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| Unos "gritan"... (nadie les niega su derecho, tampoco a la cigarra del cuento) Otros laboran con responsabilidad. |
Sin
presentir siquiera
su
temprana muerte,
la
cigarra canta.
─¿No
me diga que se ha pasado a lo poético? Usted, el hombre de las
fábulas y la prosa…
─No
no, nada de eso. No sabría rimar dos palabras seguidas… Y en
cuanto a lo poético en sí, poco… Eso sí, lector de A. Machado
desde hace unos 40 años. El único poeta que he leído, leo.
─¿Entonces?…
─Nada,
unas imágenes que vi ayer en las noticias y que por un momento me
recordaron la fábula de “La hormiga y la cigarra”.
Incluida
en las “Fábulas”, de Samaniego. Libro que en su 3ª edición,
1956, me fue regalado por mi abuelo el 15-08-1961. Y donde consta la
siguiente dedicatoria:
.-
“A mi querido nieto Ernesto...”,
.-
(…) “De niño y de hombre, encontrarás siempre en cada línea y
párrafo enseñanzas y saber”...
.-
(…) “Como recuerdo cariñoso de tu abuelo consérvalo con esmero
y nunca te desprendas de él.”
─¿Y
la relación entre una cosa y otra que hizo es?…
─Bueno,
la imagen de unos ciudadanos recorriendo las calles de Madrid, y
otras ciudades, cantando “libertad” cacerola y sartén en mano,
me recordaron a la cigarra del cuento. Y su canto monocorde,
cansino, estéril y estridente…
Y
a diferencia de éstas, las cigarras de la fábula, con las laboriosas
y disciplinadas hormigas (la inmensa mayoría de los ciudadanos
responsables), me llevó a la relación con el haiku señalado.
Sin
presentir siquiera
su
temprana muerte,
(la
escalada de nuevos contagios y fallecimientos, su repunte, ha
comenzado ya…)
la
cigarra canta.















