No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

viernes, 20 de abril de 2018

También a esto dejé de jugar un día...



Una y otra vez e iniciado algún que otro texto en este periodo de tiempo en el que no escribo en el blog… No entro. Ni prácticamente leo nada de nadie. Ocupado desde hace un tiempo en temas familiares de documentos, administración, notarías, Haciendas, etc., que ya finalizan, descubro que, si bien ocupado y entretenido, no he echado en falta ese tipo de comunicación. He utilizado con algunos de vosotros el mail y el teléfono, la conversación personal y puntual. El tema concreto del momento. Lo real!

No es que me haya mantenido en silencio, no, de hecho no he callado, es más bien que ese periodo de contar cuentos, historias, reales o imaginarias, en el que llevo tiempo compartiendo con vosotros, creo que ha llegado a su final… ¿Qué historia romántica podría contar, como me pedía una amiga mía hace unos días, a partir de ahora?

Lo romántico, como cualquier otro adjetivo sobre algo, no sería más que un barniz añadido que le damos a algo real para, en el caso de «romántico», tratar de embellecerlo. En otros casos, como «bueno» o «menos bueno», definirlo. Pero…

...¿Desde qué posición real podríamos, muchos de nosotros, tratar de definir algo que solo percibimos desde nuestro propio punto de vista… personal, parcial y subjetivo?

(Una vez más dudo de la conveniencia de publicar esto que escribo… Reflexiones sin mucho sentido más allá de tratar de decir algo…, que sé que ni es necesario ni tiene mayor relevancia. Y es que empiezo a no encontrarle la gracia a esta forma de compartir. Lo que no quiere decir que no sigamos siendo amigos, en contacto, compartiendo, escribiendo en el blog o leyendo, etc., ¡claro que no!, pero esta «cierta insustancialidad» que empiezo a notar en mis propios escritos, no los vuestros, no entro a valorarlos, marcará, ¡marca ya!, otra historia.)

El cierre de los pétalos de una (iba a decir sencilla pero ¡a qué adjetivar lo natural!) margarita del campo al atardecer o su apertura cuando ya el sol lo ilumina casi todo, me dice hoy mucho más que todo el conocimiento adquirido en libros, tratados, cursos, charlas o reflexiones que he podido practicar a lo largo de mi vida… Conocimiento del que en ocasiones me he sentido experto, cuando no maestro!

¡Oiga!, ¿se está despidiendo?…
¡En absoluto!… Es solo que el lugar de encuentro cambia de escenario. El personaje con mochila al hombro, caramillo o flauta, paseando por las plazas viejas o bajo los entrañables pórticos de cualquier pueblo antiguo, al que invitaban a comer o a cenar y acababa casándose con la “protagonista” de la historia… “romántica”, da paso a lo que ya viene pujando con fuerza… ¡¡La realidad!!

¡Ahí nos encontraremos!

domingo, 4 de marzo de 2018

El laurel...




Camino de Galicia decidió bajarse del autobús en aquella ciudad leonesa donde años atrás le despidió con un cálido beso en la boca… Según ponía el pie en tierra, bendita tierra aquella donde la conoció, creyó volver a sentir aquellos labios en los suyos… ¿Cómo era posible?

Muchos años habían trascurrido desde aquella tarde, tórrida y roja, en que, en un autobús más antiguo, dejó atrás a su amor al son de las campanadas de las seis…

Tras coger habitación en el hotel salió a pasear por las calles de un ayer que volvía a revivir… sin pretender.

Dirigió sus pasos al viejo parque de fuente cantarina que arrullaba sus corazones cuando, ella con su hija pequeña y él con las suyas, coincidían en sus veredas. Excusa permitida que les unía por unos momentos mientras las pequeñas cantaban…

Al pasar la barca me dijo el barquero
las niñas bonitas no pagan dinero…

Sentado en el banco de piedra, que le reconoció, y a la sombra del laurel que ambos plantaron un día sellando sus sentimientos, observó como una joven con una niña en brazos se sentaba frente a él. La pequeña, ya en el suelo, se entretenía haciendo pequeños montoncitos de tierra, mientras su madre, guapa, de pelo castaño y corto, le miraba de vez en cuando. Una de las veces en que coincidieron sus miradas, le sonrió…

Levantándose del banco inició la marcha… Y entonces la oyó cantar:

Hola viejo amigo, cómo estás,
ya veo que te es difícil recordar,
en cambio yo nunca he podido olvidarte,
viejo amigo de mi madre.
Soy aquella niña a la que de pequeña tantos cuentos contaste,
soy aquella niña a la que de pequeña en tus rodillas sentabas.
Hoy ya he crecido, esta es mi hija y de ti le he hablado…
viejo amigo de mi madre.
Te veo cansado, las sienes de plata, el cuerpo encorvado…
viejo amigo de mi madre…
Ven, cógenos la mano, vamos a su encuentro…
ella está esperando...

viernes, 9 de febrero de 2018

Nosotros mismos ayer...

