sábado, 27 de febrero de 2021

...un camino, una canción. Una copa de vino!

 



Había un texto... Pero se ha quedado entre las dunas del desierto!

Hay una canción que hoy vuelve a oírse. ¡Alzo mi copa y brindo por ella!

Pero aquella forma de comunicación, aquella comunión de almas, aquella intimidad profunda. Aquello que veo vibrar a mi alrededor, en tantos... al alcance de sus manos. Aquel decir sin palabras, eso, ya no volverá!

Y hoy a vuelto a mi recuerdo... 

martes, 23 de febrero de 2021

...la futilidad de lo "hueco".

 

¿Tema para comentar?… Varios, demasiados surgidos de la actualidad. ¿Interés en hacerlo? ¡Pues va a ser que no! Y menos a estas horas de la madrugada: 5:42.

De lo actual, nada qué decir. Quien más quien menos va servido. Y hasta harto. Del “pasado” o del “futuro”, no se me ocurre. Y sin embargo, levanto la vista de las teclas y miro la cacharrería que acabo de fregar antes de sentarme, la cocina americana que junto al salón y la mesa desde la que escribo, en medio, conforma la pieza principal de nuestra casa. 

La taza del té que acabo de tomar, vacía, hace juego con esa otra que, llena, descansa sobre la encimera. Es/era, la de mi esposa, que duerme plácidamente en la habitación de al lado. Digo era pues tengo la intención de tomármela yo, y hacerle otra, acompañada de algunas madalenas que hizo ayer tarde.

¿Cabe mayor “futilidad” en mis palabras?

Fútiles o no, queda claro que han servido para jugar con ellas y compartir estos momentos, míos desde luego, pero no intrascendentes…

No intrascendentes aunque parezca que nada dicen. Pues de lo trascendente que se oye, se dice y se vive por por ahí, en la sociedad, la política, país y mundo, suele brillar, por su ausencia, la realidad de las cosas y la vida.

Quedando simplemente en el ambiente social, la oquedad del instante, del tweet efímero, la imagen de 20 segundos en la pantalla de la tv, o las promesas “prometidas”, en campaña, o en cualquier ámbito de la sociedad, sabiendo quien lo hace que jamás tendrá que cumplirlas!

sábado, 13 de febrero de 2021

amapolas...


Hoy luce el sol y aunque algo nublado, acompaña mis paseos de sábado por estas calles viejas de Euskal Herria, que me recuerdan aquella Noia del 56, su alameda, su ría, sus gentes, aquel tiempo...

Ayer llovía aquí. Un fino sirimiri, llamado “calabobos” en otras partes del país. Mi abuelo, allá en su Galicia, me explicó que ese nombre era debido al hecho de que cuando llovía de esa manera tan fina, casi imperceptible, los “bobos” salían a la calle sin paraguas y acababan calados hasta los huesos. ¡Razón llevaba el hombre!

¡Luce el sol! Y puede que lo haga también en esos campos de Soria que, aún hoy, y siempre, rezuman la esencia de Antonio Machado.

No recuerdo si la palabra amapola aparece en alguno de sus poemas… Si no fuese así, debería. A lo entrañable del primero, acompaña la natural belleza de la segunda.

¿Usted cree que volveremos a ver los campos floridos de nuestras Castillas?

¡No le quepa duda! ¡Los campos de cereal y los cerezos y almendros en flor!

miércoles, 3 de febrero de 2021

bla bla bla...

 


Ya he suprimido, por séptima vez en estos días, el texto que, con más o menos acierto, intentaba hilar… Y hoy vuelvo a planteármelo. Y ello se debe, en parte, a la insustancialidad de lo escrito.

¿Qué decir en estos tiempos? ¿Qué que no parezca una banalidad de las que solemos emplear apoyados en la barra de un bar?

De algo sustancial, que no niego el intento, al "cooo corococo coo cocooo…" (para los que sois de ciudad, el canto de la gallina cuando ha puesto un huevo… jajjajajjaja...)

¡Y aquí lo dejo!

Parece escueto, pero señala una tendencia actual… ¿De qué hablar que no sean situaciones huecas la mayoría?

Ello no evita que el río de la Vida que cruza el valle siga fluyendo a su ritmo. El sonido de la campana rota de Arrazola cuando marca el paso del tiempo… El canto del petirrojo. La incipiente primavera en las yemas de los árboles, las primeras margaritas en la campiña vasca. El lento desarrollo bajo tierra de quienes tintarán de rojo, las amapolas, los campos de trigo de Castilla la Vieja. Todo ello indica la razón de nuestro caminar... 

Y todo un mundo de sucederes naturales que conforman la realidad que nos envuelve a cada instante. Al margen de la “nada” en la que tendemos a instalarnos cuando con el pensamiento o las emociones añoramos el pasado o ansiamos el futuro. ¡El caso es no estar presentes en el aquí y ahora de nosotros mismos! ¡Lo único real!

Apreciar el cacareo de un grupo de gallinas picoteando en el campo, la brisa a través de las ramas y hojas de los sauces, el murmullo de un río recorriendo la campiña o el romper de las olas en la playa, puede acabar descubriéndonos el sentido real de la vida. 

lunes, 18 de enero de 2021

in-apropiada...


...actitud!

