domingo, 7 de febrero de 2016

¿Qué queda?

Del blog de Carmela, Mi fular.
Despertar puede llevar toda una vida. Ver es cuestión de un instante. (Anthony de Mello)


Orígenes

Aquel día era el cumpleaños de una discípula.

“¿Qué quieres que te regale por tu cumpleaños?”, le preguntó el Maestro.

“Algo que me proporcione la Iluminación”, le respondió ella.

El Maestro sonrió. “Dime querida”, le preguntó, “cuando naciste, ¿entraste en el mundo como si fueses una estrella caída del cielo o brotaste de él igual que brota una hoja de un árbol?”

La discípula se pasó el día meditando la extraña pregunta del Maestro. Al fin, vio de pronto la respuesta y adquirió la Iluminación.


Éste es uno de los cuentos y citas de sabiduría contenidos en el libro “Quién puede hacer que amanezca”, de Anthony de Mello, S. J. Leídos miles de veces a lo largo de más de 20 años, a éste concretamente nunca le había acabado de coger el punto… ¿nacer, entrar, brotar? Sabía por donde podía ir el sentido, no en vano llevo tiempo en esto de la búsqueda de uno mismo. Un handicap sobre ello lo tenía precisamente en una de las experiencias humanas más entrañables. Haber estado presente, cogiéndole una mano a mi hija, en el parto de mi segunda nieta. Sencillamente la vi salir.

Ante este nacimiento natural ¿cómo podía conjugar la palabra brotar? Que sabía que era el quid de la cuestión.

Lo comprendí recientemente al observar cómo las olas del mar brotaban, que no nacían ni entraban, del Océano.

Océano… brota una ola, nace. Océano… muere una ola… ¿Qué queda?… ¡Océano!

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Otras citas, tal vez más conocidas, que señalan lo mismo.
La unidad de donde todo brota. El Océano único que se manifiesta a sí mismo en múltiples, millones y millones de olas. Millones y millones de seres y formas aparentemente diferentes.

-La paz que sobrepasa todo entendimiento.
-Entra al lugar secreto de lo más elevado y en el lugar secreto de lo más elevado la verdad te será revelada.
-YO y el Padre somos Uno.
-Conoced la verdad y ella os hará libres.
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¿La realidad? ¡Una! ¡TÚ! Dios. ¡Todo Lo Que Es!

domingo, 31 de enero de 2016

¿Hoy... mañana?

De niño miraba a mi madre, alta y delgada, ponerse las medias en días de frío intenso… Y me preguntaba como aquello tan fino y casi imperceptible en sus piernas podría resguardarla. Pero algo harían cuando muchas mujeres las usaban y además valoraban su utilidad.

Otra cosa que me llamaba la atención entonces eran las toquillas de lana que, sobre todo mujeres de edad, llevaban sobre sus hombros. Bien abrigado yo me preguntaba que por qué no utilizaban algo que las cubriese más. Con los años descubrí el valor de ese “cubrirse en parte”. Yo mismo hoy hago uso de algo cálido y entrañable como es la bufanda. Escribo ahora con ella puesta, me la enrollo tras vestirme por las mañanas y me la quito antes de acostarme. Esa sensación agradable de llevar cubierto el cuello la descubrí un buen día. Desde entonces de Septiembre a primavera.

Domingo por la tarde, el día transcurre gris (nublado), frío y sin lluvia. Tranquilo en el valle. La mañana ha estado bulliciosa y alegre. Ha habido hogueras populares en las que se han asado chorizos y pancetas (tocino veteado). Se celebraba el txitxiburduntzi. (*)

Hoy, aunque sin cámara para fotografiar imágenes de la vida, como hace Tesa, he dejado que la vida se plasme a sí misma. Y si bien la fórmula parece poco trascendental, cosas sencillas y cotidianas, no lo es. La vida es así.

Abro la ventana para oír como la tarde declina al son de los mirlos y petirrojos. Apenas se ven ya gorriones. Nada se mueve en el pequeño pueblo donde vivo. Mañana, ese mañana que nunca llega, pues siempre será hoy, traerá nuevas cosas por hacer, sentir, amar, vivir...

(*)El día de Txitxiburduntzi es una celebración que se llevaba a cabo en numerosos lugares del País Vasco antes de la Cuaresma, concretamente el domingo anterior al domingo de Carnaval.
Este día se iba al monte, se preparaba una hoguera, y allí se asaban al fuego carne (“txitxi”), txorizo, txistorra y otros productos de la matanza, ensartados en un palo (“burduntzi” o “burruntzi”).

jueves, 28 de enero de 2016

...con dos huevos.