¿Las habéis mirado bien, seguro? ¿A cada una de ellas/ellos, sus ojos, sus caras, sus vestimentas, sus posturas, su mirar?… ¡Su dignidad!

¿Os habéis adivinado a vosotras/os mismos en ellas? ¿No os reconocéis? ¿Cómo puede ser? ¡Pero si estamos todos reflejados en aquí!

¿No eres/sois/somos acaso la del medio de la fila superior, la tercera por la izquierda de la fila del medio, la primera y última de la de más abajo? ¡Claro que sí!

¿O la segunda por la derecha de la primera fila, la primera, segunda y tercera de la del medio, la segunda, tercera y cuarta empezando por la derecha de las que están sentadas?

¡Nosotros mismos ayer!

 

Cabría preguntarse, tantos años después, toda una vida, si alcanzaron sus sueños, sus metas, sus ilusiones… ¡Cabría!… Pero no lo haré!

No creo, exceptuando tal vez alguna de las más mayores, que a esas edades tuviesen metas o sueños de futuro… ¿Los teníais vosotros? No lo creo. No creo que yo los tuviese. La noción de futuro no existe a esas edades. ¡Solo el presente y, puede que algo del pasado si éste fue no grato.

En esas miradas, las vuestras, hay limpieza… En los rostros determinación… En todo el conjunto, !la vida fluyendo sin más! Mirad sus manos, ¡qué placidez, qué serenidad, qué seguridad en sus propios valores y percepción de la vida!…

Hay una que ha llamado mi atención desde el principio… Tiene un halo de no sé qué… No sabría definirlo. Tampoco es que me recuerde a nadie especialmente… ¡Pero ahí está!

La primera por la izquierda de la fila del medio.

Aunque ahora que me fijo puede que tenga un aire, y no solo de imagen, a mi nieta Ziara. Cumple 7 años el día 20. 

Sí, tal vez es eso... Esa determinación serena y natural que parece embargarlas a ambas.

jueves, 18 de enero de 2018

¡Ésta!

¿Quién eres tú aquí?
¿Una mañana de un día de un año cualquiera? ¡Pues no! ¡¡Ésta!!

¿Acaso no tenéis un calendario colgado en la cocina, regalo navideño de la panadería de debajo de casa, que señala el estrenado 2018? ¡Pues eso, esta mañana!

¿Y qué sucede esta mañana? Pues en las vuestras no sé… En la mía, de “guardia” a las 6:45 en la casa de mi hija, que se va a trabajar temprano y me toca cuidar de mis dos nietas, para 7 y 14 años van... Despertar, levantar, dar el desayuno, que se laven los dientes, se vistan, etc. Y al autobús de la ikastola (escuela).

¿Se ha abierto la cajita de los recuerdos de ese ayer en el que, más o menos, hacíais lo mismo? El olor a la goma de borrar que emanaba de aquellas de colores que había en el colegio de monjas en Mallorca…, no lo encontré en la que le compré a Ziara, la más pequeña, hace unos días.

¿Y a dónde van estos dos personajillos tan temprano? Se dice que a aprender…

Bueno, es normal ¿no?… (pregunta el de los eternos interrogantes, que, digo yo, si en vez de preguntar tanto pensase un poco, tal vez llegase a la conclusión adecuada él mismo…)

Otro interlocutor:
Tiene usted mucha razón…, pero como ya sabrá es más fácil que te lo den “mascado” a tener que esforzarse uno…
¡Sí, condición humana es! Lo que sucede es que de esa forma estás a expensas de lo que te “den”. Que de seguro no siempre irá en beneficio de uno mismo… Y sí muchas veces a beneficio de terceros, intereses ocultos, manipulación, tergiversación, cuando no avasallamiento, expolio o, simplemente, robo. Robo de lo que es tuyo. Derechos sociales, trabajo/sueldos, vivienda, sanidad, educación. ¡Libertad! ¡Bienestar!
¿Tal cual el orden establecido en el mundo?
Si se refiere al orden de la mayoría de los gobiernos, ¡tal cual!
¡Vaya, pues lo tenemos crudo!
¿Conoce usted el dicho de que “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”?
¿No querrá usted decir que estamos condenados a esto?
Bueno…, alguien con su voto les puso. Del cielo no cayeron.

