Acabando de leer y comentar a algunos/as amigos/as del mundo de los blogs, y constatando que tampoco parecen prodigarse nuevas publicaciones en este día, no suele hacerse los fines de semana, y por seguir “tecleando”, que el hecho en sí tiene su encanto… Al margen de que lo que se escriba sea o no relevante, retomo ese texto en espera que dio pie a la entrada anterior. “Los Peribáñez”.
Leídos vuestros comentarios al respecto de esa “posible opinión mía en suspenso”, así decía: “En realidad es una opinión mía. Una exposición de algo… que ha surgido… ¡Un hecho!” Decido publicarla como esto último. ¡Un hecho!
Y como tal y para no levantar susceptibilidades ni contradecir creencias, lo hago en primera persona.
¡Esto soy yo!
En las fotografías antiguas, cuando acompañado por los demás, y cuando los "demás" puede que ya no estén, en ocasiones surge el recuerdo de los mismos... Por sí mismos o en relación a nosotros. Y a veces ese recuerdo, o ausencia, genera pesar, tristeza, añoranza de lo que fue... y no volverá! Este sería un sentimiento bastante generalizado, del que creo, no se tiene verdadera consciencia.
¿Qué cabría lamentar de un hecho incuestionable, que fue. Y cuya existencia es ya solo visible en el recuerdo. Podemos hacer girar de nuevo el "tiovivo" en el que se subieron, nos subimos con ellos, muchas veces en las innumerables experiencias de vida compartidas... ¡Podemos sí!... Pero solo en el campo emocional, sentimental, mental. No hay más realidad con la que construir la nada. ¿Da vértigo esto?
¡Fue! Fueron... Fuimos con ellos!... Viven en nosotros a través del recuerdo... ¡¡Mientras nosotros mismos vivamos!! Ya en la tercera generación, nietos, puede que la cosa no esté tan definida. Y no digamos ya de la cuarta, biznietos, que puede que jamás hayan oído hablar de "aquellos"...
¿Dónde queda, pues, esa "realidad" emocional que nos embarga?. Y que en ocasiones desborda. Y en otras desestabiliza... Y lleva a hacer vivir, revivir, lo que no son sino "sueños" sentimentales... ¡Nada en realidad!
Como nada seremos nosotros mismos, el día de mañana, en las vidas de esa tercera, o cuarta, generación. ¿Vértigo?
Pero es que hay más! Nosotros mismos, al poco tiempo de haber "partido", cuando la mentalidad humana que tuvimos, y nos permitió vivir aquí, empieza a diluirse..., y surge la nueva acorde con la realidad que seremos/somos, esa nueva escala de valores, hoy impensable, ¡nada tendrá que ver con “los de antes”!
─¿Y, según usted, dónde queda el consuelo, dónde los sueños, el soñar?
─El dormir es necesario. El soñar puede representar una distracción!




