Sobre la situación que nos embarga a nivel mundial debida a la pandemia, se ha dicho y se sigue diciendo lo necesario. No entro a dirimir un punto u otro. Quien más quien menos todos tenemos claro quiénes hablan/trabajan por el bien común y quiénes lo hacen por motivos espurios.

A nivel nacional vamos servidos, y a nivel mundial, qué decir!

El “descerebrado” se va a casa tras más de treinta mil mentiras contabilizadas. Llamadas al des-orden institucional, incluso con armas ocultas, y dejando un poso de crispación social de alto nivel.

Pero este no es el tema que deseo resaltar sobre la pandemia. Lo es el hecho del uso inadecuado de ciertas mascarillas que muchos utilizan… inapropiadamente. Incluso personas de alta responsabilidad en el Gobierno e instituciones.

Me refiero a esas mascarillas, no la denominada “higiénica”, la azul, la más usada por la mayoría, sino a esas otras que muchos llevan, generalmente negras o de otros colores, y que se adivinan de otro precio y puede que de más “eficacia” Pero…

Que requieren que de cada diez a veinte segundos, mientras hablan, se la tengan que subir para taparse la nariz pues se les baja.

He visto a responsables gubernamentales, entre miles de personas, realizando este gesto. Es decir, utilizan mascarillas más caras, más eficaces, con esa intención las usan, pero la realidad es que por la nariz al descubierto exhalan e inhalan contaminación vírica!!

Se discuten horarios de toque de queda, periodos de nuevos confinamientos, que a su vez generan crispaciones políticas y sociales. Pero un gesto tan simple como usar las mascarillas adecuadas y de manera eficaz, de esto nadie se hace responsable.

¡¡Pues que sepáis que tan irresponsable es comportarse como los medios de comunicación suelen denunciar de grupos de personas juntos, sin protección, fuera de horarios, etc., que el uso in-eficaz de la mascarilla… in-apropiada.

¿Vas a seguir practicando el sube/baja? ¡Sabe que corres un gran riesgo! Los que te rodean también.

sábado, 9 de enero de 2021

El encanto del pon-pon...

 


Una prenda que mis abuelas no usaban, por desconocimiento en aquellos años… Una prenda que, no siendo fundamental, no abriga más por llevarla en lo alto del gorro, da un toque de belleza a la mujer. U hombre que se precie de llevarlo...

O sea, algo no fundamental, se hace necesario en ciertos ámbitos de la escala de valores de la persona.

Esto escribía ayer por dar una pincelada de realismo al año que empieza.

Quien más quien menos sabemos lo que es natural, real. Margaritas y amapolas en el campo, la lluvia, el canto de los pájaros, la siega en verano y la nieve en invierno, entre otras miles de realidades con las que convivimos.

Y a su vez sabemos también de los cientos de añadidos que, bien impuestos desde fuera, sociedad, moda, publicidad, etc., bien autoimpuestos. ¿Quién se priva de poner un pon-pon en su vida?

El pon-pon real, el que indica lo más alto de la persona, es intrascendente. Hoy se lleva mañana se quita. Es estético, simpático y realza el atractivo… El otro pon-pon, el que nos autoimponemos mental y emocionalmente, el que creemos necesario para no perder onda social, o minutos de gloria, ya conlleva costes.

Y por “costes” hay que entender la pérdida de lo natural en nosotros, en todos los ámbitos, y el embarque en el navío de la modernidad cuyo destino suele ser efímero…

Tenía previsto viajar hoy unos 80 km, pero las previsiones del tiempo dan nieve, frío y hielo. Así que toca quedarse en casa, a resguardo y calentito, y salir lo menos posible. Y si estuviésemos en las casas de antaño, de cuando no había pompones y otros aderezos, la chimenea encendida y una taza de caldo rico y caliente templaría gaitas.

¡Cuidaros! Empieza 2021. Lo que seamos capaces de sembrar, individual, familiar o socialmente, será la cosecha a recoger al final de año… ¡Y cada día de nuestra vida!

Y si bien los tiempos cambian y el mundo no deja de girar, tengamos presentes  las consecuencias que en EEUU un descerebrado, utilizando la mentira más burda y peligrosa, cual flautista de Hamelín ha conseguido arrastrar a los más “débiles e influenciables” de la sociedad.

miércoles, 6 de enero de 2021

¡Viva el Rey!... ¡¡¡VIVA!!!



Día de Reyes… Magos de Oriente montados en camellos.

No sea sino para diferenciarlos de los otros “reyes” que, con juegos malabares, “magias” diversas, discursos de “ética en Navidad” y “firmas” ante notario, se autorregalan prebendas mil, de millones, y no solo en este día. ¡Y esto durante los años que ni se sabe!

¡¡Y esto a costa de los ciudadanos, subditos piensan ellos, que pagamos nuestros impuestos a la Hacienda de… “Hacienda somos todos”!!

Bien, dejando aclarado lo anterior, ya resolverá el Karma de cada uno… ¡Alguno ya va “renqueando” cuentas! Paso a reflexionar sobre este significativo día en la vida de tantos…

¿Niños?

Podría decirse que este día, como tantos otros, representa un “nada” que genera ilusiones… Otros, con igual contenido de “nada”, generan devociones! Otros exaltaciones patrias, de igual contenido de “nada”. Y ya para rizar el rizo, y no creo que haya día en el calendario que quede libre de “celebración”, nos “regalan” el día de El Corte Inglés.