¿Quiere todo esto decir que mis dos nietas vivirán situaciones como las actuales?… Lo ignoro. Son sus vidas y serán sus decisiones. A mí solo me concierne, en parte, enseñarles ciertas pautas de vida que, ya adelanto, nada tienen que ver con los valores de este mundo.

«Estáis en el mundo pero no sois del mundo». Jesús a sus discípulos.

Esta enseñanza nada tiene que ver con religiones, grupos, creencias y demás valores que, a la postre, no dejan de ser más de lo mismo: el sostenimiento del propio mundo, o situación actual.

domingo, 24 de diciembre de 2017

El encanto de la desnudez...





Le gustaba observarlas... Desnudas… tan limpias, tan naturales, tan desprovistas de todo…, bueno, de todo todo no! Ya se les empezaba a notar, no a todas por igual, claro, las incipientes puntitas de lo que con el tiempo serían bellas y exuberantes obras de la naturaleza… ¡Las admiraba! Le producían paz, sosiego, serenidad… Si en alguna ocasión llegaba a tocarlas, acariciarlas, la suavidad de su piel le recordaba otras pieles tocadas antaño… ¡Tiempo ah! Casi perdido en la memoria…

Alguna vez noto incluso como una lágrima le resbalaba por la mejilla… 

Sí, la recuerda, recuerda aquella tarde roja del mes de Noviembre del año aquel... en la que el sol iluminaba la espadaña de la iglesia mientras él, sentado en el banco de piedra del parque, las observaba... ¡Y es que en el fondo era un romántico empedernido!

¿Se refiere usted a…?
¡Claro, a las ramas de los árboles en otoño!… ¿A qué otra cosa podría referirme?...

martes, 19 de diciembre de 2017

¡Reid... vivid... soñad!


¡Reid… vivid… soñad…

Con la melodía que más os guste imaginaos todos cogidos de la mano y con los ojos cerrados… En silencio. Sintiéndose uno a sí mismo y a la vez el contacto de las otras manos, su calor, su calidez, su compartir… su entrega…

Y cuando decidáis separaros del grupo, cada uno en su momento, abrazad a todos los demás! Dejaos abrazar, entregaos a vosotros mismos, recibid, dad, vivid el momento y… si sabéis, si sois capaces, si queréis, si lo necesitáis…, y seguro que sí!, haced de este abrazo no un momento, sino el abrazo que marque vuestras vidas para siempre.

─… Oiga… ¿Y cuánto ha de durar este abrazo?… Es que yo no soy muy dado al contacto…, no sé si me atreveré…

Bueno, no se preocupe, inténtelo… O mejor, déjese abrazar, seguro que quienes lo hagan con usted sabrán marcar el tiempo y la intensidad… Olvídese de sí mismo… Viva el momento, fluya con él. Piense que puede representar esa puerta que no le es fácil traspasar y que, tal vez, a partir de hoy no quiera volver atrás.

Y para los demás, quienes no tenemos problemas de tiempo, espacio ni intensidad :))))), abracémonos no menos de minuto y medio. De ahí en adelante, ¡ni preocupar!

(el de antes de nuevo…) ¿Entre los hombres también?…

Bueno, ya que lo menciona… lo dejaremos en 10 o 15 segundos jajajajjajajajaja… Ya se sabe que el "riesgo de dar una equívoca imagen sexual” está siempre presente entre ellos.

Y cuando el último Rey Mago se pierda en lontananza, ¡¡despertad!! La vida no es sueño.

Si bien el ruido y las bambalinas de la sociedad, sus metas y valores, busquen adormeceros…

Mi abrazo, mi fuerte abrazo, sin tiempo determinado y con la mayor intensidad, para cada uno de vosotros, amigas y amigos, con los que comparto tiempo, alegría, espacio y vida.
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Que la paz, la armonía, el amor, la alegría y la abundancia sean una constante en vuestras vidas.
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viernes, 15 de diciembre de 2017

Espías involuntarios...

 

Escribes un texto en el ordenador, lo pasas al pendrive, lo llevas a una copistería a imprimir, pagas los 10 ctmos que te piden y te vas… Y tu texto ha quedado “copiado” en el ordenador de la tienda. No se borra a menos que lo borren expresamente. Cosa que no se hace nunca.

