No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

sábado, 22 de abril de 2017

...ayer pronuncié tu nombre!


Por primera vez en tantos años…

Paseando por la Avenida de los Olmos, el murmullo del viento en las hojas trajo a mi memoria las tardes aquellas, que ya no me permito recordar, en las eras castellanas, las orillas del río Tormes y la trasera de la pequeña iglesia al anochecer, donde nos abrazábamos y con los dulces besos de tu boca y tu mano en mi mejilla nos dejábamos marchar el uno al otro…

¿Recuerdas amor?… ¿La umbría junto al pequeño riachuelo bordeado de meruéndanos donde pasábamos las horas al arrullo de la canción del verano que el agua cantaba en su devenir?…

¿Recuerdas amor?… ¿Las tardes de domingo en la plaza del pueblo girando y girando al son de la orquesta… separados, cada uno con su pareja?...

¿Recuerdas amor?… ¿Las miradas furtivas que nos dedicábamos al pasar uno junto al otro entre los puestos de la plaza del mercado… Cada uno con su cesta, su compra, su vida?…

¿Recuerdas amor?… La mañana en que partió aquel tren… que te alejó de mí...

Nunca nunca olvidaré aquel beso aquel adiós,
nunca nunca olvidaré... tu amor.
Siempre siempre llevaré junto a mi corazón,
siempre siempre llevaré... tu calor.
Nunca nunca olvidaré aquel beso aquella flor,
nunca nunca olvidaré... tu sabor.
En mi alma llevaré la huella del dolor…
en mi alma lloraré por tu adiós.
Nunca nunca olvidaré el pitido de aquel tren…
que alejó 500 millas a mi amor...

(La canción no es la original... evidentemente)

jueves, 13 de abril de 2017

¡In-madurez!


Entré en el bar a dejar el vaso de la consumición que había tomado fuera, en la calle, al sol. Mientras esperaba que me cobrasen volví la cabeza a mi derecha y vi como una niña a mi lado sentada en el alto taburete me miraba con curiosidad. Puede que tuviese unos 6 años. Sus grandes ojos reflejaban la serenidad que la albergaba… Sus padres, a su lado y de espaldas, mantenían una conversación con otros adultos. Ella estaba sola.

Al mirarla inició una imperceptible sonrisa… Le guiñe un ojo sonriéndola, cómplice con el momento, y estalló en una carcajada mientras iniciaba un giro de su cabeza hacia el otro lado… Yo también me volví hacia el mío. Y ahí quedó sellado el encuentro para el resto de nuestras vidas.

Y es que ¡es tan simple la vida! ¡Tan sencilla! ¡Tan natural!

_______________._______________
─Entonces ¿a qué viene eso de la inmadurez?
─¡Es sencillo! Es/fueron tan naturales y espontáneos los gestos de ambos en aquel momento que no pude menos que pensar en la "inmadurez" de los adultos y nuestras "terribles" limitaciones...
_______________._______________

sábado, 8 de abril de 2017

...más allá del recuerdo.

...más allá del recuerdo... ¿son?

No podría negarse que algo se mueve en el mundo… Un sonido sostenido que emerge en el valle, principalmente en las primeras horas del día cuando la aurora no ha hecho acto de presencia todavía, advierte de los cambios que se avecinan… ¿Qué es ello? ¡Un misterio!

Cientos de sonidos entre cantos de pájaros, el fluir del río de la vida, el murmullo de la brisa entre ramas y hojas de los árboles anuncian algo… ¿Qué será?

No hace tanto era el silencio, roto por el canto otoñal del mirlo y el colirrojo, el que se extendía por páramos y praderas, senderos, cauces y montañas. Más tarde el ulular del «cierzo», «la tramontana» y los «alisios», barrieron campos y aldeas, ciudades enteras... Antes de que el manto blanco de Diciembre cubriese y silenciase la tierra.