¡El caso es celebrar “ilusiones”!

Y digo yo, ¿no sería más natural, y por ello mejor, celebrar realidades tangibles y naturales a diferencia de “nadas” envueltas en celofán de colores?

Hoy, por ejemplo, día soleado y festivo, ideal para salir a la calle con los más pequeños, y sus juguetes, comprados entre ellos escogiendo y sus padres pagando, en vez del “juego” de los reyes, irreal, pero que genera “ilusión”…

Llamando a cada cosa por su nombre, creo que se percibiría, y viviría, un mundo más real. Y por ello, las posibles dificultades a enfrentar, propias y ajenas, de aquí o en las antípodas, las alegrías ya vienen solas, las sociedades en su conjunto las resolverían de manera natural.

Pero si se fomenta la creencia/existencia de “reyes”, magos, hadas, santos milagrosos, adivinos de futuro, etc., se está creando el caldo de cultivo para que surjan “listos/aprovechados”, que prometan “fantasías e ilusiones”.

Bancos y sus productos tóxicos. Políticos corruptos prometiendo absurdos en beneficio de unos cuantos. Realezas de cuento… chino. Dirigentes mundiales tontos, a juego con la simpleza de quienes les siguen y jalean, etc. La lista es amplia.

Y todo ello parte, tal vez, de la desviación que supone la enseñanza que te dieron en un principio. La que tus padres recibieron, sin duda. ¡Como tú! ¡¡Sin ella, ellos no tendrían espacio para el engaño o el robo!!

No niego la importancia de los cuentos, historias o fábulas que contamos a los más pequeños... hasta una edad. Sí el sostenimiento de una sociedad basada más en ilusiones/irreales que en realidades naturales!

sábado, 2 de enero de 2021

...algo que no es!

 


Bonito e invernal sábado día dos del año de gracia 2021. A esta hora de la mañana, amanece, me asomo a la ventana y veo que sí, que el anuncio de que nevaría en Elorrio se ha cumplido. No es que estén las calles nevadas, pero sí las campas que bordean este pueblo. E imagino que Vitoria, la alta meseta, estará toda cubierta de nieve.

¿Cabe mayor realismo en época de frío invierno?

Sobre el nevado invierno, quien más quien menos tenemos imágenes de postal navideñas. Bucólicas y pastoriles. Románticas. Hogareñas alrededor de la chimenea encendida en rústicas y acogedoras casas de pueblos viejos. Con un café con leche humeante en las manos mientras nuestras madres o abuelas acaban de preparar los desayunos.

A través de las ventanas observaríamos todo blanco, y si nos aproximásemos a ellas, veríamos la nieve inmaculada aún sin mancillar por pisada alguna.

Las campanas de la iglesia darían las nueve…

Algunos gorriones revolotean en las ramas desnudas del viejo cerezo frente a la casa. No hay nada que comer ahí fuera. Alguien sugiere que se les eche migas de pan y madalenas desmigadas. Los más pequeños corren hacia la mesa con ese objetivo… Poco después un revuelo de alas y piar alborota el silencio del valle.

Este dos de Enero la vida se despereza a estas horas… Luego viviremos un lapso de tiempo. Cada quien a su medida. ¡Vivir la de otro no es posible! Y menos aconsejable. Y este día, único, decaerá de manera natural dando paso a la noche.  

Comienza un nuevo ciclo, de día a día. Lo que se haga con cada uno, será la cosecha a experimentar. Y no olvidemos que cuando soñamos, al dormir, también experimentamos… sobre algo que no es, que no "te" está sucediendo.

jueves, 31 de diciembre de 2020

¿Has intentado pedírsela?

 


Hoy, último día del año, víspera del primero, en realidad si te fijas bien, no son más que uno y el siguiente…, se suele “tirar la casa por la ventana” en esto de las celebraciones, felicitaciones y deseos de un tiempo mejor. Que no voy a negar necesario.

Pero hay en ello, creo, algo… ¡cómo decir!… ¿irreal?

¿Irreal?... ¡Pero qué dice hombre de Dios! Cómo va a ser irreal está explosión de alegría, vivacidad, buenos deseos…, olvido del ayer y, ¿ansias de un mañana mejor?

Bueno, la frase le ha quedado bordada… Pero ¿dígame, qué realidad puede haber en la simple exposición, exclamación, de buenos deseos dos o tres veces al año? ¿No diluyen los talantes de cada uno, la forma de entender la vida, las realidades vividas por la mayoría, el resto de los días… hasta la siguiente “celebración”?

¡Quite quite!… ¿A qué viene aguar la fiesta de estos días especiales? ¿No ve la necesidad que tenemos todos de olvidar, siquiera por unos días, este “annus horribilis”?

No niego la realidad vivida por tantos y en tantas facetas de la vida de la gente, solo pienso que encender luces de neón, hoy, mañana se apagarán, bambalinas y cartón piedra, no resuelve nada sustancial… Y cabría compararlo, tal vez, con los cuentos que de niños nos contaban.