Comprendió que si bien se consideraba buena persona, incapaz de engañar a nadie o coger lo que no fuese suyo, había cosas en la vida que requerían otra visión. Un cierto conocimiento de las reglas de juego, de mercado o supervivencia.

Corría el año de 1969. Contaba 16 años de edad. Entró a trabajar, junto a otra joven, en un establecimiento de hostelería cuyo producto principal era la leche. Vasos de leche. El propietario les recomendó que procurasen acompañar la leche con un huevo disuelto dentro del vaso. Que eso acrecentaba el negocio. Empezaron…

Él, cuando le pedían la consumición, solía preguntar: “¿la quiere con huevo o sin huevo?”. Casi invariablemente la respuesta era la misma: ¡Sin huevo!, por favor.

Al final de la jornada contabilizó 93 vasos de leche sin huevo y 16 con huevo.

Su compañera contabilizó 132 vasos de leche todos con un huevo.

La diferencia radicaba en la forma de plantear el pedido: “¿quiere usted la leche con un huevo o con dos?… ¡Con uno con uno! Era también la invariable respuesta del cliente.

Acabó regentando el establecimiento.

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Es más sencillo aplicar la ley del mínimo esfuerzo, "con uno con uno", que enfrentarse a una remodelación de lo que nos plantean.

(En publicidad y política, éxito casi asegurado)


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viernes, 22 de enero de 2016

Condición humana es.

Tranquila mañana de viernes en la que la lluvia, entrañable hoy, marcará destino. Y es que si bien tenemos todos un destino común, la esencia de nuestro vivir nos conduce a ello, los innumerables “destinos” que los mil eventos diarios nos motivan tienden a difuminarlo…
No podemos salirnos del camino trazado y obviar la meta que como seres somos. Pero sí podemos, y lo hacemos con maestría, perdernos en vueltas y revueltas que como noria cualquiera nos hace avanzar sin movernos del sitio. ¡Condición humana es!

-¡Vaya, se ha levantado esta mañana sentencioso!
-Bueno, es que al despertarme me vino la idea de escribir algo… Y a su vez me pregunté que si era relevante ello en relación a mí mismo. Es decir, tuve que escoger entre las bambalinas del mundo o yo.
-¿Y?…
En un principio me quedé conmigo mismo. Me sumergí en la única esencia que soy. La Realidad Absoluta. (*)
-¿Meditación, yoga, oración?
-Nada de eso. ¡Silencio!
-¿Silencio? No parece fácil en un mundo como el actual. ¿Cómo lo consigue?
-Dejando la mente en suspenso. Situándome en el espacio que se halla entre los pensamientos. Entre uno y el siguiente hay una especie de vacío. Cuando uno ha finalizado y el otro no se ha iniciado aún, ahí, en ese momento, ese segundo, ¡Eso eres tú!
-Ufffff… Difícil encuentro…
-Es sencillo, pero no fácil, sí. Tenemos el hábito de la distracción. De perdernos en tratar de comprender por qué cae la hoja del árbol en vez de dejar sencillamente que caiga. Tendemos a distorsionar la realidad creando a su vez nuestras realidades. Al gusto. A la medida de lo que podemos controlar. Siéntese tranquilamente sin hacer nada y verá cómo la yerba sigue creciendo. Observe cómo cuando el viento amaina las hojas siguen cayendo. Hay un suceder natural que actúa cuando usted es capaz de apartarse... y dejar de hacer.
-¿Estamos condenados a vagar eternamente en pos de algo como humanidad?
-¡En absoluto! El tren llegará a la estación con todos sus vagones. Aunque a muchos les haya parecido que retrocedían al pasar de vagones de cabeza a los de cola.
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Usted no es la mente ni el cuerpo, el pensamiento o el sentimiento, el tiempo o el espacio.
Usted es la Realidad Absoluta!
(*) Sri Nisargadatta Maharaj.
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“Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Juan 8: 56-58.
Jesús tratando de señalar lo mismo. 
(Por Abraham  hay que entender el mundo. Tú. Todo lo creado)
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El ejercicio de permanecer en lo único que eres, la ausencia de la mente entre los pensamientos, durará uno o varios segundos las primeras veces. Si perseveras en ello, sin esfuerzo alguno, verás que puedes ampliar ese espacio de tiempo. 
El encuentro contigo mismo. Lo único real.

lunes, 11 de enero de 2016

Un día cualquiera...