Las doce campanadas de final de año anunciaban… ¿anunciaban algo?… ¡El final de «nada» seguro! Pues a un cierto nivel de realidad, conciencia, despertar, nada finaliza pues nada comenzó!

Bueno… no sé si le entiendo algo… ¿qué quiere decir con eso de que nada termina o empieza, es una adivinanza, un juego?… Además, ¿no habla de algo misterioso que parece llegar?
No no, nada de juegos o adivinanzas. Ya hay bastantes de ambas cosas!
¿Entonces?…
Lo que usted percibe como empiece o final de algo no es real. Es sólo apariencia.
¡Hombre!, ¿sólo apariencia?… Yo veo terminar el día al atardecer y empezar de nuevo por la mañana, los meses, el año, las estaciones. La pleamar, la bajamar…, las rebajas de Enero… ¡La vida! He visto llegar y marchar, nacer y morir, estar y ya no estar… ¡Todo esto no son apariencias!
¡Qué sino! Todo lo que señala es sólo lo que usted percibe, no lo que realmente «sucede». La tarde que «muere» o el día que «nace» eran, entre otras, expresiones del poeta Machado. Bellas y sentidas palabras que trataban de reflejar lo que éste veía y sentía en «su» Soria de Leonor… Pero ello no impedía que la Soria de aquellos tiempos no fuese la tierra maldita de los «Alvargonzález». O la bendita de los «pequeños huertecillos» y «humildes abejares».

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

domingo, 2 de abril de 2017

La cosecha...


RECOGERÁS LO QUE SIEMBRES.
Una espléndida mañana entre sol, nubes y lluvia me esperaba esta mañana al levantarme. Los magnolios, la palmera, los mirlos y los petirrojos me han dado sus buenos días compartiéndola conmigo. El río del valle fluye con algo más de intensidad por la lluvias caídas. Y los gusanos de seda han empezado a salir de sus diminutos huevos. En una simple cabeza de alfiler pequeño caben tres. Saldré esta tarde a buscar hojas de morera para alimentarles.

De regreso del viaje emprendido hace una semana veo que casi nada ha cambiado… ¡Buen síntoma!

En este momento la lluvia arrecia con fuerza. ¡Primavera!, dicen.

No cabría lamentarse de este tiempo. Primero porque ¡no hay otro! Y segundo porque es un excelente riego para los campos sembrados. ¿Cómo podría recogerse la cosecha de algo no sembrado o si sí, no regado?

Bueno, difícil no parece…
¿Quiere decir que se puede recoger cosecha de semillas que no han sido plantadas previamente?
No, tampoco es eso… Los «milagros» hace ya tiempo que perdieron su «relevancia». Me refiero a que hay quienes esperan que algunas cosas les caigan del cielo.
¿Y usted ve que alguna baje?…
Pues la verdad es que no pero, como les veo insistir sin “dar un palo al agua”…
No se preocupe por ellos, muchos hemos pasado por esa «aula» de la vida…, y aprendido. O en ello estamos. Dicen que Dios aprieta pero no ahoga…
Sí, tal vez tenga razón. Y luego está lo otro, ¡la cizaña!
¡Ah!, esa es ya otra historia mire… Ahí sí que les verá sembrarla sin esfuerzo y con profusión. Si por cizaña entendemos toda esa “basurilla” superflua, insustancial, sin sentido, hueca, con que algunos, muchos, conforman sus vidas. ¡Pero no cabría echárselo en cara ¡La vida se encarga de todo! ¡Usted ocúpese, exclusivamente, de la suya!

miércoles, 22 de marzo de 2017

¿A mí?... ¡me encanta!


Se alegraba hace poco nuestra amiga Mar de que hubiese publicado algo personal mío, en referencia a la entada “Anécdotas de la vida”. ¡Aquí va una pincelada más, amiga!