¿Tampoco valora los cuentos?…

¡Claro que los valoro! Trato de hacerlo en su justo término. Se los he contado a mis nietas muchas veces… en sus edades correspondientes. Lo que no tendría sentido es que hoy, a sus 9 y 16 años, siguiese haciéndolo.

En eso estoy de acuerdo con usted… Cada edad sus circunstancias. Pero no me negará la ilusión que les hacía aquellos cuentos.

No, no se la niego. Y hasta la considero relevante en aquellas edades… Pero que a día de hoy los adultos intenten revivir aquellos momentos felices, aquellas ilusiones, ficticias, en vez de ser conscientes, de una vez, de sus propias realidades, cuales quiera que sean, creo que no ayuda en nada a nadie.

Esconder la cabeza debajo del ala o subirse a la noria de la vida que gira y gira sin ir a ninguna parte, solo sirve para perpetuar la situación… de confusión. De falta de realidad.

Y si no vislumbramos la Realidad, aunque sea en nuestra imaginación, si ni tan siquiera pensamos que pueda existir, más allá del valle de lágrimas que muchos juzgan como normal, ¿cómo vamos a ir en pos de ella? ¿Cómo lograr obtenerla?

Bueno, ¿ha intentado pedírsela a los Reyes Magos?

Disfrutad de la noche y de la cena. Y si recordáis algún villancico, cantemos!

jueves, 17 de diciembre de 2020

Una magnífica noche.

 


Ya que me desvelé a esos de las dos y aquí sigo.

Entretenido haciendo unos anuncios de pisos que vendo y alquilo. Y sin sueño. Y puede también que sin creatividad para publicar nada de interés. Parte por la noche, parte por las próximas fiestas, peculiares, y parte porque vaya usted a saber qué, el caso es que no tengo mucho qué decir. Y para felicitar la Navidad, es algo pronto.

Tengo la impresión de que cada año la lista de felicitaciones en estas fechas se va mermando… ¿La causa?… Posiblemente variada. Y más probablemente, una parte achacable a mí mismo. No es que le cierre la puerta a nadie… Pero puede que no haga lo suficiente para que los demás la cierren!

Y así va girando el mundo. Y los recuerdos de una niñez lejana, en la que puede que los adultos de entonces lidiaran con las mismas o parecidas “gaitas” entre personas que ahora, vuelven al presente… Tal vez la orfandad de aquellas alegrías de reencuentros, peladillas y zambombas, los haga necesarios.

Un pensamiento llega… Los mismos gorriones que revolotean por las mismas calles de los pueblos, ciudades hoy, son los mismos de antaño. El río Ebro a su paso por Miranda de Ebro, es el mismo. La catedral de León no ha variado gran cosa. En Noia, Galicia, su inmensa alameda, en esencia, es la misma. Le faltan algunos detalles que acompañaron mi estancia en casa de mis abuelos a los ocho años, y le sobra modernidad… algo hueca.

Claro que esto de la oquedad, en valores y sustancia social, parece estar a la orden del día en las sociedades modernas. Transito por ellas con soltura. ¡Cómo no! En ellas vivo y me desenvuelvo. Y sobre todo en ellas están nuestros hijos y nietos… ¡El futuro!, dicen.

Pero soy, quiero ser, como ese Ebro de cauce permanente que, si bien siempre fluye, sus aguas nunca son las mismas. Y lo más importante, no se apega a nada por donde pasa. Transcurre inalterable. ¡Vive escrupulosamente su razón de ser!

¡¡Quién crea vivir así, que levante la mano!!

domingo, 29 de noviembre de 2020

"zapatos" y "paraguas"...

  




¿Eres el paraguas bajo el que te cobijas cuando llueve. Los zapatos que calzas? ¿El traje de los domingos, a diferencia del pijama que usas por las noches? ¿Eres la máscara con la que cubres tu rostro en carnaval?

¿Eres la máscara tras la que te identificas y ocultas día a día en tu vida?

¡Es claro que dirás que no! Pero no todos afirmarán lo mismo… Hay muchos que ya saben que si bien hollan desde siempre los caminos de Palestina (sinónimo del mundo tal cual lo percibimos), ¡no son!

Lo que tú creas de ti mismo, respetable, no es la razón de este escrito hoy. Sino el hecho de cómo se percibe a los demás… Cómo se reacciona ante ellos. A sus acciones, palabras, sentimientos, etc.

Cuando alguien hace algo que no gusta, se tiende a considerarlo como negativo, desfavorable, no apto para la convivencia y por ello repudiable. Cuando no reo de castigo. Otros pensarán de ti lo mismo. ¡Y así va el mundo!

En el eterno juego del pin pon. Pelota va pelota viene. Apariencia va apariencia viene de vuelta. Nacimiento, tránsito y partida. Y vuelta a empezar… Y así desde la noche de los tiempos.

En medio… Las interminables justificaciones, por llamarlo de alguna manera, que, individualmente o en conjunto, nos damos unos a otros para explicar qué hacemos aquí!

No es mi intención, líbreme Dios, desmontar el entramado que cada quien habrá construido de sí mismo y circunstancias para sobrevivir en este caminar… hacia sí mismo. Un sí mismo oculto tras capas y capas de creencias, algunas ignorancias, ideas, filosofías, religiones, etc.

¡Cuál cebollas! Y como ellas, cuando se va quitando capa tras capa, al final no hay nada especial. Solo TÚ. El gran desconocido durante esta travesía.