Pintura de Alejandro Larrañaga López

Hoy… Día gris y con un ligero y frío viento hace que no haya mucha gente por las calles. El silencio se adueña del pequeño pueblo de montaña. Las últimas vacas que regresan van cruzando el puente de piedra en dirección a sus establos. El sol ha empezado a ocultarse. Una silueta se enmarca a lo lejos acercándose por el camino. Cuando inicia el paso por el puente se cruza con una mujer que, cubierta con un abrigo y envuelta en una bufanda roja, se dirige a la oscuridad, por donde él ha llegado. Una cuerda al hombro, un cayado, una linterna y un perro mastín complementan el cuadro.

Una vez en la plaza y bajo los soportales observa que sólo dos establecimientos permanecen iluminados. Una antigua bodega con algunos parroquianos en la barra o sentados en largos bancos de madera y otro que en su fachada anuncia Fonda Serafín. Decide entrar en el primero.

Veinte minutos después sale a la calle y se dirige hacía la iglesia. Quiere ver si puede pasar la noche en su pórtico. Justo en ese momento oye que le llaman. Al volverse ve que la mujer de la bufanda roja trae un ternero pequeño atado por el cuello…

-¿Podrías ayudarme?, le pide mientras se va acercando.
-Tú dirás…
-He dejado a la madre enredada entre zarzas en una acequia y necesito que alguien me ayude a liberarla. Dejamos a éste en el establo y volvemos con unas guadañas.
-De acuerdo…

Tres cuartos de hora más tarde regresan con la vaca atada y cojeando ligeramente. Una vez cerrada la puerta del establo la mujer le agradece la ayuda y le invita a quedarse a cenar. Avivada la cocina con nueva leña reconforta el ambiente. Mientras Manuela coloca sobre la mesa quesos y embutidos, pan, vino y pone una sartén al fuego. Desprovista de la bufanda que la cubría cabeza y parte de la cara descubre un ensortijado pelo rojo muy corto. Que resaltan, si cabe, unos ojos negros… Juan no puede sino admirar aquel rostro.

Cenan al calor del fuego y en entretenida charla. Manuela le pregunta que qué hace por esos caminos y él le cuenta que es una especie de encuentro consigo mismo… Y riendo añade que si bien puede parecer un vagabundo, y reconoce que vive como tal, no lo es. Ella le comenta que vive con su hija de ocho años y con su hermano. Que éste está de viaje, y que regresará en unos días. Al preguntarle por la pequeña le dice que la había dejado esa tarde con sus abuelos.

Pasan las horas. El ulular del viento que se ha ido desatando les advierte que la noche será desapacible en el exterior… -Puedes dormir aquí si quieres. Tenemos habitaciones de sobra.

Cuando Manuela se levanta por la mañana le encuentra en la cocina tostando rebanadas de pan sobre la chapa caliente… -Uuummm… ¡qué bien huele por aquí! Buenos días, ¿qué tal has dormido? Preguntó mientras sacaba del frigorífico mantequilla y mermelada.

Desayunando Manuela le comenta que, siendo domingo, suelen ir a misa. No porque fuese una cuestión de fe, dice sonriendo, sino por el hecho de que el cura es primo suyo. También por lo que supone de encuentro familiar y social entre vecinos. -Bueno, acabó reconociendo echándose a reír, ya verás que para muchos es más una reunión de amigos que otra cosa..

Poco antes de llegar a la puerta de la iglesia una niña se acerca corriendo y se echa en brazos de Manuela… -Mi hija María, le dice. Se dirigen hacia un grupo de gente que charlaba cerca de la fachada y tocándole el hombro a una mujer joven que estaba de espaldas la presenta como su compañera. -¡Es Isabel, mi pareja!

Tres días después abandona el pueblo con la mochila cargada de viandas. Deja atrás no sólo una vivencia entrañable sino también un grupo de grandes amigos.  

sábado, 2 de enero de 2016

...el día después.



Llueve, hay niebla en los montes y hace algo de frío en el pequeño valle. El día está desapacible… pero es entrañable!

Ha coincidido el final de fiestas con el primer día invernal tras un largo tiempo de otoño.

