano…

¡Qué risueñas. Qué tarde, de finales de verano, tan plácida!

Termina un año y empieza otro… Y sin embargo esto no deja de ser una creación humana. ¡Cómo tantas! Unas buenas, otras no tanto, y otras, mejor no haber creado.

¿Cómo que una creación humana? ¿Acaso el año no se divide en días, meses, cuatro estaciones, etc. Y éstas marcan los distintos ciclos por los que pasa la vida… Y así de principio a fin?

Bueno, podría decirse que tiene usted una visión de las cosas algo… ¿cómo decir… romántica, simplista?, por calificarla de alguna manera.
Si me permite, y empiezo por el final, no hay tal «principio» a «fin». Todo es una continuidad… (también por calificarla de alguna manera).
No hay «espacio», no existe el «tiempo». No como lo imagina… (de hecho, y puestos a imaginar, hasta a usted mismo imagina…).
¡No hay tales cosas!
Solo hay ELLO.
Permítame otra referencia… mundana:
La Biblia. Pablo. Hechos 17: 28. “...porque en él (ELLO) vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser...”

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Viajando desde León al País Vasco, años ha, pasé cerca de un pueblecito a cierta distancia de la carretera. Entre medias, había un grupo de mujeres que, en medio del campo y en pleno invierno, y el consiguiente frío a pesar de ser un día soleado, lavaban la ropa en lo que parecía un lavadero.

O sea, un pequeño pueblo perdido entre campos de labranza, un lavadero municipal, que ni tan siquiera se encontraba en dicho pueblo. Se apreciaba una distancia de, tal vez, unos doscientos metros… un grupo de mujeres, con las mangas arremangadas, y, podía apreciarse, en animada charla y risas.

Reconozco que fue una imagen entrañable y gratificante (las estoy viendo…) del comportamiento humano en su más natural expresión. Corría el año de 1972.

Esas imágenes, de lavar la ropa a la orilla del río, las vi en Santa Marta del Tormes (Salamanca) en 1964, en pequeños lavaderos de pueblos, Noia, (Galicia) en 1998, o en los lavaderos de pila que había en las casas, en la mía de Madrid desde siempre, 1960 en adelante, hasta la compra de la primera lavadora, es un reflejo gráfico del «paso del tiempo».
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miércoles, 25 de diciembre de 2019

¿Vas por libre?...



Oía ayer en alguna cadena de tv que daban algunas sugerencias para celebrar, en familia, las fiestas en paz… “No hablar de futbol, de religión o política, principalmente”. En otra cadena al vuelo, pillé a una mujer joven, risueña, a la que acababan de preguntarle algo similar y respondía: “...¿No hablar del tema catalán?...”

No seré yo, pues, quien nombre “bicha” alguna en estos días.

Finaliza un año, convulso por un lado, y clarificador por otro, y no solo en este país, que parece querer dejar atrás muchas cosas… ¡Y empezar el nuevo diametralmente distinto!

Razones para lo primero, ¡hailas!, y muchas. Pero hay muchas más para lo segundo.

No voy a nombrar ni a unas ni a otras. Cada quien tiene su propio ramillete de ambas. Puede que las haya que no coincidan, poco importa. Creo que las mejores acabarán imponiéndose… En este país, en Europa y en el resto de la Humanidad.

Y con la misma naturalidad que las margaritas brotan en las praderas cada primavera.

Ayer mismo una amiga me preguntaba que por qué siempre hablo de las margaritas en temas como éste. Le respondí que porque son unas de las mejores “maestras” que existen… Basta con observarlas detenidamente, y seguir su enseñanza.

¿Y es?
Brotan en primavera, sin esfuerzo. Viven su razón de ser, sin esfuerzo. Y cuando llega el otoño, siguen su propio ciclo, sin esfuerzo.
Vaya, algo simple parece esto. Y tampoco le veo utilidad alguna… No parece la actualidad, la confusión, la violencia por doquier, la incertidumbre que se respira en el mundo el mejor contexto en el que esto pudiese aplicarse…
¿Se ha preguntado alguna vez si todo esto que señala, y más, no será la consecuencia de “hacer tanto” por su parte?

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¡Tú solo pon las ruedas en movimiento, el resto déjamelo a Mí! (Del libro Dios me Habló. Eileen Caddy)

Por “ruedas en movimiento” hay que entender tu actitud, tu conciencia, lo que tú eres. Y no tanto lo que haces… De ahí lo siguiente: “...el resto déjamelo a Mí!”
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Si soy capaz de mantenerme en la posición de ni a favor ni en contra, las cosas suceden. Y sin mi intervención.
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martes, 24 de diciembre de 2019

...la vida es!