¡Cuando la gota que crees ser desaparece, aparece el Océano que ya eres!

No se trata de que no reacciones, humanamente hablando, con desagrado y señalamiento a quienes destacan por sus acciones no adecuadas. Claro que no. Sigue con tu rol, con tu papel en esta sociedad, mundo, etc. Hoy no podrías hacer otra cosa.

¡La clave hacia el despertar, el encuentro con uno mismo, es ser consciente de que hagas lo que hagas, lo que te afecte de los otros (en cierta manera tú mismo), sus máscaras, sus acciones, puede ¡¡no ser real!!

La sencillez de este detalle, consciencia más allá de las apariencias que te provoca el mundo, que no siempre es fácil de aplicar, es la semilla que, no pareciendo hoy casi nada, irá fructificando instante a instante.

¿Mis capas de cebolla? ¡Ayer interminables! ¡Hoy ya no llevo la cuenta! ¡La vida fluye a su ritmo!  



sábado, 14 de noviembre de 2020

Uno vuelve siempre a los viejos sitios...



...donde amó la vida.

Y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas.

(...)

En la luz mayor de este mediodía.

Donde encontrarás con el pan al sol las cosas queridas.

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"Canción de las simples cosas".

Canción extraída del blog de nuestro común amigo Joaquín. http://paisajesquerretornan.blogspot.com/


¡Feliz fin de semana! ¿La vida?... ¡Para vivirla!

domingo, 8 de noviembre de 2020

Son tú mismo...

 


Si quieres que los geranios que florecen en primavera en tu jardín, macetas en el balcón, etc., sigan haciéndolo, tendrás que cuidarlos.

Y si alguno se seca, se va, cosa natural con las plantas, deberás sustituirlo si, realmente, quieres que sigan floreciendo en tu vida.

Y que cada vez van quedando menos… amigos.”

Estas palabras pronunciadas recientemente por un amigo, ciertas en parte, son parecidas a las que sostenía mi padre no hace mucho. Cumplidos los cien años en Febrero, se fue en Marzo.

Decía que puesto que él seguía cumpliendo años, y otros amigos no, se iba quedando sin ellos. Y era cierto. Aquellas personas que compartieron años con él, desde la niñez en adelante, quienes se dejaron huella mutuamente, muchos de ellos partían antes… ¡Ley de vida!

Y sin embargo si quieres realmente “conservar” amigos, tendrás que jugar a sustituirlos.

La vida no es un kleenex con el que enjugar lágrimas por el propio proceso natural de ella misma…

(Desde que le oí la frase, y hace años ya, voy dejando semillas de mí en la mayoría de los/las amigas de mi hija y nietas. Y cuando le comenté, riendo, esto a una de ellas, dijo que nunca había caído en cuenta, pero que desde ese día tomaba nota. Y me consta que no lo olvidará.)

A diferencia de quienes van cuidando que el número de amigos no crezca…, los cuentan con los dedos de una mano, pues consideran que amigos amigos hay pocos, los demás solo conocidos, reconozco que amigos hago/tengo a miles de miles… Pues donde quiera que vaya, comparta una sonrisa, estreche una mano o cruce una mirada amable, ¡amigos!

Amigos por doquier. ¡Ábrete a ellos! Ni van a pedirte dinero ni que les cedas habitación en tu casa.

¡¡Son tú mismo… un poco más allá!!

domingo, 1 de noviembre de 2020

¿Soledad?... ¡No gracias!

 


Quienes escribís poesía, poetas o no, sabéis que en ocasiones se emplean las estaciones del año como símbolos de etapas o tramos de vida… vivida.

Primavera como juventud… Verano como plenitud o época central… Otoño como época encantadora en sus muchas variantes… Colores en la naturaleza, siega, almacenamiento de la cosecha, descanso… Creatividad. ¡Actividad!, etc.

Ya la cuarta estación, siendo real también y representando sus propias características, tramos y circunstancias, no la voy a definir. ¡No estoy ahí! Y sí, nací en el 48!

Viene esta reflexión a cuento a que también en las relaciones sociales puede suceder algo parecido a las estaciones. Primera, segunda, tercera etapa y… ¡adiós! (Adiós a las personas, en ciertas situaciones, no otra cosa).

Cierto que todas ellas, las etapas, no tienen que tener el mismo tiempo que las cronológicas. Ya que algunas se alargan o acortan por variados motivos. Pero sí que eso del “otoño” y ¡adiós! suele darse…

Y no cabría llorar por ello. Y menos con las edades nuestras…, en las que esos “otoños” suelen coincidir con los nuestros propios. Encantadores sin duda. Pero ya faltos de metas huecas, de ayeres trascendidos y, ¡con nuevas metas en el devenir inmediato!

No caben pues, no deberían caber, remilgos si un amigo/amiga, e incluso familiares, gente conocida, te plantea cuestiones, propuestas, deseos, de cambiar, probar más bien, aspectos tal vez limitados de/en tu vida.

¿Cuáles?… Poner cada uno nombre a lo que os han podido sugerir, con el mayor respeto y aprecio, y también con atrevimiento y valentía. ¡Naturalidad! Y por supuesto lo que vosotros mismos querríais/necesitáis de otros.

