"La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo o la convicción de padecer una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal o de casi cualquier otro signo que aparezca en el cuerpo."
Quien más quien menos muchos conocemos el término “hipocondríaco” para definir a la persona que se ajusta a la declaración anterior. Y la mayoría nos declararemos no hipocondríacos. ¡Y con razón! Pero…
Ello puede que solo lo sea en cuanto a “salud”.
Pues “...libres de la preocupación y el miedo o la convicción de padecer una enfermedad [situación] grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal [emocional o psicológica] o de casi cualquier otro signo que aparezca en el cuerpo [entorno o la vida...].”
Sin negar la presencia de situaciones incómodas, indeseables o mejorables, en la vida de muchas personas, sean éstas reales o imaginarias, cabe que algunas de ellas sean la consecuencia de algo parecido a la hipocondría respecto a la salud.
¡Están sanas pero viven como si no. Tienen pero viven la carencia! ¡No tendrían razón para tanta pre-ocupación pero se pre-ocupan en exceso!
La pre-ocupación, ese algo tan habitual en la vida de muchos, consustancial podría decirse, no es más que la ocupación previa en algo que, de momento, no existe.
Ocupación previa de "algo que no es", todavía, y puede que no lo sea nunca, solo puede generar intranquilidad, malestar, pobreza de vida, etc. Cuando no consecuencias negativas.
Soy de la creencia de que si te pasas parte de tu vida sembrando miedos e inquietudes de algo que no es, algunas de esas semillas acabarán floreciendo en tu vida.
Pasas tanto tiempo lamentando situaciones, que no son, dándole mil vueltas a las cosas, que la Vida, que siempre escucha y atiende, pero no entiende tus por qué emocionales, puede acabar promoviendo más de lo mismo.
¡En lo que pones tu atención, en eso te conviertes!





