...estas navidades, la vida es!
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Del texto publicado más abajo, una determinación y unas reflexiones, efectuada la primera, no en carta sino en llamada de teléfono, ha resultado provechosa.

De la segunda parte, "...ampliar la comunicación, escrita...", he decidido aplicar la cita con la que doy fin al texto: 

¡Tú solo pon las ruedas en movimiento, el resto déjamelo a Mí! (Del libro Dios me Habló. Eileen Caddy)

¡Hecho!

Ya están en movimiento... El resto no me concierne!
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Esta misma mañana he decidido enviar una carta a una persona mayor, familiar, que mantiene cierta reserva hacia mí desde… ¿siempre? Pero con paréntesis a intervalos en los últimos tiempos. El último hará unos tres años. Y duró año y medio. Fue intenso, fue natural, fue grato. E impensable años atrás… ¡De toda la vida! Y pareciera que iba a ser el punto y seguido para siempre… Pero no! Los fantasmas del pasado, los desde siempre, volvieron a emerger en su ¿talante, vida, concepción del mundo?

Vaya, pues sí que acaba usted el año bien… Y pareciera que el que viene empieza mejor. ¿No le afecta ello?
No más que "sentarme sin hacer nada y ver crecer la hierba en primavera".

Y una media hora después he decidido también ampliar la comunicación, escrita, a otras cuatro personas, familiares también, cercanos en su día, que se encuentran en la misma situación que el primero. Distantes!

Bueno, leyéndole no sé que destaca más, si el hecho de acercarse a ellos, loable sin duda, o el hecho de que, tal vez, cuente usted a los miembros de su familia con los dedos de una mano.
No se pase… Hace ya años que dejó de afectarme la actitud de los últimos… Al fin y al cabo está basada en sus propias percepciones de unos hechos. Mantenidas en el tiempo y, por lo que deduzco, alimentadas para que no decaiga su actitud… Además, uno no es responsable, no debiera sentirse así, ¡y desde luego no me siento!, de lo que los demás decidan en sus vidas.
Y usted, ¿no hizo nada para provocar esta situación?
¡Sin duda que sí! Pero de las reacciones de los demás, a día de hoy, ya no soy responsable.

Y en cuanto al primero…

Diga diga…
No mucho… Comprensión de su actitud, respeto y, algo que jamás creí que pudiese llegar a darse… Cariño.

¡Din don! ¡din don!… Suenan las campanas de la Navidad sobre todos nosotros… ¡La vida continúa! La nuestra. La única que realmente cuenta, importa. Distraerse con las cosas de los demás, puede parecer loable, y puede que lo sea, pero a un cierto nivel de realidad, no cuenta. ¡No contará en el haber, profundo, real, de cada uno!

¡Tú solo pon las ruedas en movimiento, el resto déjamelo a Mí! (Del libro Dios me Habló. Eileen Caddy)

Por “ruedas en movimiento” hay que entender tu actitud, tu conciencia, lo que tú eres. Y no tanto lo que haces… De ahí lo siguiente: “...el resto déjamelo a Mí!”

¡¡Hecho!!

sábado, 21 de diciembre de 2019

Iconos...


Dentro de nada la lotería de Navidad. Icono imprescindible en estas fechas. Su realización cambiará la vida de unos cuantos… (Ellos creen que a mejor, y no cabe duda que el dinero, en lo que tiene de satisfacer necesidades, básicas o no, es relevante.)

¡Bienvenido, pues, el dinero!

Otra cosa será lo que éste produzca en la persona agraciada, y su entorno. Y en los tiempos que corren, no hay duda que servirá para pagar deudas, hipotecas, “tapar agujeros”, etc. Dependiendo de la cantidad, cambio de casa, coche, entorno, marca de vino y supermercado… Móvil de los hijos, boutique de la mujer y Massimo Dutti.

(Disculpad tanta simpleza, pero hoy no hay cabeza para más… Y a su vez, algo quiero, más que afirmar, expresar…

¿Es relevante?
¡Casi seguro que no!…)

EL CANTO DEL PÁJARO. (Anthony de Mello)

«Entonces, ¿por qué hablas sobre Él?».
«¿Y por qué canta el pájaro?», respondió el Maestro.
El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.

Pasada la lotería, Nochebuena, Año Nuevo, etc., la vida continúa exactamente igual que donde se dejó, más menos. En el intermedio, esa burbuja de tradición, colorido, consumo, fiesta fiesta y, la inevitable VISA el mes que viene.

¿Y todo ello para…?

Bueno, aquí cada quien sacará la calificación que… mejor le encaje. Que no necesariamente tiene que ser la que más le convenga.

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"Con el tiempo todo pasa.
He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido,

y a lo imprescindible, sobrar."

(Gabriel García Márquez)
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