Escribir en un blog no nos garantiza la entrada en el cielo. A San Pedro no le convenceremos con cuatro palabras hilvanadas en una pantalla… No, no será suficiente. Pero para crear lazos de comunicación, contacto y amistad entre nosotros sí que sirven los blogs, entre otros medios tecnológicos… Que sino sustituyen, aunque camino llevan, las relaciones tradicionales entre las personas las complementan.

¿Camino llevan…?
¡Observe a la gente! En la calle, en el autobús, el trabajo, la consulta médica, etc. Y no le digo ya a la familia de cuatro miembros, padres e hijos, sentados en una terraza de bar cada uno tecleando su propio móvil…

Una cosa que me llamó poderosamente la atención, años ha cuando abrí mi primer blog, fue comprobar como la gente se expresaba en ellos. La confianza, las confesiones, la apertura de alma que se manifestaba en estos no se conseguiría en un têt a têt cualquiera. Pareciera que hablar a través de algo que nos ocultaba del otro facilitaba el diálogo. ¡Y es natural que ello sucediese! Hay una gran carencia de comunicación, contacto, tacto e interacción entre las personas.

¿Nos ocultaba?…
Bueno, no es exactamente así… Creo que más bien nos desinhibe de convencionalismos y nos permite ser más nosotros mismos.

Viene a cuento esta disertación porque tres personas amigas desde hace tiempo, años incluso, o por lo menos seguidoras en el blog, se “han descolgado” del mismo. ¡Nada que objetar! Entrecomillo las palabras porque también pudiese suceder que hubiese sido yo, con alguna palabra mía, el que provocase su despedida…

Es cierto que en estos espacios las personas van y vienen. Consustancial con ellos. Todos hemos tenido visitantes ocasionales que dos entradas más tarde ya habían desaparecido. ¡Gracias a Dios! Por no hablar de otras dinámicas en las que algunos “salen de caza” en busca de seguidores de cualquier tipo. Generalmente parecido al suyo. Recuerdo ahora el caso de una joven que se presentaba en los comentarios que iba dejando, más o menos así: “Hola, te dejo mi dirección por si quieres criticarme...”. Ni una sola palabra sobre el texto visitado, ni el más mínimo interés en conocer nada de la persona a la que se dirigía, ¡nada! Sólo ella. ¡Insustancial!

Los blogs pueden asemejarse a una tertulia en el café con amigos, conocidos o, sencillamente, gente de la calle. Tal cual nosotros mismos. Charlas, interacción, risas, respeto, van cimentando, o pueden hacerlo, amistades, contactos, relaciones, etc. Algo agradable y sencillo. Natural. Y como tal variado.

De ahí los «bienvenidos» del principio y los «adiós adiós» de algunos momentos más tarde que, más o menos, todos hemos experimentado. No hay nada personal en ello. Son las reglas del juego.

¡A mí me encanta todo ello!

sábado, 11 de marzo de 2017

¡Carmena!

Si bien el tiempo parece retroceder en la memoria, no hay un solo atisbo de nostalgia en el relato. Son, sencillamente, palabras engarzadas.
Cansado de andar, entró en el bar de la plaza que bajo los soportales de madera daban un respiro al sol del mediodía. Saldaña, 1981.

El frescor que le acarició la cara al cruzar la puerta más un cierto aroma que percibió a cosas antiguas, entrañables, le trasladó a un pasado que, 60 años después, todavía le embargaba: la bodega «La Rosa», Noia, su abuelo tomando un pequeño porrón de vino tinto sentado en un banco de madera en la penumbra del lugar…

Dejó la mochila en un rincón y se dirigió al mostrador. Una mujer que no tendría 45 años le esperaba mirándole a la cara… Recogiéndo la jarra de cerveza fría y espumosa se sentó en una mesa de mármol cerca de la ventana. Había poca gente en el establecimiento. Tal vez era la hora de comer.