Cierto que nadie va a estar mirando qué ha quedado en su memoria… (dando por sentado la ética, respeto y la profesionalidad del empleado). Sobre todo si es una copistería que trabaja mucho y todo se diluye en el montón pero…

¡¡Ojo!! Si lo que has llevado a imprimir es muy personal, relevante, son documentos sensibles, herencias, judiciales, relaciones, etc., y si se da la circunstancia de que el personal de la tienda pudiese llegar a tener, él o terceras personas relacionadas con él, intereses en algo relacionado con ello. O simple curiosidad, o el vicio de cotillear lo ajeno. ¡¡Cuidado!!

¡Y hay otro detalle! Escribes una carta, privada, ¡privadísima!, la llevas a imprimir. Posteriormente la suprimes del pendrive familiar que usa todo el mundo… Queda vacío. Otro miembro lo coge para meter algún documento a imprimir, lo lleva a la “misma copistería”… Y, le pregunta la dependienta:
¿Qué documento te imprimo?
Y el familiar extrañado responde: el único que hay.
No, aquí hay cuatro…
¡Pero si estaba vacío y solo he pasado uno!…
¡Pues hay cuatro!
Bueno, pues imprímelos todos a ver qué es!!!

¡Y ya tienes el “pollo” montado! Tu carta, documento, información privadísima al descubierto…

¿La causa? Pues que aunque tú lo eliminaste del pendrive, quedó en la memoria del ordenador de la tienda. Y al volver a introducir el mismo pendrive… se activa dicha memoria al reconocerlo y hace público lo que no debiera.

Sí, piensas bien. ¡Buscar la copistería adecuada o utilizar un pendrive personal fuera del alcance de los demás.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Apenas amanecía...


Un frío polar recorría el valle. Los coches tenían la escarcha helada de la noche sobre cristales y carrocería. Con la bolsa de basura en la mano me dirigía a los contenedores cuando me fijé en el pequeño petirrojo que, en el suelo ante mí, me miraba con tranquilidad. Un corto vuelo y se posó en la rama desnuda del sauce. ¡Y empezó a cantar de manera continuada y, si así puede decirse, con cierta alegría y determinación!

Los tres bloques de viviendas, unos frente a otros, formaban una especie de plazuela bordeando el jardín. Y todo ello un espacio semicerrado en el que el canto del pájaro se amplificaba.

La mañana, desierta y silenciosa a esas horas, la helada, que blanqueaba tejados y setos, el día, que se adivinaba soleado, la tranquilidad, el sosiego que emanaba de todo ello me hizo pensar en qué lección nos estaba dando el pequeño pájaro.

¿No estaba acaso cantándole a la vida con total despreocupación de todo lo que no fuese el momento preciso aquel?

Y por un instante vi, en contraposición a esa realidad, la “charca de ranas cantoras” en que en demasiadas ocasiones se convierte la humanidad.

Y comprendí que todo, en el fondo, está bien. Que hay sueños y pesadillas… ¡y realidades!, pero que no todos soñamos/vivimos igual.

Y que no es cuestión de buena o menos buena suerte, cuna, cultura o contexto.

¿Y entonces?

Debe ser cosa del Misterio...
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La frase/enseñanza bíblica de: ¡Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte!”, señala la certeza/realidad de que suceda lo que suceda a tu alrededor, y por “alrededor” entiende la empresa donde trabajas, tu ciudad, familia, contexto, país…, el mundo entero, a ti no han de tocarte… las múltiples condiciones o circunstancias que sucedan, o veas suceder, a tu alrededor.

Parece, así es entendida y aceptada generalmente, incluso por los entendidos religiosos, una frase hecha. Con mejor voluntad que eficacia práctica. ¡Pero no es cierto! (Y que conste que la cita nada tiene que ver con religión alguna).

Cierto es, sí, que algo ha de haber cambiado en ti para que ello sea una realidad en tu vida.

¿Tal vez salirte de la charca?… A pesar de lo a gusto que te encuentras en ella.
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jueves, 30 de noviembre de 2017

...las otras puertas.

¿Pensabas que las puertas del cielo eran otra cosa?...
Ahí puede estar parte del fallo, de que teniéndolas delante, ¡no acabes de verlas!

Puede decirse que la humanidad tiene infinidad de protocolos que rigen la vida de las personas. Desde el del rellano de escalera que rige la comunidad de vecinos hasta el/los que rigen los designios de Europa, el mundo/cultura occidental, el civilizado, el sin civilizar y, a este paso el interestelar llegado el caso...