Invierno. Día natural. Los días de artificio y consumo van quedando atrás… Los valores navideños, reales para algunos, desempolvados para otros, vuelven al baúl de los recuerdos. Pues en recuerdos de un ayer vivido están basadas la mayoría de las vivencias de muchos... Otros entre Pinto y Valdemoro. Y los más pequeños acorde con los tiempos.

Ziara, cuatro años y medio, no ha montado belén alguno ni sabe de significados que pertenecen a épocas pasadas. Las nuestras. Con todo lo que ello conlleva. Pretender que nuestros hijos o nietos, principalmente estos, repitan las mismas experiencias que tuvieron su vigencia pero que hoy poco significan, sería poco realista.

En ocasiones, sin ser conscientes de ello, queremos impulsar en los más pequeños valores que, más que servirles de estímulo, serán lastre en sus vidas.

Deberíamos empezar a cuidar lenguaje y actitudes que hoy confunden más que clarifican sus vidas… Claro que para ello es necesario que nosotros mismos sepamos realmente qué es lo que queremos en las nuestras.

Un grupo de gatos callejeros toma el sol, que ha vuelto a brillar al mediodía, en lo alto de un saliente sobre una pared de la plaza. No hay día después en ellos. No hay artificio alguno en sus vidas. Las viven tal cual les ha tocado. Lo que no quiere decir que no surjan vicisitudes en ellas… pero las enfrentan con naturalidad. ¡La regla!

¿Recordáis cómo en la escuela nos enseñaban la diferencia entre los animales y nosotros? Unos, decía el maestro, son irracionales mientras que nosotros seríamos los racionales…

jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz noche!


Y prospero año nuevo.

Ignoro como ha sido tu año que termina pero se, de alguna manera, como será el que comienza.

Será positivo si tu actitud es positiva. No un día o dos, sino todos ellos. Lo que no quiere decir que no haya lágrimas, si ha de haberlas, pero serán pocas y necesarias.

En el mundo hay muchas facetas... Pero no todas te corresponden. Permite, pues, que fluyan libremente, sin afectarte. No les prestes atención. Ni son tuyas ni son para ti. 

Tal vez creas, puede que te lo enseñaran, que tu dolor por lo ajeno es solidario. ¡No es cierto! Si quieres ayudar permanece centrado en ti, en paz, en armonía, en alegría y amor. Es la esencia de la vida. De tu vida. Y sólo tú la vivirás.

Si puedes tender la mano, ¡hazlo. Si no déjalo estar. Hay un suceder natural, un funcionar que, si se le deja actuar, resuelve.

Un fuerte abrazo a todos.

¡Dónde pones tu atención en eso te conviertes!
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viernes, 25 de diciembre de 2015

...¿Y ella?

AMANECE

Le veía pasar casi todos los días por la acera de enfrente en lo que parecía ser su paseo habitual hasta el puente de las garzas. Apoyarse en la barandilla y mirar hacia el río que lo cruza. Patos, garzas y gallinetas de agua pueblan sus orillas desde hace años. Cruzar la calle y por la otra acera regresar hacia el centro. Lo seguía con la mirada hasta donde le permitían los cristales de la ventana… Más de una vez pensó en hablar con él.

Aquel atardecer cuando le vio acercarse le pidió a su padre que bajase y le dijese que subiese a verla… Si bien nunca habían hablado en los años que le conocía, no olvidaba la conversación que le oyó mantener en la mesa de al lado de aquel restaurante.

-Es cierto que lo que crees ser hoy tal vez mañana ya no esté aquí… Pero te aseguro que no hay muerte en ello. Simplemente te fundes en el Océano del que surgiste ayer.

Sus grandes ojos azules le miraban desde una profundidad que, más allá de cualquier explicación racional, comprendía.

-...¿Y ella? preguntó dirigiendo su mirada a la pequeña que sobre la alfombra jugaba con un rompecabezas.

-Permanecerá en la superficie por mucho tiempo. Tanto que cabe la posibilidad de que tú misma vuelvas.

Sentada en el sofá y cubierta con una bata que dejaba ver ribetes del camisón azul que vestía, ladeaba ligeramente la cabeza cubierta por un gorro de lana fina. Delgada, muy delgada, consecuencia de la dolencia que iba mermando aquel cuerpo que un día fue bello… Y que hoy traslucía la belleza de alma.