El sonido de la puerta al abrirse le hizo volver la cabeza. Un hombre joven y risueño cruzó el dintel saludando con la mano a la mujer y perdiéndose por una puerta de batientes del fondo. Le pareció que podría ser la cocina al percibir algunos sonidos de platos y cazuelas… Y una vez más el recuerdo retrocedió en el tiempo hasta la pequeña cocina de su abuela donde ésta preparaba, no con la frecuencia que a él le hubiese gustado entonces, las deliciosas filloas gallegas. Nunca más las comió iguales.

Notó que alguien se acercaba por su espalda y se volvió. Una joven de pelo corto y algo rizado y que vestía vaqueros y blusa blanca le preguntó sonriéndole:

¿Te apetece comer?
Sorprendido por la pregunta, pues no veía a nadie más comiendo ni pensaba que diesen de comer, respondió que no le importaría…
Ven, le dijo la joven dirigiéndose a la puerta de batientes.

Recogió la mochila y la siguió no sin cierta extrañeza… Al cruzar la puerta, un aroma de buena comida aderezada con especias salió a su encuentro. Una larga mesa cubierta con un mantel de hule de pequeñas flores amarillas, al fondo de la estancia, albergaba a varias personas. Reconoció al joven que vio entrar, quien le sonreía invitándole a acercarse, una mujer mayor sentada en la cabecera le hizo señas también, completaban el grupo un hombre de mediana edad y dos niños. Le hicieron sitio en uno de los bancos corridos y se sentó cerca de la mujer que parecía ser la abuela.

Un plato de pasta y unos filetes de carne templaron su cuerpo. Un postre recién hecho parecido a las natillas cerró el menú.

El joven risueño resultó ser el cura del pueblo, quien tenía sitio reservado en aquella mesa. La mujer mayor era la abuela de la joven y de los dos pequeños, y madre de la mujer del mostrador. Ella y su marido, fallecido hacía años, habían abierto aquel establecimiento al poco de casarse. La razón de que estuviese compartiendo mesa con aquellas gentes era porque la abuela le había visto al entrar… Y no era la primera vez que invitaba a comer a los caminantes de mochila.

Una larga sobremesa le permitió conocer a aquellas personas y darse él también. A media tarde abandonaban él y el cura el establecimiento dirigiéndose a la casa parroquial. Allí pasaría la noche. Al día siguiente ambos fueron a desayunar donde ya les habían cogido la palabra el día anterior.

¿No vais a venir a cenar esta noche? ─les preguntaron antes de salir─.
Cenaremos fuera, ─respondió el cura─, quiero enseñarle el pueblo y que conozca algunas personas…

Desayunaron en la cocina. Las humeantes rebanadas de pan blanco y redondo se acababan de tostar sobre la plancha cuando entraron. Dos grandes tazas decoradas con unos finos juncos verdes acogieron el café con leche. Una bandeja de bollos caseros y recién hechos esperaban en la mesa. Unas flores rojas junto a otras amarillas completaba el cuadro… Bueno, la sonrisa de la joven que ayer lo invitara a comer, esta mañana lucía especial.

¡Caramba María!… ¿Qué celebramos hoy? ─preguntó el cura sin darse cuenta de la sonrojez que estas palabras produjeron en ella…

Año y medio después, Carmena, que así se llamaba la abuela, celebraba la llegada de su primera bisnieta. Carmena le pusieron!

(En Julio cumplirá sus 34 años)

miércoles, 8 de marzo de 2017

Carnaval carnaval...


¿Se han acabado realmente los carnavales?… ¿Nos hemos quitado las máscaras?… ¿Han acabado las fiestas y la «verbena». ¡Difícilmente!

Pero no le veo ningún problema a darse un toque de color de vez en cuando. O los que cada quien guste. Ir “no disfrazado” siempre podría representar también cierto «carnaval». Más sutil, más insidioso, de más orgullo o vanidad.

¿No es ésta la condición humana, parte de ella. Creencias. Inconsistencia. Fantasía. Ilusiones… sueños. Risas huecas, valle de lágrimas?...

La vida es lo que hagas de ella…, generalmente. Y no tanto las imposiciones externas o de terceros.