Por protocolos hay que entender normas, leyes, costumbres sociales, culturales, prejuicios, creencias, “lógicas”, muy peligrosas éstas, etc.

Y es que mucha gente, la mayoría, no se siente cómoda fuera de la brida que otros les ponen y manejan/dirigen...

La frase: “es lógico que pase, que suceda, que surja, que “yo” sufra, que me caiga, que me toque (la desgracia), que me den (el palo), etc., esto...”, es muy corriente. Y muchas veces nefasta.

Hay tantas cosas “lógicas” que «permitimos que sucedan», que «hacemos suceder», que si se fuese consciente de ello el asombro sería generalizado…

Y, sin duda, corregido.

Resuelta la ignorancia, el no saber, inherente hoy, todavía, a la mayor parte de la gente, repuesto el conocimiento, la sabiduría que, parece ser que tuvimos pero que por el «pecado original aquel» perdimos, cada uno de nosotros enderezará su camino…, o más bien volverá al único Camino, lo Único que hay, a sí Mismo, y, reencontrado, la búsqueda cesará!

Se abrirán las puertas del cielo y descubriremos que nunca nos movimos de allí. Que todo fue un sueño, necesario, en la mente del TODO para… (será necesario entrar por ellas para comprenderlo…)

¡Cuan largo me lo fiais, pardiez! 
Quiero entender por donde van sus palabras… Reconozco que un cierto eco de “esto lo he vivido antes” resuena en mí… Pero a su vez mi parte racional, mi “lógica” como usted dice, se rebela contra ello, no lo entiende, no lo encaja, le desconcierta…, desestabiliza. ¡No se siente cómoda! Y, lo noto, vuelve a aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Sí, comprendo lo que dice. ¿Y no le parece prueba suficiente de la noria interminable que la humanidad se ha montado para estar ocupada (“¡estamos haciendo cosas, estamos avanzando!”), cual mula dando vueltas a la misma sin moverse del sitio?

¡Hombre visto así…! Sí que parece que algo absurdo nos motiva, nos empuja, nos obliga… y, como usted dice, hacia ninguna parte. 
Y dígame… ¿cómo entiende usted esto, cómo resolverlo, cómo encauzarse? ¿Cómo finalizar esta travesía del desierto y alcanzar la tierra prometida, la tierra de Canaán? 

Pues verá, puede que no sea fácil, pero por otro lado es sencillo…, que no es lo mismo. Usted tal vez piense, crea, que la salvación, el despertar, sea algo que bajará de arriba y tocará a todos por igual. ¡Pues no! La cosa no sucederá en conjunto. No habrá un autobús al que subirse todos a la vez con un destino común…

¿Entonces?…

La cosa es más bien individual. De uno en uno. De usted, ¡sin tener en cuenta al de al lado!

sábado, 18 de noviembre de 2017

...pero hubo/hay un tiempo en el que creyó...


Que esta mañana a las 5:20, de noche, con un frío intenso estén cantando los petirrojos desde el nogal y la magnolia viene a confirmar que la Tierra sigue girando de manera natural…

Y el mundo, la humanidad, y dentro de ésta la sociedad que nos abarca, sigue girando, también, en la rueda sin fin…