-¡Gracias! Lo he entendido. No sabría explicarlo pero lo he comprendido todo. Ya no tengo miedo. ¡Ni tan siquiera por ella! Sé en mi fuero interno que todo está bien. Que no debo apegarme a nada que me suponga resistencia... 
-¿Puedo pedirte algo más?
-Lo que quieras.
-Que estés presente cuando llegue el momento… Sé que estaré bien, pero quisiera sentir tu contacto… Lo comprendes, ¿verdad?
-Claro. Cuenta con ello.

Le tendió ambas manos que él se apresuró a recoger. Hizo ademan de levantarse y la ayudó… Se abrazó a él. Un sollozo estremeció su cuerpo… No había tristeza en ello. Sí liberación y desahogo.

domingo, 20 de diciembre de 2015

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La navidad de las ranas.


-Quiero celebrar la navidad de las ranas.

-¡Ah! ¿Pero las ranas celebran la navidad?

-¡Claro, cómo todo el mundo!

-¡Nunca lo había oído! Y dígame ¿cómo lo hacen?

-¡Pues como todos, como todo en estas fechas!

-Bueno, seguro que está de broma. ¿Cómo van las ranas a celebrar la Nochebuena, la Navidad, el espíritu navideño, la venida de Jesús?…

-¡Ah! ¿Se refería a eso? ¡No no! Lo que yo quiero celebrar es el día 24, el 25, el 31 y el 1 del año que viene con la misma tranquilidad y realismo, naturalidad, que lo hacen las ranas. Que por otro lado no se distingue de ninguno de los otros días del año. Ni tan siquiera son conscientes de ellos… Viven su esencia, su razón de ser sin más preocupación, si alguna tienen, que la de croar en noches de luna llena.

-Pues vaya visión simplista que tiene usted de la vida. Y no digamos ya de cosas entrañables como la celebración de aquel que nació en estas fechas para redimir al mundo.

-Sino fuese por los anuncios de “El Corte inglés” y las luces que se ponen por las calles en estos días dudo mucho que nadie se acordase de aquel hombre que nació para enseñar algo a la humanidad. ¿Sigue usted alguna enseñanza de él?

-¡Hombre!… Algunas sí. Lo intento… Como la mayoría, supongo. ¡Qué sería de este mundo sin él!

-Lo que debería preguntarse es qué es de este mundo con él. Aunque en realidad él y el mundo poco tienen en común. Ustedes celebran el nacimiento de aquel niño en un día, mes y año que nada tiene que ver con su realidad. Ni nació un 25, ni nació en Diciembre, ni nació en el año cero. Tal vez unos seis años antes. Si bien es cierto que Jesús nació, pero no de virgen alguna, y tiene su relevancia, así como sus enseñanzas, la humanidad ha ido adaptando su imagen y mensaje a su propia conveniencia durante siglos. No pretendo ser irrespetuoso, ¡no lo soy! Pero tal vez debería reflexionar si lo que celebran y a lo que adoran no es más que una entelequia creada a golpe de olvidos, creencias e intereses. Cuando no imposiciones a sangre y fuego.

-Bueno, he de reconocer que tal como lo pinta, y sin que ello suponga que me convenza de nada, tal vez tenga usted razón, y de paso las ranas, en pasar estos días con otro talante. No en vano me hago una idea al respecto… Entre el bullicio y el revuelo que el mundo crea, y padece, no parece descabellado irse al estanque de las ranas donde el croar es más natural que el que se oye en el mundo de los humanos.

sábado, 12 de diciembre de 2015

...fondo de ternura.


Solía tomar un vino a mediodía, a veces solo a veces con amigos, en el mesón del pueblo. También con su familia, principalmente con su hija y nietas. En algunas ocasiones habían comido allí. Había un plato especialmente que le encantaba, si bien tenía la precaución de mirar primero qué cocinera estaba ese día. No todas lo preparaban igual. Habituales dos de ellas en ocasiones veía caras nuevas.

Ya se había fijado en ella. El mechón de pelo rubio que se le escapaba por debajo del gorro blanco había llamado su atención. ¡Sin más!

Sí observó que algunas veces cuando pedía una ración de tortilla en la barra, no siempre salía de la cocina con el mismo tamaño… No le dio mayor importancia. Pero cuando notó que su plato preferido solía ser algo más abundante según quien lo preparase, prestó atención.

Se dio cuenta de que si bien no podría precisarlo ella siempre coincidía en la cocina en esos momentos… Le hizo gracia el posible juego que pudiese traerse y decidió jugar también.

Ya le había visto la cara… Y observado que también ella le había mirado de manera especial cuando salía de la cocina. Ojos azules, unos 40 años, juvenil, risueña. Había un algo en aquella cara que denotaba serenidad, seguridad… saber.