Bueno, ¿no querrá decir que lo que sucede en el mundo y muchos están viviendo es escogido?
¿Qué mundo, el suyo?
¡Hombre!… el mío exactamente no pero…
Hay una frase de sabiduría y enseñanza en la propia Biblia, entre otras culturas, que ya le aseguro que ni los «expertos bíblicos» la comprenden del todo, y menos la aceptan, por no estar considerada «políticamente correcta», que dice:

Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a «ti» no han de tocarte".

Los mil diez mil a los que se refiere la enseñanza son todos esos que usted ve en situaciones determinadas. Y que le “acongojan”. Y sin embargo la enseñanza le señala a usted «solo» como sujeto o personaje a tener en cuenta. ¡También a cada uno de ellos! Que pueden ser/son ese mismo «ti»

¿Distingue la diferencia, ve la enseñanza para usted y por extensión para cualquier «ti»?

¡Ahí está la clave de mucho del sufrimiento que cree percibir!

─Ayer en la tv oí a un ciudadano de Nápoles, que ya contaría sus 50 años, decir que el ex-jugador de fútbol Diego Armando Maradona era lo más importante que le había sucedido en la vida.

─Aunque le costase aceptar que este napolitano, con ideas tan intrascendentes que hasta rozan la simplonería (con todo mi respeto a los aficcionados al fútbol), es también ese  "«ti» no han de tocarte", la realidad es que lo es. Y como él, como señalo más arriba, cualquiera de nosotros.

martes, 21 de febrero de 2017

Anécdotas de la vida!


Corría el año de 1972-73 cuando empecé a trabajar en una cadena de tiendas de electrodomésticos en Madrid. Contaba 24 años. Casado y con dos hijos.

Como encargado de una de ellas, a los pocos días me dieron un fajo de letras impagadas, correspondientes a ventas efectuadas anteriormente, con la indicación de que fuese domicilio por domicilio a intentar cobrarlas. Mi primera salida fue una tarde.

-1ª visita: No habían pagado porque el transistor no les funcionaba. Al indicarles que lo llevasen a la tienda para su reparación me respondieron que ya lo habían tirado…
-2ª: No hemos tenido tiempo de pasar a pagar…
-3ª: Se nos ha ido el santo al cielo…
-4ª: Ya no vivían allí…
-5ª: Ya pasaremos…

¡No, a la 6ª visita ya no llegué! Regresé a la tienda. Allí me indicaron que no sería fácil cobrarlas, que ya lo habían intentado en muchas ocasiones...

A la semana siguiente volví a salir. Al llegar al primer portal donde residían los morosos miré el piso: el 3º.

Subí al 5º, llamé a la puerta… Cuando abrieron pregunté, con la letra en la mano, si allí vivía tal persona. Al decirme que no, que vivía más abajo les explicaba que había venido a cobrar una letra de hacía tanto tiempo, generalmente año o año y medio. Que bajaría al 3º, pero que cabía la posibilidad de que no hubiese nadie… Y les pedía que cuando les viesen les dijesen que había estado a cobrarles… Todos muy amables me aseguraban que lo harían!

Hay que situarse en aquellos año en que eso de las deudas, si bien ya existían, no estaban bien vistas.

Bajé al 4º. Hice el mismo guión… ¡Les avisarían en cuanto les viesen!

Después bajé al 2º… Más de lo mismo. Y ello con la sonrisa y gesto de no haber roto un plato en mi vida jajjajajaja…

¡No, al 3º no llegué nunca! Ni a ningún 3º o 4º o 5º donde viviesen los morosos. Me bastaba con ir llamando a otros pisos en la escalera para que al día siguiente pasasen los señalados por la tienda a pagar y disculparse por la tardanza.

En dos meses recuperamos el 60% de las deudas. (Y vistiendo ropa de calle, nada de disfraces, evidentemente)

Quiero recordar que hasta el año ¿1987? no se implantó en este país el llamado “Cobrador del frac”.