¿Sin fin?… ¿Qué quiere decir sin fin…, qué esto que conocemos no se acaba nunca?
¡Si y no!
¿Puede ser más explícito?
Que esto que conocemos, como usted dice, no se ha acabado nunca… hasta ahora, ¡es un hecho! Por lo menos en la inmensa mayoría de la gente…
¿Qué entiende usted por “esto que conocemos”?
¿Usted sueña cuando duerme?
Sí, creo que la mayoría de las veces sí.
¿Y cuando sueña es consciente de que lo hace?
No, no creo… Más bien es al despertar que me doy cuenta de haber soñado.
¿Es lo soñado una realidad? ¿Le afecta lo soñado? ¿Le deja secuelas, físicas principalmente?
Pues no!… ¿Cómo va a dejarme secuelas algo que no es real, que no ha sucedido? En el aspecto emocional, mental, sí puede que me afecten… Un sueño trágico, una pesadilla, sí que en ocasiones me ha turbado. Lo mismo que sueños gratos, felices, dejan en ocasiones, pues no siempre se recuerdan, satisfacción.
En ambos casos ¿qué es lo que descubre cuando despierta?
Bueno…, es evidente que cuando despierto me encuentro en la cama… Y ese sueño vivido en el que me quemaba en la hoguera la Inquisición por «hereje» o ese otro que me hacía volar sobre los tejados de las casas, no era real. ¡No sucedió nunca!
Algo sí sucedió, algo sí fue real: el acto de soñar. ¡Usted soñó! Lo que sucede es que lo soñado no lo fue.
Creo que le voy cogiendo el punto a esto de “lo soñado”… Pero ¿dígame, qué tienen que ver los sueños con la rueda sin fin de la vida?
¡Obsérvese! Mucha de la irrealidad que se vive, y sobre todo la aflicción, el bíblico valle de lágrimas, está basado precisamente en esto: la falta de atención que se presta a sí mismo. Cuando sueña usted es el sujeto, el protagonista de una vivencia que, teniendo un poso de realidad: el soñar, no es real en si misma. La vive y la sufre como tal, pero no es real. No sucede. No ha sucedido nunca. ¡¡No sucederá, en realidad, jamás!!
¿Y entonces?…
Todo estaría en estas dos frases:
-”¿Y cuando sueña es consciente de que lo hace?
-No, no creo… Más bien es al despertar que me doy cuenta de haber soñado.”

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¡Lo que se vive como real, la vida que se conoce, pasada, presente, y la que se espera que pase, pudiese ser el sueño vivido por muchos de una realidad a la que todavía no se ha despertado!

!Y solo entonces, despierto ya, no antes, si bien puede atisbar que algo más que lo conocido, soñado, hay, sabrá!

Aunque llegado a ese punto, despertado, consciente, el saber o no saber carece de relevancia. ¡Usted ES!

Siempre fue, ES, será… pero hubo/hay un tiempo en el que creyó .«no ser»

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lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Quién, yo?...


La pequeña aldea de montaña le acogió con agrado aquella soleada mañana en que se bajó del tren con su mochila al hombro... El silbato del jefe de estación dando la salida fue respondido por el largo pitido del maquinista, quien asomado por la ventanilla sonreía agitando la mano.

La vida no se detiene, cual tren hacia su destino…, ─pensó mientras dirigía sus pasos hacia el viejo edificio.

Poco después, sentado en un banco de piedra en el parque, saboreaba unas cerezas que, le habían asegurado, habían sido cogidas del árbol esa misma tarde. Desde luego el sabor no era el de la ciudad. Y supo que de ahí en adelante, mientras permaneciese en la comarca, todo sería natural…

Dos niños y una niña jugaban descalzos sobre la yerba imaginando viajes interestelares. Dos mujeres jóvenes, sus madres posiblemente, charlaban sentadas enfrente. La vieja fuente de verdinosa piedra cantaba monótona la canción del otoño. Un mirlo negro con su pico amarillo le observaba desde un arbusto a su derecha… Le lanzó una cereza al suelo y el pájaro bajó como una centella. Con ella en el pico se perdió entre la umbría.

La falda de una de las dos mujeres dejaba ver parte de sus piernas… No queriendo mirar, por no parecer un “mirón”, su vista volvía, fugaz, una y otra vez hacia aquella imagen que, desprovista de toda connotación sexual, era como una invitación a la comunión de sus almas… A una proximidad, a una conversación íntima, a algo ya vivido que volvía hoy al presente con el sabor de un ayer compartido… ¡Y la reconoció!

Al sentirse observada se dio cuenta de la situación, le miró sin dejar de hablar con su amiga y, dibujando una imperceptible sonrisa, cambió de posición. El mirlo volvió a aparecer… Dos de los pequeños se acercaron a las mujeres en busca de la merienda. Un grupo de gente hablando cruzó entre ellos y cuando hubo pasado, el hombre de la mochila había desaparecido… Le buscó con la mirada a derecha e izquierda... ¡Nada! Se había esfumado. Poco después se despedía de su amiga, y cogiendo a sus dos pequeños se alejó hacia la salida del parque.

Antes de regresar a casa pasaron a ver a la abuela de los niños. Ésta regentaba, junto a su marido, la fonda del pueblo. Justo hablando con ella alguien bajaba las escaleras… Al volverse vio que era el hombre del parque… No pudo evitar ruborizarse. Ahora era él quien sonreía… Saludó a las dos mujeres y salió a la calle.

¿Le conoces? ─preguntó la dueña de la fonda.
¿Quién, yo?… ─respondió la joven mirándola sorprendida y temiendo que la sonrojez volviese a su cara.