En cierta ocasión en que se encontraba comiendo y ella salía con un plato para otro comensal, la miró. Ella correspondió. Sonrieron levemente y alzando él su vaso le hizo un gesto de agradecimiento… la sonrisa de ella se amplió.

Pasaron los meses y llegó Diciembre. Era de noche. Él, en una esquina de la barra saboreaba su consumición atento a la conversación que dos mujeres mantenían a su lado. La vio salir de la cocina y dirigirse hacia él…

-Salgo dentro de hora y media… ¿sería posible que hablásemos un momento?-
-¡Claro!- respondió éste sin sorprenderse.
-¿Tienes tiempo de cenar?- preguntó ella.
-Sí-.
-Espérame en el Azul, encargaré mesa-.

-¡Hola!-
-¡Hola!-… Soy Manuela… Tú ya sé como te llamas…

Cenaron como dos amigos que no se hubiesen visto en años. Se contaron momentos y retazos de vida. Abrieron sus almas con total libertad… ¡Supieron uno del otro!

Y sólo al final ella le dijo: -Dormiría a tu lado esta noche y viviría contigo el resto de nuestras vidas. Hay un fondo de ternura en ti que no se expresa del todo… Y que me gustaría compartir-...

-¡Pero no será posible! Nuestros caminos se separan aquí… Salgo mañana de viaje. Me esperan para casarme-…

Cuando se despidieron, tras un cálido y prolongado abrazo, ella le entregó un pequeño sobre… -No lo abras hasta que me haya ido-.

Un mechón de su cabello está guardado en la mesilla de noche.

lunes, 7 de diciembre de 2015

La visita de la vida...


Sentado a la mesa de la cocina junto al ventanal y absorto mientras leía algún comentario en el blog observé por el rabillo del ojo que algo se movía en el suelo… Un pequeño y colorido petirrojo se encontraba mirándome desde el centro de la cocina.

Pensé que al descubrirlo se iría volando. ¡Nada más lejos de la realidad! Siguió dando saltitos por toda la estancia observándolo todo. Los muebles, la nevera, lavadora, rincones. Ni me miraba. En un momento dado se metió en la despensa. Por lo que tardaba en salir me hizo buscarle con la mirada. Allí seguía curioseándolo todo y picando algo del suelo.

Salió y siguió su recorrido de observación por el otro lado de la cocina. De vez en cuando me miraba con esa tranquilidad de saberse en casa. Cuando llegó al centro de la habitación emprendió el vuelo pasando muy cerca de mi cara en dirección a la huerta que se halla delante de casa.

No es infrecuente que los gorriones se metan incluso cuando nos hallamos de pie en la cocina fregando o cocinando al otro lado de la misma. Pero este visitante no lo habíamos tenido nunca dentro. Sí posado muchas veces en la barandilla.

Se me ocurre pensar que un detalle tan natural y sencillo como éste va en consonancia con el valle donde habito, el río de la vida que lo cruza, y toda la vida que en él se expresa... Al margen de tanta creación informativa/desinformativa que los medios propagan en el resto del mundo.

Una ráfaga de viento me hace mirar por la ventana y descubrir que el sol de la mañana ha quedado cubierto por las nubes… Cambio de tiempo. Cambio de tercio.

¡Así es la vida en realidad! 

Cambio. Avance. Evolución. Y no ese valle de lágrimas estático, repetitivo, inamovible, cantado por religiones, medios de comunicación, realities , y hasta creaciones personales, o inducidas, en las que muchos se embarcan haciendo de sus vidas pequeñas o grandes representaciones. Que como tales a veces rozan la comedia, a veces la tragedia.


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“Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, las cuales si se escribiesen una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir”. Juan. 21:25

Los milagros existen. O por lo menos lo que se conoce por milagro. Que no sería sino el efecto de una una causa previa. Desconocida ésta, ¡incomprensible el resultado!

De ahí también sus palabras: “las cosas que yo hago vosotros podéis hacer y mayores cosas aún”.
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viernes, 4 de diciembre de 2015

La comunicación.


Eso que nos permite expresarnos ante otros… e incluso ante nosotros mismos. Pues en ocasiones somos ese gran desconocido...

Personas que ayer conocimos en circunstancias determinadas, puntuales, siguen siendo … pero lo que hacen, dicen, escriben, piensan, fuera de ese contexto o momento ya no nos identifica tanto. Amigos, conocidos, sí, pero como para comer juntos todos los días va a ser que no!