Pero que no ha sido expuesto con la soltura y claridad que, tal vez, la cosa requiriese. Le pongo nombre porque mi explicación anterior pudiese quedar algo poco clara.

La soledad! La soledad de esas personas, no todas desde luego, que ven/viven sus vidas sin compartirlas con nadie… Más allá de ese habitual parecer… Pero que les gustaría, necesitan, hacerlo con alguien.

¡Quién esté libre… tire la primera piedra!

Y no me refiero a quienes en su soledad actual, mantenida, se encuentran cómodos. Sino a esa otra impuesta por la vida, y sobre todo por las limitaciones emocionales, cuando no simplemente sociales, de “el qué dirán”, “qué pareceré”, etc., que la sociedad impone!

No se trata de prender fuego a las naves o puentes para forzar un “avance”, sin retroceso, que muchos no sabrían conjugar, es más bien, y dentro de las necesidades emocionales, afectivas, de cada quien, saber compartir espacios, tiempos, lugares, preferencias o deseos que, ayer estaban presentes en sus vidas de manera natural.

¡Invita a alguien a tomar café un sábado por la tarde en tu casa! Y queda con él/ella para el paseo del domingo. Otro día quedar ambos para comer en la casa de uno de vosotros. E ir al cine más tarde. Poco después, el cenar juntos en casa surgirá de manera natural… A partir de ahí, creo, ya no sería necesario ir llevándoos de la mano…

Respetad vuestros propios espacios, libertad, independencia, pero compartid lo que ambos deseéis.

No forcéis nada. Y si entre esas etapas tiene que trascurrir tiempo, ¡ni preocupar! Disfrutad de los logros conseguidos.

¡Son bendiciones al alcance de la mano!… De quienes tienen la capacidad de abrirlas para recibir.

viernes, 23 de octubre de 2020

...entretenido!

Creo que es la primera vez que permanezco tanto tiempo alejado del blog… Leo y comento en todos, pues tengo un listado que controlo, si bien no con la frecuencia de siempre. Pero no encuentro el tiempo de escribir yo… 

 ¿La razón?… Pues a mis habituales ocupaciones, gratificantes y sostenibles, una “suerte” con las canas que peino, hay que añadir que recientemente me dedico a vender y alquilar pisos de otros a otros. 

 Algo que surgió más por “hacer algo y estar entretenido”, que por la parte remunerada que ello supone. ¡Y que supone muy bien. Dicho sea de paso! 

Entré a trabajar con 16 años en los grandes almacenes de Madrid, El Corte Inglés, de la calle Preciados, Puerta del Sol, el único existente en aquellos años, ¡ayer sin más! Y no he dejado de “vender” a lo largo de mi vida. 

Que hoy, como digo, siga realizando dicha actividad, ¡miel sobre hojuelas! 

Si bien hoy resido desde hace unos 47 años en el País Vasco.

Entretenido, gratificante, relacionado con las personas, encajando los intereses de quien vende con quien compra o alquila, ¡un placer!  

 Como placer es escribir hoy, publicar e interactuar con todos vosotros. Gracias por estar! 

jueves, 8 de octubre de 2020

¡Descúbrela!

No puedes acelerar su maduración... ¡Pero todo llega en el momento adecuado!

 

En esta soleada mañana de otoño, y sin mucho más que decir, o por lo menos sin relevancia, señalar que la vida continúa.

Y si bien puede parecer una obviedad, no todos parecen tenerla en cuenta…

La situación actual mundial, el enfoque que se pretende darle por parte de “descerebrados” de algunas partes del mundo, ¡aquí vamos sobrados!, que parecen actuar por intereses que nada tienen que ver con el problema en sí, aconsejan fijar el día a día de cada uno, sus objetivos, en valores naturales…, reales!

¡Que haberlos hailos! ¡Están ahí! Son tuyos, al alcance de la mano.

Intentarán hacerte ver que son irrelevantes, y que puede que no sirvan para mucho. Y que solo “ellos”, y sus políticas, tienen la llave de la solución final…

Sabes, sabe, que no es cierto! Que el futuro gris que pretenden pintarte no es más que eso. Sus pretensiones! Y ello por objetivos inconfesables que pretenden obtener de ti, de todos.

Apaga el televisor. Deja de alimentarte de noticias tóxicas, y de paso de programas de entreteni-miento huecos… Aparentemente “huecos”, pues en realidad están diseñados para eso, entre-tenerte… sujeto, encadenado, mental y emocionalmente a nada! Pero que te la venden como el todo!

Sal a la calle. Mira el cielo azul. Permite que el sol caliente tu cuerpo. Mira a la gente como tú… Sonríe, y comparte momentos si quieres. Pero no pretendas vivir sus vidas. Cualesquiera que sean. ¡La vida es otra historia!

¡No llores en “valles de lágrimas” en los que no estás. No son tuyos. No te corresponden!

¡Ahí hay una trampa… más! Y si no sabes verla, llorarás por nada!

¡Y te venderán esa acción como buena, empática, cuando no sagrada.

Una cosa es que veas, y comprendas, y hasta tiendas una mano si es posible, ¡sino no pasa nada!, y otra que te encadenes/encadenen a lo que no te concierne.