Dos días después, domingo, la gente fue llenando poco a poco las bancos de la iglesia… Elena también estaba, acompañada por sus hijos y su madre se sentaron a la izquierda, hacia el centro… Cuando apareció el sacerdote seguido por el hombre de la mochila, a Elena casi le da un vahído… ¡¡Ángela María!! ¿Pero es que este hombre estaba metido en todo?

El hombre de la mochila hizo las veces del monaguillo. Y se veía que había soltura en su hacer… Ese día Dios tuvo que practicar toda su paciencia y comprensión al constatar que el protagonista de la misa era el forastero y no el ritual… Ya a la hora de los vinos, al mediodía, se conocía que éste se había presentado al párroco pidiéndole poder ayudarle.

Estando la fonda llena de comensales, era la comidilla de muchos al observarle en compañía del cura comiendo juntos. El padre de Elena les servía la comida personalmente. La madre le miraba con curiosidad no exenta de cierta… Ni ella sabía muy bien de qué!

¿Quién era este desconocido? ¿Qué hacía ahí? ¿Era cura también?… ¿Se quedaría en el pueblo?

Solo una mujer sentía, sabía, toda la verdad…

Hoy siguen regentado la antigua fonda familiar… El tren pasó miles de veces por aquella estación pero…, él nunca se fue!

domingo, 29 de octubre de 2017

...¡has perdido ya!


¡Mientras no tengas miedo, el peligro te elude!

Si sales a la calle con escudo (protector), acabará apareciendo la lanza que hace juego con él.

Si desenvainas la espada… ¡has perdido ya!

Seré el sol de tu sonrisa y las lágrimas de tu tristeza…

Cuatro frases con un sentido concreto. Las tres primeras, de sabiduría!

La cuarta, si bien pertenece a un contexto determinado, de sabiduría también (*), suena bella, dulce, romántica. Como tantas, que ignorando su sentido real, su esencia, nos quedamos con la cáscara hueca…

(*) «El Maestro». Autora: Chao – Hsiu – Chen. Edic: Obelisco.
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En ocasiones, y ante ciertos textos publicados, se echa de menos poder contactar en privado con la persona que escribe. La no publicación en su perfil de su correo electrónico lo impide.
¡Respetable la decisión! ¡No es mi caso. En mi perfil está! 
Quien quisiera comunicarse conmigo en privado puede acceder a él cuando guste. 
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sábado, 21 de octubre de 2017

Soledad...


Soledad, aparte de un nombre dulce… Iba a decir que otra cosa será si quien lo ostenta hace juego o no con su nombre…, pero no lo puedo sostener, pues ello implicaría que la persona conocida, Soledad, tanto en su aspecto «dulce» como en el «contrario» no ha cambiado nada en su vida. ¡Y ello no es posible! ¡Ni real!

A veces nos lo parecerá, a veces no. En ocasiones lo será, en otras no.

¡Todos cambiamos a lo largo de nuestras vidas! ¡Todo cambia constantemente! ¡No hay nada estático!

Mi nieta de 6 años no es aquello que tuve el privilegio de ver nacer. No es la de 2 años ni la de 4. ¡Es! ¡Siempre es! ¡Siempre ello!

Es la época de las bellotas, otoño, Ardillas haciendo acopio de frutos en sus nidos para pasar el invierno… ¡Bellotas!

Si coges una bellota y la contemplas en profundidad, superficialmente todos sabemos como son, tienes que ver, necesariamente, todo un campo lleno de miles de encinas. Y ello es posible porque, en potencia, ya están contenidas en ese único y minúsculo fruto que tienes en las manos.

¿Una bellota conteniendo miles y miles de árboles que a su vez producen cientos de millones de bellotas?… ¡No, no lo había visto nunca así! ¡Y tiene usted razón! Si la planto, surge el árbol, los frutos, los vuelvo a plantar, cientos de encinas… repito el proceso con todas las bellotas, etc., etc., etc.… Sí, razones no le faltan para asegurar su apreciación.

Este razonamiento, como ejemplo de cambio e impermanencia de lo que vemos o creemos ver, debería bastarnos, a los humanos, para ser más comedidos en nuestros juicios de valor por lo primero que aparece por nuestra vista… (Lo que percibimos.., no lo que realmente es)

Vuela un pájaro y ya hemos definido a dónde va, con quién, de qué hablarán, qué harán, si es bueno, cuáles serán sus intenciones, etc. Y el problema no es tanto esa definición subjetiva…, sino que se suele reaccionar a ello como si fuese un hecho ya. Y ello solo por el simple aleteo de un ave.
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Sigo el pronunciamiento de La Real Academia de la Lengua en 2010 reconociendo que no había que diferenciar con tilde la palabra "sólo" (adverbio) de "solo" (adjetivo).