Así es la comunicación. Comunicamos lo que queremos o somos… Y en muchas ocasiones comunicamos más de lo que creemos o quisiéramos. De ahí la frase: “lo que eres grita tan fuerte que no oigo lo que dices”. En alusión a que se nos percibe más claramente de lo que nos gustaría.

Personalmente no me preocupa que se me perciba tal como soy. De hecho lo agradezco. ¡Qué tranquilidad! Puede que no guste a todos, o más bien que haya puntos en los que unos y otros no nos identificamos igual. 

¡La vida es así!

sábado, 28 de noviembre de 2015

Hijos de un Dios mayor.


Le encantan los días de viento en otoño cuando las calles se cubren de hojas veloces en dirección a Dios sabe donde. Bien abrigado le gusta pasear en silencio por las viejas calles del pueblo. Declina la tarde… Las ventanas de las casas se iluminan con luz amarillenta. Algunas chimeneas humean… Alguien se dirige a casa con las compras de última hora.

Al atravesar el puente observa la crecida del río. Una fuerte ráfaga de viento hace que dos jóvenes se sujeten las faldas mientras estallan en risas mirando a un lado y a otro.

Los comercios de la plazuela van cerrando sus puertas. Las ocho dan las campanas de la torre. Pasea bajo los soportales iluminados en dirección a la iglesia. Le esperan. Una pareja de cierta edad, vecinos de un cercano pueblo, desea casarse y quieren concretar fecha.

Al poco sale de nuevo y se dirige calle abajo hacia las afueras. El viento arrecia de nuevo obligándole a inclinarse hacia delante. Llega ante una gran puerta de madera que da paso a la huerta del convento. Pulsa el timbre. 

Las monjas que lo habitan pertenecen a la orden Siervas de San José. Religiosas que no utilizan hábito. Ya una hermana le espera sonriendo a la puerta del edificio principal. Le recibe con un abrazo. Recorriendo algunos pasillos debilmente iluminados llegan hasta la cocina. Un abocanada de calor le acoge. El olor a comida es intenso. Algunas tarteras al fuego borbotean bajo las tapas. Sobre una repisa de baldosas azules unas fuentes de cristal contienen una especie de flanes todavía humeantes.

Las ocho mujeres ocupadas en preparar la cena e ir poniendo la mesa le saludan… Una le llama ofreciéndole un cucharón de madera lleno de sopa para que la pruebe… Otra le señala una jarra de barro sobre una mesa y le guiña un ojo… ¡Por tu cumpleaños!

La buscó con la mirada y la encontró de espaldas preparando algo en unos platos… Supo que ella se sabía observada y sonrió ligeramente al imaginar el rubor de sus mejillas. La más joven y la última en incorporarse al grupo. En un principio la relación fue normal entre ellos. Y así durante al menos dos años… Pero fue en algunas reuniones de estudio al comentar aspectos de la vida y la espiritualidad donde se descubrieron con saberes y sensibilidades diferentes al resto. Sacerdote y monja sí! Pero hacía ya tiempo que habían despertado a realidades que trascendían los estrechos y marcados senderos de la iglesia.

Una cena entrañable. Una camaradería natural, desenfadada, sin prejuicio alguno.

El grupo de monjas estaba muy integrado en el pueblo, con la gente y demás asuntos sociales. Buscaban medios para dignificar el trabajo de la mujer. Las enseñaban y preparaban. Realizaban visitas de familia, llevaban la comunión a los enfermos. Daban catequesis. Se ganaban la vida. No se distinguían de cualquier vecino.

Canturreando una antigua melodía cruzó rápido las calles desiertas del pueblo en dirección a su casa… El viento había amainado. Le pareció que debía de hacer más frío que antes. Por un momento un pensamiento de cuando niño en una noche parecida ocupó su mente. Su madre le vino al recuerdo. Y supo...

Supo que si bien se encontraba cómodo en su función de sacerdote no sería tal por mucho tiempo. Y que el día que partiese mochila al hombro no iría solo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Tienes un problema...


...le dijo al amigo con el que paseaba. Dicha persona tras repasar los acontecimientos habidos recientemente mostraba su inquietud por las diferentes consecuencias que ello podría desencadenar. Consecuencias para unos y para otros. Pues no se olvidaba de los propios ciudadanos del Islam ajenos a estos.