¡La vida realmente es otra cosa! ¡Descúbrela!

domingo, 20 de septiembre de 2020

...algo tuyo!

 


Sin restarle un ápice de relevancia a la situación sobre la pandemia, mundial, local y personal, sí parece ir destacando una cierta línea o dirección hacia la que muchos parecen dirigirse… Y me refiero en el ámbito personal.

Cierto que en lo referente a salud, movilidad, trabajo, economía, preocupación sobre el futuro, etc., podría decirse que andamos todos parecidos.

Pero quisiera destacar ese otro aspecto más personal que parece ir invadiendo a la mayoría…

A todo lo señalado antes sobre la pre-ocupación general, creo percibir algo así como si todo ello, real, sin duda, se “empaquetase” en un pack ineludible… Y como tal, ¡¡Ahí queda!! ¡No pensemos más en ello!

¡Sigamos viviendo la vida!

No me resulta fácil explicar lo que realmente quiero decir… ¡Veamos!

Observo, y eso desde una aldea perdida en un valle, es decir, fuera de los circuitos normales de la comunicación/in/desin/formación general, redes sociales, televisiones de programas de risas huecas o despelleja-miento del compañero o famoso de turno, cómo si se produjese una especie de huida hacia adelante en la gente… Comprensible hasta cierto punto dado la que está cayendo, y no quisieran saber nada de sí mismos.

Algo así como…, ¡ya tenemos bastante con lo que hay… cómo para tener que preocuparnos de ese “nosotros mismos”!

De ellos, de lo relevante, natural y real en cada uno. De lo único que realmente importa, sucede. ¡Es!

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Como colofón a este escrito mío, quiero compartir el texto de Vicente, “Mi compromiso”, en su blog. https://andadurasmayores.blogspot.com/

Creo que refleja con mayor claridad lo que realmente yo intentaba expresar.

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martes, 8 de septiembre de 2020

¿Qué queda?


 

A estas horas de la mañana, me he levantado temprano, nade se oye. Ni dentro ni fuera de casa. ¡Silencio! ¡Quietud! ¡Encuentro!

Si no hay nada donde posar la vista, más allá de lo conocido. Si ningún sonido nuevo llega hasta los oídos. Si ni el pensamiento es capaz de imaginar nada nuevo. ¿Qué queda?

Tal vez el sereno fluir del río de la vida, que no veo, pero que sé presente!

lunes, 7 de septiembre de 2020

¿Puede cambiarse el rumbo...?


El texto, publicado y suprimido en minutos, ha volado cual ave enjaulada a la que se le ha abierto la puerta de la libertad. 

En ocasiones, más de las que pensamos, enjaulamos reflexiones, comentarios o simples palabras en textos que publicamos... al viento! 

Como si ellas tuviesen necesidad de volar tan alto... hacia otros espacios, ajenos. Cuando la realidad es que surgen, muchas veces, para el análisis y consumo propio. Así debiera ser, de quien ha sido receptor de las mismas.

Se tiende a obviar la responsabilidad propia, en éste y en múltiples asuntos, compartiéndola con los otros. 

Creo que flaco favor nos hacemos si nuestras lecciones de vida, ideas, reflexiones o hechos, pretendemos cargarlos en el "debe" de los demás.

Sin corrección previa, ¿puede cambiarse el rumbo que el mundo actual requiere?

No disperses tu atención buscando responsables aquí, allá o acullá. Pudiesen no estar tan lejos... de ti.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

De "sabios" es...



De “sabios” es rectificar, señala el dicho popular.

¡¡Sea!! Rectificada queda la decisión de suprimir la opción “Comentarios” en mi blog.

Obedeció a un momento puntual que, la corta vivencia del experimento, no resolvió. Al contrario. ¡Tema zanjado!

Gracias a todos.

sábado, 29 de agosto de 2020

Todo ayuda...

 


Me preguntaba una amiga que si seguía oyendo cantar a los pájaros por las mañanas. Y la verdad es que no. Cierto que no se oyen tantos en la calle donde vivo actualmente, en el pueblo vecino, a diferencia del valle donde vivía. Y le decía que si bien estos no, había empezado a oír por las noches el ulular de una lechuza entre los árboles del jardín del vecino palacio.

Elorrio es un pequeño pueblo donde abundan los caserones antiguos, casas señoriales blasonadas, palacetes venidos a menos y algún palacio que otro dedicado a residencias de minusválidos u hotel. ¡De aquellos tiempos antiguos!

Hoy no canta la lechuza. ¿La lluvia caída ayer? Lo ignoro. En el año y medio que llevamos viviendo aquí es la primera vez que la oigo.

Le comentaba a mi amiga que, tal vez, el incipiente otoño hiciese guardar silencio a unos y ulular a otros.

Y por otoño, el grato y acogedor otoño, sinónimo de recogimiento sosegado, trabajos hechos, cosechas a buen recaudo, despensas llenas que garantizaban el sustento de todo el invierno, hasta la nueva primavera, y más, ese otoño hay que entenderlo hoy como un tramo del camino… ¡No todo el camino! Solo un tramo, un trecho, un recorrido.

Y de estos tramos, “otoños” vividos, ya llevamos algunos, algunos de nosotros. (¿Se os ha ido el recuerdo hacia atrás, tal vez de cuando niños niñas. De cuando vuestras madres os arropaban con una sonrisa. La alegría del despertar, los juegos infantiles, la familia, el hogar, los amigos…, aquellos entrañables abuelos?)