A partir de ese momento, "solo" nunca llevaría tilde (independientemente de que fuera un adjetivo o un adverbio). Debe ser el contexto el que determine qué tipo de palabra estamos utilizando.
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viernes, 13 de octubre de 2017

La "divina" lavadora...


Una preciosa y natural mañana de viernes…

La lavadora da vueltas y vueltas en la cocina, cumpliendo la función para la cual ha sido creada, y el mundo, la tierra, también las da!

¡Hombre, no pretenderá comparar una cosa con la otra!
Bueno… el giro es muy similar… vueltas y vueltas...
¡Ya… pero la trascendencia de una y otra no tiene parangón! ¡Hombre de Dios, comparar el mundo con una lavadora! ¿A quién se le ocurre?
Tal vez es que usted le da mayor relevancia a una que a otra cosa…
¿Y no la tiene?
No voy a negarle que los efectos de unas vueltas y otras sí son diferentes, ¡cómo no!, pero pudiera ser que en esencia no hubiese tanta diferencia entre unas y otras.
¡Explíquese!
Verá, cuando se hizo el mundo se hizo por unas razones concretas. Y dentro de éstas había unas funciones que llevar a cabo. Y en base a todo ello se alcanzarían unos resultados determinados… ¡Y definitivos! ¡¡Y en un nada de tiempo/espacio todos de vuelta a la casa del Padre!! ¡¡¡Y realizados, que es de lo que se trataba desde el principio!!!
Bueno, como teoría le ha quedado más menos aceptable… Pero si fuese así parece que la humanidad ha errado el camino…
Más que errar el ser humano podría decirse que la responsable primera de este desaguisado fue esa culebrilla que sedujo a Eva, (siempre la mujer cargando con las culpas) y le hizo comer del fruto prohibido del Bien y del Mal…, en un intento de ser como Dios. Y por ello expulsados del Paraíso Terrenal… Y condenados a vagar por la tierra y ganarse el sustento con el sudor de su frente. ¡Hoja de parra incluida!
¿Quiere decir que el hombre y la mujer están libres de responsabilidad en todo esto?
En cierta manera sí. Si bien desde la óptica humana pudiera parecer que no. ¡Ambas opciones son válidas!
Pues no le entiendo… ¿Cómo puede ser una cosa lo mismo y la contraria?
Usted quiere ver dos cosas, cree ver dos cosas donde tal vez no hay más que una… ESO, TODO, o como se suele entender, Dios. (La palabra Dios por sí sola no es más que una idea, un concepto. Desprovista de su esencia real no es nada. Que suele ser el sentido más general que se le da. A la palabra, y por añadidura a Dios. Por ello muchos la/lo utilizan lo mismo para un roto que para un descosido.)
¡Uf… si bien le cojo la idea… creo que le ha quedado un discurso algo espeso… ¿Quiere decir que siendo ESO, Dios, todo lo que hay, ¡una sola cosa! nosotros la vemos múltiple?
¡Sí, por ahí pudiera ir la idea… Una sola cosa que se individualiza a sí misma en infinidad de formas. ¡¡¡Con una sola esencia en todas ellas!!!
Lo dicho… ¡un misterio!… ¿Y para qué tanto, tan complicado, tan confuso?… No me extraña que el mundo vaya como va… ¡Una jaula de grillos!
Sí, en eso le doy cierta razón. ¡La aparente jaula de grillos!
¿Y entonces?…
Usted no es un grillo ¿verdad? No se considera así…
¡No, ciertamente no!
Debería preguntarse, pues, que si no es un grillo, y sin embargo cree ver grillos por todas partes, con su estridente cacofonía (usted mismo en ocasiones se suma al coro), ¡¡algo más de lo que se percibe debe haber!!

¡La única razón de que esté aquí cubriéndose del polvo del camino los zapatos, es encontrar ese «algo más de lo que se percibe debe haber»! O sea: ¡usted mismo! TODO, ESO, Dios.
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¿Habéis observado que las lavadoras están programadas para cumplir «su» función? La diferencia con el ser humano es que ellas la cumplen... Y nosotros, renuentes, ejercitamos el ¿libre albedrío?
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