En realidad no hay ningún problema... A menos que tú lo crees! Creyendo que lo que percibes, ves, oyes, lees, te cuentan... debe afectarte.

Parándose en medio de la calle le dijo, esto que voy a hacer ahora no lo vas a aceptar posiblemente pero te aseguro que es una realidad. Y levantando sus brazos en cruz giró sobre sí mismo una vuelta completa.

¿Crees que algo de todo eso que has estado comentando se encuentra dentro de este círculo ahora?, le preguntó. No, respondió. Pues lo mismo sucede contigo. Tu mundo, lo único que te concierne ahora, no ayer o mañana, está dentro de tu propio círculo. Y ahí no veo nada de lo que has estado comentando. 

Fuera de él en realidad nada sucede. Puede que sucedan cosas dentro de los círculos de los demás. Y puede que, si son muchos, crean que lo que sucede es general. ¡Pero no lo es! Lo mucho que perciben es la suma de sus muchos círculos individuales. Pero no de todos.

De ahí la enseñanza del Maestro: 

“Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte”.

“...no sostengas opiniones acerca de nada...”

Mucho del malestar que vives, y que ves suceder a tu alrededor, está generado por eso mismo. La creencia en un solo círculo general, el mundo, y lo que con ella creas.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Color...


El valle está hoy disfrazado de otoño. La tarde que declina sobre los verdes prados adormece los sonidos. Sólo el leve murmullo del río de la vida, pausado, sereno, de aguas pocas pero de gran claridad acompaña los últimos cantos de quienes mañana anunciarán la salida del sol.

Según regreso del paseo por el viejo camino, antaño vía férrea de tren minero, observo la lenta caída de las hojas marchitas en su encuentro con la tierra. Y que una vez procesadas serán savia de nuevo en la próxima primavera.

Los árboles cierran sus puertas preparándose para el invierno. Dicen los antiguos del lugar que duro y frío invierno se avecina. Nieves abundantes. Lo deducen de las rosas tardías que alegran de vivos colores los jardines de algunos caseríos. Rodeados del ocre y dorado que cubre casi todo el valle.

Casi. Pues el verdor de la hierba que pasta el ganado más parece de otra época.

Una estela blanca de un avión a gran altura pone línea recta en dirección a cualquier parte. Alguien partió de un punto con destino a otro. ¿Huida, reencuentro? ¡Quién sabe!

También el martín pescador recorre el río de un lugar a otro y sin embargo siempre permanece en él.

El valle se aquieta...

sábado, 14 de noviembre de 2015

Los juegos de la mente...


No sabe muy bien el porqué pero desde hace días el recuerdo de sus abuelos, su pequeña casa, donde vivió de niño, ayer. Las mil vivencias que allí pasó, todo ello se hace presente hoy. Principalmente la casa y su abuelo.

De la primera experimenta hoy su calidez, su armonía, sus sonidos pausados, nunca una voz más alta que otra. Los rostros tranquilos, apacibles, serenos, sin causa para otra cosa. La distribución. La cocina y el baño afuera, con puertas independientes en el pasillo. La entrada, sala de estar-comedor, no muy grande. Sobria en el mobiliario. Justa para los que eran. Dos alcobas. Dos amplios balcones daban luz a toda ella. Entre ellos una tabla y sobre ésta una jaula con una perdiz.

De su abuelo y abuela la memoria le trae detalles que juntos vivieron. Cierto que cada uno a su ritmo, su talante, sus circunstancias. No podrían ser lo mismo un niño de ocho años y dos adultos de sesenta. Pero la convivencia fue entrañable. Aún perdura. Natural por lo demás. Con esa naturaleza sencilla que el devenir-suceder natural crea cuando no se le interrumpe con haceres extraños. Creados por las creencias más que por la sabiduría...

Que 59 años después surjan estas cosas sólo puede obedecer a los juegos de la mente. ¡Juegos! Pues realidad en el ayer no hay ninguna.  

miércoles, 28 de octubre de 2015

majadahonda10 pasa a denominarse: cayado de sándalo.



Hola.

Bienvenidos todas/os los que accedáis de nuevo a este espacio. Es el mismo de antes pero he cambiado el título.

Ha sido muy gratificante este periodo de dos meses de Silencio en los que no he leído nada de nadie. No he escrito apenas nada.

La profunda amistad, respeto y afecto que hemos generado a lo largo de estos años se mantiene viva.

Un fuerte y cálido abrazo a todas/os.

Ernesto.