Por tramos hay que entender espacios de vida distintos entre otros espacios. Cinco años, dieciocho, veintinueve, cuarenta y ocho, sesenta y cinco, etc. Cada tramo, cada espacio sus vivencias, sus experiencias, aciertos y errores, lecciones aprendidas y por ello trascendidas, ¡no volverán jamás! Las que no, como los cursos en los estudios, ¡repetir! Solo que en esto del vivir, ¡repetir una y otra vez!

¡Una y otra vez! Y si no fuese suficiente con tu vida actual, ¡repetirás en la/las siguientes!

¿Y todo esto lo ha extraído del canto de una lechuza?

Bueno, digamos que ha ayudado a ello…

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Justo estaba buscando imagen para esta entrada, cuando la oigo de nuevo... ¿Se habrá sentido aludida. (Éstas y otras cosas, simples ocurren. Que no sepamos verlas, solo retrasa el camino.)

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miércoles, 26 de agosto de 2020

...despertar bajo tierra!!

 


No sé muy bien cómo empezar… Y ni tan siquiera si debo hacerlo! ¡El tema es delicado! Y, posiblemente, no sea del agrado de muchos… Creo que algunos considerarán que es mejor meter la cabeza bajo tierra que enfrentar la realidad.

En fin, vamos allá y que sea lo que Dios quiera.

¡Cuente cuente!…

─ Hace ya muchos años, pero muchos, que leí que en alguna ocasión que se había abierto, por la razón que fuese, un ataúd enterrado muchos años atrás, muy antiguo. De cuando los certificados médicos “certificaban” que la persona había fallecido… Se habían encontrado con la tapa de la caja arañada por su parte interior!

─ ¡¡Qué horror!!

─ ¡Para horror el que se vivió ahí cuando la persona enterrada “volvió” a la vida tras su estado de catalepsia.

El miedo a ser enterrado vivo es una de las fobias del ser humano y protagoniza algunas leyendas populares en las que la catalepsia podría ser la causa. A pesar de ser excepcional la muerte aparente existe.

La persona que está sufriendo una catalepsia nunca tendrá fenómenos cadavéricos como la palidez, la rigidez o el enfriamiento que solo aparecen con la muerte”, unos síntomas que también sirven para certificar una defunción.

¡¡¡No es cierto!!!

Los fenómenos.

La muerte aparente es un término médico-legal que ya en el siglo XIX dio origen, en algunos países, a establecer el periodo de 24 horas para mantener al “fallecido” en condiciones compatibles con la vida antes de enterrarlo o incinerarlo.

Por su parte, la muerte cierta, otro término médico-legal, es aquella en la que el cese de las funciones vitales es definitivo. Y para confirmarlo se utilizan tres parámetros: el cese del corazón, el cese de la respiración y el cese de la actividad neurológica que se confirman con pruebas como el electrocardiograma o electroencefalograma.

Puede que con un fonendoscopio no detectes los latidos del corazón o que haya una depresión respiratoria, por ejemplo, a causa de determinados fármacos o puede que tenga una epilepsia que le genere una situación de catalepsia…pero cualquier médico sabe identificar los fenómenos cadavéricos cuando aparecen”, apunta el especialista en Medicina Forense.

¡¡¡Ya os digo yo que no!!!

EFE/MOHAMMED BADRA

Estos fenómenos cadavéricos comienzan a manifestarse al poco tiempo de la muerte. La palidez, el enfriamiento del cuerpo, rigidez, amoratamiento de algunas zonas o deshidratación, como ocurre en la córnea, son síntomas inequívocos de fallecimiento.

Para un médico es muy importante reconocer los síntomas cadavéricos”, explica Andrés Santiago quien precisa que en catalepsia no se dan estos fenómenos aunque puede producir lividez, ya que el sistema circulatorio trabaja al mínimo, “pero no existe un enfriamiento natural del cuerpo”.

La pérdida de calor se produce de forma progresiva en el “fallecido”, un grado cada hora, por lo que el enfriamiento es fácilmente detectable, al igual que la palidez o la córnea deshidratada.

En el momento en el que aparecen los fenómenos cadavéricos, ¿está claro que la muerte se ha producido”?, aunque también se suele confirmar el deceso con electrocardiogramas o electroencefalogramas que indican el cese de la actividad vital.

Comentaba hace años esto de la posible catalepsia con mi amigo Jasé Antonio, médico, y le decía que qué bien que a día de hoy, a diferencia de antes, de cuando se certificaba como se certificaba, la visita del médico en el domicilio del fallecido, y las consiguientes comprobaciones actuales, más científicas, le decía, garantizaban que hechos como el descrito, no se produjesen.

─ ¡No creas, me dijo sonriendo, que los medios y conocimientos actuales del médico hoy garantizarían esa fiabilidad en la visita domiciliaria!

¡¡Noté como el vello de mis brazos se erizaba!!

¿He de señalar las sorpresas que podrían producirse si se abriesen más ataúdes antiguos?

¡¡No seré yo quien descanse baja lápida de mármol!!

¡La incineración es la garantía plena de que jamás “despertarás” bajo tierra!